Hachi: A Dog’s Tale – – – Buena intención, mala ejecución

1 Jan

Anticipé una historia de un peso dramático ligero nada más por ver el subtítulo de la película “A Dog’s Tale”, un débil juego de palabras o “pun” entre tale (historia) y tail (cola), me esperaba entonces algo similar a Marley & Me, que cabe mencionar nunca ví pero puedo imaginarme de que trata. Y en efecto Hachi (Siempre A Tu Lado) cuenta la dulce historia, basada en la vida real, de un perro con un sentido de lealtad inquebrantable hacia su amo Parker (Richard Gere). Es difícil hacer crítica de un recuento que involucra a una fiel mascota sufriendo por varios años de tristeza, pero lo reprochable no es la historia, sino la cinta, donde cada escena se ve venir a 25 kilómetros de distancia.

La historia original toma lugar en los 1920’s en Japón, donde en la región de los hechos este perro de raza japonés Akita es considerado un ícono representativo de valores como la lealtad, la unión familiar y ese montón de cosas buenas. El transplantar la historía a un pueblito ficticio de Estados Unidos en los noventas muestra ser un problema para los guionistas que tienen que forzar elementos en la narrativa, como el hecho de que nadie se presentó a reclamar un  perdido especimen tan raro como es un Akita de origen japonés (a diferencia de los Akitas americanos), la necesaria presencia del misterioso caballero japonés (Cary-Hiroyuki Tagawa) para explicarnos a Parker y todos nosotros la majestuosidad de la raza originaria de su país y el significado del símbolo en la placa que cuelga del cuello del perro, para justificar la presencia del caballero japonés en la vida del profesor Parker resulta que es su maestro de espadazos…emm de katanas. Y ya hablando de Richard Gere, no se que pensar sobre su actuación, por un lado pienso que no pude ver un lazo afectivo tan importante que impulsara a la narrativa principal de la historia…y por el otro lado, puede ser que es un actor tan curtido en su profesión que únicamente las expresiones en su rostro, como una cálida sonrisa, es suficiente para comunicarnos el vínculo que siente con su mascota.

Pero como amante de los perros, lo mejor que puedo rescatar es la historia en sí, que me hace reflexionar y pensar en Qué es el amor?, misma pregunta que se hizo Haddaway hace 20 años. No me gusta el reconocer que un animal no siente amor sino que estaba entrenado para llevar a cabo una actividad todos los días, y cuya recompensa siempre era el reencontrarse con su amo cada tarde…pero entonces estamos hablando que su premio era un intangente, no una golosina o un juguete, entonces que tan fuerte era ese sentimiento de recompenza que lo seguía llevando a esperar en la nieve muchos años después?.

1.5 / 5

 

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