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Once Upon A Time In Hollywood

17 Aug

La novena película de Quentin Tarantino llegó para ser odiada o querida pero no ignorada.

once upon a time in hollywood

La propia existencia artística del cineasta Quentin Tarantino es el meollo de Once Upon a Time in Hollywood y se revisan algunos temas existenciales, como el declive de un talento descarnado, explosivo y natural (como Tarantino lo ha temido sobre su propio talento, dijo que a los 60 ya no iba a estar haciendo películas), la decadencia de una carrera artística en Hollywood y la estrepitosa caída de una década en general, la tumultuosa década de los 60, del sueño utópico hippie, con el asesinato de Sharon Tate por parte del séquito de Charles Manson a finales de 1969.

Leonardo DiCaprio es Rick Dalton en uno de los papeles más complejos de su carrera, y aunque sé que es ultra pretencioso utilizar términos de enología para estas cuestiones, me veo obligado a decir qué si esta actuación fuera un vino, sería un caldo robusto de considerable añejo lleno de matices, no es Leo 100% sicópata como en el Lobo de Wall Street, o imparable Leo en el Aviador, o Leo el salvaje en El Renacido(Raaaaarrrr! vean todo ese Leo).

once upon a time in hollywood 2

Rick Dalton regresando a L.A. atravesando el característico mosaico de LAX

Dalton es inseguro, pero con suficiente ego como para luchar activamente contra esa inseguridad, tartamudea socialmente pero no frente a las cámaras, sus años dorados en películas y programas western durante los 50 han quedado atrás, y ahora se enfrenta a la realidad de tener que rejuvenecer su carrera haciendo spaguetti westerns en Italia (algo que le da asco), el rencor y el miedo corren por sus venas, ve jóvenes parados en una esquina y se limita a decir: “pinches hippies”Rick Dalton hubo muchos a finales de los 60 en Hollywood, los George MaharisFabian, y Ty Hardin, actores principales de perfil muy masculino venidos a menos a finales de los 60.

No exagero en decir que podríamos hablar de esta actuación de DiCaprio todo el día, pero del otro lado está su contraparte Brad Pitt, que en esta película es exactamente lo que uno piensa que va a hacer Brad Pitt, estar ahí, verse bien, no decir mucho, irradiar seguridad, como Aldo el Apache la última vez que Pitt trabajó con Tarantino en Bastardos Sin Gloria, o como yo lo vi personalmente minutos antes de la función, bajando por la escalera eléctrica hacia una horda de fans chillantes, sin hacer ni decir mucho, solo firmar muchos autógrafos y… estar ahí.

Pero eso es perfectamente lo que Tarantino habrá visto en Pitt para el personaje Cliff Booth, el doble, “stuntman”, de Rick Dalton, que ayuda a cargar con sus peligros y sus penas, en el set y en la vida; sirve de pañuelo para cuando Dalton anda deprimido, arregla la antena en el techo de su hogar, lo lleva y trae del trabajo. Un amigo/empleado en el que uno puede apoyarse en la vida.

Dalton y Booth conducen el Cadillac DeVille 1966 en crema de Rick por las calles de L.A., tan meticulosamente recreadas de acuerdo a la época por Tarantino y su equipo de producción, que la ciudad se convierte en otro personaje de la historia con el deambular cotidiano de los personajes, es nostálgico y casual como Sharon Tate (Margot Robbie) recorre las tiendas para finalmente entrar a un pequeño cine en Westwood y ver su último papel, uno pequeño, en una película pequeña, durante lo que podemos suponer son sus últimos días.

A diferencia de Cuarón y lo que el vio que andaba sucediendo en la CDMX durante su infancia y lo reprodujo en RomaTarantino se imagina que andaba sucediendo en L.A. durante su infancia, donde Polanski tiraba party en la Mansión Playboy con The Mamas and The Papas y el mundo en general era mucho más divertido de lo que probablemente era en realidad.

Luke Perry stars in ONCE UPON A TIME IN HOLLYWOOD.

Luke Perry en su último papel antes de su fallecimiento

Pero al igual que el personaje de DiCaprio, hay matices que discernir, y no todo es diversión, Tarantino pondera su propia mortalidad (algo que ya había hecho más o menos en Jackie Brown) y aunque, al final de Había Una Vez En Hollywood, puede que estés impactado o desilusionado con la violencia exageradísima y ridícula del último acto (ya sabes que va a haber finales Tarantino en una película Tarantino), la oportunidad de todavía disfrutar este cine de autor, con estos presupuestos, tratando material original (ni reboot, ni spinoff, ni secuela, ni precuela, ni versión live-action) es un platillo que rara vez se encuentra en las cadenas de cine hoy en día.

 

Para la revista Indie Rocks!

