RV

30 Sep
"Queremos un poster que contenga cada una de las escenas!" - Ejecutivos de marketing

“Queremos un poster que contenga cada una de las escenas!” – Ejecutivos de marketing

La otra película que digo fue casi idéntica a la anterior, RV es nuevamente una familia rodando en una casa motorizada por el paisaje norteamericano con varios infortunios que les ocurren y otra familia de inocentes empalagosos que parece que los siguen. Sin embargo, mientras los Miller partían de Denver, los Munro van hacia allá.

El patriarca es esta vez Robin Williams (Bob Munro) y su esposa es la bellísima madura Cheryl Hines (Jamie Munro), como es costumbre, la familia nuclear está completa con los dos adolescentes, la mayor Jo-Jo Levesque (como Cassie Munro) y el chamaco del tamaño de un dedal que sin embargo se cree gangsta y levanta pesas, Josh Hutcherson (como Carl Munro). El padre es un exitoso ejecutivo de una compañía de sodas, sin embargo durante una fiesta cuando una amiga de Jo-Jo vierte un bote de una sustancia viscosa fosforescente sobre el impecable traje del siempre odiable Will Arnett (Todd, el jefe villano de Bob), el padre de familia va a tener que hacer méritos para enmendar la situación, lo cual involucra una presentación de negocios ante una empresa independiente de bebidas en las montañas Rockies de Colorado.

"Michael!", Will Arnett

“Michael!”, Will Arnett

Con el pretexto de disfrutar unas vacaciones familiares por las rocallosas, Bob convence a la familia de rentar un R.V. y lanzarse a la aventura, él con el objetivo de llegar a la importante junta claro. Y en cuanto se suben al vehículo empieza la avalancha de desgracias graciosas, como un mapache que se mete hasta la cocina, Bob atropellando cualquier cosa que se acerca al vehículo y una familia de rednecks liderados por Jeff Daniels (en otra versión de Harry de Dumb and Dumber), esta familia también tiene al hijo precoz, Earl (Hunter Parish, cuando disfrutaba del estatus que le daba Weeds). Los rednecks acosan a los Munro con la intención de ser amigables, pero estos últimos se la pasan evadiendo a los molestos.

Curiosamente, se me hizo más disfrutable esta que We’re The Millers, el aspecto sexoso-criminal como que salía sobrando de la última; pero bueno, regresamos, por lo pronto, al cine pretencioso. Por cierto, y no es broma, vi esta película sin audio…que más da!

2 / 5

We’re The Millers

30 Sep

were the millers 1

Cinco horas de ida y cinco de regreso en un camión es mucho tiempo, así que tuve oportunidad de ver otro par de joyas, no necesariamente de mi gusto, pero como quiera no tenía nada que hacer. Tuve un tipo de deja-vu al ver dos películas casi idénticas, esta es la primera. Curiosamente, hay un placer muy agradable en la pereza de ver algo tan soso como Quiénes Son Los Miller?, aparte de que una comedia de road-trip tiene sentido cuando uno va en movimiento también.

Ex-estrella de Saturday Night Live, por fin le dan su primer protagónico en cine, Jason Sudeikis y junto a Jennifer Aniston (no sabía que andaba tan baja de demanda) reunen una cuasi-familia, junto a los “hijos”, Kenny (Will Poulter) y Casey (Emma Roberts), con la intención de ir desde Denver a recojer un envío a México y regresar. Sencillo no?, lo inherentemente chistoso de la trama es que estos cuatro ni se conocen, ni mucho menos son familia y en general son cada quien un tipo de desadaptado social: el personaje de Sudeikis es un vendedor de droga de esquina, la de Aniston es stripper, Kenny es un chico virgen precoz y Casey es una adolescente que se fue de casa, roba cositas y toma una que otra droga. La farsa de parecer una familia la completan rentando una grande casa motorizada, asi les dicen?, un R.V. pues.

