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One Flew Over The Cuckoo’s Nest

29 Jul

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Una de las obras maestras del cine norteamericano se hizo presente en mi pantalla y no exagero al decir que esta película me ha cambiado la manera en la que aprecio las películas. Es un conjunto de espectaculares performances por parte de no solo el elenco actoral, pero del cinematógrafo Haskell Wexler, los guionistas Lawrence Hauben y Bo Goldman, el editor Richard Chew, el compositor musical Jack Nitzche, y por supuesto el director checoslovaco Miloš Forman. Es un equipo tan potente que los potentes aportes de cada quien no terminan opacándose entre sí, y el resultado es un trabajo cinematográfico consumado y del primer orden.

Jack Nicholson es Randall McMurphy, un reincidente de crímenes de bajo calibre, que, para poder evitar el trabajo arduo de la cárcel, hace pasarse por un enfermo mental para vivir una vida más cómoda en un instituto para pacientes mentales, el manicomio. La historia está ambientada en 1963, y ya que la producción fue realizada en 1975, para nosotros en el 2019 no es de una gran diferencia la disparidad en las fechas. En el manicomio, McMurphy constantemente entra en conflicto con la enfermera Ratched, una mujer demasiado fría e inexpresiva, apegada cien por ciento al reglamento del instituto, convencida en estar haciendo un trabajo ejemplar, incluso cuando es claro que está afectando a los pacientes. Como por ejemplo en la ocasión que van a pasar la Serie Mundial de beisbol, y a pesar de las suplicas de McMurphy y algunos de los otros internos, la enfermera Ratched se rehúsa a prender la televisión un rato, esto, en conjunto con la naturaleza volátil e impredecible de los internos, hace que la situación se convierta en un caos.

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Los chicos del manicomio

Sin ahondar mucho en el análisis metafórico, podría uno argumentar que Ratched representa al estado, un ente diseñado para protegernos, pero que se vuelve opresivo si uno se sale de los límites sociales; y McMurphy, pues el sentido de identidad individual, el espíritu idealista, el ave que vuela libre. Sería bastante simplista, pero la verdad es que los personajes de Ratched y McMurphy son más complejos y sublimes en sus intenciones, es Ratched simplemente malvada, o realmente se preocupa por sus internos?; en una escena revelatoria, Ratched se opone al consejo del instituto, los hombres, e insiste en mantener en el recinto psiquiátrico a McMurphy, y asumir la responsabilidad de curarlo, en lugar de regresarle la bolita a la cárcel donde antes estaba. Y McMurphy? está fingiendo su condición?, o ya está loco?, o se fue desquiciando en compañía de los otros excéntricos?

El manicomio no es apto para claustrofóbicos, las tomas en su mayoría son dentro de los cuartos del instituto, pero con la composición de Forman y el lente de Wexler, la película es dinámica y entretenida. Hay algunas tomas en la cancha de basquetbol del instituto, y la famosa excursión del grupo de reclusos, cuando McMurphy escapa y se roba por unas horas el camión del psiquiátrico, llevándose a su grupo de amigos reclusos a pescar (ah sí, se roba un barco pequeño también).

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McMurphy recibiendo electroshocks por portarse mal en una ocasión

Hay que estar atentos para los debuts en pantalla de Christopher Lloyd, Danny DeVito, y el inolvidable papel de Brad Dourif, como el tartamudo Billy, un joven inseguro emasculado por su madre y la enfermera Ratched.

 

Por cierto, algunos han criticado esta escena, dicen que su ritmo y tono no es congruente con el resto, sin embargo, para mí, fue un respiro de aire fresco, un rayo de sol entre la neblina, un refuerzo de la camaradería entre los internos, quienes aún albergan un individuo detrás de su condición mental, que no son solo elementos encerrados, como los trata el sistema. Este último aspecto, la opresión sistemática, es mejor ejemplificada en la película, con algo muy vilificado en los 70’s y 80’s, la terapía electroshock…y finalmente, con la última solución, la lobotomía, que aparece en esta película de una manera inolvidable.

La música de gusto rústico de Jack Nitzsche solo le añade al toque inconvencional de esta composición, una degustación a esta película y se puede observar que es una creación con mucha intención en cada uno de sus intentos y sus elementos. En español la titularon Atrapados Sin Salida, pero es lo de menos, este filme debe de ser disfrutado por cualquiera que desee entender el atractivo del séptimo arte.