4 / 5

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Baby Driver

10 Mar

 

El director británico Edgar Wright (Shaun Of The Dead, Hot Fuzz) hace entrega de una emocionante película de acción, pero sin la clara intención cómica de sus previas aventuras cinematográficas. Ansel Elgort (The Fault In Our Stars) es Baby, un conductor de escape para asaltos bancarios; silencioso por naturaleza, pero dotado con el don de manejar muy rápido y esquivar muchos obstáculos, Baby es como una versión más relajada del personaje de Ryan Gosling en Drive. La seña particular de Baby es el par de audífonos que permanentemente tiene en sus oídos, donde sincroniza playlists repletos de canciones de rock, soul y motown para coreografiar sus huidas.

La obsesión de Baby por la música es simpática, pero se siente trillado, el típico tick del héroe de la película de acción. De hecho la película de Wright, quién también escribió el guion, está nadando en clichés de película de policías y ladrones; el villano principal y cerebro de los asaltos, a quién le llaman el Doctor (vaya originalidad) es Kevin Spacey (pre-escándalo) en un papel frío y calculador; Jon Hamm es uno de los asaltantes, y su interpretación de bad-boy grasoso es tan estereotipado que Negan de The Walking Dead le queda corto; Eiza González es la gatita coqueta y peligrosa; y Jamie Foxx es el típico gangster híper-agresivo.

El dilema de Baby está en mantener su vida criminal separada de su vida personal, que incluye el cuidado de su padrastro, un viejito sordo afro-americano, y su nuevo amor, (agárrense porque esto si está cursi) la mesera (Lily James) del café donde trabajaba su mamá. Por un malentendido con el Doc, Baby acaba debiéndole mucho dinero, así que pone sus talentos de manejo a disposición del personaje de Spacey para pagar su deuda. Pero obviamente que el Doctor no lo va a dejar ir tan fácilmente, y cuando Baby cumple con su deuda, el jefe lo amenaza con lastimarlo a él y a su novia y a su pobre padrastro negrito en silla de ruedas, si es que decide dejar de manejar para él. Baby tendrá que ser el máximo bad-boy rebelde si quiere escaparse de las fauces del capo criminal, la policía, y fugarse por siempre con su novia, donde como se dicen entre ellos románticamente “solo seremos nosotros, el camino y la música”.

Eiza González y Jon Hamm

La música es un ingrediente clave en esta obra de Wright; es la inspiración principal de Baby, tanto literalmente (la tiene siempre presente en sus audífonos, sincroniza sus escapes con cada canción), como de una manera más simbólica (la madre fallecida de Baby era cantante, y uno de los casettes más preciados de Baby es de su mamá, cantando “Easy” de los Commodores). La película puede parecer demasiado dependiente de la música, se siente que cada 3 minutos nos introducen en otro segmento musical, llega un punto en donde nos dan ganas de pedirle a Wright que mejor se dedique a ser director de videos musicales.

Tiene un songtrack interesante, pero no excepcional, con rolas algo desconocidas de Simon & Garfunkel (la que le da el título a la película), T. Rex, Beck, The Damned; hasta se da el lujo de incluir algunos instrumentales de Blur y R.E.M.; y gracias a productores como Kid Koala, se hicieron unos mixes específicamente para la película, que se supone que Baby se pasa produciendo en su cuarto durante sus tiempos libres. Si fuera 1996, el songtrack y la prominencia de un songtrack ecléctico hubiera sido algo refrescante, pero después de Tarantino, y en pleno 2018, se aprecia un poco aburrido y pretencioso, el obrar de una película tratando desesperadamente de ser insufriblemente cool; el resultado final es, en el mejor de los casos, nada espectacuar.

Esa fue mi impresión inicial sobre Baby Driver (El Aprendíz Del Crímen, en español), una película por demás pretenciosa de Wright, pero una vez que me familiaricé con la situación precaria de Baby, me dejé seducir por lo que la primera escena espectacular de persecución insinuaba: esta era básicamente una buena película de acción. Los escapes de Baby producen unas persecuciones policiacas por las carreteras de Atlanta muy emocionantes, con nuevas ideas para eludir a esos molestos helicópteros policiacos. Wright se empeñó en utilizar el menor número de efectos de pantalla verde posibles, y se aprecia en la velocidad y habilidad de los conductores de stunt para derrapar, quemar llanta y aventarse unas maniobras, como un doble derrape en U, que te dejan preguntando “como le hicieron?”, y hasta percibiendo un ligero olor a llanta quemada en el ambiente.

Los efectos están apegados a la autenticidad, pero son ejecutados y editados con un guiño de fantasía; de hecho, con su ritmo acelerado, su violencia cómica, su tendencia hacia lo musical, y su iluminación alegre, Baby Driver es como el hermanito menor de Drive; donde ambas películas hablan sobre el solitario chofer criminal, pero cada una con un tono MUY diferente. Drive es muy superior a la película protagonista de esta reseña, debo decirlo.

P.S. Aquí la buenísima primera persecución, Baby conduce a su equipo hacia la libertad.

