The Battleship Potemkin – – – Teorías del montaje y la edición 101

20 Nov

La película proselitista más influyente de la historia, Goebbels la llamó una “cinta maravillosa” y ese tipo sabía una que otra cosa sobre propaganda militar; el Acorazado Potemkin llegó a ser reconocida como una obra de arte más allá de su propósito de ser un instrumento propagandista. En ella el director ruso Sergei Eisenstein pone a prueba sus teorías sobre montaje y el resultado es un filme adelantado a su época en cuestiones de edición. Fué dificil para mí, y en general me imagino para cualquiera, poder apreciar este vanguardismo 90 años después; pero si uno compara este trabajo con otros contemporaneos que seguían una edición linear hollywoodense muy mansa, se puede observar en contraste los diferentes tipos de montajes (asi definidos por Eisenstein), incluyendo el de típo rítmico, tonal e intelectual. Todos diseñados para manipular los sentimientos del espectador.

Aparte, el director se tomó otras libertades para manipular estos sentimientos: por ejemplo, la masacre de los civiles en las escaleras de Odessa es un hecho que nunca sucedió, sin embargo Eisenstein pensó que la escena era necesaria para terminar de demonizar al malévolo régimen tsarista. La violencia de esta secuencia escandalizó al público, de aquel entonces, y fué censurada en algunos paises. Sin embargo nos deja algunos de los minutos más emblemáticos del cine mudo, con las botas de los militares bajando mecánicamente los escalones, los civiles y sus muecas de pavor y el bebé que se va rodando por las escaleras. Todo sincronizado por medio de un montaje rítmico.

No hay un rol estelar. Como buena practicante de los prinicipios comunistas, Potemkin divide la atención entre toda la población. Los papeles se dividen en grupos de muchedumbre, no en actores. Incluso el catalista de la revuelta dentro del barco, un valiente hombre de nombre Vakulinchuk, es solo la chispa que le prende fuego a los sentimientos reprimidos, que desencadena el motín en el barco, en la ciudad de Odessa…y finalmente en la revolución de los bolcheviques que terminó en la fundación de la URRSS en 1922. Sin embargo, en su tumba improvisada, Vakulinchuk sostiene un pedazo de papel que irónicamente solo dice: “Murió por un plato de sopa”.

4 / 5

 

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