Julia

19 Oct

julia

Un retrato de la cruel existencia de un niño que se convirtió en mujer y vivió, hasta donde sabemos, el resto de sus años como prostituta de las calles de Berlín: Julia, de nombre completo Julia Krivickas, fue en su momento un alumno (masculino) brillante, un apasionado por la pintura que estudiaba con las mejores maestras de Lituania, su tierra natal.

La rebeldía del muchacho y el deseo de hacerse de un poco dinero, aunado a un naciente problema con el alcohol y la confusión de su propia identidad sexual, hicieron que el joven decidiera escaparse a Alemania para empezar una nueva vida en completa libertad e independencia como una transexual.

La directora, J. Jackie Baier, colega y amiga de Julia, empezó a seguirla desde hace más de diez años con la cámara, cuando ambas se conocieron en un bar/burdel de Alemania. Claramente atraída a su sujeto, la fotógrafa y cineasta incentivó un romance entre la cámara y Julia, insertando a lo largo del documental algunas fotografías a color y en blanco y negro de los perfiles más agraciados de ésta última. Sin embargo, la historia de la protagonista no es tan bonita, hay una inteligencia de Julia que quiere asomarse pero sus vicios rápidamente la tapan, como cuando en pleno estado etílico dice “los días de gloria han quedado atrás, tengo que vomitar”.

A pesar del cariño que le tiene, Baier no se inmiscuye en la continua caída de Julia en sus vicios (frente a la cámara, por lo menos), sólo una vez se ve inspirada a abrazarla después de que ésta última confiesa “No puedo decir que soy hombre, y no mujer, soy algo justo enmedio. Dios estaba distraído cuando me hizo”.

Baier la glorifica con la cámara para después captarla en sus momentos más bajos, tales como practicándole sexo oral a un cliente de unos 75 años en el carro con los pantalones en las rodillas o hurgando en su bote de cientos de colillas recogidas de la calle a las mejores candidatas para hacer un cigarrillo. En resumidas cuentas, la directora es imparcial.

Cabe destacar la musicalización de Christopher Franke y Princessin Hans con piezas que resaltan las notas más importantes de las escenas, pero sin ser obstruyente. Al ver esta historia desgarradora, y lo peor, que Julia sabe lo que ha desperdiciado, “ni el hombre aventándose la cagada más grande, se podría comparar a mi vida”, se me vino a la mente la cita al final de A Bronx Tale: “talento desperdiciado”.

Pero libertad de elección a final de cuentas. Ésta y otras películas potentes que tratan los derechos sexuales y reproductivos son parte del MICGénero 2014.

Para la revista Indie Rocks!

3 / 5

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