P.S. una escena de locura

4.5 / 5

 

 

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Cómprame Un Revolver

18 Jun

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En un futuro distópico, México es controlado completamente por el narcotráfico; reina la violencia y la anarquía; y el feminicidio rampante ha hecho que las mujeres sean pocas y se encuentren en permanente peligro pues se las pueden robar a cada momento. Es el escenario que nos presenta el director y escritor Julio Hernández Cordón, nacido en E.U.A., de padres mexicanos y guatemaltecos, un escenario que no dista mucho del presente de nuestro país. Hernández Cordón había presentado previamente al narcotráfico como el villano favorito en México, en su película Te Prometo Anarquía, y aunque el cineasta vivió y estudió un tiempo en México, después de un tiempo deja de ser simpático que un chicano te esté recordando que México es el infierno sobre la tierra…la brutalidad de este tema es algo que vivimos día a día en este país, y más allá de que alguien pueda decir que es moralmente ético abordar el tema en un proyecto cinematográfico (como obligación), mínimo los mexicanos nos podemos reservar el derecho a decir si nos gusta, o nos caga, que personas que viven fuera del territorio continúen explotando esta temática, a la distancia.

El personaje principal es la niña Huck (Matilde Hernández, hija del director) quién vive en la clandestinidad con su padre Rogelio (Rogelio Sosa), bajo la identidad de un niño, para que los maleantes no se la roben, el padre incluso la mantiene encadenada al camper donde los dos viven. Rogelio “trabaja” cuidando y dándole mantenimiento a un campo de béisbol de los narcos, que usan de vez en cuando para esparcirse. A Rogelio lo traen como si fuera la mascota del equipo, atormentándolo a placer; y Rogelio no se ayuda a si mismo, ya que es adicto a las drogas que le dan a cuentagotas los narcos, para mantenerlo todavía más sometido.

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Los niños (Huck con la máscara)

Es una situación precaria, y el lazo entre padre e hija es lo que parece los mantiene con vida día a día. Hay una nostalgia que permea su mundo, o ese rincón del mundo desolado que ellos llaman hogar, casi de una cualidad fantasiosa, como el mundo de la pequeña “Hushpuppy” en Beasts of the Southern Wild, y en cuanto a la relación afectuosa que Huck tiene con los otros niños que deambulan por ahí (disfrazados de cualquier cosa, hasta de matorral, para que no se los roben…a uno de los niños ya le amputaron una mano los narcos), Stand By Me se me hizo otro referente de los lazos entre amistades infantiles que se forjan a partir de la adversidad. Mad Max y Children Of Men, también son referentes en cuanto a mundos distópicos.

 

Rogelio es también músico, y un buen día, el jefe mayor de los narcos le pide que amenice su pachanga con el resto de su banda. Para cuando Rogelio y el resto de los músicos (y Huck disfrazada) llegan a la fiesta ostentosa, superando retén tras retén de seguridad (cada vez comandado por un narco más violento y más prepotente), algo nos dice que pronto estaremos cara a cara con el proverbial “conflicto” de la trama. En ese aspecto, personalmente no aprecié mucho la trama descabellada, por momentos inconexa, que te lleva de escena a escena solo con el pretexto de enseñarte algo llamativo visualmente, de humo morado flotando desde el interior del camper hacia la oscuridad de la noche (durante un viaje estupefaciente de Rogelio) a un grupo de niños jugando béisbol en el estadio vacío con la canción “Bam Bam” de Sister Nancy de fondo, música diegética que viene del camper de Rogelio. Es forzado y se ve la mano del escritor, el director y el supervisor de música, distrayéndonos de la trama para presumirnos sus talentos o su buen gusto.

Es inconexa y moralina, si acaso propone la solución de nuestros problemas preservando la inocencia y buena naturaleza de los niños (yo digo que como son humanos, hay unos niños bullies hijos de la chingada, o no?). Cómprame Un Revolver (Buy Me A Gun, en inglés), una frase para que la digan casualmente los niños vendedores de las calles en una CDMX del futuro cercano, es visualmente atractiva, semi entretenida, pero a final de cuentas demasiado inconsistente, una Heli en manos de un cineasta menos talentoso (una lástima, pues Te Prometo Anarquía si la pude disfrutar). Si quieres una película realmente buena, yo digo nein; si quieres más narco-violencia pretenciosa, date karate.

