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The Shape Of Water

23 Jan

El mágico mundo de Guillermo del Toro llega a su máximo esplendor en La Forma del Agua, una película que combina sus elementos fantásticos con el tétrico habitat de sus monstruos; es la película más humana de Del Toro desde El Laberinto del Fauno, en parte gracias a un elenco que es simplemente fabuloso, empezando por Sally Hawkins como la protagonista Elisa, una mujer muda que depende de sus ademanes y sus expresiones para poder comunicarse, y Doug Jones como el “monstruo” anfibio que encarna a la delicada sensibilidad de la naturaleza dentro de un cuerpo aparentemente amenazante, y que finalmente, logra enamorar a la inocente Elisa, llenando un vacío en su vida que poseía desde su infancia, en gran parte debido a su discapacidad. En papeles secundarios se encuentran Michael Shannon de villano como el Coronel Richard Strickland, quién está empeñado en hacer sufrir al monstruo en las instalaciones del gobierno, analizarlo, incluso hacerle una vivisección supuestamente en nombre de la ciencia; Richard Jenkins es Giles, el hermitaño vecino de Elisa, y junto con su compañera de trabajo, Zelda (Octavia Spencer), es realmente lo más cercano que Elisa tiene a amigos, o una familia.

Es un cuento de hadas en la época de la guerra fría, a principios de los 60’s, donde la guerra de armas entre Estados Unidos y la Unión Soviética, exalta cualquier avance científico y en general tiene a todos los empleados del gobierno paranoicos. Es una fantasía donde todos los involucrados son personas incompletas, empezando por Elisa, claro, quién perdió la voz en un accidente durante la niñez (no se especifica el incidente, y las marcas de lo que parecen unas garras en su cuello, añaden al misterio), y a pesar de que puede escuchar, batalla para comunicarse con personas fuera de su círculo interior, Giles y Zelda, por lo que se apoya principalmente en sus expresiones faciales.

El casting de Hawkins en el papel principal ha de ser el primer grande acierto de la producción, siempre he pensado que más que ser una persona sumamente atractiva, un actor excepcional posee un rostro muy particular, memorable, que incluso se puede ver mejor en la pantalla que en la vida real, de esta manera, Hawkins posee un rostro sumamente expresivo, donde puede esculpir las expresiones deseadas en un tronar de dedos; Hawkins interpreta a Elisa inexpresivamente durante su trajín cotidiano, donde se levanta, prepara su desayuno, se masturba, se ducha y se va al trabajo, todo con una expresión cálida e inocua sobre su cara, lo que exaltará la potencia de su actuación más adelante, cuando se presenten los conflictos de la trama.

Shannon como el Coronel Strickland. Las escenas en su casa, con su familia, fueron de lo menos interesantes, pero forzadas para “desarrollar el personaje”

Giles es un hombre de closet y Zelda una ama de casa falta de amor; el villano Strickland, a pesar de que se jacta de ser un hombre decente, es una persona sumamente infeliz y agria. Y finalmente, el hombre anfibio (el frecuente colaborador de Del Toro, Doug Jones), un espécimen del Amazonas que es reverenciado en aquellas partes del mundo como un dios, pero que es torturado y encerrado en un laboratorio gubernamental de Baltimore. Son seres incompletos, todos los personajes, que vienen a encontrar su propósito definitivo en la vida con la llegada de este mesías incomprendido, monstruoso pero vulnerable, y definitivamente bondadoso; el que nos enteremos que el anfibio puede sanar el cuerpo humano con su puro tacto es, vaya, el detalle final sobre las influencias católicas del director sobre esta trama, Del Toro ha hablado bastante sobre lo traumado que quedó debido a su estricta educación católica. Strickland también utiliza algunos pasajes de la biblia, como el de Sansón y Dalila, para hacer entender mejor sus argumentos, aunque, finalmente, Strickland representa la doble moral del catolicismo, es un hombre que se dice decente, pero que es cruel y vil en sus acciones, por si fuera poco, trae toda la película un par de dedos en la mano que se le están gangrenando y volviendo negros y putrefactos, simbólico de su putrefacción personal, solo por el afán de conseguir “venganza” contra el anfibio y personas que realmente no le han hecho nada.

