Greenberg

24 Dec

greenberg 1

Si piensas que siempre se pasan de lanza con los personajes de Ben Stiller, que sufren más de lo neceseario, entonces no has visto Greenberg, donde tenemos al Stiller más odioso, casi llegando a niveles Richard Dreyfuss. Es básicamente otra vez la temática de Le Misanthrope de Molière, sátira del siglo XVII sobre un querido excéntrico que se mofa del resto de la sociedad y sus preocupaciones superfluas (según él). Pero lo que tenía de simpático el personaje de Alceste le hace falta completamente a Roger (Stiller), un chavoruco acomplejado, fracasado, irascible, desapegado, que parece empedernido en soslayar cualquier muestra de afecto humano, característico de aquellos seres inferiores que no son parecidos a él. Pero claro que él solo es un soltero desempleado, que más o menos le da a la carpintería y que acaba de salir del hospital mental debido a un ataque de nervios, su vida no refleja el tremendo genio que cree poseer.

El director y escritor de cine independiente, Noah Baumbach (The Squid And The Whale, 2005) esconde la gravedad del panorama general de la vida bajo una secuencia de hechos aparentemente intrascendentes y casuales. John Lennon dijo (o más bien cantó): “la vida es aquello que sucede mientras estás haciendo otros planes”; y es así como la película es un pedacito de la vida de Roger Greenberg, donde trata de construir una casa para el perro de su hermano, tiene un “romance”, o mejor dicho encuentro fortuito, con Florence (Greta Gerwig), se toma su medicina, va de compras y le manda cartas de reclamo a empresas que nunca le van a contestar. Parece que no sucede nada, pero de repente ahí está, pegándole a los cincuenta años, sin oficio ni beneficio y arrepintiéndose de sus oportunidades perdidas. Roger Greenberg sale del hospital y dice que “no quiere hacer nada por un rato”, pero eso parece ser lo que ha estado haciendo toda su vida.

La bella y casual Greta Gerwig

La bella y casual Greta Gerwig

Los Ángeles, es nuevamente, un personaje más importante de lo que uno podría suponer a primera vista (más sobre este tema específico, aquí); el modo de vida y la geografía de la ciudad dictan en buena parte la manera en como estos personajes se desenvuelven. No es coincidencia el que Baumbach acomode a un neoyorquino como Greenberg, que como buen estereotipo no sabe manejar pues nunca lo ha necesitado, en una ciudad donde no saber manejar (o no tener carro) es como no tener piernas; volviéndolo aún más retraído de lo que es, e irónicamente, dependiente de otras personas para que lo lleven a otros lugares…su idea de “me voy caminando” a su casa, de inmediato le es ridícula a Florence, que le comenta que es algo como una distancia de diez kilómetros. La película tiene esa casualidad y letargo de una asoleada tarde en Los Ángeles cuando no hay nada que hacer, que va de acuerdo a el laissez-faire en general de la vida de Greenberg.

El personaje de Greenberg es odioso, pero eso no quiere decir que la actuación de Ben Stiller sea algo reprochable, de hecho todo lo contrario, hablábamos de varios sentimientos de ira, pena, miedo, una extraña convicción por tratar de ser diferente, como cuando decide irse con su sobrina a Australia al día siguiente (solo para arrepentirse camino al aeropuerto), así como el sentimiento de culpa; aquella que lo aqueja desde que saboteó la única oportunidad que tuvo con su grupo musical hace 15 años, un contrato de grabación, y que ahora repercute en la también patética vida de su mejor amigo Ivan Schrank (Rhys Ifans). Stiller maneja todos estos sentimientos en un personaje que aparte trata de ser inexpresivo, el trabajo del actor es magnífico, acomodando en un limitado rango de comportamiento los varios estados de ánimo de un hombre complejo. Pero personalmente sigo admirando aún más el trabajo de Greta Gerwig, a quién vimos en Eden hace poco, esta vez tuve oportunidad de apreciar su trabajo plasmado en un personaje más relevante, con más presencia en la pantalla, y me sigue impresionando su técnica casi invisible para actuar; Florence es una mujer semi-atractiva, joven, algo inteligente, no se podría llamar insegura, ni le falta asertividad, tiene un gusto por el canto, es algo digna, pero tierna, amable y sincera; es tan difícil describirla, gracias a la interpretación de Gerwig; Florence es tal como lo es una persona de verdad, que creo es de lo mejor que uno puede decir sobre una interpretación histriónica.

Greenberg es una película coming of age para adultos, con un guion bien trabajado y gracioso y actuaciones muy bien logradas; sin embargo el mismo sentido austero de la historia y la producción le prohíbe colarse dentro del estrato de aquellas grandes películas que nos dejan marcados de una manera más significativa…eh, yo creo que ni siquiera llegarle al nivel de otra reinterpretación del querido misántropo de Molière, Alceste à Bicyclettepelícula francesa donde la explosividad en actuaciones y paisajes se presta para una experiencia cinéfila más arrebatadora. Sin embargo Greenberg es una buena película de cine indie, que aunque fracasó en taquilla, puede quedar en los recuerdos preciados de algunas personas con gustos alternativos…a quien les agradará saber que el soundtrack estuvo a cargo de James Murphy de LCD Soundsystem.

3 / 5

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