3 / 5

Yeah Right!

23 Sep

Como poder estudiar el trabajo de Spike Jonze sin recurrir a su cornucopia de videos skate?, tan influyentes dentro del género, que dicen que prácticamente lo inventó con su debut Video Days (1991). Jonze, un ávido aficionado del BMX y del skate, empezó como fotógrafo para algunas revistas de aquella índole, antes de pasar a hacer videos para la marca de accesorios skate Girl y su subsidiaria Chocolate, las cuales patrocinaban a importantes figuras del skate y producían este tipo de videos, que se rolaban entre los adolescentes en los 90’s, para empujar sus marcas. Jonze también estuvo involucrado como fundador de esas marcas.

Owen Wilson en su cameo

Pensé que sería importante analizar los primeros videos de Jonze si es que quería comprender mejor su estilo fantástico, repleto de textura visual, que desarrollaría más tarde en cosas como Where The Wild Things Are, Her y Being John Malkovich, aparte de las decenas de videos musicales, los cuales le dieron realmente su lugar en la industria, por encima de los videos skates y sus largometrajes. Yeah Right! es la culminación de más de 10 años en el giro del skate, y se aprecia un sentido de innovación con la utilización de muchos efectos especiales que no eran acostumbrado en este tipo de videos, donde básicamente, se estaba acostumbrado filmar a los skaters haciendo trucos con la patineta, ollies y ese tipo de cosas, “rieleando” (deslizándose con la patineta por los barandales de escaleras), por toda la ciudad.

A ras de suelo, siguiendo a los skateboarders paralelamente, y utilizando el lente “fish eye”, prototipo de los videos skate que propuso Jonze en Video Days

Hay sketches entre los segmentos con la patineta, hay patinetas invisibles (gracias a que las pintaron de verde y las removieron en post), hay un sketch donde Owen Wilson se avienta un espectacular truco con la patineta (se ve muy creíble, pero es un simple truco de decepción) y una secuencia inicial durante los créditos con unas impresionantes tomas a ras del suelo de los skaters haciendo trucos en super súper slow-motion, gracias a una cámara que Jonze adecuó personalmente, le infunde una grandiosidad poética a la práctica urbana de la patineta. Yeah Right! es el primer video de la marca Girl donde se incorpora Ty Evans a co-dirigir videos con Jonze.

El gusto de Jonze por los paisajes urbanos, la comedia, el buen gusto en el soundtrack (que incluye desde Public Enemy, Joy Division, Ghostface Killah, y Prince, a música original de su hermano Sam Spiegel, alias Squeak E. Clean), el gusto por hacer el pastiche de las viejas series policiacas setenteras, como en su segundo skate video, Goldfish (1993), donde inicia con un skateboarder siendo perseguido por unos policías en pelucas y lentes oscuros…un año más tarde filmaría el video para “Sabotage” de los Beastie Boys, casi una réplica del concepto original en Goldfish.

Yeah Right! puede sonar como algo solo para los interesados en el skate, pero no lo dudes, es entretenido e innovador para el espectador casual.

3 / 5

Okja

18 Jul

Okja es el proyecto más reciente del celebrado director surcoreano Bong Joon-ho (Snowpiercer), es una producción de Netflix que recibió su estreno en Cannes de este año, 2017, al ser parte de la muestra oficial que compitió por la Palme d’Or, y donde dicen el público de conocedores abucheó cuando apareció el logo de Netflix en la pantalla. Es el típico cuento de “una niña y su animal”, pero con mensajes positivos sobre la conservación ecológica, el malestar de comer carne (aunque visto más desde un punto de vista emocional, que ecológico) y finalmente sobre el amor incondicional. Okja es visualmente atractiva y las partes de acción, principalmente algunas persecuciones en autos, son filmadas con destreza por Joon-ho, quién tiene suficiente experiencia en el género de acción, y por el director de cinematografía Darius Khondji.

El problema está en la diversidad de géneros que Joon-ho malabarea en este guion que co-escribió con Jon Ronson, se puede descartar como un lindo cuento cinemático para que lo disfruten los niños, ya que está calificada para adultos por Netflix, y con buena razón, hay algunas escenas violentas que desencajan en esta fábula, especialmente una violación implícita a un animal…hasta ahora me entero que un animal puede violar sexualmente a otro.

Okja es el nombre del super-cerdo desarrollado por medio de la ciencia genética por la malévola corporación Mirando, cuya presidenta, la excelentemente malvada Tilda Swinton, como el personaje de Lucy Mirando, pretende borrar de la memoria del público consumidor los recuerdos de su abuelo, su padre y su todavía más malvada gemela Nancy Mirando. Está en su plan maestro el comercializar los super-cerdos para su delicioso consumo, engendrados artificialmente, pero detrás de una fachada humanista y eco-friendly, para ello trama el concurso del Mejor Super-Cerdo, donde 26 super-cerditos bebés son enviados a 26 países diferentes para que vivan felices y contentos hasta que crezcan y regresen al corporativo norteamericano donde los espera el matadero, después de colgarles su medalla de ganadores, claro.