La relación entre Elisa y el anfibio es, por supuesto, el centro de atención; al limpiar las instalaciones del anfibio día con día, Elisa se va compenetrando con este ser y percibe su compasión, ella lo alimenta con huevos duros y le toca su música preferida, el jazz de una época más romántica. Pronto, el convivir brevemente con el anfibio se convierte en la mejor parte de su día aburrido. Es un acercamiento lindo, piense en La Bella y La Bestia; pero un verdadero romance épico estaría incompleto sin un aspecto sexual de por medio, creo que Del Toro no ignoró esto, y a sabiendas que el público puede estar pensando lo mismo, introduce desde las primeros minutos de la película algunas escenas fuera de lugar, como Elisa completamente desnuda, y conforme va avanzando la trama, y los matices sexuales se convierten más fuertes, entendí que las primeras escenas eran para avisarnos que la sexualidad no iba a ser un tema ignorado.

Los dibujos de Giles, sobre como el recuerda a los dos amantes.

A consecuencia, como que Del Toro se vio envuelto en otras aristas derivadas del tema sexual, tuvo la necesidad de resolver algunos cabos sueltos, cómo: es concebible que una chica tenga un deseo sexual por un monstruo anfibio?, cómo lo consumarían?. De ahí que Del Toro, junto con el equipo creativo que diseñó el traje de Doug Jones, tuvo que darle una apariencia más fornida al anfibio, casi atlética, para explicar el deseo de Elisa, y en una escena, la protagonista le explica a Zelda dónde se ubica su pene. Todo un tema que, en lo personal, pienso pudo haber sido dejado de un lado completamente, en beneficio del tono de la película, pero que finalmente, Del Toro, quién en varias entrevistas ha expresado su inconformidad de la niñez, dónde se preguntaba: Porqué el monstruo de la laguna negra no podía tener a la chica?; estuvo dispuesto a resolver e incluir en su trabajo a como diera lugar.

El vínculo formado entre los dos es tan fuerte, que Elisa toma la decisión de rescatar al anfibio antes de que el General Strickland lo sacrifique. El qué tan fuerte sientas ese vínculo entre los dos puede que determine si te sientes cautivado por la película o no; yo traté de disfrutar los valores audiovisuales, y de producción (la época de la trama), y la disfruté tremendamente. Independientemente, voy a estar añorando que con The Shape of Water, Del Toro reciba su primer Óscar a mejor director en Marzo.

3.5 / 5

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Metropolis

12 Jan

Uno de los pocos privilegios de arribar tarde a la degustación de los clásicos del cine es que en el caso de un inmortal del cine mudo como Metropolis, con 90 años de historia, uno no tuvo que pasar por alguna de las versiones de los distribuidores norteamericanos, los que le mocharon hasta una cuarta parte para re-acomodarla, insertarle nuevos diálogos entre las escenas y recortar a personajes fundamentales para las tramas alternas de la obra. Uno tampoco tuvo que haber aceptado la restauración y re-musicalización de Giorgio Moroder en 1984, como la versión definitiva por varias décadas, el cual reemplazó el clásico soundtrack wagneriano, por canciones de Pat Benatar, Freddy Mercury y demás artistas pop. Ahora, a partir del 2010, uno puede apreciar lo más cercano a una versión completa, que incluye el soundtrack original, re-grabado por la Berlin Radio Symphony Orchestra, pero más importante aún, la reintegración de casi media hora de contenido, después de que una versión de la película fue encontrada en filme de 16mm en un museo de cine en Buenos Aires, la cual fue restaurada por años y a un gran costo, para entregarle al mundo la película que el director Fritz Lang originalmente había concebido; dicen que esta última versión es solo 4 minutos más corta que la versión original.

La obra de Lang, basado en la historia escrita por Thea von Harbou, es el primer ejemplo de la ciencia ficción, por lo menos el más influyente e importante. Fue una producción gigante, con un costo, de $15 millones de dólares (valor en 2017) únicamente por la filmación (que duró casi un año), un elenco de 25,000 personas (la mayoría extras, claro), enormes sets y numerosas innovaciones dentro del área de los efectos especiales, como aquel conocido como el efecto Schüfftan (inventado por Eugen Schüfftan), donde se utilizaban espejos para insertar a actores en sets miniaturas; la utilización de espejos dentro del mundo de los efectos especiales sería una práctica común en las décadas posteriores. La prominencia del art decó dentro del diseño de la producción ayudaría a que aquel estilo estuviera de moda por el resto de los 20’s.

