The Shape Of Water

23 Jan

El mágico mundo de Guillermo del Toro llega a su máximo esplendor en La Forma del Agua, una película que combina sus elementos fantásticos con el tétrico habitat de sus monstruos; es la película más humana de Del Toro desde El Laberinto del Fauno, en parte gracias a un elenco que es simplemente fabuloso, empezando por Sally Hawkins como la protagonista Elisa, una mujer muda que depende de sus ademanes y sus expresiones para poder comunicarse, y Doug Jones como el “monstruo” anfibio que encarna a la delicada sensibilidad de la naturaleza dentro de un cuerpo aparentemente amenazante, y que finalmente, logra enamorar a la inocente Elisa, llenando un vacío en su vida que poseía desde su infancia, en gran parte debido a su discapacidad. En papeles secundarios se encuentran Michael Shannon de villano como el Coronel Richard Strickland, quién está empeñado en hacer sufrir al monstruo en las instalaciones del gobierno, analizarlo, incluso hacerle una vivisección supuestamente en nombre de la ciencia; Richard Jenkins es Giles, el hermitaño vecino de Elisa, y junto con su compañera de trabajo, Zelda (Octavia Spencer), es realmente lo más cercano que Elisa tiene a amigos, o una familia.

Es un cuento de hadas en la época de la guerra fría, a principios de los 60’s, donde la guerra de armas entre Estados Unidos y la Unión Soviética, exalta cualquier avance científico y en general tiene a todos los empleados del gobierno paranoicos. Es una fantasía donde todos los involucrados son personas incompletas, empezando por Elisa, claro, quién perdió la voz en un accidente durante la niñez (no se especifica el incidente, y las marcas de lo que parecen unas garras en su cuello, añaden al misterio), y a pesar de que puede escuchar, batalla para comunicarse con personas fuera de su círculo interior, Giles y Zelda, por lo que se apoya principalmente en sus expresiones faciales.

El casting de Hawkins en el papel principal ha de ser el primer grande acierto de la producción, siempre he pensado que más que ser una persona sumamente atractiva, un actor excepcional posee un rostro muy particular, memorable, que incluso se puede ver mejor en la pantalla que en la vida real, de esta manera, Hawkins posee un rostro sumamente expresivo, donde puede esculpir las expresiones deseadas en un tronar de dedos; Hawkins interpreta a Elisa inexpresivamente durante su trajín cotidiano, donde se levanta, prepara su desayuno, se masturba, se ducha y se va al trabajo, todo con una expresión cálida e inocua sobre su cara, lo que exaltará la potencia de su actuación más adelante, cuando se presenten los conflictos de la trama.

Shannon como el Coronel Strickland. Las escenas en su casa, con su familia, fueron de lo menos interesantes, pero forzadas para “desarrollar el personaje”

Giles es un hombre de closet y Zelda una ama de casa falta de amor; el villano Strickland, a pesar de que se jacta de ser un hombre decente, es una persona sumamente infeliz y agria. Y finalmente, el hombre anfibio (el frecuente colaborador de Del Toro, Doug Jones), un espécimen del Amazonas que es reverenciado en aquellas partes del mundo como un dios, pero que es torturado y encerrado en un laboratorio gubernamental de Baltimore. Son seres incompletos, todos los personajes, que vienen a encontrar su propósito definitivo en la vida con la llegada de este mesías incomprendido, monstruoso pero vulnerable, y definitivamente bondadoso; el que nos enteremos que el anfibio puede sanar el cuerpo humano con su puro tacto es, vaya, el detalle final sobre las influencias católicas del director sobre esta trama, Del Toro ha hablado bastante sobre lo traumado que quedó debido a su estricta educación católica. Strickland también utiliza algunos pasajes de la biblia, como el de Sansón y Dalila, para hacer entender mejor sus argumentos, aunque, finalmente, Strickland representa la doble moral del catolicismo, es un hombre que se dice decente, pero que es cruel y vil en sus acciones, por si fuera poco, trae toda la película un par de dedos en la mano que se le están gangrenando y volviendo negros y putrefactos, simbólico de su putrefacción personal, solo por el afán de conseguir “venganza” contra el anfibio y personas que realmente no le han hecho nada.

La relación entre Elisa y el anfibio es, por supuesto, el centro de atención; al limpiar las instalaciones del anfibio día con día, Elisa se va compenetrando con este ser y percibe su compasión, ella lo alimenta con huevos duros y le toca su música preferida, el jazz de una época más romántica. Pronto, el convivir brevemente con el anfibio se convierte en la mejor parte de su día aburrido. Es un acercamiento lindo, piense en La Bella y La Bestia; pero un verdadero romance épico estaría incompleto sin un aspecto sexual de por medio, creo que Del Toro no ignoró esto, y a sabiendas que el público puede estar pensando lo mismo, introduce desde las primeros minutos de la película algunas escenas fuera de lugar, como Elisa completamente desnuda, y conforme va avanzando la trama, y los matices sexuales se convierten más fuertes, entendí que las primeras escenas eran para avisarnos que la sexualidad no iba a ser un tema ignorado.

Los dibujos de Giles, sobre como el recuerda a los dos amantes.

A consecuencia, como que Del Toro se vio envuelto en otras aristas derivadas del tema sexual, tuvo la necesidad de resolver algunos cabos sueltos, cómo: es concebible que una chica tenga un deseo sexual por un monstruo anfibio?, cómo lo consumarían?. De ahí que Del Toro, junto con el equipo creativo que diseñó el traje de Doug Jones, tuvo que darle una apariencia más fornida al anfibio, casi atlética, para explicar el deseo de Elisa, y en una escena, la protagonista le explica a Zelda dónde se ubica su pene. Todo un tema que, en lo personal, pienso pudo haber sido dejado de un lado completamente, en beneficio del tono de la película, pero que finalmente, Del Toro, quién en varias entrevistas ha expresado su inconformidad de la niñez, dónde se preguntaba: Porqué el monstruo de la laguna negra no podía tener a la chica?; estuvo dispuesto a resolver e incluir en su trabajo a como diera lugar.

El vínculo formado entre los dos es tan fuerte, que Elisa toma la decisión de rescatar al anfibio antes de que el General Strickland lo sacrifique. El qué tan fuerte sientas ese vínculo entre los dos puede que determine si te sientes cautivado por la película o no; yo traté de disfrutar los valores audiovisuales, y de producción (la época de la trama), y la disfruté tremendamente. Independientemente, voy a estar añorando que con The Shape of Water, Del Toro reciba su primer Óscar a mejor director en Marzo.

3.5 / 5

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