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Trainspotting

29 Mar

Choose life.
Choose a job.
Choose a career.
Choose a family,

Choose a fucking big television.
Choose washing machine, cars,
Compact disc players, and electrical tin openers.
Choose good health, low colesterol.

El miedo a vivir una vida, a ser parte de la red capitalista global, era una paranoia constante en los últimos años del siglo XX; Trainspotting va de la mano con otras obras cumbres anti-capitalistas de la década, como Ok Computer de Radiohead, y el libro No Logo de Naomi Klein. Marc Renton (Ewan McGregor), un pálido junkie, empieza repitiendo el mantra sobre “escoger” con cinismo y repudio para el resto de nosotros que se puede decir tenemos una vida “normal”, el escoge la adicción a la heroína mejor, Renton es el narrador y nos platica los sucesos de su vida, y en unas tomas particularmente interesantes por parte del director Danny Boyle, nos ve directamente a través del espejo, nos ve a nosotros viéndolo a él, y nos comunica con la mirada que está consciente que su vida es una mierda. Él sabe que hay del otro lado del espejo, una vida normal, y quiere poder escaparse hacia acá. Se la pasa inyectándose con sus mejores amigos, Spud (Ewen Bremner) y Sick Boy (Jonny Lee Miller), y en general haciendo travesuras con el resto del grupo, que incluye al deportista Tommy (Kevin McKidd) y al sicópata Begbie (Robert Carlyle). Cuenta con unos padres demasiado amorosos, que son demasiado complacientes con su adicción, aunque se preocupan demasiado, no hay disciplina para controlar al muchacho. Renton establece un tipo de relación con la menor de edad Diane (Kelly Macdonald), y entre alucinaciones y horribles rondas del síndrome de la abstinencia, “Rent-Boy” celebra sin remordimientos el nihilismo de su existencia.

“Rent Boy” viéndonos por el espejo

El estilo de Boyle, dinámico y acelerado, es lo que convierte a Trainspotting más en una comedia que en un drama depresivo à la Requiem For A Dream; una edición vibrante, colores brillantes y un soundtrack anclado en el britpop de la época (Blur, Pulp y Elastica) y en mucho Iggy Pop (irónicamente “Lust For Life” suena constantemente en la vida de estos ociosos), fueron lo que confundió a muchas personas en pensar que la película celebra el consumo de la heroína, siendo que los horrores de la adicción aparecen en la forma de una dependencia debilitante que deja a los personajes expuestos a violencia, SIDA, visiones de bebés diabólicos, y aventuras por el llamado “peor escusado de Escocia”; el magnetismo de Ewan McGregor, su facilidad con la palabra para narrar, y su fortuna para salir relativamente sano y salvo de estas aventuras infernales, hacen que el público empiece a simpatizar con este “anti-héroe”. Su personaje viaja en círculos, sanándose y recayendo en la adicción, hasta que finalmente decide empezar una vida nueva en Londres, como agente de bienes raíces…y todo es miel sobre aburridas hojuelas hasta que Sick Boy (y su hábito de pasársela recitando todo tipo de trivia sobre Sean Connery) y el volátil de Begbie, deciden visitarlo y presentarle una oportunidad para hacer mucho dinero moviendo un gran paquete de heroína, sabiendo que cuenta con algunos bien ganados ahorros debido a su trabajo.

Después de su último roce con el peligro, Renton decide, una vez más, empezar desde cero y ser “una buena persona”…pero ya sabemos su tendencia para andar en círculos, y su complicado romance con la adicción, así que nos deja dudando cuanto dudará su nueva etapa sobria (y habrá que checarlo en la recientemente estrenada T2)…Trainspotting es más cómica de lo que debería de ser, hay que admitirlo, y entre tanta desgracia, permite que una calidez fraternal entre amigos se quiera asomar. Es contradictoria y emocionante, a 20 años de su estreno se siente fresca, al mismo tiempo que un documento de la época de mediados de los 90’s.