Metropolis

Desde las primeras escenas, de la ciudad homónima de la película, Metropolis, uno recibe el impacto de la influencia que ha tenido a lo largo de la historia del cine; desde Blade Runner a A.I., de Gattaca a The Matrix y cualquier científico loco desde “La Novia de Frankenstein”, hasta nuestros días; la visión artística de una metrópolis futurista, ya sea utópica o distópica, viene de Metropolis. Lang, por su parte, se inspiró en los rascacielos cuando visitó Nueva York por primera vez, así como en la legendaria Torre de Babel (cuya historia figura de manera importante dentro de la trama), así como novelas de H.G. Wells. El “Frankenstein” de Mary Shelley también se siente presente, en cuanto al concepto del engendro humanoide que provoca el temor en las personas.

El temor por la tecnología es el motor que impulsa a la trama de Metropolis, la primera película de ciencia ficción ya anticipaba la preferencia del género por el temor a los nuevos conocimientos. En la deslumbrante capital de Metropolis, los aristócratas juegan y se divierten entre lujos y los últimos avances de la tecnología; mientras que debajo de esta ciudad, existe otra para los obreros, un lugar austero, donde las jornadas duran 10 horas exactas, y la clase trabajadora nada más vive para laborar. Todo está regido por el poderoso empresario, Joh Fredersen (Alfred Abel), mientras que su hijo idealista, Freder Fredersen (Gustav Fröhlich) se congracia con el olvidado proletariado, después de que accede sin querer al bajo mundo mientras buscaba a su interés romántico, la bella Maria (Brigitte Helm).

En esa ciudad subterránea, Freder observa a los obreros laborando al unísono, bajando palancas, girando ruedas, en un ritmo grupal que recuerda al funcionar de un reloj suizo; hasta que una explosión en una de las enormes máquinas provoca que varios empleados salgan lesionados, y Freder, en su horror, alucina como algunos obreros son alimentados hacia una máquina que se ha convertido en un enorme monstruo, parecido al dios de Canaán, Moloch. El mensaje comunista del filme es claro y hasta insistente, el sufrimiento del proletariado a manos de las clases mejor acomodadas. Freder acude con su padre, quién despiadadamente ignora los suplicios de su hijo y peor aún, se entera por medio de su jefe obrero, Grot (Heinrich George), que los trabajadores planean sabotear las máquinas, liderados por (casualmente) la bella Maria.

Maria (Helm), durante la inundación después de la destrucción de las máquinas

El padre Fredersen acude al viejo científico loco Rotwang (Rudolf Klein-Rogge) para buscar su ayuda en desmantelar la próxima revuelta de los obreros, y entra en escena el androide creado por Rotwang, a quién le asigna la identidad de Maria (después de secuestrar a la Maria original), para destruir su reputación con los trabajadores. El clon de Maria seduce a los hombres de Metropolis con unos bailes seductores en el antro Yoshiwara (homenaje a la zona roja de Tokio) y los convence de que sería una buena idea destruir todas las máquinas para ser libres. El desastre azota a los ciudadanos de Metropolis cuando las máquinas dejan de funcionar, el caos reina por todos lados, y en medio de todo, Freder busca rescatar a la verdadera Maria de las manos del enloquecido Rotwang.

El mensaje principal de la película: “El mediador entre la cabeza y las manos debe ser el corazón!” (así, con signo de exclamación), es utópico e idealista, y recae en algún personaje su rol principal en la trama, estos son: el corazón/mediador (Freder), la cabeza (el padre, Joh Fredersen) y las manos (Grot). El director Lang llegó a arrepentirse de su obra maestra en años posteriores, al resto de nosotros, no nos queda de otra que re-evaluar esta película como una de las influencias más grandes que ha tenido el cine mundial.

