Yo

11 Aug

yo 1

El tercer largometraje de Matías Meyer (Los Últimos Cristeros) es una adaptación del cuento Yo de Jean-Marie Le Clézio, y que ganó el premio a mejor película dentro de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia. Es un filme del reconocido género contemplativo mexicano, con planos secuencia de paisajes naturales, así como con la utilización de actores no profesionales; lo que le da un sabor muy característico del cine mexicano independiente de los 2010’s. De hecho demasiado característico, nuevamente estamos en medio de una serie de planos lentos, de una vida cotidiana en la parte rural del Valle de México sencilla y aburrida, sin ningún tipo de ensalzamiento visual por parte de los cineastas, ya te la sabes, pastizales meciéndose en el viento y arroyos corriendo. Y así hemos estado por casi 15 años, siempre o es esta madre o es la “cruda realidad” de la ciudad.

Yo es el nombre, o apodo, del personaje principal (lo cual resulta medio confuso en español, no tanto en francés), así le dicen todos. Es un chico de 15 años sobre-desarrollado físicamente, pero limitado en cuanto a inteligencia se refiere. Algo así como un niño en un cuerpo de un hombre. “Un tipo de Frankenstein”, ha dicho el mismo Meyer para Cine Premier; un ser inocente con impulso para la violencia. SE SUPONE que que Yo es un ser amenazante y violento en el exterior, pero dulce e inocente en el interior. Caigo en la cuenta de que no conecté mucho con esta película porque esa amenaza, fuerza, insinuación de violencia, nunca llegó por parte del personaje Yo; si hay algunas escenas que me imagino fueron filmadas con ese fin: el chico rompiendo un cinturón con los brazos a insistencia de sus compañeros de trabajo, su madre contando como una vez el chico se puso violento, la empujó y ella sangró; escenas que se supone nos muestran la capacidad violenta que se esconde debajo del muchacho, pero la actuación del joven Raúl Silva es tan blanda y Meyer no les da el peso necesario para que resalten…la tendencia latente hacia la violencia que posee el chico es importante para entender el final, pero por las razones que cito, es difícil hacer esa conexión.

Elena y Yo

Elena y Yo

Yo pasa sus días ayudando a su madre (Elizabeth Mendoza) en la administración de un humilde restaurante a la orilla de una de las carreteras que van hacia la CDMX. Generalmente mata y despluma a las gallinas para que su madre haga algún platillo con ellas. De vez en cuando acude a visitarlos el amante de su madre, un hombre a quién Yo le guarda resentimiento. La predilección de Meyer por los actores no-profesionales puede ser del agrado de algunos asiduos al cine, pero que deja espacios vacíos en la actuación de personajes prominentes como la de Silva en el papel del protagónico. La indiferencia ante la mayoría de emociones que lo enfrentan en su vida diaria nos deja al final con un personaje tan difícil de descifrar como lo era al principio del filme. Sus pensamientos (los cuales podemos “escuchar”) no resuelven en lo más mínimo este conflicto…Yo, quién aparenta una inteligencia emocional todavía menor a sus 15 años, se avienta unos monólogos internos dignos de un poeta/filósofo desempleado, creando gran discrepancia entre la actuación del muchacho y la supuesta manera en como piensa, al parecer básicamente un descuido al momento de escribir el guion en no compaginar la manera de expresarse del personaje con las palabras que pasan por su mente…o quizás fue intencional, un ejemplo de como la belleza se esconde dentro de la fealdad, el ángel que yace en las entrañas del ogro, etc…pero dicen que muchas veces la explicación más sencilla es la correcta.

En su vida se aparece la pequeña Elena de 11 años, una niña con la que comparte algunos momentos amistosos alado del arroyo o comiendo dulces. Como lo ha mencionado el director y se puede ver incluso en el poster promocional, donde la imagen de la niña, tipo caperucita, lleva al ogro/muchacho hacia algún lugar feliz, es una relación de suma importancia, con tintes hasta fantasiosos, que debemos de suponer tiene un impacto duradero en la vida de Yo, ha comentado el director en entrevistas. Sin embargo, nuevamente, en pantalla esto no trasciende, son algunos momentos equis compartidos por dos niños en un periodo de solo unos días. Lo que si hay es una incomodidad latente al ver al chico grandulón con la niña pequeña solos, ese si fue un acierto en poner dentro de un contexto amenazador la existencia de Yo.

Es desgraciadamente una película insípida, pero seguiremos al pendiente de lo nuevo que venga por parte del director Meyer, empezando quizás por la película histórica-ficción de Los Últimos Cristeros, y también estaremos esperando algo nuevo e interesante que tenga que ofrecer el cine mexicano.

1.5 / 5

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: