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L’Homme Qui Amait Les Femmes

22 May

Después de haber visto y reseñado una de los trabajos más representativos de Truffaut, Jules Et Jim, decidí darle la oportunidad a uno de sus proyectos más discretos, ni más ni menos que El Hombre Que Amaba Las Mujeres de 1977. Denominada una comedia (algo que me sorprendió, pues no se me hizo particularmente graciosa), este trabajo del director y escritor francés traza el recorrido de un casanova de Montpellier y sus aventuras con varias mujeres a lo largo de unos meses. Bertrand es un hombre que no puede vivir sin la compañía femenina, prefiere estar solo, que convivir con otros hombres. No es un macho con ellas, realmente siente amor pasional por cada uno de sus romances, y se jacta de amar a cada una diferente, porque pues cada mujer es diferente.

Pero realmente, el objetivo de Truffaut, es describir a su personaje Bertrand (Charles Denner) a través de sus mujeres, una referencia semi-autobiográfica que uno no puede ignorar como levemente egocéntrica. Bertrand logra sustraer de cada mujer su parte más interesante, más excéntrica, más peligrosa. Desde la deschavetada Delphine, una mujer casada que presiona a Bertrand para tener encuentros sexuales en lugares cada vez más públicos y arriesgados…antes de acabar en la cárcel por atentar contra la vida de su propio esposo; hasta Hélène, la dueña de una tienda de ropa interior femenina, que rechaza a Bertrand, pues dice que ella prefiere a hombres por debajo de los 30 años (aunque ella tiene 41).

Bertrand escribiendo un recuento para una novela que quiere publicar.

La compulsión que tiene Bertrand por las mujeres es explicada por Truffaut, cuando en algunos flashbacks en blanco y negro, Bertrand recuerda a su madre, una prostituta de alto nivel, caminando por la calle con su falda y sus medias, atrayendo la mirada de los hombres (potenciales clientes); recuerda su maltrato, y su hostigamiento para todo lo que el pequeño Bertrand hacía, excepto leer (eso explica otra tendencia del adulto Bertrand, su afición por la lectura). Todo este pasaje en la historia puede ser visto como otro pedazo autobiográfico, pues la niñez de Truffaut fue mala, por no decir espantosa, especialmente el maltrato por parte de su madre. Los niños maltratados buscan a sus madres, es evidente en una escena donde Bertrand engaña a una niñera para que visite su departamento; Bertrand ni siquiera tiene niños, y esconde un muñeco bajo las cobijas para engañar a la niñera; al ser descubierto, la niñera le pregunta airadamente, con el muñeco en la mano, “y este quien es?”, a lo que Bertrand responde relajadamente, “c’est moi” (“soy yo”). (Vaya que eso si es gracioso, viéndolo en retrospectiva).

Pero más que un ejercicio en psicología, se recomienda apreciar esta “comedia”, The Man Who Loved Women (la original, puesto que pocos años después, habría un remake con Burt Reynolds) para pasar un rato libre y casual, sin mucho ejercicio intelectual. Creo que es uno de los trabajos de Truffaut más encaminados en brindar ese tipo de entretenimiento relajado a los espectadores. A final de cuentas, un guion que el cineasta francés se cocinó entre toma y toma de un proyecto más ambicioso, Encuentros Cercanos Del Tercer Tipo de Spielberg.

2.5 / 5

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Jules Et Jim

10 May

Utilizando un arsenal de técnicas fílmicas (freeze-frames, paneos, dollies, planos secuencia, archivo documental, fotos periodísticas), François Truffaut cuenta una historia que define la naturaleza del amor, no simplemente entre un hombre y una mujer, sino entre dos amigos (Jules y Jim son dos hombres, y no, no hay nada sexual entre ellos), entre dos hombres hacia una mujer (ambos amigos se enamoran de la misma mujer) y del amor que los individuos comparten dentro de una misma circunstancia (la seguridad y calidez de ser un trío y vivir juntos). Jules Y Jim es el inicio de los 60’s, se puede apreciar en el estilo cinemático, y en la rebeldía y libertad de la juventud, que después sería el catalizador del movimiento contracorriente de aquella década tan tumultuosa. Jules, Jim y Catherine (la mujer en el trío, interpretada magistralmente por Jeanne Moureau) instigan su propia revolución, y disfrutan de la juventud libremente a las orillas del Sena, corriendo y saltando por las calles de París, tomando el café con el sol en algún chateau playero; pero cuando tratan de incluir su estilo de vida en la madurez de los 30 años de edad, se topan con que las convenciones externas (sociales) e internas (afectivas) del ser humano los conduce a la tristeza y la amargura.