2 / 5

 

L’Homme Qui Amait Les Femmes

22 May

Después de haber visto y reseñado una de los trabajos más representativos de Truffaut, Jules Et Jim, decidí darle la oportunidad a uno de sus proyectos más discretos, ni más ni menos que El Hombre Que Amaba Las Mujeres de 1977. Denominada una comedia (algo que me sorprendió, pues no se me hizo particularmente graciosa), este trabajo del director y escritor francés traza el recorrido de un casanova de Montpellier y sus aventuras con varias mujeres a lo largo de unos meses. Bertrand es un hombre que no puede vivir sin la compañía femenina, prefiere estar solo, que convivir con otros hombres. No es un macho con ellas, realmente siente amor pasional por cada uno de sus romances, y se jacta de amar a cada una diferente, porque pues cada mujer es diferente.

Pero realmente, el objetivo de Truffaut, es describir a su personaje Bertrand (Charles Denner) a través de sus mujeres, una referencia semi-autobiográfica que uno no puede ignorar como levemente egocéntrica. Bertrand logra sustraer de cada mujer su parte más interesante, más excéntrica, más peligrosa. Desde la deschavetada Delphine, una mujer casada que presiona a Bertrand para tener encuentros sexuales en lugares cada vez más públicos y arriesgados…antes de acabar en la cárcel por atentar contra la vida de su propio esposo; hasta Hélène, la dueña de una tienda de ropa interior femenina, que rechaza a Bertrand, pues dice que ella prefiere a hombres por debajo de los 30 años (aunque ella tiene 41).

Bertrand escribiendo un recuento para una novela que quiere publicar.

La compulsión que tiene Bertrand por las mujeres es explicada por Truffaut, cuando en algunos flashbacks en blanco y negro, Bertrand recuerda a su madre, una prostituta de alto nivel, caminando por la calle con su falda y sus medias, atrayendo la mirada de los hombres (potenciales clientes); recuerda su maltrato, y su hostigamiento para todo lo que el pequeño Bertrand hacía, excepto leer (eso explica otra tendencia del adulto Bertrand, su afición por la lectura). Todo este pasaje en la historia puede ser visto como otro pedazo autobiográfico, pues la niñez de Truffaut fue mala, por no decir espantosa, especialmente el maltrato por parte de su madre. Los niños maltratados buscan a sus madres, es evidente en una escena donde Bertrand engaña a una niñera para que visite su departamento; Bertrand ni siquiera tiene niños, y esconde un muñeco bajo las cobijas para engañar a la niñera; al ser descubierto, la niñera le pregunta airadamente, con el muñeco en la mano, “y este quien es?”, a lo que Bertrand responde relajadamente, “c’est moi” (“soy yo”). (Vaya que eso si es gracioso, viéndolo en retrospectiva).

Pero más que un ejercicio en psicología, se recomienda apreciar esta “comedia”, The Man Who Loved Women (la original, puesto que pocos años después, habría un remake con Burt Reynolds) para pasar un rato libre y casual, sin mucho ejercicio intelectual. Creo que es uno de los trabajos de Truffaut más encaminados en brindar ese tipo de entretenimiento relajado a los espectadores. A final de cuentas, un guion que el cineasta francés se cocinó entre toma y toma de un proyecto más ambicioso, Encuentros Cercanos Del Tercer Tipo de Spielberg.