Gyllenhaal como el nada simpático Johnny Wilcox

Mientras tanto, Okja lleva 10 años viviendo en las montañas de Corea del Sur junto a Mija (Ahn Seo-hyun) quien la ha cuidado desde pequeña (Okja es hembra), y las dos viven con el abuelo de Mija, un viejito granjero que a pesar de que tiene las mejores intenciones para su nieta, termina por dejar que el corporativo Mirando ejerza los derechos sobre Okja para que se la lleven a E.U.A. Las escenas de Okja y Mija en el escenario idílico de las montañas surcoreanas es de lo más disfrutable de este filme, Boon-ho no es de los directores más sutiles y el primer capítulo de la película está diseñado para inspirar en nosotros un sentido de reverencia hacia la naturaleza, donde Mija y Okja se revuelcan por el pasto, saltan a los cristalinos agujeros de agua (con cascadas en el fondo), comen unos apetitosos grandes frutos anaranjados y se toman una placentera siesta a la sombra de los árboles, con Mija recostada en la panza de su super-cerdo.

Es un escenario demasiado perfecto y sabemos que pronto llegará la manzana de la discordia, en este caso, en la forma de “la cara de la marca Mirando”, el zoólogo superestrella Johnny Wilcox, que viene siendo Jake Gyllenhaal interpretando a un Steve Irwin en cocaína. El personaje que construyó Gyllenhaal es nefastamente irritante, no quedaría nada fuera de lugar en un programa sesentero del viejo Batman (QEPD Adam West). Gyllenhaal llega para llevarse al cerdo Okja a EUA y Mija sale a su rescate, enojada por enterarse de las negociaciones que hizo su abuelo. La niña cruza su camino con la organización semi-terrorista ALF (Animal Liberation Front), quienes idean un plan de rescatar a Okja, instalarle una cámara escondida y regresarla a la compañía Mirando para grabar a escondidas las atrocidades que ocurren adentro de Mirando, incluida la experimentación genética, los animales que “nacen” deformes que el público general no conoce, y en general, la crueldad con la que tratan a los super-cerdos. El ALF está liderado por Paul Dano, interpretando a Jay, y como cualquier papel de Dano, no se sabe si en el fondo su personaje es realmente un sicópata o simplemente es su gesto permanentemente entristecido y al borde del llanto.

El desenlace es anticlimático, es una trama larga y Boon-ho trata de darle una conclusión completa a un público general que seguramente esperaba satisfacción al final de esta seudo película familiar, aunque como ya lo hemos comentado, está catalogada como solo para adultos. Algunos aficionados a la tecnología estarán contentos con la apariencia del grande animal diseñado con efectos computarizados, personalmente creo que esta bestia CGI es inestable, igual puede parecer “real” en algunas tomas a larga distancia, pero los acercamientos a su “rostro” son para creerse menos, y queda claro que a Okja le quitaron casi cualquier aspecto porcino para que se pareciera más a un perro, y la gente pudiera empatizar más con ese “rostro” sin nariz de cerdo.

Okja va de más a menos, y puede que varios como yo se vayan sintiendo cada vez más desilusionados con este último fenómeno mediático, pero deja cosas buenas, y no me refiero a solo un sermón ecologista, pero a algunas buenas escenas de acción, algunas buenas actuaciones (la estelar Seo-hyun, así como Swinton) y las buenas intenciones de Netflix por seguir rompiendo paradigmas.

2.5 / 5

Kill Bill: Volume 1

12 Jul

Volví a ver esta película que no veía completa desde hace como 10 años. Pensé que mi supuestamente desarrollado gusto cinematográfico me iba a prevenir de disfrutarla como lo solía hacer, pero al final me dejó seguro de que la primera parte de esta saga de Tarantino es simplemente divertida y espectacular. Se ha hablado de la falta de “sustancia” de este filme, y de su caleidoscopio de influencias tomadas del cine grindhouse de artes marciales setentero, de manufactura asiática, que Tarantino se fumaba cuando trabajaba como empleado de un video-local en Redondo Beach, California; estoy convencido de que no solo Tarantino hizo este filme para apantallar a la audiencia, más que hacerla pensar, pero de que eventualmente Volumen 2 iba a traer a colación todo el trasfondo de la trama, articulada en los singulares diálogos que tanto gustan a los aficionados de este director.