4.5 / 5

Blade Runner

22 Apr

Ridley Scott, junto con los encargados de diseñar la producción: Syd Mead, Lawrence G. Paull y David Snyder, creó en este clásico de 1982 uno de los mundos cinematográficos más impactantes que se ha visto sobre la pantalla de cine. De eso estoy convencido ahora que finalmente me decidí a ver esta obra cumbre de la ciencia-ficción (bueno, una de pocas cuantas). En una imaginada Los Ángeles de 2019 (a solo 2 años de nuestro presente), los corporativos han terminado por dictaminar el modo de vida de las personas, segregando aún más a los pobres de los ricos, y convirtiendo la ciudad en un muladar donde los rascacielos brillan con publicidad japonesa, mientras que en las calles, la lluvia sin cesar, convierte el trajín de los comunes y corrientes en un apestoso infierno sobre la tierra. Los bocetos de Mead, basados en la imaginación de Scott, inspiraron al autor Phillip K. Dick (de la novela Do Androids Dream Of Electric Sheep?, en la cual está basada la película) a comentar que habían retratado el mundo de su novela igual a como él se lo había imaginado. El excelente soundtrack de Vangelis, atinado en cada momento de la película, especialmente el final (creo que no había visto mejor “cliffhanger” desde Kill Bill Vol. 1), es casi tan importante como la producción y los efectos especiales de Douglas Trumbull, que aún 35 años después siguen vigentes, cuando sabemos que es de lo primero que se hace viejo en una película: los efectos.

Cabe mencionar que la versión que yo vi es la “Final Cut” del 2007, y es importante resaltar, ya que esta película tiene como cien versiones (dice mi consciencia que no sea exagerado, que realmente son 7…un chingo como quiera). “Final Cut” es la única versión donde Scott tuvo la completa libertad para dejar la película a su gusto personal, notablemente sin la narración del estelar, Harrison Ford, a insistencia de los ejecutivos, ya que decían “si no, la gente no le va a entender”. Ford fue notablemente reacio a hacer la narración en aquel entonces. El final feliz también fue prescindido.

Los problemas durante la producción, que se venían arrastrando desde antes de hacer la película (durante la “pre”, como dicen) puede ser que sea parte de la mística que gira en torno a esta película…las 7 ediciones diferentes es indicio de que no todo mundo estaba contento con el producto final. Las batallas entre Ford y Scott durante filmación son legendarias, pero al final el actor hizo entrega de un personaje perfectamente desapegado. Él es Rick Deckard, un “blade runner”, o sea aquellos agentes encargados de “retirar” (eufemismo para matar) a los “replicants”, unos seres engendrados por la corporación Tyrell, que parecen seres humanos, pero son 60% más inteligentes y fuertes…el detalle es que solo tienen 4 años de vida. Los “replicants” fueron creados para realizar los trabajos manuales pesados y trabajan en otros planetas que son habitados por los humanos, aparentemente los mandaron para allá por lo que podemos asumir fue un problema de quererse revelar en el pasado, y dada su peligrosidad, es mejor mantenerlos lejos. Es ilegal para algún “replicant” de encontrarse en la tierra, y están sujetos a su caza y eliminación por parte de los “blade runners”, como el personaje de Ford. 

L.A. en el 2019

La trama avanza lento, y es una de las críticas principales que recibe la película, o sea si te la imaginas como algo entre The Running Man y Total Recall, quizás puedas quedar un poco decepcionad@ pues no es una película de acción…es del tipo neo-noir, que utiliza el estilo del cine noir de los 50’s, en este caso el detective solitario fumando en la lluvia, que le responde a un gordo jocoso que es su jefe en la estación, entabla una relación sentimental con la bella dama involucrada en el caso, etc, nada más que incorporando elementos futuristas.

Tres “replicants” del modelo más avanzado, el Nexus 6, los cuales incluso ya vienen con recuerdos de una niñez inexistente, se escapan hacia la tierra para verse con su “papá”, el presidente de la compañía Tyrell, Dr. Eldon Tyrell (Joe Turkel), quién fue el que creo al trío que ahora lo visitan. El líder de este equipo de replicants es el imponente Roy, interpretado por el villano ejemplar, el holandés Rutger Hauer; otra de las “replicants” es Pris, interpretada por una joven Daryl Hannah (Splash, Kill Bill). Los “replicants” básicamente quieren más vida, pues no están de acuerdo con su limitada mortalidad de solo cuatro años, y acuden con el presidente de Tyrell, que para ellos es como un dios, para pedirle más vida, Roy le propone al Dr. Tyrell varias alternativas genéticas y químicas, pero el Dr. le explica porque ninguna es posible…esto no sienta bien con Roy, y bueno, para aquellos que como yo, siempre resultan un poco perturbados por esas escenas donde un fuerte villano le clava los pulgares en los ojos a su pobre víctima (como The Mountain a The Viper en Game of Thrones), quizás la escena final entre Roy y el Dr. no sea para ustedes. Irónicamente me tuve que chutar, en el mismo día, dos escenas de estas, en dos diferentes películas!