Al igual que la otra película que se desenvuelve en un R.V., tarde o temprano otra familia típica americana bien portadita los empieza a seguir, los “Millers” se meten en problemas con la ley, todas esas chuscadas. La presencia de Nick Offerman como el padre de la otra familia es bienvenida, mejor conocido como Ron Swanson en Parks & Rec, así como otros de mis gallos de la TV, Ed Helms, como villano, mejor conocido por su desempeño en The Office.

La historia es sonza, el guión bobo, la interacción entre los actores como que no funciona, pero como lo mencioné, disfruté estar hora y media de peresozo visual que andar tratando de entender los mensajes escondidos en una película de David Lynch, por ejemplo. También disfruté escuchar “Waterfalls” de TLC por primera vez como en veinte años.

Pero es una mala película, eso que ni qué.

1.5 / 5

 

Hellboy – – – Adentrándome en territorio Geek

30 Sep

hellboy 1

Lo bueno de ir en un camión que ofrece una seleccion personal de películas es que en vez de ponerte a escuchar la música de tu ipod que ya te sabes de memoria, perder el tiempo en facebook, o sacar ese libro que cargaste ahora si con la intención de leerlo, puedes ponerte a ver películas que en circunstancias distintas no lo harías ni de chiste. Es difícil ser fan de Guillermo Del Toro sin ser fan del género fantástico, hay que hacer sacrificios, como ver películas de personajes de comics. La última que vi, si recuerdo bien, fue la dramática, cursi y poética Watchmen; entiendo que los aficionados (geeks) de estos héroes quieran que la trama se desenvuelva con la máxima importancia posible, pero nos deja al resto de nosotros diciendo: negro, por favor.

Ahora me tocó disfrutar la película que cementó a Del Toro en el panorama internacional, después de que Blade II lo colocó. Basada en el personaje e historia creados por Mike Mignola, es claro que Del Toro ha desarrollado esta historia con la pasión de un avocado fan de los comics, y de Hellboy en particular. La caracterización de Ron Pearlman es magnifica de este personaje tan quisquilloso, el actor y frecuente colaborador de Del Toro le brinda un sentimiento humano muy terrenal a esta creatura surgida del averno. No quiere decir que Hellboy sea, para mi gusto, el simpático “anti-héroe” tan querido por los geeks; es voluble, mezquino, infantil y se avienta los peores chistes en los peores momentos.

La historia es fantásica y complicada, por allá de la Segunda Guerra Mundial, los Nazis, incluyendo a una versión del místico Grigori Rasputin, no el personaje histórico, pero una como reinterpretación, tratan de abrir un portal hacia el infierno que permita conjurar demonios que los ayuden contra los aliados. Los soldados aliados llegan al lugar, incluyendo a un joven Trevor Buttenholm, el “papá de Hellboy”, por así decirlo, y logran matar a los Nazis y cerrar el portal; no sin que antes logre cruzar a nuestro mundo un pequeño demonio con una enorme mano de piedra, el dichoso Hellboy.

"Tienes que ver a este hombre pez como tu hermano". Perlman, Blair y Doug Jones con Del Toro

“Tienes que ver a este hombre pez como tu hermano”. Perlman, Blair y Doug Jones con Del Toro

Sesenta años después, Buttenholm (John Hurt), ahora en la división de la F.B.I. encargada de combatir las amenazas paranormales (la BPRD) manda reclutar al joven John Myers (Rupert Evans), cuyo rol no entendí del todo y me imagino tiene un papel más influyente en la serie de los cómics. Junto con otros “freaks” como Abe Sapien y el centro de las atenciones de Hellboy, Liz Sherman (Selma Blair…que habrá sido de ella?) planean frenar el regreso de Rasputin y el mejor personaje de la película, un reconstruido Obersturmbannführer Karl Ruprecht Kroenen, ahora un saco relleno de arena con poleas por dentro para darle movimiento, tipo un robot construido en los 40’s.

Y luego se complica, es suficiente decir que Hellboy batalla por salvar al mundo de los villanos al mismo tiempo que busca conquistar a Sherman.