Aquí la icónica primera escena:

4.2 / 5

Bridget Jones’s Baby

15 Feb

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La trilogía de Bridget Jones, la inglesa simpática, llega a su presunto final (si es que a alguien no se le ocurre alguna espantosa idea para una nueva parte de la historia) de la mejor manera, de la mano de Sharon Maguire, la directora de la entrega inicial, El Diario de Bridget Jones (2001), regresándole a la saga la frescura que hizo al público enamorarse con las imperfecciones de Bridget, y una alegría por la vida a pesar de los obstáculos que constantemente enfrenta, algo que le hizo falta a la insípida Bridget Jones: The Edge of Reason (2004). Hugh Grant no regresa como Daniel Cleaver, el interés romántico de Bridget en las dos primeras entregas; aunque si lo hace el galante Colin Firth como Mark Darcy. En lugar de Grant aparece Patrick Dempsey como Jack Qwant, un multi-millonario empresario americano para hacer el trío romántico con Bridget y Mark.

Es imprescindible desprenderse de la realidad para disfrutar una comedia romántica, como todo mundo ya lo debe de saber (eso espero), y los sucesos fortuitos de Bridget empiezan cuando acude a un festival musical inglés, algo que se parece al Glastonbury, acompañada de su compañera de trabajo Miranda (Sarah Solemani). Más de diez años después de la última película, Bridget es la productora en una cadena de televisión, donde Miranda es la conductora, y parece que Bridget ha alcanzado la madurez exitosa, tiene un trabajo independiente, tiene lana, y se muestra indiferente a su peso, aunque no pasa de mencionar que también “se encuentra en su peso ideal”. En su trabajo la rodean un grupo de millenials hipsters, incluyendo su jefa, pero no parece incomodarle mucho…más bien se muestra decepcionada de que ahora todas sus amigas están muy ocupadas cuidando a sus bebés. De ahí que Miranda se la lleva en unas mini-vacaciones al festival.

Bridget Jones y Mark Darcy

Bridget Jones y Mark Darcy

Una vez en el evento, Bridget y Miranda se emborrachan, como es tradición en los festivales musicales, se topan con Ed Sheeran (sin saber quién es) y Bridget acaba en el la “choza” de Qwant (un lujoso cuarto, típico del “glamping”), con quien pasa la noche. Poco después, en un funeral, se rencuentra con Darcy, y también acaba recordando viejos tiempos en la cama. La trama se complica cuando Bridget resulta embarazada y de acuerdo a las fechas y métodos anticonceptivos, no tiene manera de saber quién es el padre, ni con la ayuda de su ginecóloga, interpretada por la seca pero chistosa Emma Thompson (co-escritora del guion también). Así que Bridget engaña a cada hombre en pensar que el bebé es posiblemente suyo y de ahí se desarrolla un chistoso ménage à trois entre los dos caballeros y Bridget, Patrick Dempsey como el alegre gringo liviano de carácter, y Darcy como el estoico británico, pero gracioso a su manera también. El desenlace tendrá al público esperando quien será el padre ganador en este gameshow del mundo de Bridget Jones.

Renée Zellweger, con su nueva cara, nuevamente acierta interpretando las inseguridades y fortalezas de una mujer, que por medio de una actuación sin pretensiones, es adorable para el público…todo con un impecable acento inglés, nada mal para una actriz de Tejas. Es un regreso en gran forma que nos recuerda porque fue una de las actrices más querida de hace unos 15 años.

Es un regreso en forma para toda la franquicia, para decir la verdad; eso no quiere decir que estemos añorando una nueva entrega en la saga Bridget Jones, porqué como la segunda película nos enseñó (así como un sinnúmero de secuelas de otras series), la avaricia por querer seguirle exprimiendo dinero a una serie de películas puede resultar en resultados mediocres. Habrá que esperar a ver que sigue escribiendo Helend Fielding sobre su personaje más conocido (seguramente lo hará), y saber si habrá un equipo de producción que no se aviente a darle continuidad a esta saga solo por dinero.

3.5 / 5

Me Estás Matando Susana

19 Sep

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Ah, el amor. Gael García Bernal, en su papel más fresco, más enternecedor que pueda yo recordar, y si me apuran, creo que el único en que me ha caído bien, interpreta en carne viva lo que muchos hombres sabemos…que el enamorarte perdidamente de una mujer puede ser el mismísimo infierno sobre la tierra. Aquel amor profundo y verdadero que uno puede sentir por una cara bonita, una actitud, una cierta manera en desde cómo te habla hasta como te mira de reojo, una manera de caminar, de ponerse los zapatos, de suspirar, y también, claro está (y como lo asevera Eligio, el personaje de Gael), unas buenas nalgas (no unas cualquiera, las de tu mujer), te pueden inspirar a embarcarte en una secuencia de decisiones pendejas que pueden llevarte a la auto-destrucción.

