Jupiter Ascending

10 Mar

jupiter ascending 1

El genio de los Wachowski (Andy y Lana) puede ser de esos talentos que te dejan esperando…y esperando, pero llega un punto, dígase en este caso El Destino De Júpiter, cuando te resignas a aceptar que no irán a volver a hacer una entrega como fue The Matrix. Aparte de las secuelas que involucraban a las aventuras de Neo, la adaptación de la obra de David Mitchell “Cloud Atlas”, y la animada Speed Racer, la visión futurística de los Wachowskis se ha ido desparramando sin volver a presentarse de manera impresionante como en la Matrix original.

En el caso de El Destino De Júpiter, el generoso presupuesto de $157 millones de dólares al parecer se utilizó para un vestuario exótico y chillón, maquillaje risible y una montaña de efectos computarizados sin haberse desperdiciado en elementos claves de una película como un guion sólido que desarrollara a la amplia gama de personajes como hubiera sido lo adecuado. Tampoco ayuda que la trama general es inverosímil e innecesariamente confusa que el único platillo fuerte de esta experiencia audiovisual es la incesante acción explosiva, desde las calles de Chicago hasta los rincones de la galaxia, porque realmente no hay nada más que valga la pena.

Mila Kunis es Júpiter Jones, una empleada doméstica que limpia casonas junto a su familia de origen ruso. La vida de Júpiter da un vuelco permanente cuando se entera que, y al más puro estilo Disney, en realidad es una princesa; y no cualquier princesa del reino de los animales, sino del universo. Es la reencarnación de su madre celestial, matriarca de la dinastía universal Abrasax (referencia de los Wachoskis a la deidad suprema griega) y progenitora de los tres pseudo-monarcas que quedan de la familia: Balem Abrasax (Eddie Redmayne en una interpretación tan cursi que te hace volver a revisar los créditos de The Theory Of Everything, para constatar que en efecto es el mismo actor), Titus Abrasax (Douglas Booth) y Kalique Abrasax (Tuppence Middleton). Este triunvirato de malagradecidos, cada quien por su cuenta, hará hasta lo imposible por eliminar a Júpiter y convertirse en monarca absoluto del universo.

Channing Tatum y sus orejas de lobo

Channing Tatum y sus orejas de lobo

Al rescate de Júpiter acude el galán intergaláctico Caine (Channing Tatum), inexplicablemente mitad-hombre, mitad-lobo, enviado por Titus para traer a Júpiter a su reino para su seguro resguardo, y quien como buen villano, manda todos los planes al carajo una vez que la heroína se encuentra en su posesión. Júpiter cae de las manos de un hermano a las de otro, para ser rescatada por Caine, ser secuestrada nuevamente, y así sucesivamente, el destino de la tierra pendiendo del desenlace de esta repetitiva trama.

El modus-operandi de los Wachowski siempre ha sido de “más es mejor”, y en este caso pretende acaparar la atención de una generación de cinéfilos distraídos con sus smartphones y tablets. La acción es apabulladora, una secuencia de persecución en medio de downtown Chicago duró algo así como quince minutos. Los paisajes extraterrestres donde habitan los Abrasax, y otras criaturas alienígenas sinceramente cómicas, son renders en CGI que a pesar de bonitos, no impresionan igual que lo hizo otros proyectos que sirvieron de inspiración, tal como los mundos computarizados en La Guerra De Las Galaxias Episodio I hace más de diez años.
La sensualidad felina de Kunis se desliza por la pantalla, pero su personaje, así como el de todos los principales, carece de profundidad y de una explicación a sus motivaciones. Caine (Tatum), al parecer está dispuesto a arriesgar su vida con solo haber visto a Júpiter unos minutos; es una historia con detalles cocinados al vapor por los Wachowski para la poca capacidad de poner atención del mercado meta de la industria hollywoodense. Cuando nace Júpiter camino de Rusia a E.U.A. en medio de parteras rusas, por supuesto que hay una botella de vodka que se pasa de mano en mano entre las ex-soviéticas, de acuerdo a los estereotipos hollywoodenses.

Un proyecto infame en las carreras de Kunis, Tatum y Redmayne, pero quizás definitivo en la de los Wachowski, El Destino Es Júpiter es mucho ruido y pocas nueces, si es que nos vamos a dejar llevar por clichés y estereotipos.

1.5 / 5

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