El personaje estelar puede ser nefasto, pero eso gracias a Ron Perlman, con una caracterización muy humana, curtida en sentimientos de exilio y discriminación; no es sorpresa que sea un colaborador recurrente de Del Toro. El mundo para la historieta imaginado por el director tapatío, sombrío y lleno de azules fue retratado por su otro colaborador recurrente, Guillermo Navarro.

Finalmente un cuento de fantasia hecho tolerable por los talentos de Del Toro; super-héroes, o la moda de hoy, anti-héroes (básicamente todos los que no son Superman que no?), no es lo mío, pero se agradece la calidad de la producción.

3 / 5

 

The Wolf Of Wall Street

3 Sep

the wolf of wall street 2

La oeuvre de Scorsese es tan vasta (o se siente de esta manera, aunque no sea tan prolífico como por ejemplo Roger Corman) que al hablar de una de sus películas en específico siente uno que habrá que remitirse al género en cuestión, es decir no tiene nada que ver este largometraje con este otro documental por ejemplo, aunque son del mismo artista. En el caso de The Wolf Of Wall Street habrá que remitirnos a sus filmes repletos de crimen y acción al estilo The Departed, Casino y GoodFellas, ya saben de cuales; por cierto este último largometraje es un referente constante en esta última colaboración Scorsese/DiCaprio, de hecho, si tuviera que resumir Wolf en un enunciado, diría que es: GoodFellas con banqueros.

Entonces, comparada con sus otros trabajos de este género, El Lobo De Wall Street no termina siendo ni siquiera uno de los mejores; pero al final del día una película de Scorsese (y especialmente la quinta colaboración con DiCaprio) sigue siendo mejor que el 90% de lo demás que está ahí afuera en cartelera. Quizás muchos años en el futuro, los críticos analizarán la época de colaboración entre este destacado director y su actor estelar favorito como uno de las épocas más emocionantes del cine…y a nosotros nos toca vivirla mientras sucede. En este caso la colaboración más arriesgada, desbordada y llena de excesos; la montaña rusa que puede ser la vida del mafioso ahora ha sido re-imaginada y trasladada a un escenario más ad-hoc y contemporáneo, el mundo de los corredores de bolsa y los banqueros, tan odiados después de la crisis financiera del 2007-2010, mejor explicada en este documental, y las andanzas de otros villanos de cuello blanco como Bernie Madoff.

La historia es contada en el lapso de tres horas, y como es costumbre de una buena trama Scorsese, llega un punto en donde no estás seguro que está pasando del todo, o algunos puntos se te escapan, lo que es bueno, se supone que es un ritmo de vida tan frenético que aunque la estuvieras viviendo en carne y hueso te sentirías rebasado y confundido…recuerda a Henry Hill en GoodFellas. En lo personal me gusta este dulce desconcierto gracias a un guion explosivo y a una edición ágil, pero creo que “Marty” se topó, o lo previó desde el principio, con que en el mundo de los banqueros la violencia no corre a raudales como en el de los mafiosi; de ahí que él, junto con su colega conspirador, el guionista Terence Winter (conocido por entregar muchos de los episodios más memorables de….ni más, ni menos, The Sopranos) insistieron en inyectarle un sentido de violencia forzado que hasta Danny Porush (el verdadero Donnie Azoff de la película) dijo que estaban exagerados, la escena de Azoff tragándose un pececito vivo?, seguramente Scorsese habrá pensado que no estaba de más, recordé a aquel episodio de Curb Your Enthusiasm donde el director le está dando direcciones a Larry David sobre cómo actuar como un villano, “quiero ver la amenaza de violencia”, pero en un mundo de cuellos blancos y manos suaves se me hizo exagerado y poco creíble.