Es un filme dirigido por Roberto Sneider, un excelente director que no se cual sea su verdadero sustento en la vida, pero se da el lujo de dirigir un largometraje algo así como cada ocho años. Dedicado a las adaptaciones, en este caso la novela Ciudades Perdidas de José Agustín, libro de 1982, después de haber tenido un moderado éxito con la crítica en otras adaptaciones, Dos Crímenes de Ibargüengoitia y Arráncame La Vida de Mastretta, en este caso Sneider hace un buen trabajo por medio de un manejo de cámaras soberbio, un ritmo movido sin ser frenético, y generalmente un estilo desenfadado que le viene muy bien al género cómico.

Echegui y García Bernal. Susana y Eligio

Echegui y García Bernal. Susana y Eligio

Gaél es el típico yuppie mexicano; vale madres, machista, semi-educado, pedote (claro). Tiene un lado artístico ya que es un actor de media monta, y realiza algunos comerciales y novelas para seguir practicando su pasión por el teatro. Vive en una colonia bohemia de la Ciudad de México con la dichosa Susana en cuestión (Verónica Echegui), que es su guapa esposa, de origen español. Casi es una costumbre de Eligio la de manejar por las noches medio borracho, volándose cual alto se le antoje, entrar sigilosamente al departamento, desvestirse cuidadosamente para no despertar a Susana, utilizar buena técnica para posar las llaves silenciosamente sobre la cómoda (cada quién tiene su estilo), para después asomarse de un lado de la cama para constatar que está dormida (no lo está), y finalmente hace un bailecito patético a su lado del colchón y acostarse…al día siguiente, Susana ha dejado el apartamento, paradero desconocido.

He leído reseñas diciendo que Susana lo deja “inexplicablemente”…pero nooooo mis amigos. Sneider, en alrededor de 20 segundos, explica EXACTAMENTE porque lo está dejando…porque está hasta la madre de este bohemio hipstersín tan falto de ambiciones, pero repleto de egoísmo y cotidianeidad (algo, que muchos sabrán, le caga a las mujeres). Con un simple manejo de cámaras, de timing, Sneider nos resume (sin albur) en 20 segundos lo que ha llevado a Susana a aborrecer a este intento de esposo. Sneider es eficiente, nos ahorra meses, quizás años, de una desilusión marital que no merece aparecer en una comedia.

Una escena desconcertante es ver a Eligio exitándose por ver a Susana con otro, WTF con eso.

Una escena desconcertante es ver a Eligio exitándose por ver a Susana con otro, WTF con eso.

A partir de ahí viene lo gracioso (para el público, pero una verdadera pesadilla para Eligio). Pues después de conferir con sus queridos amigos a las afueras de una taquería (su punto de reunión), Eligio decide ir tras Susana, quién resulta estar en el nada apetecible estado norteamericano de Idaho, estudiando un curso de literatura. Eligio pide prestados $50,000 pesos para ir tras su esposa (quién ya tiene nuevo amante en la universidad, un poeta polaco bohemio), y será el primero de varios sacrificios que tendrá que cometer al luchar por una esposa que se muestra en el mejor de los casos, indiferente a la situación.

El guion es gracioso en resaltar sin pretensiones algunos comentarios sociales, que también aderezan un poco el humor de la película, como el pedote que le hacen unos agentes TSA norteamericanos a Eligio en el aeropuerto de Idaho por ser mexicano, agentes que se creen unos verdaderos cancerberos de las puertas al mismísimo paraíso, escena siguiente Eligio va admirando un paisaje bastante pinche de unas granjas en Idaho; nuevamente es Sneider, junto con su director de foto Antonio Calvache, el que marca una buena pauta para que se desarrolle la comedia a través de una breve selección de escenas y de cortes en la edición.

Eligio se reencuentra con Susana, mantienen una breve luna de miel 2.0 en ese campus de aquel colegio en Idaho antes de que caigan en las mismas costumbres de antes, principalmente Eligio saliéndose a beber con “sus amigotes”, en este caso un conjunto de sudamericanos y gringos a quién el carismático Eligio los atrae fácilmente para que le sigan la juerga. Cierta noche, regresando al dormitorio estudiantil, Eligio hace el acostumbrado bailecito antes de irse a la cama…a la siguiente mañana Susana ya no está nuevamente, ha continuado con la fuga.