2.5 / 5

Jules Et Jim

10 May

Utilizando un arsenal de técnicas fílmicas (freeze-frames, paneos, dollies, planos secuencia, archivo documental, fotos periodísticas), François Truffaut cuenta una historia que define la naturaleza del amor, no simplemente entre un hombre y una mujer, sino entre dos amigos (Jules y Jim son dos hombres, y no, no hay nada sexual entre ellos), entre dos hombres hacia una mujer (ambos amigos se enamoran de la misma mujer) y del amor que los individuos comparten dentro de una misma circunstancia (la seguridad y calidez de ser un trío y vivir juntos). Jules Y Jim es el inicio de los 60’s, se puede apreciar en el estilo cinemático, y en la rebeldía y libertad de la juventud, que después sería el catalizador del movimiento contracorriente de aquella década tan tumultuosa. Jules, Jim y Catherine (la mujer en el trío, interpretada magistralmente por Jeanne Moureau) instigan su propia revolución, y disfrutan de la juventud libremente a las orillas del Sena, corriendo y saltando por las calles de París, tomando el café con el sol en algún chateau playero; pero cuando tratan de incluir su estilo de vida en la madurez de los 30 años de edad, se topan con que las convenciones externas (sociales) e internas (afectivas) del ser humano los conduce a la tristeza y la amargura.

Jeanne Moureau como Catherine

La historia comienza cuando Jim, un bohemio francés extrovertido, conoce a Jules, un introvertido escritor austriaco; y ambos comienzan una cálida amistad, al compartir los mismos gustos por la diversión, las mujeres y la cultura; de compartirse poesía a practicar el arte marcial del savate francés, la amistad es fresca y sincera, Truffaut puntualiza que es una amistad distinta al paradigma masculino de la época, pues compañeros de ellos ya desde entonces la catalogan como “extraña”. Es el principio de los 1910’s, antes de que la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), rompiera con el espíritu optimista de Europa. Jules busca a la mujer perfecta para él, ya que algunas son muy extrovertidas, algunas muy introvertidas, y las prostitutas lo siguen dejando vacío; eso no impide que Jim y Jules socialicen y conozcan a varias mujeres, en cafés y restaurantes. Una noche, Jules y Jim acuden al departamento de su amigo Alfred para que este último les enseñe unas diapositivas de estatuas durante su último viaje. Jules y Jim quedan encantados con la imagen de una escultura de una mujer serena, de ligera sonrisa, y no saben exactamente porqué, pero pronto, su fascinación por la estatua los conduce a una isla en el Mar Adriático, donde acuden a ver la estatua en persona.

Catherine, Jim & Jules jugando a las carreras en un puente peatonal

Poco después, conocen a Catherine (Moureau), una mujer que porta la misma casual alegría que el semblante de aquella estatua. Los tres empiezan esa amistad alegre que les he descrito con anterioridad; todo esto en la antesala de la Primera Guerra Mundial. Cuando estalla la guerra, Jim es mandado por el ejército francés al frente de la guerra, el ejército austriaco hace lo mismo con Jules, y ambos amigos corren con la angustia de eliminar al otro accidentalmente durante el combate. Truffaut utiliza videos documentales de la época para retratar la guerra, y vemos antiguas imágenes de soldados corriendo con su fusil por los paisajes europeos, detonaciones estruendosas y tanques avanzando por pequeños montes. Truffaut utiliza a un narrador para puntualizar algunas cosas que no son perceptibles a simple vista, como la reacción, o la emoción interna, de un personaje ante algún suceso, cuando en el exterior no refleja mucho; un sentimiento de nostalgia lo invade a uno con la voz de este narrador, pues recapacita uno que se está viendo una historia que “ya sucedió”. La influencia del narrador parlanchín en el Ciudadano Kane es evidente.

Terminada la guerra, Catherine se casa con su fiel y servicial Jules, y tienen una hija pequeña, Sabine. Viven en Alemania, a un lado del Rin, en la llamada Selva Negra, y ahí acude Jim a reencontrarse con sus amigos y revivir glorias pasadas. Pero la configuración marital es un obstáculo para los coqueteos de Catherine con Jim, y Jules le confiesa a su amigo que Catherine es rebelde, impredecible, y le ha sido infiel en el pasado; es tal su desesperación por mantenerla en su vida, que le da autorización a Jim de casarse con Catherine, siempre y cuando deje seguirla viendo. Así, la taciturna de Catherine se entretiene en manipular a los hombres (y a Alfred también, el de las diapositivas, que vive cerca de la cabaña en el Rín), pero tan pronto como obtiene por completo a un hombre, se aburre; diría que el comentario de Truffaut sobre las mujeres no es positivo, retratándolas como efímeras y superficiales, pero recordemos que Truffaut adaptó esta historia a partir de un libro de Henri-Pierre Roché, que encontró en un puesto de libros de segunda mano a la orilla del Sena.