"Abres las piernas y enseñas la vagina...pero hazlo con buen gusto"

“Abres las piernas y enseñas la vagina…pero hazlo con buen gusto”

Tanto rollo y ni he mencionado a Jordan Belfort (DiCaprio). Este sagaz y truculento corredor de bolsas ingresa a finales de los ochenta a una respetable compañía financiera en Wall Street. Demasiado inocente en sus primeros días, Belfort encuentra en Mark Hannah (Matthew McConaughey) al primer ejemplo a seguir de donde aprendería varios hábitos que lo acompañarían para el resto de su vida, tales como ingerir algo de perico a la hora de la comida y agarrarse a cuanta prostituta se le pusiera enfrente, “es la única manera de hacer esto”, le dice Hanna. Para mala suerte de Belfort, poco después viene el derrumbe de la bolsa de 1987, lo que obliga el cierre de la empresa financiera donde labora y se ve obligado a conseguir un trabajo, el que sea.

Desesperado, Belfort entra en una agencia de Long Island, un pobre intento de agencia que no es ni la sombra de su antiguo empleo en Wall Street, sin embargo Belfort no se siente desmotivado y pronto junta una pequeña fortuna para él y la empresa, liderada por Spike Jonze en un rarísimo, pero simpático cameo. Casado y con una vida cómoda, esto no parece satisfacer a Belfort, quien empieza su propia agencia de inversiones con su vecino Donnie Azoff (Jonah Hill en una versión del verdadero personaje, Danny Porush); la nueva agencia es Stratton Oakmont, un hervidero de operaciones financieras truculentas como la manipulación de acciones por medio de mentiras y exageraciones en los estados financieros.

Una vida de excesos es lo que acompaña al éxito de Belfort y Azoff, organizando tremendos bacanales que tendrían al señor Gatsby en un estado de asombro; aparte de necesitar una serie de drogas a lo largo del día laboral solo para poder funcionar. El exceso es tal que Scorsese se vio obligado a darle en la madre a un verdadero Lamborghini Countach 1989 en donde al volante iba un Belfort bien pasteloso gracias a una fuerte dosis de qualuudes y cocaína. Para estas alturas el personaje de DiCaprio ya trae persiguiéndolo de cerca al detective Patrick Denham (Kyle Chandler). Y como es costumbre de este tipo de película de Scorsese, la trama y vida de Belfort se va descosiendo en una rápida serie de eventos conexos que incluyen viajes a Italia, cuentas secretas en bancos suizos, una nueva esposa divesca (Margot Robbie), Steve Madden (Jake Hoffan interpretando a: sí, el de los zapatos), etc.

El verdadero Lobo, Jordan Belfort

El verdadero Lobo, Jordan Belfort

Encargado de retratar toda esta vorágine de chuscas desgracias estuvo uno de nuestros gallos, Rodrigo Prieto, destacándose una vez más en los círculos más altos de Hollywood y en edición es digno de mencionar el trabajo de Thelma Schoonmaker, fiel colaboradora de Scorsese desde su, supuestamente, mayor logro, Raging Bull en 1980. Scorsese, conocido melómano, sin embargo no entrega un songtrack particularmente memorable, es ecléctico, como era de esperarse, que incluye la versión original de Gloria por el italiano Umberto Tozzi.

Finalmente una historia sobre un delincuente que no se arrepiente a pesar de su suerte, a pesar del daño que le causó a cientos de personas que perdieron sus ahorros, Scorsese no condena a Belfort y hasta habrá algunos godínez YOLEROS ególatras tomando nota de este “gran personaje”. Con tres horas que se pasan muy rápido, El Lobo De Wall Street entretiene y te sumerge en un mundo completamente diferente al tuyo, finalmente uno de los objetivos del cine.