Entre los nuevos amigos de Eligio está una dulce güerita llamada Irene (Ashley Hinshaw), quién muy a su manera le trata de comunicar a Eligio su interés romántico, pero él está muy ocupado con los juegos de tortura sentimental con Susana. Cabe mencionar que un punto flaco de la película es Verónica Echégui contra García Bernal en las escenas que comparten juntos, mientras Gaél acapara cada segundo de la pantalla donde aparece, Echégui tiene la presencia de engrudo hasta en sus escenas más dramáticas…no es una Cameron Diaz en Something About Mary, por ejemplo, lo que uno comprende en un segundo porqué trae a varios varones locos por ella, en el caso de Echégui uno piensa para que molestarse siquiera…si está buenona, pero eso no basta.

Es una buena comedia que se disfruta particularmente en la sala de cine, donde se puede aprovechar la oportunidad de recoger diferente reacciones de parte del público acompañante, lo que siempre resulta más gracioso, el contagio de humor propiciado por carcajadas ajenas.

4 / 5

Hail, Caesar!

20 May

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Al mundo siempre le hace bien una comedia negra de los hermanos Coen. Me gustaría saber qué artista cinematográfico ha hecho más por ese género, como este prolífico par lo ha hecho por 30 años. Prolíficos porque al parecer les pica el trasero estar más de un año sin filmar uno de sus idiosincráticos filmes, combinación entre lo chusco y la desgracia; en nuestros tiempos, ya se puede empezar a clasificar las comedias negras de los Coen en sub-géneros: dramáticas como en Fargo, contemplativas como en A Serious Man, de suspenso como en No Country For Old Men (si levantó suficientes carcajadas como para considerarla una comedia, que no?) y de western como en True Grit.

Hail, Cesar! es como una carta de amor al Hollywood de le época de oro del cine norteamericano, pero escrito por alguien con un sentido del humor muy sarcástico. Los personajes en esta trama de los Coen deambulan por los campus de los grandes estudios de Los Ángeles, paseándose por producciones épicas al estilo Ben-Hur, entre elaborados números bailables como Singin’ In The Rain, westerns al estilo Roy Rogers y escenas de baile acuático sincronizado; si esa no es una carta de amor al Hollywood con el que los Coen crecieron en los 50’s, entonces no se qué filme de ellos podría calificar como tal cosa…lo que pasa es que algunos críticos confunden el humor negro y el sarcasmo de los Coen, con genuino desprecio (como si hubieran empezado a filmar películas el año pasado).

Clooney como el protagonista

Clooney como el protagonista

Como es costumbre en una película de los hermanos, el guion está bien trabajado, y es por demás chistoso. Es rápido y los chistes te pasan por encima de la cabeza si pestañeas. El elenco coral, es decir, de varios actores y actrices bien reconocidos por su capacidad histriónica, se siente completamente en sincronía y cómodo al momento de interactuar entre ellos. En el centro está Josh Brolin como Eddie Mannix, un ejecutivo de producción de los Capitol Studios, quien se la vive arreglando los problemas de su “talento”; principalmente tratando de encontrar al secuestrado Baird Whitlock (George Clooney), una de las máximas estrellas del estudio, quien se encuentra filmando la épica, y homónima, “Hail, Caesar!”, el cual es un inflado proyecto que pretende contar la historia de Jesucristo. Es parte de la comedia que el superastro ha sido capturado por el peor enemigo de la sociedad norteamericana de aquel entonces, un clandestino grupo de comunistas, conformado por resentidos escritores de cine, que piensan obtener una jugosa recompensa del secuestro…y dirigirla hacia sus jefes soviéticos. La suspicacia y el presunto peligro que representaban un montón de intelectuales anti-capitalistas en plena era del Senador McCarthy eran válidas y estos disidentes eran considerados como los peores terroristas extremistas de la época…pero visto en retrospectiva, no queda de otra más que pensar que todo el asunto anti-comunista fue un ejercicio bastante bobo.