Pero los pobres “replicants” fueron creados así, y ahora los cazan por las calles de la metrópolis con poderosas armas… realmente, que hicieron mal?. Una de las primeras escenas, donde Deckard se despacha a una “replicant” que trabajaba de bailarina exótica es especialmente triste, aunque es una de las escenas de más acción. Mientras la mujer corre y finalmente se desploma como contra cinco grandes ventanas tras recibir el balazo (o creo que es la misma escena repetida una y otra y otra vez, para que veas bien el sufrimiento injusto), uno empieza a simpatizar con las creaciones del corporativo Tyrell…y hasta a repudiar a los “blade runners” como Deckard, fríos y desinteresados en la existencia de los seres/productos que están extinguiendo. La pregunta se te empieza a formular en la mente, y es una que ha aquejado a todo el público que desde 1982 ha visto la película: y si Deckard es “replicant”?. Scott y Ford tienen sus opiniones al respecto, las cuales se encuentran por todo Google.

Sean Young como Rachael

La joven Rachael (Sean Young) empieza una relación sentimental con Deckard y él le promete nunca cazarla, aunque eso no asegura su seguridad, ya que hay varios “blade runners”. Rachael no sabía que era “replicant”, era de esos nuevos modelos Nexus 6, que vienen con “memorias de la infancia”, y de igual manera, la realización de Rachael sobre su verdadera identidad personal inspira tristeza. Las autoridades les realizan extensas pruebas de más de 100 preguntas, con detectores en las pupilas, para determinar a los verdaderos “replicants”; muchas son preguntas triviales para demostrar su empatía hacia los animales…es cierto que la película despierta la grande pregunta: qué significa ser humano?, que lo define?. Roy da su versión, a instantes de cumplir sus cuatro años de vida y mientras le entra la rigor mortis en el cuerpo, le explica a Deckard, en la lluvia, que entiende por su existencia, en una de las mejores escenas que he podido ver, la escena de “lágrimas en la lluvia”, ya sabrán cual es.

Un muy joven Edward James Olmos interpreta a Gaff, un “blade runner” misterioso, que parece merodea a Deckard y sus andares, alentando la teoría de que éste último es un “replicant”.

El sublime soundtrack del reconocido músico griego Vangelis es tan importante para construir el mundo de Blade Runner como el diseño de la producción, es electrónico y vibrante, hasta electrónicamente pulsante por momentos, ese señor nunca le pidió nada a Giorgio Moroder.

Ya son 35 años desde que se estrenó esta joya del cine, recomiendo ampliamente esta edición, la “Final Cut”, y por supuesto en la mejor calidad audiovisual posible, si de suerte reaparece en alguna sala de cine cerca de ti, no lo pienses dos veces. Es el mejor trabajo de Scott, de Harrison, y hasta de James Olmos que he visto; lo mejor de Vangelis también. Criticar la trama de Blade Runner (El Cazador Implacable, en español) es únicamente debido a la grandeza de sus alcances visuales.

4.5 / 5

Jupiter Ascending

10 Mar

jupiter ascending 1

El genio de los Wachowski (Andy y Lana) puede ser de esos talentos que te dejan esperando…y esperando, pero llega un punto, dígase en este caso El Destino De Júpiter, cuando te resignas a aceptar que no irán a volver a hacer una entrega como fue The Matrix. Aparte de las secuelas que involucraban a las aventuras de Neo, la adaptación de la obra de David Mitchell “Cloud Atlas”, y la animada Speed Racer, la visión futurística de los Wachowskis se ha ido desparramando sin volver a presentarse de manera impresionante como en la Matrix original.

En el caso de El Destino De Júpiter, el generoso presupuesto de $157 millones de dólares al parecer se utilizó para un vestuario exótico y chillón, maquillaje risible y una montaña de efectos computarizados sin haberse desperdiciado en elementos claves de una película como un guion sólido que desarrollara a la amplia gama de personajes como hubiera sido lo adecuado. Tampoco ayuda que la trama general es inverosímil e innecesariamente confusa que el único platillo fuerte de esta experiencia audiovisual es la incesante acción explosiva, desde las calles de Chicago hasta los rincones de la galaxia, porque realmente no hay nada más que valga la pena.