Jeanne Moureau como Catherine

La historia comienza cuando Jim, un bohemio francés extrovertido, conoce a Jules, un introvertido escritor austriaco; y ambos comienzan una cálida amistad, al compartir los mismos gustos por la diversión, las mujeres y la cultura; de compartirse poesía a practicar el arte marcial del savate francés, la amistad es fresca y sincera, Truffaut puntualiza que es una amistad distinta al paradigma masculino de la época, pues compañeros de ellos ya desde entonces la catalogan como “extraña”. Es el principio de los 1910’s, antes de que la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), rompiera con el espíritu optimista de Europa. Jules busca a la mujer perfecta para él, ya que algunas son muy extrovertidas, algunas muy introvertidas, y las prostitutas lo siguen dejando vacío; eso no impide que Jim y Jules socialicen y conozcan a varias mujeres, en cafés y restaurantes. Una noche, Jules y Jim acuden al departamento de su amigo Alfred para que este último les enseñe unas diapositivas de estatuas durante su último viaje. Jules y Jim quedan encantados con la imagen de una escultura de una mujer serena, de ligera sonrisa, y no saben exactamente porqué, pero pronto, su fascinación por la estatua los conduce a una isla en el Mar Adriático, donde acuden a ver la estatua en persona.

Catherine, Jim & Jules jugando a las carreras en un puente peatonal

Poco después, conocen a Catherine (Moureau), una mujer que porta la misma casual alegría que el semblante de aquella estatua. Los tres empiezan esa amistad alegre que les he descrito con anterioridad; todo esto en la antesala de la Primera Guerra Mundial. Cuando estalla la guerra, Jim es mandado por el ejército francés al frente de la guerra, el ejército austriaco hace lo mismo con Jules, y ambos amigos corren con la angustia de eliminar al otro accidentalmente durante el combate. Truffaut utiliza videos documentales de la época para retratar la guerra, y vemos antiguas imágenes de soldados corriendo con su fusil por los paisajes europeos, detonaciones estruendosas y tanques avanzando por pequeños montes. Truffaut utiliza a un narrador para puntualizar algunas cosas que no son perceptibles a simple vista, como la reacción, o la emoción interna, de un personaje ante algún suceso, cuando en el exterior no refleja mucho; un sentimiento de nostalgia lo invade a uno con la voz de este narrador, pues recapacita uno que se está viendo una historia que “ya sucedió”. La influencia del narrador parlanchín en el Ciudadano Kane es evidente.

Terminada la guerra, Catherine se casa con su fiel y servicial Jules, y tienen una hija pequeña, Sabine. Viven en Alemania, a un lado del Rin, en la llamada Selva Negra, y ahí acude Jim a reencontrarse con sus amigos y revivir glorias pasadas. Pero la configuración marital es un obstáculo para los coqueteos de Catherine con Jim, y Jules le confiesa a su amigo que Catherine es rebelde, impredecible, y le ha sido infiel en el pasado; es tal su desesperación por mantenerla en su vida, que le da autorización a Jim de casarse con Catherine, siempre y cuando deje seguirla viendo. Así, la taciturna de Catherine se entretiene en manipular a los hombres (y a Alfred también, el de las diapositivas, que vive cerca de la cabaña en el Rín), pero tan pronto como obtiene por completo a un hombre, se aburre; diría que el comentario de Truffaut sobre las mujeres no es positivo, retratándolas como efímeras y superficiales, pero recordemos que Truffaut adaptó esta historia a partir de un libro de Henri-Pierre Roché, que encontró en un puesto de libros de segunda mano a la orilla del Sena.

Jules & Jim atras, Catherine & Alfred enfrente

Jules Et Jim es irreverente en su cinematografía, de acorde al movimiento contestatario de la Nouvelle Vague frente al cine clásico, tanto francés como hollywoodense. Recomiendo ampliamente esta película, y analizarla en el contexto de un cine europeo que iba a entrar en un nuevo movimiento cinemático, cuyo dogma sigue siendo presente en el cine de hoy en día, no solo en el de arte, pero en el ámbito del cine comercial general también, una influencia indeleble en el séptimo arte.

4.5 / 5

Shoplifters

20 Mar

Un Asunto De Familia (título en México) es una de las películas más sublimes que he visto en el último año, junto con Roma, donde me ha encantado el poder sutil del desarrollo de personajes de esta película, de sus actuaciones, de su edición, pero sobre todo: de su dirección. Es de esas películas que no contiene un componente explosivamente llamativo, pero conforme va avanzando, se te mete por todos los poros y sientes su gravedad en el pecho; es una película que presientes va a estar en tu memoria por muchos años.