La trama se envuelve en los problemas de otras estrellas del estudio, incluyendo a una Scarlett Johansson que entre tomas de su producción acuática bailable, y mientras le quitan con gran esfuerzo su cola de sirena, trata de esconder con Mannix un posible embarazo por parte de un padre desconocido (escándalo que seguramente hubiera sido terrible para su carrera de diva). Con una idea que parece ridícula al principio, pero más sensata conforme avanzan los minutos, deciden que la actriz dé a adoptar el hijo clandestinamente, para después adoptarlo ella misma. Para ello emplean los servicios de un padre sustituto, pero en verdad otro “fixer” de Hollywood a sueldo, Joseph Silverman (Jonah Hill).

Mannix trata de traspasar una de sus estrellas del western, el trovador-jinete, Hobie Doyle (Alden Ehrenreich) de las películas de caballos a los dramas románticos del afeminado director europeo Laurence Laurentz (el camaleónico Ralph Fiennes) para gran disgusto del director; al mismo tiempo que el ejecutivo le trata de acomodar a su estrella vaquera un romance con la actriz Carmen Valdez (Verónica Osorio), en un rol que recuerda a Carmen Miranda. Mientras que en otro foro del campus, el bailarín Burt Gurney (Channing Tatum) ejecuta coreografías de baile al estilo Gene Kelly…escondiendo su verdadera identidad como espía para los soviéticos. Las producciones del cine de antaño vuelven a la vida gracias al lente del cinematógrafo Roger Deakins, regresando del formato digital al filme para darle esa calidez a las escenas. El resto del diseño de la producción de esta película, desde el vestuario hasta las locaciones, es igualmente impecable.

Joel y Ethan Coen con Brolin y Clooney

Joel y Ethan Coen con Brolin y Clooney

Mannix tiene su plato rebozando de problemas, mientras que las columnistas de chismes del espectáculo, las gemelas Thora y Thessely Thacker (ambas Tilda Swinton), merodean los estudios con el deseo de que algún pedazo de chisme caiga al piso para publicarlo al siguiente día. Y al final del día Mannix padece de algún cabo suelto que resolver….ah si, encontrar a Clooney!

Al contrario de su otra sátira que le hacen a Hollywood, la aclamada Barton Fink (1991), en Hail, Caesar!, se encuentran unos hermanos Coen divirtiéndose en la realización, y compartiendo ese júbilo con el público. Parece que con el paso de los años, y el advenimiento del éxito, la postura de los Coen sobre Hollywood se ha suavizado bastante. La diversión se encuentra también dentro de los malabares que hacen con los diferentes géneros del cine; en este caso el secuestro de Clooney es casi solo un macguffin, y nadie debe considerar a la trama que le sigue como una de suspenso; es solo un detonante, y un pretexto, para empezar a girar los engranes de un mundo cinematográfico más de los Coen. Suspenso es aquel que nos aqueja al tratar de adivinar si la próxima película de los hermanos será un éxito o un trozo de estiércol (The Ladykillers, alguien?), pero mientras tanto nos han servido este suculento pedazo de cine.

4 / 5

Tangerine

4 May

Kiki and Maya

Una de las nuevas joyas del cine independiente que francamente no fue de mi agrado. Con actuaciones desbordadas por parte de personas que claramente no son actrices profesionales, un guion acartonado y un soundtrack esquizofrénico aunque genérico, Tangerine no fue ese “respiro de aire fresco” que estaba anticipando. Se ha hablado de la “hermosa” cinematografía de la película (la cual fue captada totalmente en unos cuantos iPhones, debido al bajo presupuesto del director), y aunque le infunde un toque de cinéma-vérité al filme, estéticamente no es algo para deleitarse las pupilas.

El cineasta Sean Baker, quien produjo, escribió, dirigió y editó la cinta, es conocido por darle vida a segmentos del underground de la sociedad como en Take Out (2004) y Prince Of Broadway (2008), ambos filmes sobre inmigrantes en la ciudad de Nueva York, el primero sobre un repartidor chino y el segundo sobre un vendedor de ropa africano, y en Tangerine se sumerge en el mundo de los transexuales de Los Ángeles para darles una representación exagerada a lo que realmente ocurre en esa ciudad. Los personajes principales de Sin-Dee (Kitana Kiki Rodriguez) y Alexandra (Mya Taylor), ambos transexuales, caminan las calles de Los Ángeles encontrando cada diez pasos a otros transexuales con los que conviven dentro de lo que puede sentirse una escena transexual nutrida y vibrante. La verdad es que casi nadie se topa a nadie caminando las calles de L.A., y menos están repletas de transexuales…pero quizás este detalle solo fue parte de la comedia que el director le quiso dar a esta historia.

