Casablanca – – – Alright Sam!

23 Apr

Una película clásica de la era de oro de Hollywood, de aquí nacen todos los clichés que conocemos y como dijo Umberto Eco “son tantos, cientos, que conspiran y se comunican entre ellos”…más querida que buena, lo primero porque representa para la mayoría de los críticos influyentes de hoy en día que la vieron de niños una imagen del Hollywood de ayer, donde una buena película de ese entonces no ofendía, asustaba o criticaba…solamente entretenía por un rato…y Casablanca lo hace en buena forma al encontrar el balance adecuado entre humor, drama y suspenso; pero sin sobrepasarse en ninguno. La película a la cual se le auguraban resultados mesurados en 1942 pasó a ser el legado más importante del extrafalario Jack Warner y sus estudios.

Atiborrada de cursilerías, cuenta la historia de un americano en una ciudad que durante la Segunda Guerra Mundial era tierra de nadie y como una especie de purgatorio: Casablanca en Marruecos; ni ocupada por los nazis, ni tierra de libertad…era una parada en el viaje de muchos refugiados europeos huyendo la avanzada alemana y con intenciones de alcanzar su “sueño americano”…pero por cuestiones burocráticas, lograr ese penúltimo tránsito de Casablanca a Lisbón era un trajín político y muchos se quedaban indefinidamente en la ciudad, incluso para siempre…los nazis son malos, los americanos son buenos y los franceses todavía son representados de una manera relativamente positiva en esta cinta dedicada cien por ciento al apoyo de la propaganda política de la administración de Roosevelt en ese entonces…algo como Citizen Kane no ganó el Oscar a mejor película, pero Casablanca si fué recipiente de dicho honor en 1942.

Dentro de este mundo un americano, Rick (Humphrey “Bogey” Bogart) tiene que decidir entre el amor de su vida que alguna vez lo traicionó en París y su deber a la causa anti-nazi

Pero también cuenta con sus descuidos en cuanto a producción por ser una película de los cuarentas; la música de piano que escuchamos no concuerda con las manos del pianista afro-americano que machaca el instrumento como si estuviera remojando las manos en un lavabo, los personajes pasan de una sala a un cuarto que se supone está cercado por cuatro paredes y la cámara los sigue…pero todavía podemos ver la planta del salón anterior, los drásticos cambios de luz normal a luz suave cuando aparece Ingrid Bergman y otros detalles de efectos especiales que saltan a la vista de una manera que es difícil ignorarlos…

Donde no hay reproches es en las actuaciones, con un cast cosmopólita de solo 4 actores americanos, las notas altas son Ingrid Bergman, una de las mejores actrices de todos los tiempos, y a pesar del script melodramático aquí nos muestra porque se hace merecedora de dicho reconocimiento, su personaje muestra una preocupación compleja a lo largo de toda la cinta, que era una mezcla de la situación de persecución trás su marido y ella y el encontrarse de nuevo frente a frente con su antiguo amor que dejó plantado en París. Otra actuación que vale la pena analizar, a pesar de su corto diálogo presente solo en el comienzo de la película es el del escamoso Peter Lorre.

4 / 5

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