The Imitation Game

31 Mar

THE IMITATION GAME La entrega histriónica de Benedict Cumberbatch es compleja, densa y contradictoria, en honor al complicado ser humano que fue el excéntrico matemático Alan Turing, precursor de las ciencias computacionales, e instrumental en descifrar el código Enigma nazi, que le cambió la suerte a Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. El guión y la dirección, no lo son tanto, quedando al final de este camino, que en español nombraron El Código Enigma, con una película genérica y blanda, cual filme noventero, de esos que cosechaban múltiples Óscares, tan segura como alguna de Robert Zemeckis (de hecho me encanta Forrest Gump, pero habría que ver como Zemeckis le hubiera hecho si Forrest hubiera existido de verdad, y aparte era gay).

Cumberbatch, como Turing, es una versión todavía más excéntrica y pedante que su otro rol estelar, Sherlock. Totalmente decidido en que su genio matemático es innigualable, se ofrece a los servicios del servicio secreto británico MI6 como criptoanalista para descifrar los códigos nazis que se consideran inquebrantables, y que transmiten al descubierto, a través de ondas de radio, todos los movimientos a futuro por el ejército alemán. La falta de tacto social, casi rayando en el autismo, convence a Turing de que su equipo es basura y que el puede solo, mientras que el Comandante Denniston (Charles Dance), el mismo que lo contrató, lo acosa constantemente y amenaza con cerrar su unidad de investigación a cada rato. En el transcurso de esta trama, Turing se siente cercano a otra brillante cripoanalista, Joan Clarke  (Keira Knightley), y después de forjar algo de simpatía con el resto de su equipo, emprende el camino hacia descifrar el código Enigma y vencer a los nazis.

Una historia bastante romántica y heróica, nada más que en la realidad no era un equipo de cinco personas (el típico “rag-tag team” a la Armaggedon) en el llamado equipo HUT 8, fueron miles de ingleses los que trabajaron en el proyecto. El Comandante Denniston tampoco era un desalmado con eterna cara de constipación, sino que realmente apoyo a Turing en sus esfuerzos; no se necesita saber mucho de historia para empezar a sospechar, a media película, que tiene poco sentido que el hombre que contrata a Turing al poco tiempo hace todo lo posible por despedirlo, empecé a oler a “personajes compuestos”, o simples “libertades artísticas”, para hacer la trama más “jugosa”; muy al estilo soso noventero, véase tramas simplificadas como Apollo 13, o cualquier cosa por Ron Howard, y Rudy, donde las historias verídicas parece que las pasaron por un colador para que quedara una pastita tibia y bastante digerible. Guácala.

Knightley, como Joan Clarke, aconsejando a Turing

Knightley, como Joan Clarke, aconsejando a Turing

Por eso los aspectos más sórdidos (para los estándares de aquel entonces) de la vida de Turing, como su homosexualidad y su aparente suicidio (con cianuro en una manzana, al estilo Blanca Nieves), son repasados muy por encima. Uno de los policias que investiga su apartamento después de un aparente robo a Turing menciona haber encontrado algo de cianuro, nunca se le dice al público para qué o de que va este cachito de información, pero es sin lugar a dudas un guiño de complicidad a los que saben la verdadera historia de Turing.

De lo mejor el diseño de producción por parte de Maria Djurkovic, y en hora buena filmar en locación en el verdadero Bletchley Park, donde trabajaba el MI6 y la escuela de Sherborne, donde Turing cursó el colegio cuando era joven, así como otros pueblitos de Inglaterra. The Imitation Game se ve muy bien, es la trama lo que la reduce a una producción dramática más adecuada para la televisión inglesa. Y por supuesto, ya te habrás enterado, la interpretación de Cumberbatch es fuera de serie, completamente realista en interpretar a un hombre fuerte e inteligente con un secreto que esconder, me quedo con la escena donde, después de que todas las verdades de Turing han sido expuestas, Cumberbatch le ruega a Knightley: “es que no quiero estar solo!”, bastante potente, Knightley no se queda atrás y le da una fortaleza a un personaje femenino que dicen en vida real fue poco cinemático…entonces ahora si me gustan las “libertades artísticas”?, oh que pues.

Recomendable para verse en familia y conocer más sobre este personaje importante de las ciencias computacionales, de su trabajo salieron avances fundamentales que derivaron en lo que hoy conocemos por computadoras, y de paso enseñar a los chiquitines que las personas miembros de la comunidad LGBT pueden aportar tanto o más para el avance de la humanidad. Una frase recurrente en la película, parafraseada no menos que tres veces, dice: “las cosas más inesperadas siempre vienen de quienes menos te lo esperas”.

2.5 / 5

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