Hirokazu Kore-eda escribe y dirige la historia de una familia japonesa en situación económica precaria; por una parte el padre de la familia, Osamu (Lily Franky), se ha lastimado en uno de sus trabajos de oficio y no recibirá incapacidad, por lo que recurre frecuentemente al hurto en supermercados con la ayuda de su “hijo” Shota (Kairi Jō), donde la pareja utiliza señales con las manos para robarse todo tipo de productos, hasta, en una ocasión, cañas de pesca. La “madre” de la familia, Nobuyo (Sakura Ando), es una empleada en una lavandería industrial, y también acostumbra cometer sus pequeños robos, tanto a los clientes que dejan sus prendas, como al propio negocio, sin embargo, su amplia sonrisa y franca inocencia, la hacen un personaje inmediatamente simpático. La hija mayor, o hermana menor de la madre Nobuyo (hay mucha ambigüedad sobre el verdadero parentesco de los que habitan la casa), se llama Aki (Mayu Matsuoka) y aporta a la casa haciendo bailes eróticos en un cabaret de soft-porn. Todos son principalmente mantenidos por la viejita Hatsue Shibata (Kirin Kiki, en su último rol actoral), quién recibe una pensión por su esposo difunto, y también se trae sus propias tranzas entre manos.

Cuando la familia encuentra a una pequeña hambrienta, abusada y friolenta, la niña de 6 años Yuri (Miyu Sasaki), Osamu y Nobuyo renuentemente la llevan a su apretujada casucha y la alimentan con comida que me imagino no era muy nutritiva, pero entre tantas bolitas de arroz y fideos (y el sonido que hacen cuando los succionan), yo estaba pensando en la comida de las películas Miyazaki. Pronto, Osamu y el pequeño Shota tienen a la niña Yuri aprendiendo el arte de robar en las tiendas; mientras que las autoridades andan buscando a la niña, naturalmente pensando que ha sido secuestrada.

A pesar del cariño que Yuri encuentra con su nueva “familia”, lejos del escarnio y la violencia de su familia biológica; el estado y la burocracia pretende devolverla al sufrimiento y castigar a los que la acogieron dentro de un seno familiar aun cuando no era su responsabilidad. Kore-eda analiza estos conceptos sociales como la justicia, y especialmente, el concepto de familia, algo que el cineasta ya había abordado en sus trabajos previos como Still Walking (2008) y After The Storm (2016). Qué define a una familia, solo la sangre, la genética?; no es un grupo de amigos, apegados entre sí, un conjunto más estrecho de personas, ya que escogieron compartir su vida con los otros del grupo?. En este sentido, Kore-eda, presenta el dilema sobre el concepto que tenemos de familia, pero no nos presenta una respuesta, aludiendo a varias interpretaciones durante todo el filme.

La “familia”, feliz en su viaje a la playa…no se si pequeño homenaje a Tokyo Story

El ritmo pausado de Kore-eda nos entretiene sin demasiada acción en la pantalla, su tono reflexivo deja que las escenas se vayan desenvolviendo naturalmente (mostrando el buen trabajo del editor…que también, es Kore-eda); no es casualidad que a este cineasta lo estén comparando con el más grande del drama japonés, Yasujirō Ozu, ya que comparten en sus películas un pathos natural, que serenamente nos deconstruye dilemas universales, con los que podemos empatizar, en el Japón y en todo el mundo.

Shoplifters ganó la Palm D’Or a mejor película en el festival de Cannes del 2018

4.5 / 5

There Will Be Blood

30 Jan

La obra maestra de Paul Thomas Anderson, generosa en su historia extensa, simbolismo, estilo gótico, y cinematografía hermosa: There Will Be Blood, podría haber sido una burda metáfora de la rapaz voracidad del capitalismo norteamericano, pero PTA ha logrado tejer una obra más suntuosa, con matices, y con personajes memorables que impulsan la trama por dos horas y media. Es una épica norteamericana, en el vasto espacio del oeste estadounidense algunos años después de que el oeste dejó de ser salvaje, y en pleno auge de los poderes de la revolución industrial, aquella que dio paso a los grandes capitalistas americanos, los del “dinero viejo”, como Rockefeller, Ford, Carnegie, Vanderbilt, y otros industriales de finales del siglo XIX. En este mundo de ambiciosos hombres frugales se nos presenta Daniel Plainview, un complicado personaje labrado por Daniel Day-Lewis, que envuelve en un ceño fruncido una competitividad desmesurada (su línea “hay una competitividad en mí”, es clásica), odio hacia las demás personas (dice que no hay nada que le guste de otras personas), pero compasión para los cercanos a él (adopta el hijo de un empleado muerto); es un monstruo, un enigma, pero un desarrollador, y se puede conseguir fortuna y prosperidad estando a su lado.

