Archive | Musical RSS feed for this section

Oasis: Supersonic

5 Jun

El director Mat Whitecross no se molesta en repasar el largo declive de Oasis, tristemente algo así como las últimas tres cuartas partes de su carrera, y solo se dedica a revivir los “años de gloria”, como los recuerda con sinceridad Noel Gallagher, en este rockumental que fue producido por Asif Kapadia y James Gay-Reese, creadores de los excesos: Amy (2015) y Senna (2010). Noel y su hermano menor, Liam Gallagher, recuerdan los años del fulgor que brilló candentemente de 1993 a 1997 antes de que cayeran en álbumes guangos y sobrados…Noel y Liam, pero los que colgaban en el poster de mi cuarto de secundaria, dirían: “mira quién nos salió bien docto”; a través de efectos de animación, similar a lo que vimos en el Montage of Heck de Nirvana, se reaniman momentos íntimos entre los hermanos, su madre Peggy, y los miembros originales de la banda (el baterista Tony McCarroll, junto con “Bonehead” y “Guigsy”) que levantó a un grupo de chicos de las casas de interés social de Manchester a ser la banda más grande del mundo.

El “docu” se sirve de los testamentos de las personas del círculo interior de los hermanos Gallagher, como los mencionados compañeros de grupo, la madre, el sonidista, el productor de toda la vida, Alan McGee (el dueño de Creation Records, que les dio la primera gran oportunidad a la banda cuando los vio en un pequeño show en Glasgow); las palabras de este grupo de personas se mezcla con fotos animadas y material en video. Quedan de lado los “testamentos” de periodistas, expertos y opinionistas, para el beneplácito de los que realmente no queríamos escuchar a una vieja de VH1 diciéndonos “porqué Oasis es grande”. Y en cuanto al material videográfico, vaya que hay bastante, al igual que Senna, es impresionante (en una época donde no podías filmar todo con tu smart-phone) cuantos momentos fueron captados en la cámara…me inspira a pensar que consiguen el material que hay y de ahí se van hacia atrás haciendo las preguntas pertinentes sobre aquél momento, esto después de que no pudiera creer que hubiera video de una llamada random de Noel con su madre cuando él todavía ni estaba en Oasis, era el roadie de los Inspiral Carpets; o como hay video del primer ensayo de Noel con Rain (como originalmente se llamaba la banda) en el sótano donde ensayaron unos dos años sin parar antes de llegar a la fama. También hay video del gig en Glasgow donde los conoció McGee.

Oasis en sus inicios. “Bonehead” con pelo, eso dice todo.

El filme termina en el apogeo de la banda, un par de conciertos que reunieron a medio millón de personas en Knebworth (2.5 millones de personas aplicaron para boletos, de hecho). Quedó de fuera Be Here Now (1997) hacia adelante, los años de obsolescencia musical, que se empezaron a contar a partir de cuando mataron el Britpop, específicamente cuando dejaron caer en MTV la bomba hedionda y aguada que fue el video para “All Around The World”. La llegada de las Spice Girls y el lanzamiento de Ok Computer de repente los dejó en las afueras de lo que era considerado “cool”. Es el fuerte de este trabajo de Kapadia y Gay-Reese, el deseo de contar una historia emocionante y no serle fiel a un artista que aflojó después de alcanzar el pináculo

Es una época captada a través de testimonios personales, sin la acostumbrada hipérbole de los Gallagher, ni referencia a otros temas que fueron dejados en el piso: todo el movimiento del Britpop y su batalla épica con Blur; sólo Noel menciona la palabra blur cerca del final, pero sin ningún dejo de importancia, el hombre ha madurado, y sus viperinos insultos (como el muy recordado: “ojalá se muera de SIDA”) hacia Damon Albarn han quedado muy atrás, de hecho colaboran en el nuevo disco de Gorillaz…todo bien. Finalmente los Gallagher dejan que su trabajo musical hable por sí solo. Hoy vi por internet a Liam presentándose en el concierto por las víctimas de Manchester y fue lindo…su legado musical sigue siendo algo muy querido, los desparramientos personales quedaron en los 90’s…pero no tema, aquel interesado en los desvaríos noventeros de los Gallagher, Supersonic viene bien cargado en dichos acontecimientos, incluyendo un desmadrito sucedido en un ferry de Inglaterra a Holanda durante los inicios de la banda…este documental se centra en el periodo de exceso, y hay muchas drogas y alcohol en esta historia, como también se ejemplifica en la primera presentación de la banda en Estados Unidos, en el legendario recinto de Los Angeles, el Whisky A-Go-Go.

Supersonic es un bien construido, contado y ejecutado documento, pero algo me dice que NO es la palabra final sobre Oasis, empezando por el simple hecho de que los hermanos siguen conviviendo y peleando a diario, a hoy, verano del 2017. Es difícil que no se vea un regreso de la banda en los años venideros, y mucho se ha especulado sobre la decaída voz de Liam, pero viéndolo el día de hoy en el concierto por Manchester, puedo decir que no está tan mal, le quedan algunos años. Así que falta un recuento del resto de la carrera del grupo y de lo que, seguramente, está por venir. Pero para un ejemplo de porqué Noel, Liam, y compañía, tenían al mundo en la palma de la mano por un par de años, Supersonic es la prueba…una historia del rocanrol que nos tenían a algunos morros pegando posters en las paredes. Mad Fer It!