La filmación con el iphone

La filmación con el iphone

Sin-Dee ha estado encerrada en la cárcel por unos meses, y una vez que la liberan, pretende compartir una dona con su mejor amiga Alexandra en un pequeño negocio de Santa Monica Boulevard. El encuentro amigable dura poco, pues a Alexandra se le sale el comentario de que el pimp, y novio, de su amiga Sin-Dee, el mentado Chester, ha estado con una nueva chica, que es blanca, y para el colmo, es una mujer de verdad. Esto es demasiado para la volátil Sin-Dee, quien toma del brazo a su amiga para recorrer las calles en busca la chica y de Chester. Alexandra sigue pasivamente a su amiga, tratando de promocionar su pequeño recital que tendrá en un bar esa misma noche, que es Nochebuena; pronto se despega de la bomba a punto de explotar que es su amiga y se encuentra con el conductor de taxi Razmik (Karren Karagulian), un inmigrante de origen armenio que tiene una cómoda vida familiar, pero que sacia sus gustos muy particulares en un lavado de autos con Alexandra. Es lo más cercano que Alexandra tiene a un novio, y dentro de lo triste y patético de la relación, podemos ver que ambos disfrutan genuinamente los pocos momentos que viven juntos.

Como realmente se apreciaba la cinematografía en la pantalla...cálida

Como realmente se apreciaba la cinematografía en la pantalla…cálida

Claro que eventualmente Sin-Dee encuentra a la chica y a Chester (James Ransone, Ziggy de The Wire), pero no es spoiler, se veía inevitable desde el principio, el trayecto es más esencial que el destino en este caso. Las desgracias de Sin-Dee y Alexandra se desenvuelven dentro del supuesto mundo perfecto de la capital del entretenimiento, son el tipo de personas que le dan su carácter verdadero a esa ciudad, y las calles anchas y desoladas, bajo el cielo percudido por el smog, retrata fielmente lo que es andar a patín por L.A. cuando hace calor. Baker, junto con su co-escritor Chris Bergoch, si trata de desarrollar los personajes de una manera que podamos simpatizar con ellos, pero su ímpetu por darle un pathos a la historia de un par de transexuales, nada más por ser transexuales, se siente forzado y entregado a un dogma políticamente correcto que está listo para recibir con brazos abiertos cualquier historia protagonizada por las minorías, principalmente por eso mismo, por ser minorías. En uno de los puntos más dramáticos de la película, Alexandra finalmente presenta su recital ante un bar casi vacío, en presencia de Sin-Dee y de la nueva chica de Chester, a quien trae como rehén desde que la encuentra. Alexandra interpreta solo una canción, la navideña “Toyland” de Doris Day, cuya letra infantil pensamos hace añorar a Alexandra por una infancia idílica que nunca tuvo. Baker trata de presionar esos botones sentimentalistas más con fuerza que con sentimiento.

Finalmente, con bajo presupuesto, Tangerine es sobresaliente por lo mucho que se ha logrado con tan poco, pero de ahí a considerarla un nuevo referente del cine independiente….eh, hay muchas cosas allá afuera, de bajo presupuesto, que si son realmente excepcionales.

2 / 5

Greenberg

24 Dec

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Si piensas que siempre se pasan de lanza con los personajes de Ben Stiller, que sufren más de lo neceseario, entonces no has visto Greenberg, donde tenemos al Stiller más odioso, casi llegando a niveles Richard Dreyfuss. Es básicamente otra vez la temática de Le Misanthrope de Molière, sátira del siglo XVII sobre un querido excéntrico que se mofa del resto de la sociedad y sus preocupaciones superfluas (según él). Pero lo que tenía de simpático el personaje de Alceste le hace falta completamente a Roger (Stiller), un chavoruco acomplejado, fracasado, irascible, desapegado, que parece empedernido en soslayar cualquier muestra de afecto humano, característico de aquellos seres inferiores que no son parecidos a él. Pero claro que él solo es un soltero desempleado, que más o menos le da a la carpintería y que acaba de salir del hospital mental debido a un ataque de nervios, su vida no refleja el tremendo genio que cree poseer.