Para terminar, aquí el mencionado cameo de Spike Jonze :)

4 / 5

 

The Royal Tenenbaums

25 Aug

the royal tenenbaum 2

Después de haber visto y reseñado Nosotros Los Nobles, y haber casi consumido las cuatro temporadas de Arrested Development (la última por Netflix es imposiblemente espantosa), me sentí como un verdadero zopenco al finalmente ver The Royal Tenenbaums; por fin llegué a comprender lo inmensamente importante que había sido la influencia de esta película de Wes Anderson sobre estos y otros proyectos. Me voy a apurar a decir que encontré en Anderson (para colmo primer película suya que veo) no precisamente a un genio de creaciones fantasmagóricas que me hicieran alucinar, pero a un artista con un sello muy característico y particular, creo de ahora en adelante necesitar un par de escenas de alguna película para saber que estoy viendo una Wes Anderson, caray, hasta los posters pueden ser vistos a la distancia y saber que se está tratando de una de sus obras. Aparte, por alguna razón me interesan los artistas inspirados en la estética clásica (si es que podemos agarrar todo el arte del mundo y dividirlo en “clásico” o “barroco”); el gusto estético de Anderson es tan limpio, simétrico, su fotografía clara y nítida, que Tenenbaums me ha dejado una ligera y extraña sensación de calma. A final de cuentas, uno no tiene ganas de ver Ciudad de Dios todos los días.

En el caso de esta comedia con ligeros toques dramáticos, una familia disfuncional ha venido a menos décadas después de que haber visto sus mejores días. El patriarca de la familia es Royal Tenenbaum (Gene Hackman, en uno de sus últimos trabajos), un astuto viejo zorro a quien sus mañas parecen haberlo alcanzado por fin, a partir de que el estado de Nueva York le ha revocado el derecho para ejercer la abogacía, y de que su esposa Etheline (Anjelica Huston) ha decidido separarse de él, Royal empieza a descender poco a poco durante los próximos 22 años, y se encuentra muy cerca de finalmente tocar fondo al inicio de los sucesos de esta película. Sus tres hijos, prodigios en su infancia, también tuvieron sus mejores momentos antes de la separación de sus padres: Chas Tenenbaum (Ben Stiller) es el más estable de todos, pero como quiera no ha llegado a cumplir las expectativas del que era en su momento un muy joven genio de las matemáticas y las finanzas, aparte sus manías personales parece que erosionan la poca tranquilidad que ha quedado en su vida tras la muerte de su esposa; ahora viudo y con sus dos hijos muy chicos, busca volver a darle rumbo a su vida. Margot Tenenbaum (Gwyneth Paltrow), otro talento desperdiciado que de niña prometía ser una gran escritora, sin embargo en 22 años no ha logrado producir nada y esconde un vicio de fumadora, al que nadie le importa realmente cuando se entera de su defecto. Finalmente tenemos a Richie Tenenbaum (Luke Wilson), ex-astro del tenis que terminó prematuramente con su carrera al sabotearse a si mismo en una partida importante al parecer por su inestabilidad emocional, o lo que puede ser visto como el máximo gesto de la excentricidad.

Los miembros de la familia acarrean con una serie de personajes complementarios ideados por Anderson para ensalzar la trama, algunos interesantes como los fieles de Royal, Pagoda (Kumar Pallana) y Dusty (Seymour Cassel), quienes más que una sincera amistad con el patriarca parecen haber quedado a su eterno servicio por algún azar del destino. Sin embargo los personajes de soporte principales se me hicieron o desperdiciados, el caso de Bill Murray como Raleigh St. Clair, un hombre tan in-conspicuo que hasta su propia esposa Margot se olvida que existe, o insoportables como Eli Cash (Owen Wilson), el amigo de la infancia de Richie y secreto amante de Margot, aunque debería de mencionar que nunca me ha gustado nada de O. Wilson.