3.5 / 5

La La Land

15 Mar

Recuerdan la primera parte de Mulholland Drive, antes de que la trama de un giro de 180 grados?; La La Land es como esa primera mitad, donde todo es color de rosa, todo es dulce, donde se te cae el frasco de leche y solo dices “rayos!” con un gesto chistoso. Es un gran romance agridulce para ser bebido y disfrutado por sus ricos sabores sin temor a alguna consecuencia negativa como malestar estomacal, los que no estuvieron de acuerdo con el final creo que no están entendiendo el punto, de que este melodrama fue hecho para disfrutarse dentro del confort de este mundo de fantasía de los musicales del viejo Hollywood. Tristeza y fracaso?, simplemente recordar la otra mitad de Mulholland Drive para encontrar a actrices que fracasan y sueños que no se pueden alcanzar, para regresar a las realidades de la vida; o hay que dar un paseo por Hollywood Blvd, donde las estrellas yacen en el piso, y ver a todos esos actores de traje en pleno sol apestando a rayos para tomarse unas fotos con los turistas, para recordar de otra forma la verdadera realidad de Hollywood. La La Land: Una Historia de Amor no se trata de eso, se trata de imaginar y disfrutar sin remordimientos.

Si lo he dicho una vez, lo diré cien veces: los melómanos hacen las mejores películas, y en este caso, el escritor y director Damien Chazelle realiza uno de los productos más inverosímiles de Hollywood: el musical; pero dejando que la pasión por la música y el arte se salga un poco por las orillas desgastadas de este lienzo, no es perfecta, como por ejemplo haber puesto en los roles principales a Ryan Gosling y Emma Stone, dos actores que definitivamente no son cantantes ni bailarines, simplemente hay que ver a Stone bailando el primer número con Gosling, “A Lovely Night”, para ver que tiene la agilidad de una lata de frijoles, pero encontré en eso, y en la voz de pito para cantar de Gosling, una historia sobre la pantalla más creíble y orgánica. La La Land con Justin Timberlake y Rihanna, o dos profesionales de los escenarios neoyorquinos, hubiera estado un poco más de hueva y medio plástico, demasiado perfecto. Chazelle filma a Sebastian (Gosling) y a Mia (Stone) de cuerpo completo, con poca edición, dejando que el público pueda disfrutar de los números de baile sobre los impresionantes fondos de la producción, como un cielo estrellado adentro del Observatorio Griffith en el número “Planetarium”, o una creativa re-imaginación de París durante una audición de Mia, en el número “Audition / The Fools Who Dream”, casi no hay cortes en la edición, y la cámara, sin cortar la toma, hace paneos suaves, para un lado y para otro, para arriba y para abajo, como para ver la acción desde otro punto de vista; algo muy diferente a lo que puede pasar en un mal musical, como las tomas cerradas de la nefasta Xanadu, de Olivia Newton-John.

Seb y Mia bailando en el observatorio de Griffith Park…cool, no?

Sebastian (Gosling), es un apasionado músico de Jazz, quien por el momento toca en el piano canciones navideños adentro de un restaurante; y Mia (Stone) es una aspirante a ser actriz que por lo pronto trabaja en un café adentro del campus de Warner Bros. Después de que la película empieza con un espectacular número bailable por parte de decenas de personas en el cruce de las autopistas 105 con la que va hacia el centro de Los Ángeles: la 110 (los rascacielos se ven en el fondo), Sebastian y Mia se conocen por primera vez, de carro a carro, en el típico “meet cute” de una película romántica, se tocan el claxon y se pintan el dedo. Sebastian y Mia logran hacer lo que prácticamente es imposible en L.A., volver a encontrarse de casualidad no una, sino dos veces. Eventualmente entablan una relación y se enseñan la pasión que tienen por sus respectivos artes, Sebastian sueña con tener un club de jazz, un pequeño lugar donde pueda sobrevivir el jazz auténtico, porque dice que no lo puede dejar morir. Y Mia habla de cómo creció con la influencia de su abuela, que le inculcó el amor por el viejo cine y cuenta con los viejos posters de Casablanca, y otros clásicos, por su departamento…o sea para nada quiere ser una actriz por la fama y por emular a las estrellas vacías de hoy como las Kardashian-Jenner-como se llamen, sino que su amor por el cine, el clásico, es auténtico, igual al amor de Seb por el jazz original. La La Land es Chazelle, el protector de las bellas artes, en su etapa más nostálgica y clásica; como su previo filme, Whiplash, pero sin todo eso de la auto-referencia (Chazelle quería ser baterista de jazz originalmente, al igual que el chavo en Whiplash).

