Melancholia – – – Una pesadilla amena

4 Dec

Eso fué lo primero que pensé al leventarme el día de hoy tras haber visto Melancholia la noche anterior; que ese sueño raro, vívido, un poco perturbador, pero elegante había sido nada más que una pesadilla amena; sin lugar a dudas influenciado por el típico estilo tétrico elegante en la cinematografía del director danés Lars von Trier. Melancholía no es el descaradísimo mal trip que fué Anticristo, para la gran desilusión del amigo morboso que vió la película conmigo, a quien le había descrito algunas de las escenas escalofriantes de esta última. El Sr. von Trier dejó la polémica para la promoción de la cinta al declarar jocosamente en Cannes que “era un nazi” o algo así. El festival lo declaró “persona non grata” al día siguiente. El director siguió promocionando la película en el circuito.

Aquí, von Trier no destroza genitales, sino al mundo entero…literalmente!, pues un planeta interestelar, previamente obstruido por el sol y del tamaño de júpiter, se dirige hacia la tierra en lo que los científicos piensan solo va a ser un acercamiento considerablemente lejano como para salvaguardar el bienestar de la Tierra y de paso un evento astronómico espectacular…bueno, pues Lars von Trier lo dejó claro todo este tiempo que lleva promocionando la película que la colisión inter-planetaria, y por ende el apocalípsis, si toma lugar dentro de la película, así que este no es ningún spoiler…esto no es Armaggedon o una de esas películas con asteroides y Bruce Willis, como se llamaba?…El director no quería que el suspenso del posible desastre opacara el drama de los personajes.

Y en este sentido, lo principal a analizar dentro de la película es el comportamiento humano ante desastres de esta índole, específicamente ese supuesto de que la gente deprimida; no triste, sino clinicamente deprimida, o Melancólica en el antiguo y original sentido de la palabra, reacciona con mayor temple ante las grandes catástrofes, pues a diferencia de nosotros los shiny happy people, ellos ya esperan lo peor. Este tema le sirvió como inspiración a von Trier (quien sufre de periodos de depresión), después de que su psicólogo le comentara sobre el supuesto. Justine (Kirsten Dunst) es una joven con la vida perfecta quien contrae matrimonio al principio de la película, solo para dejarse avasallar por presiones terrenales como es la boda en sí, y es como entra en una depresión. Claire (una favorita de von Trier, Charlotte Gainsbourg) es su hermana mayor y visiblemente más estable emocionalmente, quien trata de cargar el peso de la boda sobre sus hombros. Los papeles se cruzan durante la segunda mitad de la cinta, donde ante el cataclismo que se avecina, Claire se reduce a un manojo de nervios mientras de que la depresiva Justine toma una actitud serena y calmada ante lo inevitable, casi una pose orgullos, que sirve para darle fuerza a su sobrino e hijo de Claire, Leo.

"My spidey senses are tingling". Una de esas tomas de von Trier con la Phantom. Bosque malévolo ominoso parte del recuadro

Se ha halabado mucho la actuación de Kirsten Dunst en su papel de Justine, donde muestra todos los rangos de la actuación de principio a fin de la trama. El festival de Cannes la galardonó como mejor actriz de la selección presentada para el año de 2011. Otro de los estelares es el Sr. 24 Kiefer Sutherland como el esposo de Claire y dueño del casón / campo de golf (en realidad el castillo sueco Tjoloholm) donde tiene lugar la boda y donde el vive con su esposa. Este personaje, John, es un hombre pragmático y sin ambagues, pero que no se le puede depender en los momentos cruciales.

Lo mejor, sin duda, es el collage de impresionantes imágenes coloridas por parte del director y el cinematógrafo chileno naturalizado danés Manuel Alberto Claro, especialmente la colección de escenas al principio, rodadas muy al estilo de von Trier en super cámara-lenta con la Phantom, y las tomas aereas. Para las escenas de la boda, el director cambia a cámaras de mano (hand-held) para quitarle un poco de ostento a los ya de por si opulentos interiores del castillo sueco. Y como es costumbre con el director, no hubo ensayos para las escenas, los actores memorizan su diálogo y llegan directamente a grabar, para de esta manera capturar la frescura de las actuaciones.

Melancolía reprobaría contundentemente en cuanto a su veracidad físico-astronómica, o como se diga; tengo entendido que no es posible que un planeta errante pueda pasar tan cerca del sol sin ser consumido por este último; y ante la presencia de otro planeta a tan cercana distancia, la gravedad y agua de la Tierra se encontrarían en todo un estado de desmadre, no solo una leve falta de aire como en la película. Pero Melancholia analiza la psicología humana ante un suceso de esta magnitud, el suceso en sí es trivial, pudo habe sido una invasión de aliens, o el último levantamiento de los zombies.

3.5 / 5

 

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