Ejemplo de la simetría en los planos de Anderson

Ejemplo de la simetría en los planos de Anderson

Quiero tratar de entender el comentario general de Anderson sobre la convivencia familiar, creo que finalmente a pesar de que es esta la que los lleva a un largo periodo de fracasos, parece ser también lo único que puede salvarlos ya entrados en edad. Resulta ser que la familia entera vuelve a encontrarse bajo el mismo techo después de 22 años y es ahí cuando las viejas heridas empiezan a sanar, no olvidemos que empezaron a partir de la separación…así que finalmente Anderson concluye que la familia es algo bueno, vientos. Ahora, me falta ver su obra que vino a partir de esta película para ver cómo fue desarrollando su talento, pero The Royal Tenenbaums es muy excéntrica para su propio bien, como queriendo equilibrar la calma estética en ese estilo clásico que mencionábamos, el guion está plagado de artificios excéntricos que ni entretienen y nada más le apropian un sentido de incoherencia a la historia…las “ratas dálmatas” de Chas, el look semi-cowboy de Owen Wilson (lo entendemos, eres de Texas bro..pero siempre?), solo lo hacen a uno preguntarse: para qué?.

En cuanto al reparto, todos despliegan sus mejores talentos, ya sea el cínico pero arrepentido Hackman o la sufrida indiferente Paltrow; sabes que Stiller nuevamente ha hecho otro personaje creíblemente odioso cuando te dan ganas de patearlo…aunque también me dieron ganas de patearlo en Noche En El Museo, por alguna razón. El tono y la forma de Tenenbaums es algo que no se puede ignorar, como empecé diciendo, a partir de entonces se ha visto su influencia regada por todas partes que quizás no se me hizo lo más innovador del mundo…pero trato. El soundtrack lo calificaría bueno a secas, es en trabajos como este (así como en The Sopranos) que me hacen revalorar las canciones de Van Morrison, y hasta ganas me dan de ir a volver a escuchar Astral Weeks.

Parece una visión muy personal este “excentricismo” neoyorquino por parte del tejano Anderson, a final de cuentas una historia pareciera salida de una novela del siglo XIX (con elegante narración por parte de Alec Baldwin); en The Royal Tenenbaums (Los Excéntricos Tenenbaums), Wes Anderson enfrenta a su talento con un mayor presupuesto, elenco y promoción; ya anticipo poder ver sus producciones que vinieron despúes.

P.S. Aquí los primeros minutos donde se presentan a los personajes.

3 / 5

 

Transcendence

6 Jul

transcendence

Habemos aquellos que todavía tenemos algunas reservas sobre la calidad de las actuaciones de Johnny Depp, cuya imagen de “el chico malo de Hollywood”, que básicamente se ha gestado gracias a algunas drogas, una “barbita de cuatro días” y pasar el rato con Hunter S. Thompson, le ha ganado tremenda cantidad de seguidoras.

Con algunas excepciones, como What’s Eating Gilbert Grape (1993), aún me falta motivación para anticipar una de sus “reinterpretaciones”, llámese su Willy Wonka, su Ichabod Crane o su parodia de Keith Richards como el capitán Jack Sparrow (aunque siendo honestos, su único referente original en este era un mono de un juego mecánico.)

En Transcendence, primer trabajo como director de Wally Pfister (fotografía en Inception), Depp encarna a un personaje completamente ficticio, el Dr. Will Caster. Si embargo, el rango de emociones en su actuación sigue mostrándose muy limitado, pasándola no tan mal para ser un científico al que solo le queda un mes de vida.

Pero, además del rendimiento de Depp, también hay una película que platicar. La criticada trama del filme, para mí por lo menos, prometía despuntar de una manera excelente. El Dr. Caster es un hombre apasionado por el trabajo de investigación que vive con su pareja y colega, Evelyn (Rebecca Hall), impulsando las capacidades de la inteligencia artificial a tales alturas que pronto los grupos aparentemente anárquicos, liderados por Bree (Kate Mara), empiezan a seriamente atentar contra la seguridad de Caster, sus laboratorios y colegas, incluyendo a un muy preciso Morgan Freeman como Joseph Tagger.

Los revolucionarios alcanzan a Caster (no es spoiler, lo prometo) y en un intento por mantenerlo de cierta forma “vivo”, Evelyn y sus allegados logran poner en práctica el gran experimento del doctor: convertirlo en un ser completamente digital y lograr que trascienda más allá de su cápsula de carne y hueso.