Plainview tiene sus inicios buscando minerales en el desierto californiano, cuando accidentalmente descubre petróleo, y convierte su modesta empresa en un excavador profesional con “el conocimiento y el personal para excavar con mis propios recursos a la brevedad, nadie más puede hacer eso”, es parte de su mensaje de venta para ejidatarios, a los cuales siempre está buscando comprarles sus tierras si acaso tiene una ligera sospecha de que hay oro negro bajo la superficie. Cuando uno de sus empleados muere en la obra, el adopta al bebé, y lo llama H.W., el cual lo lleva a todos lados y lo introduce como su hijo, no en menor medida para sacar provecho de las comunidades que ven en buenos ojos a un “hombre de familia” haciendo negocio con ellos. Plainview empieza a descocerse emocionalmente cuando H.W. pierde la escucha en una fuerte explosión, pero especialmente cuando cae en conflicto con un joven pastor desencajado, el ilustre Paul Dano como Eli Sunday, y a Plainview inmediatamente le incomoda la naturaleza soñadora, pero estafadora, de un evangelista, en contraste a la pragmática manera de ser de Plainview.

El poster, con el font gótico

Un interludio muy significativo es cuando llega a la obra un hombre que se hace llamar Henry (Kevin J. O’Connor) y dice ser su medio hermano, solo de diferente madre. Es emotivo apreciar la necesidad de Plainview, aunque sea tácita, de cómo necesita un adulto con el cual confiar y conmiserar, no nada más tratar asuntos de negocios con sus súbditos. La presencia de Henry en la historia es importante para entender un antes y un después en Plainview, y para entender más sus motivos para ser tan frío y cruel en general.

Pero el estilo de PTA, y la cinematografía de Robert Elswit, es lo que le reviste de un aire épico al filme, hay algunos tributos a John Ford en algunas escenas (como los personajes enmarcados por el umbral de alguna puerta), y el desierto californiano es imponente al mismo tiempo que terrorífico; esto lo vemos en una de las primeras escenas, cuando Plainview, minando oro y plata, tiene un accidente y cae adentro de su propia excavación, rompiéndose la pierna, la cámara retrata el desolado paisaje desértico, para comunicar el terror de encontrarse desamparado en ese vasto terreno. Es un mérito de Day-Lewis el que PTA no nos haya tenido que mostrar el calvario que tiene que pasar Plainview para salir de su pozo y arrastrarse por varias millas bajo el sol, en el desierto, para llegar al poblado más cercano…simplemente creemos que Plainview es ESE tipo de hombre, el que Day-Lewis nos quiso retratar.

La música de Jonny Greenwood, tan celebrada en años posteriores como uno de los mejores soundtracks, es importantísima si uno le pone atención, y su trabajo para cuerdas insidioso mantiene una tensión palpable a lo largo del filme, no he degustado el soundtrack por sí solo, pero estoy seguro que de hacerlo, pensaría uno que se trata de una película de suspenso o terror, más que un drama épico.

Plainview, cuando minaba oro y plata

Petróleo Sangriento (desafortunado título en español) fue el parteaguas de PTA hacia un estilo más maduro; la jovialidad y energía que se pudo apreciar en Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999), había dado paso a una contemplación serena en There Will Be Blood y The Master (2012). El personaje encarnado por Daniel Day-Lewis seguramente será estudiado por muchos años y en There Will Be Blood se encontrará la obra maestra de Paul Thomas Anderson, a la fecha.

P.S. En esta escena, Sunday (Dano) entra en conflicto con Plainview, luego de que le reclama el dinero que se supone le debía de pagar por su granja

4.5 / 5

Roma

7 Dec

La película más personal de Alfonso Cuarón es al mismo tiempo la más explosiva emocionalmente, quizás porque esta vez no está presente la parafernalia técnica y tecnológica de sus trabajos pasados, como en las joyas que todos conocemos: Prisioner of Azkaban, Children Of Men y Gravity, que a partir de Y Tu Mamá También, realmente le ha dado a Cuarón su fama internacional, más como un mago de la técnica cinematográfica, que como un gran, digamos, cuenta-cuentos, un gran cronista de la condición humana. En Roma, Cuarón tomó las riendas del proyecto como nunca lo había hecho, ya sabemos que dirigió, fue el director de foto (o sea tomó la cámara y casi filmó todas las escenas con sus propias manos), escribió, editó y casi hasta preparó el catering; pero siendo serios, el tipo filmó en locación en exactamente la misma calle donde vivió en su juventud, en la calle Tepeji, casi esquina con Monterrey, de la Colonia Roma, CDMX (desconozco si en la misma casa); así que mucho de lo que es Alfonso Cuarón, como persona, estuvo investido en esta película, en conjunto con un mensaje más general sobre México y la Ciudad de México, para el resto del mundo, no creo que se le escapara de la mente que esta, a final de cuentas, iba a ser la nueva película, en español y filmada en México, de un ganador del Óscar, y que seguramente se le iba a dar una grande atención mediática.