Jules & Jim atras, Catherine & Alfred enfrente

Jules Et Jim es irreverente en su cinematografía, de acorde al movimiento contestatario de la Nouvelle Vague frente al cine clásico, tanto francés como hollywoodense. Recomiendo ampliamente esta película, y analizarla en el contexto de un cine europeo que iba a entrar en un nuevo movimiento cinemático, cuyo dogma sigue siendo presente en el cine de hoy en día, no solo en el de arte, pero en el ámbito del cine comercial general también, una influencia indeleble en el séptimo arte.

4.5 / 5

Shoplifters

20 Mar

Un Asunto De Familia (título en México) es una de las películas más sublimes que he visto en el último año, junto con Roma, donde me ha encantado el poder sutil del desarrollo de personajes de esta película, de sus actuaciones, de su edición, pero sobre todo: de su dirección. Es de esas películas que no contiene un componente explosivamente llamativo, pero conforme va avanzando, se te mete por todos los poros y sientes su gravedad en el pecho; es una película que presientes va a estar en tu memoria por muchos años.

Hirokazu Kore-eda escribe y dirige la historia de una familia japonesa en situación económica precaria; por una parte el padre de la familia, Osamu (Lily Franky), se ha lastimado en uno de sus trabajos de oficio y no recibirá incapacidad, por lo que recurre frecuentemente al hurto en supermercados con la ayuda de su “hijo” Shota (Kairi Jō), donde la pareja utiliza señales con las manos para robarse todo tipo de productos, hasta, en una ocasión, cañas de pesca. La “madre” de la familia, Nobuyo (Sakura Ando), es una empleada en una lavandería industrial, y también acostumbra cometer sus pequeños robos, tanto a los clientes que dejan sus prendas, como al propio negocio, sin embargo, su amplia sonrisa y franca inocencia, la hacen un personaje inmediatamente simpático. La hija mayor, o hermana menor de la madre Nobuyo (hay mucha ambigüedad sobre el verdadero parentesco de los que habitan la casa), se llama Aki (Mayu Matsuoka) y aporta a la casa haciendo bailes eróticos en un cabaret de soft-porn. Todos son principalmente mantenidos por la viejita Hatsue Shibata (Kirin Kiki, en su último rol actoral), quién recibe una pensión por su esposo difunto, y también se trae sus propias tranzas entre manos.

Cuando la familia encuentra a una pequeña hambrienta, abusada y friolenta, la niña de 6 años Yuri (Miyu Sasaki), Osamu y Nobuyo renuentemente la llevan a su apretujada casucha y la alimentan con comida que me imagino no era muy nutritiva, pero entre tantas bolitas de arroz y fideos (y el sonido que hacen cuando los succionan), yo estaba pensando en la comida de las películas Miyazaki. Pronto, Osamu y el pequeño Shota tienen a la niña Yuri aprendiendo el arte de robar en las tiendas; mientras que las autoridades andan buscando a la niña, naturalmente pensando que ha sido secuestrada.

A pesar del cariño que Yuri encuentra con su nueva “familia”, lejos del escarnio y la violencia de su familia biológica; el estado y la burocracia pretende devolverla al sufrimiento y castigar a los que la acogieron dentro de un seno familiar aun cuando no era su responsabilidad. Kore-eda analiza estos conceptos sociales como la justicia, y especialmente, el concepto de familia, algo que el cineasta ya había abordado en sus trabajos previos como Still Walking (2008) y After The Storm (2016). Qué define a una familia, solo la sangre, la genética?; no es un grupo de amigos, apegados entre sí, un conjunto más estrecho de personas, ya que escogieron compartir su vida con los otros del grupo?. En este sentido, Kore-eda, presenta el dilema sobre el concepto que tenemos de familia, pero no nos presenta una respuesta, aludiendo a varias interpretaciones durante todo el filme.

La “familia”, feliz en su viaje a la playa…no se si pequeño homenaje a Tokyo Story

El ritmo pausado de Kore-eda nos entretiene sin demasiada acción en la pantalla, su tono reflexivo deja que las escenas se vayan desenvolviendo naturalmente (mostrando el buen trabajo del editor…que también, es Kore-eda); no es casualidad que a este cineasta lo estén comparando con el más grande del drama japonés, Yasujirō Ozu, ya que comparten en sus películas un pathos natural, que serenamente nos deconstruye dilemas universales, con los que podemos empatizar, en el Japón y en todo el mundo.