Mila Kunis es Júpiter Jones, una empleada doméstica que limpia casonas junto a su familia de origen ruso. La vida de Júpiter da un vuelco permanente cuando se entera que, y al más puro estilo Disney, en realidad es una princesa; y no cualquier princesa del reino de los animales, sino del universo. Es la reencarnación de su madre celestial, matriarca de la dinastía universal Abrasax (referencia de los Wachoskis a la deidad suprema griega) y progenitora de los tres pseudo-monarcas que quedan de la familia: Balem Abrasax (Eddie Redmayne en una interpretación tan cursi que te hace volver a revisar los créditos de The Theory Of Everything, para constatar que en efecto es el mismo actor), Titus Abrasax (Douglas Booth) y Kalique Abrasax (Tuppence Middleton). Este triunvirato de malagradecidos, cada quien por su cuenta, hará hasta lo imposible por eliminar a Júpiter y convertirse en monarca absoluto del universo.

Channing Tatum y sus orejas de lobo

Channing Tatum y sus orejas de lobo

Al rescate de Júpiter acude el galán intergaláctico Caine (Channing Tatum), inexplicablemente mitad-hombre, mitad-lobo, enviado por Titus para traer a Júpiter a su reino para su seguro resguardo, y quien como buen villano, manda todos los planes al carajo una vez que la heroína se encuentra en su posesión. Júpiter cae de las manos de un hermano a las de otro, para ser rescatada por Caine, ser secuestrada nuevamente, y así sucesivamente, el destino de la tierra pendiendo del desenlace de esta repetitiva trama.

El modus-operandi de los Wachowski siempre ha sido de “más es mejor”, y en este caso pretende acaparar la atención de una generación de cinéfilos distraídos con sus smartphones y tablets. La acción es apabulladora, una secuencia de persecución en medio de downtown Chicago duró algo así como quince minutos. Los paisajes extraterrestres donde habitan los Abrasax, y otras criaturas alienígenas sinceramente cómicas, son renders en CGI que a pesar de bonitos, no impresionan igual que lo hizo otros proyectos que sirvieron de inspiración, tal como los mundos computarizados en La Guerra De Las Galaxias Episodio I hace más de diez años.
La sensualidad felina de Kunis se desliza por la pantalla, pero su personaje, así como el de todos los principales, carece de profundidad y de una explicación a sus motivaciones. Caine (Tatum), al parecer está dispuesto a arriesgar su vida con solo haber visto a Júpiter unos minutos; es una historia con detalles cocinados al vapor por los Wachowski para la poca capacidad de poner atención del mercado meta de la industria hollywoodense. Cuando nace Júpiter camino de Rusia a E.U.A. en medio de parteras rusas, por supuesto que hay una botella de vodka que se pasa de mano en mano entre las ex-soviéticas, de acuerdo a los estereotipos hollywoodenses.

Un proyecto infame en las carreras de Kunis, Tatum y Redmayne, pero quizás definitivo en la de los Wachowski, El Destino Es Júpiter es mucho ruido y pocas nueces, si es que nos vamos a dejar llevar por clichés y estereotipos.

1.5 / 5

Interstellar

26 Nov
Cómo me gusta este poster, la mirada de McConaughey como si no se esperara la cámara, ni siquiera en el poster promocional, tan fuera de su elemento o sea en otra galaxia

Cómo me gusta este poster, la mirada de McConaughey como si no se esperara la cámara, ni siquiera en el poster promocional, tan fuera de su elemento o sea en otra galaxia. Parte del lenguaje.

Es la costumbre del cineasta británico Christopher Nolan de poner a prueba los límites de su talento, y de paso la paciencia de su amplia legión de seguidores, a través de un cine ambicioso. Esta vez hace entrega de la madre de todos los retos cinematográficos, un filme que empuje las fronteras de la exploración espacial más allá de donde 2001: A Space Odyssey se quedó hace más de cuarenta y cinco años; muchos los han intentado y han fracasado como los grandes; ahora con Nolan en la silla grande, se anticipaba con ansias el resultado final.

Una trama tan densa, escrita por Nolan y su hermano Jonathan, que paradójicamente se coloca por debajo de Memento, The Dark Knight en incluso Inception (que habita el mismo género de la ciencia-ficción), como parte de mis proyectos favoritos del director. Contradictorio también, que su cinta de aventuras intergalácticas, sea la más emotiva y personal.