Aparte de los enredos en la cuestión de la distribución, ya saben, los acuerdos de negocio entre la distribuidora Netflix (Cuarón financió la película y después la vendió a Netflix), y las grandes cadenas de cine a nivel mundial, y sus políticas de los 90 días, etc.; no me gustaría ahondar en esos detalles, pues se han desmenuzado ampliamente en otros medios y solo me quedaría con lo siguiente: las grandes cadenas de cine tienen sus políticas, bastante razonables, pero que tendrán que ser reconsideradas, y tal vez enmendadas, ante la aparición y popularidad de las plataformas de streaming; es así como resumiría aquel tema, básicamente.

María de Tavira como Sofía

Ahora en cuanto a la película en sí, me quedaría corto si digo que cada escena, cada cuadro, es una obra de arte. La composición visual es magistral y, durante dos horas y cuarto, habitamos un tiempo y un espacio muy distinto al nuestro, que puede tener algún significativo personal para ti o no. En mi caso fue divertido ver lo que básicamente fue el mundo de mis papás, que son más o menos de la edad de Cuarón y crecieron en la CDMX; y hubo algunos otros detalles, como volver a ver un Banco Serfín, o ver el Teatro Metropólitan, mi recinto favorito para conciertos en la ciudad, cuando antigua y originalmente era un palacio de cine. La calma de Cuarón por mostrarnos el mundo de sus personajes es distinguible en sus paneos lentos, algunos de 360 grados, para que podamos asentarnos completamente en los ambientes de 1971, como el de la casa de Sofía (María de Tavira) y el Dr. Antonio (Fernando Grediaga), que habitan con sus tres niños y una niña, la abuela (mamá de Sofía) y dos ayudantes domésticas, Adela (Nancy García) y Cleo (Yalitza Aparicio), y el perro de la familia, Borras. Las tomas son a distancia media, estableciendo una separación cómoda entre los sujetos y la audiencia, no hay zoom-ins y close-ups, que nos arrebaten del entorno natural, esto permite que la trama fluya a un ritmo natural.

Vemos el trajín cotidiano de la familia desde el punto de vista de Cleo y el lente nos permite ser silenciosos testigos, como una mosca en la pared, de la dinámica familiar, que se encuentra en problemas ya que el Dr. Antonio hace un supuesto viaje de negocios y que es muy probable que no vuelva, lo cual va desmoronando a Sofía poco a poco, al tiempo que trata de mantenerse estoica para los niños. Por fuera del hogar, Cleo tiene su vida social y un amante, Fermín (Jorge Antonio Guerrero), quién la llevará a tener sus propios desamores y tragedias. Todo esto envuelto por el ambiente socio-político de la época, como las manifestaciones estudiantiles, y la tragedia de la matanza durante la opresión militar conocida como la Matanza del Jueves de Corpus, donde Cuarón reveló en entrevista que se inspiró por una foto en el periódico que vio cuando era niño, donde aparecía uno de los llamados Halcones (grupo paramilitar) persiguiendo a un estudiante, y en el fondo aparecía una mueblería, y la gente se asomaba por las ventanas. Sofía y Cleo encuentran un entendimiento mutuo, Sofía le declara contundentemente: “siempre terminamos solas”, aunque las castas sociales siguen bien demarcadas, y a pesar de que la familia adora a Cleo, no deja de ser la nana de la casa. Cuando la familia se va a Veracruz, sin el Dr. claro, para visitar la playa, Sofía declara que Cleo estará de vacaciones, sin embargo, no deja de estar cuidando a los niños y atendiendo a la familia en sus necesidades.

Cuarón dirigiendo adentro del Metropólitan

Las cuestiones clasistas, o hasta racistas, de la película no son primordiales en Roma, y aunque son bastante notorias las desventajas de Cleo en la sociedad de aquel entonces, Cuarón desarrolla su personaje sin buscar condenar a sus patrones, las vivencias de Cleo vienen a partir de la inspiración original del personaje, Libo, a quién se le dedica la película y que fue la nana de Cuarón por muchos años en su infancia (Libo aparece en algunas escenas de Y Tu Mamá También).