Chazelle asalta el género más emblemático del viejo Hollywood: el del musical, con una buena surtida gama de referencias, guiños y tributos a trabajos del pasado, incluso desde antes de la primera escena ya estamos viendo el logo de CinemaScope, antiguo formato de filmación que dejó de ser utilizado en 1967 (en efecto, no fue filmada digitalmente, sino en filme, pero no en verdadero CinemaScope, pues esa tecnología ya está extinta), y se vienen referencias a clásicos del género musical como el francés The Umbrellas of Cherbourg (1964) y el americano Singin’ in the Rain (1952, y para mi gusto, el musical en su máxima expresión dentro del cine); así como Seb le asevera a Mia que él está dispuesto a salvar el jazz, Chazelle pretende hacer lo mismo con el género musical, aunque sigamos viendo trabajos dentro de esta categoría con regularidad, como por ejemplo Chi-Raq de Spike Lee el años pasado. Sin embargo, durante los pasados premios de la Academia, cuando Moonlight se alzó con el premio a mejor película, Chicago (2002) sigue siendo el último musical en ganar dicho Oscar.

El eventual amor de Sebastian y Mia se desenvuelve por los lugares más emblemáticos de L.A. (NO, no incluye Disneylandia ni Universal Studios…pero las Torres Watts, que pareja va ahí?), y durante la segunda parte de la película los personajes se ponen a realmente a pelear por sus sueños; tras varios castings fallados, Mia pone en escena un show solista escrito y estelarizado por ella, mientras que Seb se une a un grupo de jazz-rock de su amigo Keith (John Legend). El desenlace de la pareja y de sus sueños profesionales puede dejar frustrado a más de uno en el público, pero creo que no es el punto de este trabajo de Chazelle, el punto es disfrutar este cuento de hadas, que cuenta con una excelente producción, y que se desarrolla en la “City of Stars” (como lo dice uno de los números, algo insípidos, a mi parecer, del amigo de Chazelle, Justin Hurwitz). La La Land es una dicotomía, Chazelle le pide a su público que encuentre lo mágico de lo auténtico dentro de un musical moderno sobre Hollywood; los chistes son sobre vivir en L.A., pero sus tomas más impresionantes son sobre la ciudad, ya sea Mia y Seb bailando frente a un atardecer en Mulholland Dr. o en las afueras de Griffith Park, expresan la confusión que muchas personas, aspirantes a ser artistas, tienen una vez en L.A., algo como: me dijeron que esta, se supone, es la ciudad de los sueños.

4.2 / 5

Straight Outta Compton

14 Sep

straight outta compton 1

El regreso de los OG’s entre los OG’s (en la forma de productores ejecutivos, por lo menos); Andre Young (Dr. Dre) y O’Shea Jackson (Ice Cube), junto con la viuda de Eric Wright (Eazy-E) han sido los encargados de en los últimos 13 años revivir el legado de N.W.A. (algo como Nenes Wit Attitudes) y llevarlo a la pantalla grande. Junto con MC Ren (Aldis Hodge) y DJ Yella (Neil Brown Jr.), quienes completaban la alineación del grupo, N.W.A. fue un catalizador de los sentimientos de represión y racismo en Los Ángeles (y a nivel nacional también) que había a finales de los 80 y principios de los 90 y que finalmente explotaron en las revueltas de 1992 en L.A.

Desgraciadamente no mucho ha cambiado, recordamos lo de Baltimore hace poco y el movimiento #BlackLivesMatter. Una canción en específico lanzó al grupo rapero a la fama, “Fuck Tha Police” de su debut Straight Outta Compton (álbum que también le da el título a esta película) y desde ese entonces el colectivo de raperos ha sido referencia de resistencia ante el abuso de las autoridades.

13 años tomó la producción y el desarrollo del guión, el cual fue escrito por Jonathan Herman y Andrea Berloff, basado en una historia de S. Leigh Savidge, Alan Wenkus y Berloff, recordando que estos últimos a final de cuentas se basaron en las vivencias de los productores que mencionamos en el primer párrafo. ¡Uff!, pareciera que fueron muchas las manos que anduvieron metiéndose en la historia, pero Straight Outta Compton es precisamente ambiciosa, precisa en los detalles históricos y hasta épica, porque aunque solo abarca de 1986 a 1994 (cuando Eazy cuelga los tenis), trata con detenimiento cada uno de los temas de la compleja saga de este grupo de rap, que solo lanzó dos álbumes pero cuyo legado es inmenso.

