Cómprame Un Revolver

18 Jun

comprame un revolver 1

En un futuro distópico, México es controlado completamente por el narcotráfico; reina la violencia y la anarquía; y el feminicidio rampante ha hecho que las mujeres sean pocas y se encuentren en permanente peligro pues se las pueden robar a cada momento. Es el escenario que nos presenta el director y escritor Julio Hernández Cordón, nacido en E.U.A., de padres mexicanos y guatemaltecos, un escenario que no dista mucho del presente de nuestro país. Hernández Cordón había presentado previamente al narcotráfico como el villano favorito en México, en su película Te Prometo Anarquía, y aunque el cineasta vivió y estudió un tiempo en México, después de un tiempo deja de ser simpático que un chicano te esté recordando que México es el infierno sobre la tierra…la brutalidad de este tema es algo que vivimos día a día en este país, y más allá de que alguien pueda decir que es moralmente ético abordar el tema en un proyecto cinematográfico (como obligación), mínimo los mexicanos nos podemos reservar el derecho a decir si nos gusta, o nos caga, que personas que viven fuera del territorio continúen explotando esta temática, a la distancia.

El personaje principal es la niña Huck (Matilde Hernández, hija del director) quién vive en la clandestinidad con su padre Rogelio (Rogelio Sosa), bajo la identidad de un niño, para que los maleantes no se la roben, el padre incluso la mantiene encadenada al camper donde los dos viven. Rogelio “trabaja” cuidando y dándole mantenimiento a un campo de béisbol de los narcos, que usan de vez en cuando para esparcirse. A Rogelio lo traen como si fuera la mascota del equipo, atormentándolo a placer; y Rogelio no se ayuda a si mismo, ya que es adicto a las drogas que le dan a cuentagotas los narcos, para mantenerlo todavía más sometido.

comprame un revolver 2

Los niños (Huck con la máscara)

Es una situación precaria, y el lazo entre padre e hija es lo que parece los mantiene con vida día a día. Hay una nostalgia que permea su mundo, o ese rincón del mundo desolado que ellos llaman hogar, casi de una cualidad fantasiosa, como el mundo de la pequeña “Hushpuppy” en Beasts of the Southern Wild, y en cuanto a la relación afectuosa que Huck tiene con los otros niños que deambulan por ahí (disfrazados de cualquier cosa, hasta de matorral, para que no se los roben…a uno de los niños ya le amputaron una mano los narcos), Stand By Me se me hizo otro referente de los lazos entre amistades infantiles que se forjan a partir de la adversidad. Mad Max y Children Of Men, también son referentes en cuanto a mundos distópicos.

 

Rogelio es también músico, y un buen día, el jefe mayor de los narcos le pide que amenice su pachanga con el resto de su banda. Para cuando Rogelio y el resto de los músicos (y Huck disfrazada) llegan a la fiesta ostentosa, superando retén tras retén de seguridad (cada vez comandado por un narco más violento y más prepotente), algo nos dice que pronto estaremos cara a cara con el proverbial “conflicto” de la trama. En ese aspecto, personalmente no aprecié mucho la trama descabellada, por momentos inconexa, que te lleva de escena a escena solo con el pretexto de enseñarte algo llamativo visualmente, de humo morado flotando desde el interior del camper hacia la oscuridad de la noche (durante un viaje estupefaciente de Rogelio) a un grupo de niños jugando béisbol en el estadio vacío con la canción “Bam Bam” de Sister Nancy de fondo, música diegética que viene del camper de Rogelio. Es forzado y se ve la mano del escritor, el director y el supervisor de música, distrayéndonos de la trama para presumirnos sus talentos o su buen gusto.

Es inconexa y moralina, si acaso propone la solución de nuestros problemas preservando la inocencia y buena naturaleza de los niños (yo digo que como son humanos, hay unos niños bullies hijos de la chingada, o no?). Cómprame Un Revolver (Buy Me A Gun, en inglés), una frase para que la digan casualmente los niños vendedores de las calles en una CDMX del futuro cercano, es visualmente atractiva, semi entretenida, pero a final de cuentas demasiado inconsistente, una Heli en manos de un cineasta menos talentoso (una lástima, pues Te Prometo Anarquía si la pude disfrutar). Si quieres una película realmente buena, yo digo nein; si quieres más narco-violencia pretenciosa, date karate.

2 / 5

 

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