Es una mujer, The Bride (Uma Thurman) vengándose, uno por uno, de los villanos que irrumpieron en su boda, mataron a su prometido, aparte de ocho personas más y la dejaron por muerta con un disparo en la cabeza…lo peor, que estaba embarazada. Una heroína con sed de venganza que se mueve por el inframundo del crimen con la ayuda de su katana japonesa; cortando, cercenando, picando y rebanando a cualquier “malo” que se ponga en su camino. Hay que ponerse en un estado mental frívolo antes de ver esta entrega de Tarantino, y dejar de lado las pretensiones críticas para otro momento, o sea esta mujer, y varios pasajeros, llevan sus katanas en el porta-katanas del avión, en un vuelo Okinawa-Tokio, y si eso, entre miles de cosas más, no te convence de que esta historia es de fantasía y para tomarse con un grano de sal, pues bueno, que te puedo decir.

Esta es, una película muy atractiva

Después de la masacre en su boda, La Novia eventualmente acaba en un hospital, recuperándose de una coma de 4 años, para despertar y realizar los horrores que han transcurrido, como que obviamente ya no está embarazada. Su misión hacia la venganza empieza haciendo un listado de los 5 miembros del Deadly Viper Assassination Squad que realizaron la matanza…ella solía ser miembro de este selecto grupo de sicarios (de ahí sus talentos para matar) y no nos es explicado aún en Volume I que fue lo que hizo para recibir tan deleznable castigo. Literalmente hace una lista, llamada la Lista de la Muerte, donde apunta los nombres y los va tachando conforme los vaya mandando al infierno. La película se va dividiendo en capítulos desde “La Novia Sangrienta” hasta “Desenlace en la Casa de las Hojas Azules”.

La primera en la lista es O-Ren Ishii, interpretada por Lucy Liu en su bella plenitud. La historia de O-Ren es contada en una viñeta de anime de 7 minutos; muestra el asesinato de sus padres y su propia historia de venganza, hasta su ascenso a ser la reina de los Yakuza en Tokio. Las animaciones serán del desagrado de varios, incluidos mis padres, quienes en ese momento dicen dejaron de ver la película, pero más allá de servirle a Tarantino para ahorrarse una clasificación más severa por parte de los censores, el dramatismo enmarcado por los colores vivos de estas escenas animadas eleva la historia de la villana a un terreno legendario, casi de fábula. Posiciona a O-Ren como una villana formidable, y hace que la misión de La Novia se vuelva más interesante.

La Novia hace una parada en Okinawa, buscando al legendario artesano de katanas Hattori Hanzo (el antiguo estelar del cine de artes marciales, Sonny Chiba), quién se ha retirado de su oficio desde hace décadas, y después de algunas escenas cómicas, lo convence para que le forje su propia katana, ya que la calidad del acero Hattori Hanzo es altamente apreciado dentro del mundo de los asesinos profesionales. La calidad de Tarantino para pasar de la comedia al pathos de la tierna empatía es para admirarse, hace uso de un excelente soundtrack (por supuesto), como en este caso “Kaifuku Suru Kizu” del filme All About Lily Chou-Chou mientras La Novia admira las katanas de Hanzo, dándole una delicadeza especial a la escena.

Deadly Viper Assassination Squad

Cuando La Novia llega a Tokio se viene uno de los retos más grandes que el director se ha echado encima, grandes escenas de peleas con katanas, incluida la de La Novia contra el grupo de guardaespaldas de O-Ren, The Crazy 88’s (si, son 88 ninjas con espadas), entre otros personajes que la protegen, como la colegiala de 17 años Gogo (Chiaki Kuriyama, estrella del filme japonés Battle Royale). Son escenas de mucha sangre fosforescente, acrobacias con la ayuda de cables (ni una escena con CGI) y si, muchas decapitaciones. El agarrón final entre La Novia y O-Ren es una escena de belleza japonesa inolvidable, “La Casa de las Hojas Azules”, en efecto, con nieve que cae suavemente, y una alfombra blanca en el jardín japonés que pronto se tiñe de rojo; de soundtrack las guitarras españolas del éxito, “Don’t Let Me Be Misunderstood”, en su versión disco por Santa Esmeralda, pero sin la voz ni la guitarra eléctrica, cabe mencionar que hasta ahorita, solo en el trabajo de Tarantino me ha tocado ver como un director escoge una pieza musical, pero decide sustraerle o agregarle instrumentos a la canción, el resultado es perfecto, para los que conocen esta escena, y puede uno reconocer el talento en el oído que uno debe de tener para tomar estas arriesgadas decisiones, no cualquiera…por mucho que me encanta el cine de Xavier Dolan, escuchar en su totalidad “White Flag” de Dido o “Wonderwall” de Oasis, en una película no es precisamente de las decisiones musicales más atinadas que he visto en el cine.

La novia regresa a E.U.A. para la segunda en su lista, Vernita Green (Vivica A. Fox), aunque los capítulos en la película no siguen este orden, de hecho el encuentro con Vernita es de las primeras escenas en la película. Para la segunda parte, Vol. II (2004), La Novia seguiría su camino de la venganza yendo contra los restantes de su lista: Elle Driver (Daryl Hannah), Budd (Michael Madsen) y Bill (David Carradine, de quién, aunque no aparece su rostro en Vol. I, si aparece su voz y su nombre en los créditos).