Shoplifters ganó la Palm D’Or a mejor película en el festival de Cannes del 2018

4.5 / 5

There Will Be Blood

30 Jan

La obra maestra de Paul Thomas Anderson, generosa en su historia extensa, simbolismo, estilo gótico, y cinematografía hermosa: There Will Be Blood, podría haber sido una burda metáfora de la rapaz voracidad del capitalismo norteamericano, pero PTA ha logrado tejer una obra más suntuosa, con matices, y con personajes memorables que impulsan la trama por dos horas y media. Es una épica norteamericana, en el vasto espacio del oeste estadounidense algunos años después de que el oeste dejó de ser salvaje, y en pleno auge de los poderes de la revolución industrial, aquella que dio paso a los grandes capitalistas americanos, los del “dinero viejo”, como Rockefeller, Ford, Carnegie, Vanderbilt, y otros industriales de finales del siglo XIX. En este mundo de ambiciosos hombres frugales se nos presenta Daniel Plainview, un complicado personaje labrado por Daniel Day-Lewis, que envuelve en un ceño fruncido una competitividad desmesurada (su línea “hay una competitividad en mí”, es clásica), odio hacia las demás personas (dice que no hay nada que le guste de otras personas), pero compasión para los cercanos a él (adopta el hijo de un empleado muerto); es un monstruo, un enigma, pero un desarrollador, y se puede conseguir fortuna y prosperidad estando a su lado.

Plainview tiene sus inicios buscando minerales en el desierto californiano, cuando accidentalmente descubre petróleo, y convierte su modesta empresa en un excavador profesional con “el conocimiento y el personal para excavar con mis propios recursos a la brevedad, nadie más puede hacer eso”, es parte de su mensaje de venta para ejidatarios, a los cuales siempre está buscando comprarles sus tierras si acaso tiene una ligera sospecha de que hay oro negro bajo la superficie. Cuando uno de sus empleados muere en la obra, el adopta al bebé, y lo llama H.W., el cual lo lleva a todos lados y lo introduce como su hijo, no en menor medida para sacar provecho de las comunidades que ven en buenos ojos a un “hombre de familia” haciendo negocio con ellos. Plainview empieza a descocerse emocionalmente cuando H.W. pierde la escucha en una fuerte explosión, pero especialmente cuando cae en conflicto con un joven pastor desencajado, el ilustre Paul Dano como Eli Sunday, y a Plainview inmediatamente le incomoda la naturaleza soñadora, pero estafadora, de un evangelista, en contraste a la pragmática manera de ser de Plainview.

El poster, con el font gótico

Un interludio muy significativo es cuando llega a la obra un hombre que se hace llamar Henry (Kevin J. O’Connor) y dice ser su medio hermano, solo de diferente madre. Es emotivo apreciar la necesidad de Plainview, aunque sea tácita, de cómo necesita un adulto con el cual confiar y conmiserar, no nada más tratar asuntos de negocios con sus súbditos. La presencia de Henry en la historia es importante para entender un antes y un después en Plainview, y para entender más sus motivos para ser tan frío y cruel en general.

Pero el estilo de PTA, y la cinematografía de Robert Elswit, es lo que le reviste de un aire épico al filme, hay algunos tributos a John Ford en algunas escenas (como los personajes enmarcados por el umbral de alguna puerta), y el desierto californiano es imponente al mismo tiempo que terrorífico; esto lo vemos en una de las primeras escenas, cuando Plainview, minando oro y plata, tiene un accidente y cae adentro de su propia excavación, rompiéndose la pierna, la cámara retrata el desolado paisaje desértico, para comunicar el terror de encontrarse desamparado en ese vasto terreno. Es un mérito de Day-Lewis el que PTA no nos haya tenido que mostrar el calvario que tiene que pasar Plainview para salir de su pozo y arrastrarse por varias millas bajo el sol, en el desierto, para llegar al poblado más cercano…simplemente creemos que Plainview es ESE tipo de hombre, el que Day-Lewis nos quiso retratar.