Jason Mitchell como Eazy E

Jason Mitchell como Eazy E

En medio de una ambientación que se podría disfrutar por si sola (para aquellos aficionados que disfrutamos de una buena ambientación de época de inicios de los 90), la cual le permite a uno imaginar que anda dando el rol con los compas por Crenshaw Blvd. en su lowrider (mientras que otros comoSkee-Lo lo observaban); el filme se parte en varias vertientes, incluido el interesante conflicto de Ice Cube cuando decide abandonar a N.W.A. después del primer álbum y lanzarles mierda durante el inicio de su carrera como solista, la entrada del malévolo Suge Knight (R. Marcus Taylor, en el único punto débil del casting…pero chéquense al hijo de Ice Cube recreando de manera precisa a su padre como el punto alto), quien haciéndole honor a su violenta reputación, se encuentra en prisión tras haber arrollado a unos rivales en el set de esta película. La extraña relación padre-hijo del manager judío Jerry Heller (Paul Giamatti) con Eazy. El ascenso del gangsta-rap que iba a dominar el resto de los 90 con la entrada de Snoop (Keith Stanfield) yTupac (Marc Rose) con la fundación de Death Row Records por parte de Dre y Suge; todo está ahí…es el filme épico sobre la escena gangsta del west coast que habíamos esperado por años.

Al final, el director F. Gary Gray (quién dirigió videos de Cube y Dre en el pasado, así como sus largometrajes como Friday) ha hecho un buen trabajo en consolidar las diferentes versiones de esta fascinante historia en un buen pedazo de cine… entretenido, que fluye de manera natural y que no glorifica de manera exagerada a sus sujetos; de momentos íntimos como cuando Eazy rapea por primera vez, a los conflictos de un joven Dre con su madre, a electrizantes presentaciones de lo que era un concierto de N.W.A.; no se necesita ser muy docto en los conflictos west coast vs. east coast para disfrutar de una buena trama. Parece que todo está dicho sobre el tema. Bye Felicia

Para la revista Indie Rocks!

4 / 5

Singin’ In The Rain

23 Jul

singin in the rain 1 No por nada considerado el musical más influyente de todos los tiempos, Singin’ In The Rain sigue siendo un espectáculo para los sentidos a pesar de haberse estrenado en 1952, antes incluso de Elvis. Tuve la fortuna de verla en todo su esplendor en la Cineteca Nacional, y de paso llevando a los abuelos, de manera que pude disfrutar de una calidad de imagen y de audio incomparable en otros medios (para ser un trabajo de 1952).

El género del musical estaba en su apogeo en aquel entonces, gracias a la dedicación de artistas consumados como el estelar de esta movie Gene Kelly, quién dedicó toda su carrera a avanzar las técnicas de baile para la pantalla, y de darle un estilo masculino. Eran otros tiempos y se opinaba diferente, decía Kelly que no le molestaba que bailarines afeminados entraran a esta disciplina, pero que en lo particular prefería que se bailara como hombre, de manera que no se estigmatizara el baile como una actividad exclusiva para los homosexuales…él lo veía como mantener la fuente de talento lo más amplia posible, pues. Así que moldeaba sus coreografías para movimientos atléticos, en vestuarios comunes y corrientes, como una que otra camisa de manga corta en esta película. Había absorbido la influencia de su ídolo Fred Astaire, pero dejado de lado los pasos en frac y bombín, y aparte incorporado a las cámaras de cine como un instrumento más dentro de sus rutinas. Los paneos, las tomas altas desde grúas y el trabajo de edición complementaban sus números de baile, a diferencia de Astaire quién mantenía las tomas abiertas y dejaba que sus pies fueran los únicos que hicieran la magia.

Kelly, Reynolds y O'Connor bailan la icónica secuencia a principios de los créditos. Se puede pensar que veremos esta secuencia más adelante durante la película pero no...no la vuelven a bailar juntos, ni siquiera sabemos que relación tienen estos personajes. Un poco surrealista, me recordó a la primera escena de baile en Mulholland Dr.

Kelly, Reynolds y O’Connor bailan la icónica secuencia a principios de los créditos. Se puede pensar que veremos esta secuencia más adelante durante la película pero no…no la vuelven a bailar juntos, ni siquiera sabemos que relación tienen estos personajes. Un poco surrealista, me recordó a la primera escena de baile en Mulholland Dr.

La historia es de Don Lockwood (Kelly) quien recuenta sus inicios como artista itinerante de las carpas junto a su fiel amigo y colaborador Cosmo Brown (Donald O’Connor) antes de iniciar su carrera en el cine mudo durante los primeros años del siglo XX. Esto lo recuenta Don para el público que está atendiendo una premier durante los años 20 y para nosotros, a partir de ahí la película deja de ser un recuento y empieza a correr cronológicamente “en vivo”. Fue interesante ver a una producción de los 50’s recrear los 20’s para acoplar su historia. Lockwood es una grande estrella de Hollywood junto a su pareja de la taquilla, y personal (según la prensa amarillista de la época), Lina Lamont (Jean Hagen) pero él la rechaza completamente, especialmente después de que conoce por casualidad a Kathy Selden (una joven de 19 años, Debbie Reynolds). Lockwood y Selden se enamoran a primera vista (como en las películas!), pero esta no es una arcaica historieta de amor simplista, Singin’ In The Rain si tiene algo que decir; y es la transición que vivió la industria del cine durante los 20’s cuando el audio fue introducido a los filmes. Vemos a Lockwood, batallando como todos los de la época, y a su estudio de producción, tratando de hacer la transición y permanecer relevante en un cambio que fue drástico para los paradigmas del entretenimiento de aquel entonces. Es cuando a Lockwood, junto con Selden y su amigo Cosmo Brown, se le ocurre maximizar los beneficios del audio y crear un musical, y es como nace al final de la trama: Singin’ In The Rain, la película que estamos viendo…la cual recuenta los sucesos que llevaron a la pantalla Singin’ In The Rain, la película que veríamos…y así sucesivamente…un mobius strip construido para hacernos pensar un rato.

