Blackfish

25 Mar

blackfish

Uno de los mejores documentales de los últimos meses se exhibe como parte del Festival Ambulante. Se trata de Blackfish, el Pez Negro; que trata el tema de las orcas asesinas mantenidas en cautiverio por los parques acuáticos del mundo, especialmente Sea World; y que forma parte del discurso más general de los últimos tiempos sobre el dilema ético de mantener cualquier tipo de animal encerrado para nuestro entretenimiento; tanto zoológicos, como parques acuáticos y circos parece que están pronto a enfrentar grandes cambios en sus modelos de negocio.

Gabriela Cowperthwaite encontró en retirados entrenadores de ballenas a bastantes testigos dispuestos a contar amargas historias en contra de su ex empleador. La empresa norteamericana ha sido atacada duramente en los últimos años, especialmente después de la muerte de la veterana entrenadora de ballenas Dawn Brancheau y la cajita de Pandora que se abrió en las subsecuentes investigaciones a este caso. Cuando Sea World insinuó que Brancheau había sido culpable de su propia muerte, fue la gota que derramó el vaso; Cowperthwaite, ex entrenadores, activistas y personas varias allegadas al negocio de las orcas alzaron la voz en contra de Sea World y sus décadas de encubrimientos.

La directora empieza el documental por enseñarnos las escenas típicas de los parques acuáticos a las cuales estamos acostumbrados, incluyendo orcas afelpadas y el staff repitiendo la información errónea que han repetido a sus visitantes por años, por ejemplo: las ballenas fallecen en los parques a los 30 años, la expectativa de vida de una orca es entre 25 y 30; realidad: en el mar, la expectativa de vida es de 70, como un ser humano. Luego de revivir un poco el azucarado y familiar mundo de Sea World, Cowperthwaite nos remonta a los inicios de esta industria y como las primeras orcas pequeñas (por lo de los costos de transporte) fueron capturadas cerca de la costa del estado de Washington, donde un curtido cazador recuenta entre lágrimas que prácticamente era como secuestrar niños, dejando a las madres visiblemente conmocionadas.

Es un poco triste recordar las visitas de la infancia a Sea World como parte de una práctica barbárica que quizás ya no exista en unos años, es muy probable que los niños del futuro ya no tengan la oportunidad de morirse de aburrimiento en aquel parque; incluso hoy en día ya no es lo mismo, los entrenadores deben de estar detrás de una barrera en los shows, que saltar de la nariz de la ballena ni qué nada. En lo personal yo ya no aguantaría una visita más; pero quizás otros si lo hubieran disfrutado.

Desgraciadamente, en una omisión anunciada, Blackfish no fue nominada a los premios de la Academia. Pero su mérito se podrá encontrar en el futuro bienestar de estos animalitos.

Para la revista Indie Rocks!

3.5 / 5

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