Nebraska

2 Apr

nebraska 1

He sido fan de Will Forte ya por unos años, lo admiraba como comediante, especialmente su paso por Saturday Night Live, y algunas otras apariciones cómicas como en 30 Rock; pero sinceramente no pensé encontrar en él una interpretación de corte dramático como la que vi en Nebraska. Fue atinado el director Alexander Payne en el casting al seleccionar al comediante Forte, porque en sus palabras: “tiene en sus rasgos la impresión de que ha sido lastimado en algún momento”. Pero el más grande de sus aciertos para este trabajo fue volverle a dar un protagónico a Bruce Dern (padre de Laura Dern, a quien vimos en Inland Empire), en el papel de su vida, después de décadas como actor de reparto en papeles villanescos hasta risibles.

Dern es Woody Grant, un anciano de Billings, Montana en las primeras etapas de la demencia que parece que busca una razón para seguir con vida, ya sea reparando su antiguo pickup o empeñado en viajar hasta Lincoln, Nebraska (unas 750 millas), para reclamar un premio espurio de $1 millón de dólares que todo mundo puede apreciar es solo publicidad en cuanto ven el ticket “ganador”. Su esposa Kate (June Squibb) e hijo mayor Ross (Bob Odenkirk) son los que más están hartos con los desvaríos y caprichos de Woody y prefieren refundirlo en una casa-hogar para ancianos, pero el hijo menor David (Forte), a pesar de que tiene sus propios problemas, se apiada de su padre y le cumple su deseo de llevarlo a Lincoln, mínimo para que disfrute el viaje. Es en el camino donde, muy al estilo del director Payne, los personajes y la audiencia llegan a comprender su propia mortalidad y reflexionar en lo que ha sido provechoso de su existencia.

Alexander Payne, conocido por sus filmes tipo roadtrip filosóficos como About Schmidt (2002) y Sideways (2004), presenta en Nebraska su entrega más poética. La cinematografía de su DP, Phedon Papamichael, retrata los espacios abiertos del midwest norteamericano, principalmente lo que hay entre el estado de Montana y Nebraska, en blanco y negro para darle un aura atemporal a la película. En una escena el personaje de Odenkirk se pelea físicamente con uno de sus primos que andan visitando en Hawthorne, Nebraska, para que irrumpa el personaje de Squibb diciendo: “A ver, que demonios está pasando aquí?”, no necesitamos viajar en el tiempo para saber que seguramente esta misma escena tuvo lugar en 1963, cuando niños, como si la vida diera vueltas en círculos. El paisaje desolado de las planicies de Nebraska es despojado de casi toda su simpatía al quitarle su color, volviendo el mundo del viejo Woody Grant más deprimente y melancólico, como seguramente lo querían retratar Payne y Papamichael.

Alexander Payne dirigiendo a Dern

Alexander Payne dirigiendo a Dern

Analizada desde un punto de vista más general, Nebraska también es un tributo a la lenta muerte de la clase agrícola norteamericana, son varias las tomas de campos secos que antes crecían maíz, graneros convertidos en casi ruinas, así como casas de campo que se sostienen de puro milagro, “mi padre la construyó él solo”, dice Woody ante un incrédulo David, como para simbolizar el abismo que hay entre las mentalidades de dos generaciones muy diferentes, la de Woody, llamada “la mejor generación” por los gringos, aquellos que pelearon en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, y la de David, que maneja un Subaru coreano y se dedica a vender estéreos. Me acordé bastante de la segunda temporada de la serie The Wire, en su manera un tributo/testigo a la muerte de la clase obrera norteamericana; igual en su momento vimos escenas de fábricas y muelles abandonados.

Dos palabras me dan miedo, “siempre” y “nunca”, y Nebraska parece ser la antesala del “nunca”. La vida se le escapa a Woody, junto con sus facultades físicas y su memoria; presentimos que en cualquier momento no amanece para ver un nuevo día. Todos los personajes lo saben, sufren el final tortuoso de su vida como la habían conocido hasta ese entonces, pero aunque escasos, siguen habiendo buenos momentos, por aquí y por allá, que hace que valga la pena disfrutar lo poco que les queda.

4.5 / 5

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