La trama de Betty Comden y Adolph Green no se queda ahí en tratar de jugar con nuestras mentes, una de las escenas más criticadas de la película, si no es que la única, involucra a Lockwood recreando todo un extravagante número de baile el cual se lo está describiendo al presidente de los estudios, el señor R.F. Simpson (Millard Mitchell). Lockwood le pide que se imagine el nuevo musical que pueden producir y empieza a contárselo, nosotros como público vemos la idea de Lockwood completamente materializada sobre un personaje humilde que llega a Broadway a hacerla en grande como bailarín. Dentro de estas escenas partidas de la imaginación de Lockwood nos adentramos en una de las fantasías el personaje del musical, donde baila en un paisaje surrealista con la amante de un gangster (interpretada por la misteriosa Cyd Charisse, me dijo mi abuelo “ella si era una gran estrella”). O sea que si se dan cuenta ya estábamos viendo en pantalla la fantasía dentro de la fantasía; genial!, pensé. No me imagino como los críticos hubieran preferido prescindir de este surrealista número de baile que si bien no encaja con el ambiente de la trama general, le da ese toque exótico a la película. Estas realidades alternas me recordaron un poco a la serie de recámaras en Cien Años de Soledad, las cuales recorre José Arcadio Buendía cada noche entre sueños; alejándose y regresando a la realidad cada vez.

La escena donde Lockwood y Selden se enamoran. Es notable el uso de cámaras y de

La escena donde Lockwood y Selden se enamoran. Es notable el uso de cámaras y de “luz natural” para crear el ambiente.

Pero es difícil hacer una reseña de Singin’ In The Rain, a final de cuentas, es difícil poner en palabras lo que es un buen show. La idea original de Arthur Reed, con el guion de Comden y Green, más el talento como “showman” de Kelly resulta en una experiencia cinematográfica única y entretenida, que a diferencia de otros clásicos donde cuesta más trabajo racionalizar los logros y avances de su producción, uno puede simplemente dejarse llevar por el espectáculo.

4.8 / 5

I Am Trying To Break Your Heart: A Film About Wilco

29 Jun

wilco 1

Cuando de rockumentales se trata, pocos pueden educar más acerca de la ineficiencia de la industria musical a principios del siglo XXI (etapa crítica que marcaría su futuro) y la ejemplificación de algunos de los errores más graves que se cometieron para mandarla completamente en picada, que I Am Trying To Break Your Heart; donde se recuenta la odisea del grupo de Chicago, Wilco, por producir y distribuir su tercer álbum, Yankee Hotel Foxtrot. Se me sigue haciendo gracioso, incluso al escribir estas líneas, el montón de sucesos fortuitos (e improbables) para llegar a la serendipia que es la carrera de Wilco y que puedan seguir pisando los escenarios hoy en día; cualquiera de esos sucesos hubiera sido diferente y Jeff Tweedy hubiera visto más de aquellas veces como cuando en el filme llega a un Wendy’s con su esposa e hijo y no tiene dinero para comprarles algo (su esposa traía $6 dlls en el bolsillo).

Quizás el primer esbozo de buena suerte hacia el grupo fue el estado general de la industria musical en ese entonces, es decir, exactamente cuando las plataformas Peer-2-Peer del internet empezaron a hacer mella en las disqueras (más o menos el breve año que Napster estuvo vivo en 2001). Era una nueva y terrible situación para las grandes compañías de la música y los ejecutivos tenían miedo y premura al momento de tomar desiciones; un poco de tiempo después y los ejecutivos ya hubieran estado un poco más calados como para lidiar con Wilco de la manera que lo hicieron.

Sam Jones filmando a Jeff Tweedy

Sam Jones filmando a Jeff Tweedy

El director Sam Jones filma, en blanco y negro para quitarle un poco la vigencia a este antiguo tema de disqueras vs. bandas, a partir de que el baterista Ken Coomer es reemplazado por el más versatil Glenn Kotche (quien permanece hasta la fecha). El último álbum de Wilco no había vendido como su disquera Reprise lo hubiera esperado, la cual era propiedad de Warner Bros., la cual a su vez era propiedad de Time Warner, la cual se fusionó con AOL en el 2001. Un desmadre de corporativos que tenían a Reprise nerviosos, especialmente después de que Warner Music despidió a 600 empleados por bajos rendimientos en las ventas; así que cuando Wilco entregó el hermoso, pero relativamente difícil de digerir Yankee Hotel Foxtrot, el cual era más ambicioso en cuanto a los terrenos sonoros que pretendía explorar, los ejecutivos de Reprise declararon que era un álbum sin un target claro, dificil de delinearle una estrategia de marketing específica. No lo iban a lanzar.