La calidad sublime de la narrativa puede que solo se sienta forzada en raras ocasiones, como cuando ocurre un terremoto mientras Cleo observa a los recién nacidos en el hospital, pero creo que era necesario que el director le inyectara algo de emoción a la trama, finalmente, las desgracias de Cleo se sienten tan reales y desgarradoras, que pueden ser algunas de las escenas más fuertes, emocionalmente hablando, para cualquier espectador. Desconozco si todo eso le pasó a Libo, pero algunas de las libertades ficticias de la historia son a lo que se refiere Cuarón, cuando menciona que la trama es semi-biográfica.

Como referente estético es imposible no pensar en Felini y en Tokyo Story de Yazujiro Ozu, esta última no solo por el blanco y negro, pero por la emoción y drama que se esconde por debajo de una superficie calma y parsimoniosa; también me encontré pensando mucho en Los Insólitos Peces Gato durante el viaje de Cleo y la familia a la playa. El libro “Los Hijos de Sánchez” de Oscar Lewis, con la vida rica, plena, agridulce, de las clases bajas en la CDMX, también se me vino a mente.

Mucho se ha comentado sobre el impresionante diseño del sonido de Roma, es por eso que se recomienda fuertemente ver esta película en el cine, el audio es clave en sumergirnos en la historia, con bits de sonido ambiental que lo hace a uno jurar que está en medio de la colonia Roma a mediodía, el sonido de un perro ladrando a la distancia realmente lo hace pensar a uno que hay un perro ladrando afuera del cine, todo esto a pesar de que el sonido de las olas en la playa se me figuró que sonó un poco exagerado, pero realmente es poco lo que uno puede criticar de esta obra.

Cleo y el niño más pequeño

Roma es sin duda la obra maestra de Cuarón, más que una película es un reflejo de las interacciones humanas dentro de un ambiente social que por momentos los sofoca. Puede que se encuentre más acción, más comedia, más suspenso, en otras películas de este año, pero conocer a Roma, se siente como que uno ha conocido a un nuevo amigo para toda la vida.

5 / 5

Being John Malkovich

22 Sep

Una de las propuestas más innovadoras del cine que he visto últimamente llega desde 1999, hace 20 años…desde aquel entonces he tenido presente que existía esta película, habré visto el trailer algunas veces, y siempre me había dado curiosidad por saber exactamente cuál era el propósito de este trabajo, un documental sobre John Malkovich?, un actor semi-conocido pero respetado dentro del gremio?, un trabajo promocional elaborado por el mismo actor?, o acaso era una superestrella mucho más conocida de lo que yo sabía (como adolescente en aquel entonces no sabía mucho de cine, y menos del trabajo del Sr. Malkovich).

Pues hoy en día, estudiando los trabajos completos de Spike Jonze, me voy enterando que es la ópera prima del versátil director y se me hizo un sacrilegio el que no hubiera visto esta película a la fecha. En efecto, es una historia de Charlie Kaufman (su debut como guionista también) que utiliza precisamente a Malkovich como un personaje más o menos reconocible para el espectador casual, que toma elementos de la fantasía y del drama para avanzar una trama que lidia con los temas de identidad (como pudiste suponer), la manipulación y el estrellato; utilizando la visión vanguardista de Jonze para enaltecer los aspectos fantásticos.

Las escenas con los títeres de Schwartz son algo especial, y de entrada te anuncian que este no es cualquier trabajo fílmico

Es también la mejor entrega histriónica de John Cusack que he visto a la fecha (aún con el fresco recuerdo de su gran interpretación de Brian Wilson ahora en edad madura), interpreta a Craig Schwartz, un titiritero prodigio que las pasa mal debido a lo estrecho que es el campo de su profesión. Con el aliento de su esposa Lotte (una físicamente irreconocible Cameron Diaz), Craig abandona su orgullo y consigue un trabajo archivando documentos en una compañía localizada en el piso 7 1/2 de un grande edificio de Manhattan. Así es, 7 1/2, y los trabajadores de aquel piso necesitan detener el elevador con el botón de emergencia entre el piso 7 y 8 para después abrir las compuertas con una barra de metal.

La oficina donde trabaja Schwartz tiene un ambiente surreal aunque Kaufman y Jonze cuentan todo de una manera muy directa y realista que uno no se despega de los personajes…la secretaria que cambia la conversación cada cinco segundos es porque no escucha bien; la existencia del medio piso, con techos muy bajos por cierto, tiene una perfecta explicación económica, y hasta el jefe de Schwartz, que tiene 100 años de edad, explica naturalmente como ha logrado la longevidad gracias a mucho jugo de zanahoria.