Kill Bill, la serie completa, puede definirse como un homenaje al cine asiático de las artes marciales, las referencias son muchas, algunas de las importantes son Lady Snowblood (1973), Game Of Death (1973, última película de Bruce Lee, y la referencia es clara en el traje amarillo entallado que La Novia porta cuando enfrenta al ejército de O-Ren), así como algunos trabajos del spaghetti western: Death Rides A Horse (1965)…este último género iba a tener una mayor preponderancia en Vol. II, el cual tiene en el oeste norteamericano.

Chiaki Kuriyama como Gogo

Muchos encuadres, efectos de paneo, zoom, siguen esta línea del homenaje al cine asiático tomando tendencias de filmación que eran prevalentes en aquel género y en aquél entonces, como el crash zoom que enfoca dramáticamente a un personaje en medio segundo, o los planos cenitales previos a una batalla, todo con gracia y elegancia, a cargo del director de foto, Robert Richardson. La alocada naturaleza de este filme, conjuntado con el frenético paso de la trama, los hará reconocer de inmediato el trabajo de la editora Sally Menke, fiel colaboradora de Tarantino que falleció en el 2010, y para ejemplificar su trabajo en Kill Bill, está la escena de la llegada de La Novia a Tokio, con la toma del avión (un obvio prop para fines nostálgicos), las tomas de la ciudad, la Novia en el aeropuerto, en la moto, O-Ren con su séquito en la limosina, Gogo manejando la limosina, la ciudad vista desde el vehículo, Sofie Fatale (Julie Dreyfus como la asistente personal de O-Ren) en su vehículo, la llamada a su celular y un flashback a la masacre en la boda…todo al compás de “The Flight Of The Bumblebee”, originalmente de El Avispón Verde…puede ser demasiada información para procesar en 5 minutos. Todo entra lindo y bonito gracias a la edición de Menke.

Es genial por donde se le quiera ver, yo creo que muchos críticos tuvieron problemas con lo presumido que puede ser Tarantino, extendiendo sus talentos con algo de vanidad. La violencia es tan inverosímil que ni siquiera vale la pena mencionarla, mucho críticos profesionales, me imagino, han visto peores cosas dentro de peores contextos. Vol. I es una de las mejores películas de los 00’s, más vivaz y dinámica que Vol. II; pero en cuanto a la segunda entrega, esa, es otra historia…o no, de hecho si es la misma historia, pero ya saben a lo que me refiero. Paz hermanos.

P.D. Ahora, la escena de La Novia viendo las katanas de Hattori Hanzo con “Kaifuku Suru Kizu” como parte del soundtrack:

4.5 / 5

Rogue One: A Star Wars Story

28 Feb

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A pesar del subtítulo medio de segunda mano, “una historia Star Wars”, Rogue One (2016) son dos horas compactas de cine de acción con tintes de nostalgia. “Compactas” no es el calificativo que uno normalmente le adjudica a dos horas en el cine, pero esta historia está tan bien enfocada a un suceso muy específico dentro de la saga de La Guerra de las Galaxias, que realmente el tiempo se pasa rápido, el ritmo es más torpe al principio de la película, naturalmente, cuando me imagino los guionistas se dieron cuenta de que iban a tener que embonar esta pieza en el resto del rompecabezas que es el mundo Star Wars, así que hay una explicación de quien es el personaje de esta historia, qué onda con sus papás, qué onda con su infancia, sus motivos y rencores, etc, sabiamente esto solo lo hacen para la principal Jyn Erso (Felicity Jones) y lo dejan fuera para otros personajes como Cassian Andor (Diego Luna). Pero una vez que todas las fichas están sobre la mesa, la trama agarra buen ritmo y Rogue One se convierte en plena película de acción.

(Para los que nunca hemos estado bien clavados en la saga) ver como se expande el mundo de Star Wars con cada entrega, en diferentes épocas de la historia, siempre es emocionante. En este caso había escuchado que Rogue One era básicamente una película sobre una porción del texto que se desliza sobre la pantalla al inicio de la primera película de Star Wars que salió al mercado, Star Wars: Episode IV – A New Hope (1977), donde se menciona a un grupo de rebeldes que han podido robar los planes de diseño de la Estrella de la Muerte, que ayudarán a Luke, Leia, Obi-Wan y Han Solo intentar su destrucción en la trilogía antigua. Rogue One es el recuento de la aventura de aquellos rebeldes, liderados por Erso, la hija de Galen Erso (Mads Mikkelsen, con quien nos familiarizamos bastante en las películas de Nicolas Winding Refn). Muchos años atrás, durante la infancia de Erso, nos enteramos que Galen era el científico encargado de diseñar la Estrella de la Muerte, pero en algún momento se siente culpable de estar construyendo un arma capaz de destruir planetas enteros, así que se esconde con su familia en el planeta Lah’mu, hasta que hace su llegada el villano Orson Krennic (Ben Mendelsohn), un tipo de gerente de proyectos del Imperio, a preguntarle, no de la manera más amable, qué onda, porqué no estás construyendo la Estrella de la Muerte, y pasa a invitarlo a que regrese a su antiguo trabajo, no sin antes matar a su esposa, la madre de Jyn Erso. 