Podemos ver que el proceso creativo para este álbum fue especialmente tortuoso para Jeff Tweedy; el multinstrumentalista Jay Bennett, y quien lo ayuda a componer la música de las canciones, es una fuerza importante dentro del grupo, es el que propone experimentar con nuevos sonidos, y diferentes instrumentos, lo que a final de cuentas fue de lo más celebrado en YHF; sin embargo Tweedy se ve adisgusto durante el proceso, sufriendo cada discusión con Bennett al punto de en una ocasión ir a vomitar al baño. Bennett, perfeccionista y necio, discutía por cualquier pequeño pretexto.

Lo increible sucedió cuando Reprise dio de baja a Wilco, pero inexplicablemente, y después de invertir miles de dólares en la grabación del álbum, dejaron que se fueran a otra disquera con todo y el disco bajo el brazo. Se los regaló, así tal cual, debido a la mala propaganda que el sello ya estaba generando dentro de la prensa. La banda, junto con su manager Tony Margherita, encontró en la otra disquera Nonesuch Records (ironicamente también propiedad de Warner) a un grupo de ejecutivos jóvenes que apostaban por la propuesta musical. Nonesuch (y técnicamente Warner) compró el disco y lo lanzó a la venta, siendo hasta la fecha el éxito más grande de Wilco y seguramente uno de los mejores discos de la década. Reprise, aprendiendo de su error, apostó por otras propuestas musicales interesantes como Los Flaming Lips, y en general la industria volteó a ver a grupos alternativos como posibles fuentes de los ingresos que tanto les hacían falta.

Jones es paciente en su dirección, no le tiembla la mano, ni recurre a tendenciosas cortes de edición, cuando los ejecutivos de Reprise cuestionan a Tweedy en una plática improvisada sobre los avances del nuevo álbum, insinuando si va a ser un éxito como A.M. (el primer álbum) o un fracaso como Summerteeth (el segundo), Tweedy solo trata de ser cortés. Pero quizás demasiado paciente, un director más perspicaz hubiera encontrado la manera de filmar el despido de Bennett a mitad del filme, sin embargo solo nos quedamos con las palabras de Tweedy describiendo como sucedió (básicamente lo tenía harto).

Y finalmente la música, hay interpretaciones completas de canciones del álbum como Kamera y Jesus, Etc. (quizás la mejor canción de la banda). Entre el estudio y su espacio privado en el “Wilco loft”, Sam Jones logró documentar a este grupo de Chicago sufriendo las de caín durante esta etapa de transición para la industria musical.

Chéquense la interpretación de Jesus, Etc. como parte del documental

4 / 5

Kurt Cobain: Montage Of Heck

4 Jun

Montage of heck 1 Un retrato de uno de tus preferidos artistas sufridos del rock, Montage Of Heck es un agasajo en su calidad de producción, pero especialmente en lo íntimo que es respecto a su sujeto, te lleva al pasado para que crezcas con Cobain, y junto al director Brett Morgen, puedas reconstruir el pasado de esta figura que tuvo su desenlace en música buenísima, pero un punto final con una escopeta reposando en su cabeza. Qué tan íntimo?, el propio Kurt recuenta como perdió su virginidad con una muchacha pasada de peso y retrasada mental pero que paró en el acto porque “le apestaba la vagina y olía a sudor”; la escena acompañada de las animaciones de Stefan Nadelman y Hisko Hulsing, junto con la grabación original de “Something In The Way”, resulta en una escena con una fuerte carga emocional. Es tan íntimo este documental que hasta des-mitifica un poco a Cobain, no era realmente el niño infeliz y violado que no sé porqué me imaginaba, fue bastante feliz de hecho, y la amplia selección de videos caseros de la familia Cobain a finales de los sesenta lo comprueba.

El director Morgen, que empezó a trabajar en este proyecto desde el 2007, humaniza a Cobain y al mismo tiempo nos presenta a un ser humano complejo, con muchos más matices a sus diferentes personalidades, algunas incluso contradictorias; irreparablemente flojo, pero tremendamente ambicioso, especialmente cuando se trataba de su grupo…el también minucioso en sus notas a mano Cobain apuntaba los teléfonos y direcciones de las disqueras, revistas y contactos con los que buscaba expandir la audiencia de su banda, para él los ensayos eran fundamentales para un buen grupo (incluso despidió al baterista Chad Channing, quien grabó el primer disco Bleach, cuando este dijo que andaba demasiado crudo para un ensayo). Frío y distante con el público y la prensa pero alivianado y juguetón en los videos con su familia, yo creo que ni sus allegados más cercanos llegaron a una conclusión definitiva sobre qué tipo de persona era realmente. Su pobre salud es un tema importante y que creo lo terminó por doblegar, un severo tipo de gastritis lo tenía en dolor todo el tiempo…su debilitante adicción a la heroína por supuesto que no ayudó, desgraciadamente mucho del material que vemos entre Cobain y Love en Montage Of Heck es entre la suciedad de este tipo de vida.