Inevitables son las comparaciones con otros estandartes del sci-fi, tal como la mencionada 2001, y otras inspiraciones que Nolan ha reconocido como Metropolis y Blade Runner, yo agregaría cintas más recientes como Moon (2009) y el éxito del año pasado, Gravity; pero mientras que esta última puede considerarse como una película más consistente y mejor lograda, la grandiosidad que pretende alcanzar Interstellar y que solo se asoma en el horizonte, sin que la alcance, la eleva a una categoría especial.

El inicio de la historia es muy terrenal; en un futuro muy cercano la raza humana está próxima a extinguirse debido a la erosión total de toda la superficie terrestre que hace imposible que se cultive el sustento alimenticio de la población. Un granjero, y piloto retirado, Cooper (Matthew McConaughey) atiende a sus moribundos cultivos con la ayuda de su hija Murph (Mackenzie Foy), su hijo Tom (Timothée Chalamet) y su suegro, padre de su difunta esposa, Donald (John Lithgow). El escenario es tributo al movimiento migratorio norteamericano de los 30’s, conocido como el “dust bowl”, cuando cientos de miles de familias abandonaron el “midwest” para poblar las costas.

La NASA, que ahora trabaja clandestinamente, recluta a Cooper para pilotear una misión con el objetivo de encontrar un nuevo planeta habitable, viajando a través de un hoyo negro para alcanzar otra galaxia. Los Nolan consultaron con en el respetado físico Kip Thorne para retratar con precisión las leyes que rigen el universo; no voy a develar la trama pero la teoría de la relatividad de Einstein es utilizada eficazmente para demostrar la posibilidad de viajar al futuro, y la imposibilidad (a nuestro entender) de viajar al pasado, con un resultado altamente emotivo sobre la pantalla.

Cinematográficamente impresionante aunque temáticamente saturada, no puedo decir que no estuve muy entretenido por tres horas. En lo que va de este año, Interstellar es de los mejores conceptos originales que han llegado a las salas de cine.

Para la revista Indie Rocks!

4.5 / 5

Hellboy – – – Adentrándome en territorio Geek

30 Sep

hellboy 1

Lo bueno de ir en un camión que ofrece una seleccion personal de películas es que en vez de ponerte a escuchar la música de tu ipod que ya te sabes de memoria, perder el tiempo en facebook, o sacar ese libro que cargaste ahora si con la intención de leerlo, puedes ponerte a ver películas que en circunstancias distintas no lo harías ni de chiste. Es difícil ser fan de Guillermo Del Toro sin ser fan del género fantástico, hay que hacer sacrificios, como ver películas de personajes de comics. La última que vi, si recuerdo bien, fue la dramática, cursi y poética Watchmen; entiendo que los aficionados (geeks) de estos héroes quieran que la trama se desenvuelva con la máxima importancia posible, pero nos deja al resto de nosotros diciendo: negro, por favor.

Ahora me tocó disfrutar la película que cementó a Del Toro en el panorama internacional, después de que Blade II lo colocó. Basada en el personaje e historia creados por Mike Mignola, es claro que Del Toro ha desarrollado esta historia con la pasión de un avocado fan de los comics, y de Hellboy en particular. La caracterización de Ron Pearlman es magnifica de este personaje tan quisquilloso, el actor y frecuente colaborador de Del Toro le brinda un sentimiento humano muy terrenal a esta creatura surgida del averno. No quiere decir que Hellboy sea, para mi gusto, el simpático “anti-héroe” tan querido por los geeks; es voluble, mezquino, infantil y se avienta los peores chistes en los peores momentos.

La historia es fantásica y complicada, por allá de la Segunda Guerra Mundial, los Nazis, incluyendo a una versión del místico Grigori Rasputin, no el personaje histórico, pero una como reinterpretación, tratan de abrir un portal hacia el infierno que permita conjurar demonios que los ayuden contra los aliados. Los soldados aliados llegan al lugar, incluyendo a un joven Trevor Buttenholm, el “papá de Hellboy”, por así decirlo, y logran matar a los Nazis y cerrar el portal; no sin que antes logre cruzar a nuestro mundo un pequeño demonio con una enorme mano de piedra, el dichoso Hellboy.