Cassian Andor y K-2SO

Cassian Andor y K-2SO

Erso, que se ha quedado sin madre y a su padre se lo ha llevado el Imperio, pasa al cuidado del legendario rebelde Saw Gerrera (nombre alusivo al Ché Guevara, y personaje interpretado por Forest Whitaker), quién será el mentor de Erso durante su adolescencia. Años más tarde, Galen, quién sigue captivo del Imperio, le envía un mensaje holográfico a Gerrera y los rebeldes se lanzan a finalmente rescatarlo. A estas alturas Jyn es prisionera del Imperio también, pero el enviado de los rebeldes, Cassian Andor (Luna), la rescata, y ellos, junto con un androide simpático (acaso no lo son todos) llamado K2-SO se dirigen a rescatar a Galen, y robar los planes que este último les ha dicho podrá ayudar a destruir la Estrella de la Muerte. Es una historia compacta, pero con muchos componentes dentro de un corto periodo de tiempo…y realmente, como podrán ver, a excepción de aquellos que quizás ya conocen la historia por ser un ávido fan de los comics de Star Wars, el resto de la gente solo podrá encontrarle el sentido a la trama una vez que vea la película.

Se ha dicho bastante que Rogue One presenta un tono más oscuro, lo cual no entiendo realmente, yo creo que se refieren a “oscuro” comparado a lo que pensamos que Disney iba a hacer con la saga, pues en efecto, no son poco más de dos horas de personajes graciosos y peludos (de los que se venderían bastante bien en versión peluche); si, hay algunas escenas que se le puedan quedar grabadas en la mente a un niño de 7 años, especialmente cuando Darth Vader, en un túnel poco iluminado, se echa con su sable de luz y sus manos a alrededor de una decena de pobres víctimas del ejército rebelde, a mí se me hizo “badass”, a un niño quizás lo espante poquito. Pero no creo que adopte un tono más oscuro que las primeras dos trilogías, recordemos la amputación de la mano de Luke, y Hayden Christensen deslizándose sin piernas ni brazos a la orilla de un charco de fuego. Naturalmente uno piensa que el cariño que un solo individuo como George Lucas, le puede tener a su propia creación será más grande que aquel que le pueda tener un corporativo desapegado como Disney; pero en base a Rogue One, y a Star Wars: The Force Awakens (2015), parece que la empresa quiere hacer las cosas bien…eso no impide que vayan a estar sacando mínimo una película por año, a su antojo, como buen corporativo insaciable; esa eventual sobre-saturación de películas Star Wars es quizás lo que más nos preocupa a algunos, que no queremos ver a la franquicia ser otra extensión de la moda por los súper héroes.

rogue-one-2Lo realmente disfrutable de Rogue One es el diseño de la producción, recordemos que Rogue sucede justo antes del inicio de la primera trilogía que fue lanzada en 1977, así que trataron de mezclar aquellos vestuarios holgados, setenteros, con los gustos de hoy en día; el entorno de la película, se siente tal cual lo conocemos, antiguo pero galáctico, polvoso, y lleno de partes de robots y otras desconocidas máquinas, por aquí y en el fondo de la escena. Por el contrario, el interior de las fortalezas y naves del Imperio son impecables, llenas de cristal y luces de neón, así como vacíos enormes por donde puede caer algún incauto héroe o villano. Cuando Cassian Andor, Jyn Erso y K2-SO logran penetrar una de esas fortalezas disfrazados como oficiales del Imperio, y ahí en las entrañas, vestido en completo atuendo de oficial Imperial, me dio gusto ver a Diego Luna tal como si estuviera en El Imperio Contraataca (1980) o El Regreso del Jedi (1983).

No es que su actuación me haya gustado, y francamente nunca he sido fan de sus interpretaciones; no es lo suficientemente aventurero y arriesgado como uno lo esperaría de un carismático Harrison Ford como Han Solo. El rol de Cassian Andor hubiera sido perfecto para alguien como Oscar Isaac (quién ya apareció en The Force Awakens), pero fue para Luna y este escaparate tan importante para su carrera me da gusto. Otro par de actores de reparto, Donnie Yen y Jiang Wen, son divertidos como parte del equipo rebelde; dándole ese sabor multi-étnico al reparto que seguramente va de acuerdo con los objetivos corporativos de Disney por apelar a los mayores mercados de consumo cinematográfico del mundo. Otros personajes más añejos de la saga (no diremos quién, por eso de los spoilers), aparecen unos segundos, gracias a efectos computarizados, para el deleite de la nostalgia propia y ajena; se ha dicho que sus versiones computarizadas no encajan y se sienten raras, pero por mi parte no hay queja alguna, y abre la discusión de qué será posible hacer con estrellas del cine que ya no están, o estarán, con nosotros.