El concepto me pareció sincero y aterrizado, ¿quien dice que en un par de siglos no se pueda hacer download de tus recuerdos y pensamientos a un disco duro y que tu “manera de ser” no pueda ser reproducida por un complejo sistema de algoritmos basados en la información que se tiene a la mano? (piensa en un más avanzado, y mucho menos molesto, Genius para iTunes).

Depp revive de manera desconcertada como un ente digital en una pantalla me recordó un tanto a Murphy en Robocop, pero aún más al villano Kane en Robocop 2. Júbilo, tristeza y miedo ante un nuevo renacimiento; Transcendence prometía.

Pero Hollywood es Hollywood y pronto la trama se convierte en milicia, metralletas y bazucas. La película es una buena intención, con atinado principio, pero que trastabilla en su desenlace.

Para la revista Indie Rocks!

2.5 /5

Huérfanos – – – La vida de Don Melchor Ocampo

5 Jul

huerfanos 1

¿Una película de más de dos horas sobre Melchor Ocampo? ¡Claro!, ¿por qué no? Resulta que la vida de este gran reformista mexicano es más interesante de lo que uno podía suponer.

La cineasta Guita Schyfter (Las Caras de la Luna, Novia Que Te Vea) sigue una línea reciente que encuentra al cine nacional explorando las vidas privadas los forjadores de nuestra patria. Recordemos trabajos sobre Juárez y Santa Anna, a Demián Bichir como Hidalgo y sus andares no tan persignados, además de que se esperan proyectos sobre los casanovas Morelos y Villa.

Schyfter recorre la trayectoria del enigmático Ocampo desde los tres años hasta su muerte, dejándonos con un filme cuasi-épico que recorre 44 años del siglo XIX en poco más de dos horas, incluyendo la intervención yanqui, la guerra de Reforma, el exilio en Nueva Órleans con Juárez y la intervención Francesa; vaya reto para cualquier producción, no sólo una mexicana.

También queda al descubierto la especial relación que Ocampo tenía con su nana y amante de toda la vida, Ana María Escobar (Dolores Heredia), quien lo recogió en sus brazos cuando de niño, Ocampo quedó huérfano y al cuidado de Francisca Javiera (la camaleónica Claudette Maillé) y después permaneció en su vida como su amante y madre de (la mayoría) de sus hijos. El lazo sentimental entre Melchor y Ana María es la única constante certera a lo largo de su vida, más que su involucramiento político.

Rafael Sánchez Navarro como Don Melchor

Rafael Sánchez Navarro como Don Melchor

Pero de la magnitud de este cuasi-épico filme surgen la mayoría de sus defectos: Ocampo es interpretado por tres diferentes actores, siendo Alan Alarcón y el gran veterano Rafael Sánchez Navarro los que interpretan las etapas más importantes; los esfuerzos a través de maquillaje por acortar las diferencias de edad entre Alarcón y Sánchez Navarro (alrededor de 35 años) es demasiado notoria, con Sánchez Navarro luciendo pálido como zombi en sus primeras escenas.

Polémica es la representación de Juárez como un pusilánime títere; “ese indio no hubiera sido nada sin tu apoyo”, le dice un personaje anónimo a Ocampo. El mensaje es claro: Don Melchor fue un gran hombre, ¡no hay porque insultar al chaparrito! Recomiendo el excelente libro, El Rostro de Piedra de Eduardo Antonio Parra y luego llegar a un punto medio entre ambas obras.

Pero los aciertos en afrontar este reto son varios también. Nueva Orleans en 1853, y no solo los interiores de un restaurante, sino un río Mississippi con barcos y todo, luce bastante bien. Las actuaciones de Heredia y Sánchez Navarro son impecables y potentes, y finalmente, el reconocimiento a Don Melchor como el gran reformista desinteresado y cómo se la dejó ir a la iglesia como pocos. Un épico recorrido por otro camino de la historia mexicana que no deja mal sabor de boca.

Para la revista Indie Rocks!

3 / 5

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