La música de Jonny Greenwood, tan celebrada en años posteriores como uno de los mejores soundtracks, es importantísima si uno le pone atención, y su trabajo para cuerdas insidioso mantiene una tensión palpable a lo largo del filme, no he degustado el soundtrack por sí solo, pero estoy seguro que de hacerlo, pensaría uno que se trata de una película de suspenso o terror, más que un drama épico.

Plainview, cuando minaba oro y plata

Petróleo Sangriento (desafortunado título en español) fue el parteaguas de PTA hacia un estilo más maduro; la jovialidad y energía que se pudo apreciar en Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999), había dado paso a una contemplación serena en There Will Be Blood y The Master (2012). El personaje encarnado por Daniel Day-Lewis seguramente será estudiado por muchos años y en There Will Be Blood se encontrará la obra maestra de Paul Thomas Anderson, a la fecha.

P.S. En esta escena, Sunday (Dano) entra en conflicto con Plainview, luego de que le reclama el dinero que se supone le debía de pagar por su granja

4.5 / 5

Roma

7 Dec

La película más personal de Alfonso Cuarón es al mismo tiempo la más explosiva emocionalmente, quizás porque esta vez no está presente la parafernalia técnica y tecnológica de sus trabajos pasados, como en las joyas que todos conocemos: Prisioner of Azkaban, Children Of Men y Gravity, que a partir de Y Tu Mamá También, realmente le ha dado a Cuarón su fama internacional, más como un mago de la técnica cinematográfica, que como un gran, digamos, cuenta-cuentos, un gran cronista de la condición humana. En Roma, Cuarón tomó las riendas del proyecto como nunca lo había hecho, ya sabemos que dirigió, fue el director de foto (o sea tomó la cámara y casi filmó todas las escenas con sus propias manos), escribió, editó y casi hasta preparó el catering; pero siendo serios, el tipo filmó en locación en exactamente la misma calle donde vivió en su juventud, en la calle Tepeji, casi esquina con Monterrey, de la Colonia Roma, CDMX (desconozco si en la misma casa); así que mucho de lo que es Alfonso Cuarón, como persona, estuvo investido en esta película, en conjunto con un mensaje más general sobre México y la Ciudad de México, para el resto del mundo, no creo que se le escapara de la mente que esta, a final de cuentas, iba a ser la nueva película, en español y filmada en México, de un ganador del Óscar, y que seguramente se le iba a dar una grande atención mediática.

Aparte de los enredos en la cuestión de la distribución, ya saben, los acuerdos de negocio entre la distribuidora Netflix (Cuarón financió la película y después la vendió a Netflix), y las grandes cadenas de cine a nivel mundial, y sus políticas de los 90 días, etc.; no me gustaría ahondar en esos detalles, pues se han desmenuzado ampliamente en otros medios y solo me quedaría con lo siguiente: las grandes cadenas de cine tienen sus políticas, bastante razonables, pero que tendrán que ser reconsideradas, y tal vez enmendadas, ante la aparición y popularidad de las plataformas de streaming; es así como resumiría aquel tema, básicamente.

María de Tavira como Sofía

Ahora en cuanto a la película en sí, me quedaría corto si digo que cada escena, cada cuadro, es una obra de arte. La composición visual es magistral y, durante dos horas y cuarto, habitamos un tiempo y un espacio muy distinto al nuestro, que puede tener algún significativo personal para ti o no. En mi caso fue divertido ver lo que básicamente fue el mundo de mis papás, que son más o menos de la edad de Cuarón y crecieron en la CDMX; y hubo algunos otros detalles, como volver a ver un Banco Serfín, o ver el Teatro Metropólitan, mi recinto favorito para conciertos en la ciudad, cuando antigua y originalmente era un palacio de cine. La calma de Cuarón por mostrarnos el mundo de sus personajes es distinguible en sus paneos lentos, algunos de 360 grados, para que podamos asentarnos completamente en los ambientes de 1971, como el de la casa de Sofía (María de Tavira) y el Dr. Antonio (Fernando Grediaga), que habitan con sus tres niños y una niña, la abuela (mamá de Sofía) y dos ayudantes domésticas, Adela (Nancy García) y Cleo (Yalitza Aparicio), y el perro de la familia, Borras. Las tomas son a distancia media, estableciendo una separación cómoda entre los sujetos y la audiencia, no hay zoom-ins y close-ups, que nos arrebaten del entorno natural, esto permite que la trama fluya a un ritmo natural.

