The Last Mountain

28 Dec

the last mountain

En su documental La Última Montaña, el director Bill Hainey recurre al armamento pesado al contar con la presencia del notable activistaBobby Kennedy Jr., quién simpatizó con la causa del cineasta y de los pobladores cercanos a Coal Mountain, en las montañas Appalachian, West Virginia.

La compañía energética Massey encontró la manera más barata de obtener carbón, estallando la cima de la montaña para dejar el mineral al descubierto, contrario a la práctica tradicional de elaborar profundas minas. La tierra, piedras y demás material removido es depositado al costado de la montaña, arrasando con bosques y tapando arroyos; esta actividad también trae consigo otros aspectos negativos para el medio ambiente, como los lagos artificiales de una sustancia tóxica y viscosa conocida como “sludge”, que resulta del mismo proceso de extracción.

El tema ya había sido tratado en Adiós a Gauley Mountain de Beth Stephens y Annie Sprinkle, filme que también formó parte de laSegunda Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género; ambos trabajos se enfocan en la misma región y hay muchas similitudes entre ellos; incluso el uso de las mismas escenas tomadas de la ocupación que realizó el grupo ambientalistaClimate Ground Zero a uno de los sitios de Massey EnergyEn La ÚItima Montaña, aparte de la presencia de RFK Jr., se cuenta con testimonio de otras autoridades importantes como Gus Speth, ex-rector de la escuela ambiental de Yale.

RFK Jr.

RFK Jr.

En un evidente intento por ser justo e imparcial, Hainey le cede un espacio en su proyecto a un portavoz de la asociación estatal del carbón, Bill Rainey; el cual argumenta que la extracción produce muchos empleos y es el sustento de la economía estatal. En una interesante confrontación, Rainey le sugiere a RFK Jr., que “en lugar de estar chillando se vaya a plantar árboles y poner el ejemplo”, el político ni se digna en responder a semejante estupidez, que insinúa como la gente debería de ser la encargada en limpiar los desastres ambientales de las transnacionales.

Estados Unidos necesita electricidad y eso es innegable; como alternativa al carbón, el documental presenta a la energía eólica como la idílica fuente de poder. Con la capacidad para producir la misma cantidad de electricidad a solo una fracción del costo económico y ambiental, parece hasta ingenuo no recurrir de manera permanente al poder del aire.

Para la revista Indie Rocks!

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