Rogue One: A Star Wars Story, aún sin el trabajo musical de John Williams, se siente y vive como otra entrega de la afamada franquicia; ambientada de buena manera en un mundo que ya nos es bastante familiar, que hasta le tenemos cariño. La aventura intergaláctica sigue vigente.

3.5 / 5

Pusher

29 Nov

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Ahora si, después de haber empezado por la secuela, me di a la tarea de disfrutar el primer largometraje del director danés Nicolas Winding Refn, tratando de seguirle el hilo a un excentricismo que había empezado desde mediados de los noventa, y desembocado en algunos de los trabajos visualmente más atractivos de los últimos años. El debut no se escapa de los gustos de la década noventera, Winding Refn divide los capítulos de la película en: Lunes, Martes, etc…era muy de los 90’s contar con esta modalidad explicativa, medio historieta de comics, aludiendo a la grande influencia que los primeros trabajos de Tarantino todavía tenían sobre el resto del cine violento de la década.

Winding Refn utiliza principalmente cámaras de mano (“hand-helds”) para darle un toque caótico a la violencia del crimen organizado en las calles de Copenhague, y utiliza actores amateurs para interpretar a algunos de los personajes, dándole un toque documentalista al filme, esto varios años antes de que se pusiera de moda a principio del nuevo milenio, especialmente en varias series de TV. El talento del director por filmar escenas de brutal violencia ha permanecido inalterado hasta nuestros días, pero es el caos de Pusher lo que ha quedado de lado para dar paso a un estilo de cine ultra-estético por el cual se decanta el danés en tiempos más recientes. Lo que sí es un sello patentado de Winding Refn es acorralar a sus personajes principales, hombres en su mayoría, la joven Elle Fanning en su última película, hasta dejarlos en situaciones casi imposibles de las cuales puedan salir. Es normal ver en un filme del cineasta como el entorno de sus personajes estelares se derrumba irreparablemente hacia el final, como traicionados por el mundo, y algunas veces Winding Refn los salva, otras veces no.

Kim Bodnia es Frank, un traficante de drogas que apenas alcanza a ganarse la vida con sus andanzas criminales, por lo que recurre a una de las ideas más riesgosas dentro del mundo del tráfico ilegal de sustancias, pedirle prestado dinero a un mafioso peligroso y con ese dinero comprar drogas y venderlas, pudiendo de esta manera quedarte con un porcentaje de ganancia al mismo tiempo que le saldas esa importantísima deuda al mafioso. El riesgo está precisamente en esos momentos que tienes el préstamo pero no tienes las drogas, como lo aprende Frank, después de que una emboscada por parte de la policía de Copenhague hace que aviente las drogas hacia un río, y se encuentra con las manos vacías, sin droga que vender y con una importante deuda que saldar.

Kim Bodnia como Frank

Kim Bodnia como Frank

Menos mal que el jefe de la mafia, Milos (Zlatko Burić), es amigo de Frank, y de entrada le da facilidades y tiempo para pagar, pero su paciencia se va agotando y envía a su secuaz, el violento Radovan (Slavko Labović) a cobrar la deuda. Radovan también simpatiza con Frank y empieza cobrando la deuda más que nada platicando con Frank sobre sus deseos de dejar la vida criminal y abrir su propio restaurante, calmadamente en el carro tomando café, en lugar de estarle rompiendo las piernas. Pero conforme pasa el tiempo, también siente la presión de ser más asertivo con Frank, cuyos disparatados planes para juntar el dinero parecen alejarlo cada vez más de su objetivo. La manera en como Winding Refn desarrolla los personajes de Frank (firme, pero asustado), Milos (lacónico, pero serio para sus negocios) y Radovan (sociable, pero a final de cuentas decidido en cobrar la deuda) es un punto fuerte del script, que nos hace simpatizar con cada uno de los criminales y ver la situación desde cada singular punto de vista, algo que también los personajes tratan de comunicarle a los demás, básicamente cada quién le dice a los demás: “qué quieres que haga?”, y cada quién tiene razón, vaya embrollo.

Al igual que otros trabajos cinemáticos noventeros sobre la actividad criminal, Pusher logra ser un tanto más cómico que dramático, sin embargo el gusto por lo siniestro de Winding Refn ya se dejaba ver incluso en este primer largometraje, una tendencia por filmar entre sombras, por acentuar en sus personajes la amenaza de violencia, más que mostrarla…estas tendencias iban a florecer en el nuevo milenio, con mayores presupuestos y una necesidad de “impactar” al público.

Aquí el trailer de la trilogía completa:

4 / 5

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