Schwartz encuentra una puerta pequeña en su oficina, detrás de un archivero, que conduce hacia la mente del actor John Malkovich, y pronto Schwartz se desliza por el túnel y se encuentra viendo lo que Malkovich ve, y sintiendo lo que el actor siente, esto por un plazo de 15 minutos, para después caer mágicamente del otro lado de Nueva York, en Nueva Jersey. Al mismo tiempo, Schwartz desarrolla un amor platónico por su compañera de oficina Maxine, una joven Catherine Keener que acapara la pantalla como pocas. Keener es reconocida hoy en día por su cautivante papel de villana en Get Out, como la hipnotizadora matriarcal, y quizás pueda ser recordada como la mujer que finalmente hace feliz a Steve Carell en 40 Year Old Virgin; su personalidad es desbordante, pero no tenía idea que fuera tan despampanantemente bella en su juventud. Así que uno no puede culpar a Schwartz y a su esposa Lotte, cuando se abalanzan sobre ella y la quieren besar desesperadamente, después de estarla viendo atentamente hablar por varios minutos. Maxine busca monetizar el descubrimiento de Schwartz cobrando $200 dólares por viaje a cada persona que “quiera ser alguien más por unos minutos”, ignorando las réplicas de Schwartz, sobre las implicaciones metafísicas que el nuevo hallazgo puede causar (uno de los breves momentos donde Kaufman y Jonze hacen alusión a lo ridículo de la trama). Lotte, en cambio, queda enamorada de la experiencia y de Malkovich, la persona, afirmando que ha descubierto que es transexual. En el entretanto, un desgastante conflicto emocional surge entre Craig y Lotte al dudar el uno del otro, desear a Maxine e incluir a Malkovich en el desmadre, y los tiene al borde de una crisis nerviosa.

Cusack, Keener y Diaz

No es sutil la metáfora de que Craig, al estar en Malkovich, le permite ser el máximo titiritero, aquel que tiene control supremo sobre un ser humano de verdad, pues con el tiempo, Craig encuentra la manera de influir lo que Malkovich hace y dice. Poco después Craig encuentra la oportunidad para satisfacer sus deseos de ser el titiritero más aclamado del mundo, y entra en cuestión los conceptos de la pérdida de la identidad personal gracias al estrellato, el delirio que provoca el poder, representado por la fama de Craig controlando a Malkovich…con el fin de poder seducir a Maxine.

E insisto, todo retratado con tanta sinceridad por Jonze que no hay tiempo para dudar de esta historia inverosímil, los aspectos fantásticos los incluye con maestría dentro del entorno, como el conjunto de animales que co-habitan con Craig y Lotte, ya que ella trabaja en una tienda de mascotas; y como un simio (con problemas de acidez estomacal), un cotorro, un perro y varios gatos, habitan su pequeño departamento, exaltando la claustrofobia que Jonze quiso infundirle a la película. Los pocos exteriores muestran un clima nublado y lluvioso, mientras que los interiores, oficinas y departamentos, están siempre apretujados y con luz artificial, creando un sentido hogareño que concuerda con el resquicio en la mente de Malkovich, que es accesible por medio de un estrecho túnel.

Es realmente una obra maestra que necesita ser degustada para no solo constatar el talento visionario de Jonze, pero para creer en un tipo de cine que siempre se encuentra ahí, pujando, en los resquicios de la industria cinematográfica, haciendo afrenta a los grandes blockbusters de cada año.

P.S. Que pasa cuando el propio Malkovich entra en el túnel hacia su mente?, aquí el resultado surrealista, que no considero es spoiler, pues no afecta la trama realmente…pero quizás te despierte el interés por degustar más a fondo este filme loco, surrealista, y único

4 / 5

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri – – – Pueblo chico, infierno grande

5 Jun

Empezaré por decir que el guion de esta película es de los mejores que he tenido el lujo de disfrutar en los últimos años, el diálogo rápido e inteligente creo que es algo que ha sido menospreciado en este filme (en donde se le ha celebrado por todo lo demás), no me acordaba de la última vez que una película me tenía carcajeándome, quizás este aspecto del trabajo ha sido pasado por alto porque a final de cuentas se te queda contigo como una desgarradora historia de redención.

La película escrita y dirigida por Martin McDonagh parece fácil en su ejecución, la trama nos atrapa y nos hace empatizar con cada uno de los personajes, pero esto es gracias al guion impecable que ya mencioné, al atinado soundtrack, con algunas piezas en guitarra acústica, que pone a los sentidos en estado receptivo, y las excepcionales actuaciones del reparto, tan sinceras que no exagero en decir, nos permiten adentrarnos hasta el alma de sus personajes. La cinematografía a cargo de Ben Davis (Kick-Ass, Avengers: Age Of Ultron) es elegante y atractiva, sin distraernos de estos personajes humildes y sencillos.