Vemos el trajín cotidiano de la familia desde el punto de vista de Cleo y el lente nos permite ser silenciosos testigos, como una mosca en la pared, de la dinámica familiar, que se encuentra en problemas ya que el Dr. Antonio hace un supuesto viaje de negocios y que es muy probable que no vuelva, lo cual va desmoronando a Sofía poco a poco, al tiempo que trata de mantenerse estoica para los niños. Por fuera del hogar, Cleo tiene su vida social y un amante, Fermín (Jorge Antonio Guerrero), quién la llevará a tener sus propios desamores y tragedias. Todo esto envuelto por el ambiente socio-político de la época, como las manifestaciones estudiantiles, y la tragedia de la matanza durante la opresión militar conocida como la Matanza del Jueves de Corpus, donde Cuarón reveló en entrevista que se inspiró por una foto en el periódico que vio cuando era niño, donde aparecía uno de los llamados Halcones (grupo paramilitar) persiguiendo a un estudiante, y en el fondo aparecía una mueblería, y la gente se asomaba por las ventanas. Sofía y Cleo encuentran un entendimiento mutuo, Sofía le declara contundentemente: “siempre terminamos solas”, aunque las castas sociales siguen bien demarcadas, y a pesar de que la familia adora a Cleo, no deja de ser la nana de la casa. Cuando la familia se va a Veracruz, sin el Dr. claro, para visitar la playa, Sofía declara que Cleo estará de vacaciones, sin embargo, no deja de estar cuidando a los niños y atendiendo a la familia en sus necesidades.

Cuarón dirigiendo adentro del Metropólitan

Las cuestiones clasistas, o hasta racistas, de la película no son primordiales en Roma, y aunque son bastante notorias las desventajas de Cleo en la sociedad de aquel entonces, Cuarón desarrolla su personaje sin buscar condenar a sus patrones, las vivencias de Cleo vienen a partir de la inspiración original del personaje, Libo, a quién se le dedica la película y que fue la nana de Cuarón por muchos años en su infancia (Libo aparece en algunas escenas de Y Tu Mamá También).

La calidad sublime de la narrativa puede que solo se sienta forzada en raras ocasiones, como cuando ocurre un terremoto mientras Cleo observa a los recién nacidos en el hospital, pero creo que era necesario que el director le inyectara algo de emoción a la trama, finalmente, las desgracias de Cleo se sienten tan reales y desgarradoras, que pueden ser algunas de las escenas más fuertes, emocionalmente hablando, para cualquier espectador. Desconozco si todo eso le pasó a Libo, pero algunas de las libertades ficticias de la historia son a lo que se refiere Cuarón, cuando menciona que la trama es semi-biográfica.

Como referente estético es imposible no pensar en Felini y en Tokyo Story de Yazujiro Ozu, esta última no solo por el blanco y negro, pero por la emoción y drama que se esconde por debajo de una superficie calma y parsimoniosa; también me encontré pensando mucho en Los Insólitos Peces Gato durante el viaje de Cleo y la familia a la playa. El libro “Los Hijos de Sánchez” de Oscar Lewis, con la vida rica, plena, agridulce, de las clases bajas en la CDMX, también se me vino a mente.

Mucho se ha comentado sobre el impresionante diseño del sonido de Roma, es por eso que se recomienda fuertemente ver esta película en el cine, el audio es clave en sumergirnos en la historia, con bits de sonido ambiental que lo hace a uno jurar que está en medio de la colonia Roma a mediodía, el sonido de un perro ladrando a la distancia realmente lo hace pensar a uno que hay un perro ladrando afuera del cine, todo esto a pesar de que el sonido de las olas en la playa se me figuró que sonó un poco exagerado, pero realmente es poco lo que uno puede criticar de esta obra.

Cleo y el niño más pequeño

Roma es sin duda la obra maestra de Cuarón, más que una película es un reflejo de las interacciones humanas dentro de un ambiente social que por momentos los sofoca. Puede que se encuentre más acción, más comedia, más suspenso, en otras películas de este año, pero conocer a Roma, se siente como que uno ha conocido a un nuevo amigo para toda la vida.

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