El director y escritor de cine independiente, Noah Baumbach (The Squid And The Whale, 2005) esconde la gravedad del panorama general de la vida bajo una secuencia de hechos aparentemente intrascendentes y casuales. John Lennon dijo (o más bien cantó): “la vida es aquello que sucede mientras estás haciendo otros planes”; y es así como la película es un pedacito de la vida de Roger Greenberg, donde trata de construir una casa para el perro de su hermano, tiene un “romance”, o mejor dicho encuentro fortuito, con Florence (Greta Gerwig), se toma su medicina, va de compras y le manda cartas de reclamo a empresas que nunca le van a contestar. Parece que no sucede nada, pero de repente ahí está, pegándole a los cincuenta años, sin oficio ni beneficio y arrepintiéndose de sus oportunidades perdidas. Roger Greenberg sale del hospital y dice que “no quiere hacer nada por un rato”, pero eso parece ser lo que ha estado haciendo toda su vida.

La bella y casual Greta Gerwig

La bella y casual Greta Gerwig

Los Ángeles, es nuevamente, un personaje más importante de lo que uno podría suponer a primera vista (más sobre este tema específico, aquí); el modo de vida y la geografía de la ciudad dictan en buena parte la manera en como estos personajes se desenvuelven. No es coincidencia el que Baumbach acomode a un neoyorquino como Greenberg, que como buen estereotipo no sabe manejar pues nunca lo ha necesitado, en una ciudad donde no saber manejar (o no tener carro) es como no tener piernas; volviéndolo aún más retraído de lo que es, e irónicamente, dependiente de otras personas para que lo lleven a otros lugares…su idea de “me voy caminando” a su casa, de inmediato le es ridícula a Florence, que le comenta que es algo como una distancia de diez kilómetros. La película tiene esa casualidad y letargo de una asoleada tarde en Los Ángeles cuando no hay nada que hacer, que va de acuerdo a el laissez-faire en general de la vida de Greenberg.

El personaje de Greenberg es odioso, pero eso no quiere decir que la actuación de Ben Stiller sea algo reprochable, de hecho todo lo contrario, hablábamos de varios sentimientos de ira, pena, miedo, una extraña convicción por tratar de ser diferente, como cuando decide irse con su sobrina a Australia al día siguiente (solo para arrepentirse camino al aeropuerto), así como el sentimiento de culpa; aquella que lo aqueja desde que saboteó la única oportunidad que tuvo con su grupo musical hace 15 años, un contrato de grabación, y que ahora repercute en la también patética vida de su mejor amigo Ivan Schrank (Rhys Ifans). Stiller maneja todos estos sentimientos en un personaje que aparte trata de ser inexpresivo, el trabajo del actor es magnífico, acomodando en un limitado rango de comportamiento los varios estados de ánimo de un hombre complejo. Pero personalmente sigo admirando aún más el trabajo de Greta Gerwig, a quién vimos en Eden hace poco, esta vez tuve oportunidad de apreciar su trabajo plasmado en un personaje más relevante, con más presencia en la pantalla, y me sigue impresionando su técnica casi invisible para actuar; Florence es una mujer semi-atractiva, joven, algo inteligente, no se podría llamar insegura, ni le falta asertividad, tiene un gusto por el canto, es algo digna, pero tierna, amable y sincera; es tan difícil describirla, gracias a la interpretación de Gerwig; Florence es tal como lo es una persona de verdad, que creo es de lo mejor que uno puede decir sobre una interpretación histriónica.

Greenberg es una película coming of age para adultos, con un guion bien trabajado y gracioso y actuaciones muy bien logradas; sin embargo el mismo sentido austero de la historia y la producción le prohíbe colarse dentro del estrato de aquellas grandes películas que nos dejan marcados de una manera más significativa…eh, yo creo que ni siquiera llegarle al nivel de otra reinterpretación del querido misántropo de Molière, Alceste à Bicyclettepelícula francesa donde la explosividad en actuaciones y paisajes se presta para una experiencia cinéfila más arrebatadora. Sin embargo Greenberg es una buena película de cine indie, que aunque fracasó en taquilla, puede quedar en los recuerdos preciados de algunas personas con gustos alternativos…a quien les agradará saber que el soundtrack estuvo a cargo de James Murphy de LCD Soundsystem.

3 / 5

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