L’Homme Qui Amait Les Femmes

22 May

Después de haber visto y reseñado una de los trabajos más representativos de Truffaut, Jules Et Jim, decidí darle la oportunidad a uno de sus proyectos más discretos, ni más ni menos que El Hombre Que Amaba Las Mujeres de 1977. Denominada una comedia (algo que me sorprendió, pues no se me hizo particularmente graciosa), este trabajo del director y escritor francés traza el recorrido de un casanova de Montpellier y sus aventuras con varias mujeres a lo largo de unos meses. Bertrand es un hombre que no puede vivir sin la compañía femenina, prefiere estar solo, que convivir con otros hombres. No es un macho con ellas, realmente siente amor pasional por cada uno de sus romances, y se jacta de amar a cada una diferente, porque pues cada mujer es diferente.

Pero realmente, el objetivo de Truffaut, es describir a su personaje Bertrand (Charles Denner) a través de sus mujeres, una referencia semi-autobiográfica que uno no puede ignorar como levemente egocéntrica. Bertrand logra sustraer de cada mujer su parte más interesante, más excéntrica, más peligrosa. Desde la deschavetada Delphine, una mujer casada que presiona a Bertrand para tener encuentros sexuales en lugares cada vez más públicos y arriesgados…antes de acabar en la cárcel por atentar contra la vida de su propio esposo; hasta Hélène, la dueña de una tienda de ropa interior femenina, que rechaza a Bertrand, pues dice que ella prefiere a hombres por debajo de los 30 años (aunque ella tiene 41).

Bertrand escribiendo un recuento para una novela que quiere publicar.

La compulsión que tiene Bertrand por las mujeres es explicada por Truffaut, cuando en algunos flashbacks en blanco y negro, Bertrand recuerda a su madre, una prostituta de alto nivel, caminando por la calle con su falda y sus medias, atrayendo la mirada de los hombres (potenciales clientes); recuerda su maltrato, y su hostigamiento para todo lo que el pequeño Bertrand hacía, excepto leer (eso explica otra tendencia del adulto Bertrand, su afición por la lectura). Todo este pasaje en la historia puede ser visto como otro pedazo autobiográfico, pues la niñez de Truffaut fue mala, por no decir espantosa, especialmente el maltrato por parte de su madre. Los niños maltratados buscan a sus madres, es evidente en una escena donde Bertrand engaña a una niñera para que visite su departamento; Bertrand ni siquiera tiene niños, y esconde un muñeco bajo las cobijas para engañar a la niñera; al ser descubierto, la niñera le pregunta airadamente, con el muñeco en la mano, “y este quien es?”, a lo que Bertrand responde relajadamente, “c’est moi” (“soy yo”). (Vaya que eso si es gracioso, viéndolo en retrospectiva).

Pero más que un ejercicio en psicología, se recomienda apreciar esta “comedia”, The Man Who Loved Women (la original, puesto que pocos años después, habría un remake con Burt Reynolds) para pasar un rato libre y casual, sin mucho ejercicio intelectual. Creo que es uno de los trabajos de Truffaut más encaminados en brindar ese tipo de entretenimiento relajado a los espectadores. A final de cuentas, un guion que el cineasta francés se cocinó entre toma y toma de un proyecto más ambicioso, Encuentros Cercanos Del Tercer Tipo de Spielberg.

2.5 / 5

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