"Tienes que ver a este hombre pez como tu hermano". Perlman, Blair y Doug Jones con Del Toro

“Tienes que ver a este hombre pez como tu hermano”. Perlman, Blair y Doug Jones con Del Toro

Sesenta años después, Buttenholm (John Hurt), ahora en la división de la F.B.I. encargada de combatir las amenazas paranormales (la BPRD) manda reclutar al joven John Myers (Rupert Evans), cuyo rol no entendí del todo y me imagino tiene un papel más influyente en la serie de los cómics. Junto con otros “freaks” como Abe Sapien y el centro de las atenciones de Hellboy, Liz Sherman (Selma Blair…que habrá sido de ella?) planean frenar el regreso de Rasputin y el mejor personaje de la película, un reconstruido Obersturmbannführer Karl Ruprecht Kroenen, ahora un saco relleno de arena con poleas por dentro para darle movimiento, tipo un robot construido en los 40’s.

Y luego se complica, es suficiente decir que Hellboy batalla por salvar al mundo de los villanos al mismo tiempo que busca conquistar a Sherman.

El personaje estelar puede ser nefasto, pero eso gracias a Ron Perlman, con una caracterización muy humana, curtida en sentimientos de exilio y discriminación; no es sorpresa que sea un colaborador recurrente de Del Toro. El mundo para la historieta imaginado por el director tapatío, sombrío y lleno de azules fue retratado por su otro colaborador recurrente, Guillermo Navarro.

Finalmente un cuento de fantasia hecho tolerable por los talentos de Del Toro; super-héroes, o la moda de hoy, anti-héroes (básicamente todos los que no son Superman que no?), no es lo mío, pero se agradece la calidad de la producción.

3 / 5

 

Transcendence

6 Jul

transcendence

Habemos aquellos que todavía tenemos algunas reservas sobre la calidad de las actuaciones de Johnny Depp, cuya imagen de “el chico malo de Hollywood”, que básicamente se ha gestado gracias a algunas drogas, una “barbita de cuatro días” y pasar el rato con Hunter S. Thompson, le ha ganado tremenda cantidad de seguidoras.

Con algunas excepciones, como What’s Eating Gilbert Grape (1993), aún me falta motivación para anticipar una de sus “reinterpretaciones”, llámese su Willy Wonka, su Ichabod Crane o su parodia de Keith Richards como el capitán Jack Sparrow (aunque siendo honestos, su único referente original en este era un mono de un juego mecánico.)

En Transcendence, primer trabajo como director de Wally Pfister (fotografía en Inception), Depp encarna a un personaje completamente ficticio, el Dr. Will Caster. Si embargo, el rango de emociones en su actuación sigue mostrándose muy limitado, pasándola no tan mal para ser un científico al que solo le queda un mes de vida.

Pero, además del rendimiento de Depp, también hay una película que platicar. La criticada trama del filme, para mí por lo menos, prometía despuntar de una manera excelente. El Dr. Caster es un hombre apasionado por el trabajo de investigación que vive con su pareja y colega, Evelyn (Rebecca Hall), impulsando las capacidades de la inteligencia artificial a tales alturas que pronto los grupos aparentemente anárquicos, liderados por Bree (Kate Mara), empiezan a seriamente atentar contra la seguridad de Caster, sus laboratorios y colegas, incluyendo a un muy preciso Morgan Freeman como Joseph Tagger.

Los revolucionarios alcanzan a Caster (no es spoiler, lo prometo) y en un intento por mantenerlo de cierta forma “vivo”, Evelyn y sus allegados logran poner en práctica el gran experimento del doctor: convertirlo en un ser completamente digital y lograr que trascienda más allá de su cápsula de carne y hueso.

El concepto me pareció sincero y aterrizado, ¿quien dice que en un par de siglos no se pueda hacer download de tus recuerdos y pensamientos a un disco duro y que tu “manera de ser” no pueda ser reproducida por un complejo sistema de algoritmos basados en la información que se tiene a la mano? (piensa en un más avanzado, y mucho menos molesto, Genius para iTunes).

Depp revive de manera desconcertada como un ente digital en una pantalla me recordó un tanto a Murphy en Robocop, pero aún más al villano Kane en Robocop 2. Júbilo, tristeza y miedo ante un nuevo renacimiento; Transcendence prometía.

Pero Hollywood es Hollywood y pronto la trama se convierte en milicia, metralletas y bazucas. La película es una buena intención, con atinado principio, pero que trastabilla en su desenlace.

Para la revista Indie Rocks!

2.5 /5

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