La animación de un adolescente Cobain mientras se escucha su voz en off

La animación de un adolescente Cobain mientras se escucha su voz en off

Las animaciones son importantísimas, le dan vida a las auténticas notas de Cobain en sus cuadernos, permitiendo que nos adentremos en la mente hiperactiva de un genio (al estilo estético de The Devil And Daniel Johnston, pero guardando toda proporción en cuanto a talento musical se refiere), o anima algunos recuerdos de Cobain mientras el mismo los recuenta en entrevistas de archivo. La mano de Courtney Love se siente, Morgen empezó el proyecto acercándose a Love y esta dio la aprobación para que se mandara hacer, no tiene un crédito como productora ejecutiva…pero si la hija de ella y Kurt, Frances Bean Cobain, de manera que podemos a imaginar a Love bien metida en el contenido creativo del filme. Así, encontramos mucho material privado de Cobain y Love tirando hueva, jugando, bromeando entre ellos, y también bien high en uno de sus muchos encerrones con su heroína. Inversamente proporcional al involucramiento de Love es el de Dave Grohl, en este caso desgraciadamente nulo, refiriéndonos a entrevistas exclusivas para este proyecto, porque si aparece en el material de archivo, por supuesto. Sin embargo, hubiera sido el sueño de cualquier obsesivo de Nirvana que pudiéramos tener a Krist Novoselic, Love, la familia de Cobain (incluyendo a su padre, madre y hermana), su primera novia Tracy Marander y Grohl todos en exclusiva, hermosamente retratados para este proyecto. Frances Bean Cobain por supuesto no aparece en entrevista tampoco, porque Morgen hace bien en dejar de lado el posible testimonial de quien era un bebé en aquella época.

La lista de rolas de uno de los mixes de Cobain, a los cuales les ponía nombres, uno de ellos fue

La lista de rolas de uno de los mixes del adolescente Cobain, a los cuales les ponía nombres, uno de ellos fue “Montage Of Heck”

Conforme Cobain sale de su infancia y empieza a desarrollar su personalidad como adulto, Morgen retrata el rechazo, depresión y pensamientos suicidas que atormentaron al músico hasta el final. No era la persona más afable y de repente la tremenda cantidad de fama que se estrelló en su vida después de Nevermind lo ayuda a uno a comprender la presión que sintió Cobain, alguien que nadie había pelado y que ahora tenía toda la atención del mundo.

La música no es lo primordial, pero no es olvidada completamente, también es puesta junto a las animaciones creativas de Nadelman y Hulsing, así como fotografías de la época; como en otros “rockumentales” siento que al último material se le da un trato presuroso y a manera casi de posdata, me hubiera gustado un mayor tiempo dedicado a In Utero y el proyecto del MTV Unplugged In New York.

Probablemente el documental definitivo sobre Kurt Cobain, Montage Of Heck es no solo para fans de Nirvana sino para cualquier cinéfilo que guste de apreciar un buen espectáculo audiovisual.

4.5 / 5

Meeting People Is Easy

5 Feb

meeting people is easy 1

Diecisiete años después de que me cautivó el álbum, finalmente tengo la oportunidad de ver el rockumental sobre el tour promocional de OK Computer. El director británico Grant Gee fue comisionado para filmar a la banda Radiohead mientras tocaban 104 conciertos, llevaban a cabo cientos de entrevistas y otros compromisos promocionales varios, como algunas presentaciones para la TV.

Supuestamente el punto más bajo del grupo emocionalmente hablando, especialmente de su líder Thom Yorke, un rockstar eternamente sufrido y harto por la prensa, cual víctima al más puro estilo Kurt Cobain. Al llegar a este punto de su carrera, en 1997, y poco después del lanzamiento del álbum considerado como una obra de arte magnifica tanto por crítica como por los fans, un “clásico instantáneo” lo llamaban, la fama le había llegado de madrazo a Yorke y de la noche a la mañana era una víctima de este “mundo material” (como diría Alejandra Guzmán). Pues finalmente recurriendo a la fuente principal y viendo el material videográfico contenido en este trabajo, el grupo tiene que dar muchas entrevistas para radio, hacer varios promos aburridos y en general varia y diversa actividad promocional. Los 104 conciertos puede ser la parte más cansada, pero paradójicamente, parece ser de lo poco que disfrutan hacer, al sentir esa adrenalina de estar sobre el escenario.

Yorke en una de las entrevistas

Yorke en una de las entrevistas

Así que ese es el gran calvario que tanto los afectaba?, no lo puedo creer que estoy a punto de citar a George Clooney, comparando a otros artistas sufridos, pero ahí va: “he trabajado en los campos recogiendo tabaco para mantenerme, he vendido seguros de puerta en puerta, ese es trabajo pesado, actuar no es un trabajo pesado”. En serio, esta dramatización sobre la vida tan pesada que llevan los rockstars está pasando de moda. Quiero pensar que ya cuentan con alguna desestabilidad mental que provoca que su sufrimiento surja desde su interior, porque en cuanto a factores externos: solo graba el mentado promo, sí?