En el pueblito (ficticio) de Ebbing, Missouri, todos se conocen y los rumores viajan rápido. Mildred Hayes (Frances McDormand) es corroída por la desesperanza siete meses después de que su hija mayor fue violada, asesinada y calcinada. Nunca vemos el acto, solo escucharlo es por demás grotesco. Ante la inefectividad de la policía, Mildred, en su templada desesperación, decide rentar tres abandonados espectaculares y les coloca la frase: “Violada mientras moría, aún no hay arrestos?, como es eso jefe Willoughby?”. El jefe de la policía en cuestión es Bill Willoughby (Woody Harrelson), un hombre sinceramente bondadoso y preocupado por resolver el crimen, pero simplemente no ha tenido nuevas pistas en el caso.

Los espectaculares en cuestión

Willoughby le implora a Mildred que los quite, pues la acusación a final de cuentas es humillante para él y su familia, aparte de que tiene a todo el pueblo molesto por lo que parece es la incapacidad de Mildred para resignarse a su destino. Incluso cuando Willoughby le confiesa a Mildred que él está padeciendo de cáncer, ella no retrocede ni tantito. Es un dilema moral complejo que McDonagh nos regala, en vez de haber escrito a Willoughby como un villano, y de ahí encaminarnos hacia un fácil desenlace de justicia.

La compasión de Harrelson que muestra al interpretar a Willoughby es contrapuesta a la idiotez, lo burdo, el racismo, la misoginia, el ignorante derecho a presidir de su asistente Dixon (Sam Rockwell), un hombre que vive con su mamá racista en un chiquero de casa y que posee un aparente sistema moral regido por sus propios prejuicios, es un secreto a voces en el pueblo que recientemente torturó a un prisionero afro-americano, y cuando Mildred le pregunta con franqueza: “como va el negocio de la tortura de niggers?”, Dixon responde sin dudar: “el negocio de tortura de personas de color”. Pero el personaje es más complicado de lo que pensábamos, algo inevitable cuando un guion de McDonagh se junta con una interpretación de Rockwell (quién me encantó en aquella película olvidada de Duncan Jones, Moon), algunos vigilantes de la moral se andan quejando que la evolución del personaje de Dixon no es consistente con lo que realmente le debe pasar a un racista (les encanta a estos guerreros de la justicia social dictaminar que le debe pasar a un personaje de una película) y que en general la película glorifica el sexismo, algo absurdo pues Mildred es la rebelde badass de la película, con su peinado medio rapado debajo de su coleta, unos overoles, y una bandana en la cabeza, se ve que realmente no le importa lo que piense el pueblo de ella; pero cuando estamos en una competencia contemporánea para ver quién es más progresista, podrás encontrar cualquier pretexto para enfadarte.

La tensión ocasionada por los 3 espectaculares se desborda entre los personajes involucrados, incluido un Peter Dinklage como James, un chaparrito con sentimientos sinceros hacia Mildred, y que, gracias a la sincera interpretación de Dinklage, le da un pathos extra al filme, que a veces se necesita entre tanto humor negro. Las interacciones humanas son el atractivo principal de Three Billboards, y el tono general de la película parece extrañamente familiar, yo la sentí como la película más Coen que los hermanos Coen no hicieron. Pero la actuación de McDormand es algo que se encuentra por encima de todo lo demás, definitivamente su mejor papel desde Fargo, y yo diría que la mejor actuación de su carrera, es de una mujer al borde de explotar, pero que lucha por seguir barajeando todos los aspectos de su vida con dignidad, porque parece que la dignidad es lo último que le queda.

Woody Harrelson y Sam Rockwell

McDonagh y McDormand construyen un personaje que uno aprecia era otra persona antes de la tragedia, desde su trabajo en una tienda de artículos turísticos llamada “Southern Charms”, a como consuela al jefe Willoughby cuando este tose y escupe sangre accidentalmente en la cara de ella, producto del cáncer, él se ve entre apenado y asustado, le dice que fue un accidente, ella le dice tiernamente “i know baby”, mientras lo atiende. No habrá sido sorpresa para nadie que haya visto este filme como McDormand levantó el Oscar a mejor actriz por su actuación.

Se ha hablado mucho de su interpretación, pero al ver finalmente Tres Anuncios Por Un Crimen (título en español), uno se encuentra con una riqueza de diferentes componentes cinematográficos: actuaciones, el guion, soundtrack, etc., para apreciar a esta película como una obra maestra de McDonagh, más allá de la actuación de McDormand. Que The Shape Of Water le haya ganado mejor película, pues esa es otra historia, pero habrá estado muy cerrado con los miembros de la Academia.

P.S. Aquí una escena importante de Mildred confrontando al padre Montgomery, y como no se sujetará al egoísmo de extraños, que quieren que olvide su tragedia, o más bien, lo que realmente quieren, es que los deje vivir en paz.

4.5 / 5

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