Cabe mencionar que OK Computer es mi álbum favorito de todos los tiempos; a veces estoy tentado a decir que es el mejor, pero eso no me consta, sin embargo tiene uno un romance especial con música que escuchó en ese mismo año que fue lanzada al mercado. Después de ver en MTV el video para “Karma Police” (dirigido por Jonathan Glazer), pensé que valdría la pena comprar ese disco, todavía no se podía bajar música del internet. Hasta ese entonces, en 1997, OK Computer era lo más increíble que había escuchado y seguramente esa impresión se queda contigo para siempre. No entendía en su momento su significado completo, pero si “sentía” en sus canciones el ansia de la sociedad hacia el nuevo milenio (no necesariamente el fraude que fue el Y2K) y un tenue sentimiento de miedo hacia la nueva tecnología, el naciente internet, el consumismo, los medios de transporte, y en general una sociedad cada vez más fría e impersonal.

El director Gee logra capturar hasta cierto punto este sentimiento general del álbum, el mundo que envuelve a Radiohead es estéril y aburrido, la tecnología y especialmente el transporte es un murmullo que no cesa. El grupo visita las ciudades más atractivas del mundo, pero lo único que vemos son tomas de Gee desde la ventanilla de un medio de transporte a paisajes insípidos, desde un carro, un taxi, un avión, un tren; el medio de transporte es una pequeña cárcel para el espectador, siguiendo el tono del álbum que demoniza un poco el transporte después de que Yorke tuvo un accidente automovilístico y quedó un poco traumado, ver la rola “Lucky”.

"...getting on better with your associate employee contemporaries..."

“…getting on better with your associate employee contemporaries…”

Lo que se me hizo un poco cansado fue a Gee tratando de ponerse igual de raro y abstracto que el grupo, cambia entre formatos de video entre escenas, luego se pone muy abstracto a veces, con escenas sin sentido o efectos de audio desgarradores con ningún motivo más que aparentemente desgastar a la audiencia, paralelo al desgaste del grupo mientras avanza el tour. A veces me daban ganas de que Gee le dejara lo avant-garde a el grupo y él nos dejara ver a Radiohead en su máximo esplendor durante su apogeo. También abusa de las tomas en blanco y negro.

A diferencia de otros documentales, las dinámicas de la banda no son analizadas, ni sus interacciones con otras personas, y de hecho, recordándolo bien, creo que no escuché a Phil Selway (el baterista) hablar en toda la hora y media del filme. Ya sé que ese tipo de amarillismo le sienta mejor a una revista de chismes, pero habemos los que nos gusta ver el mecanismo que crea la música que nos gusta. El más buena onda al parecer es Colin Greenwood (el bajista, y fluido con el francés), así como Ed O’Brien (guitarrista). Jonny Greenwood (requinto y multi-instrumentalista del grupo) habla un par de veces y Yorke, como mencionábamos, un tipo difícil, pero también con ratos alivianados, es decir, si me dieran a escoger una comida con Yorke, Cobain o Jim Morrison (mártires sufridos en la historia del rock), escogería al primero sin dudarlo.

La música, como era de esperarlo, forma parte de un soundtrack de primer nivel. No solo vemos versiones en vivo del material de OK Computer, también se empieza a asomar el material que conformaría el mucho más electrónico Kid A. Para el colmo de la banda, tienen que seguir tocando “Creep”, que sigue siendo el referente para muchos fans despistados, y parece que se les va un pedacito del alma cada vez que la interpretan, en una escena Yorke, enfadado, mejor deja que el público la cante, mientras hace ademanes que van con la letra, tal como seguramente así lo enseñan los coaches de La Voz. Se cuelan algunos números más rebuscados, que han circulado entre los fans por años, algunos incluso terminaron siendo propiamente grabados en estudio por la banda años después; tal como la acústica “Follow Me Around”, o “Big Boots (Man O War)”. Para mí fue especialmente placentero escuchar algo por primera vez como “Palo Alto”, lado B de “No Surprises”, sobre un montaje del trajín urbano de Tokio; este lado B sería lo último que remotamente se parecería al britpop que dominaba Inglaterra en aquel entonces.

El documental gira entorno a OK Computer. Solo la portada es para mí, una representación del "ruido blanco", utilizado a veces en la música. El "murmullo del refri" como le dice Yorke. Se aprecia algo de carreteras y aviones.

El documental gira entorno a OK Computer. Solo la portada es para mí, una representación visual del “ruido blanco”, utilizado a veces en la música. El “murmullo del refri” como le dice Yorke. Se aprecia algo de carreteras y aviones.

Un trabajo que trata de emular a su muy superior inspiración, Meeting People Is Easy, sin embargo, es una entretenida cápsula de tiempo, especialmente para los fans de Radiohead, que seremos muchos. Un documental más preocupado en forma que en fondo, intenta comunicar las ansiedades del grupo y su música a través del manejo de cámaras y de edición, el grupo no comunica directamente su mensaje. Meeting People Is Easy documenta el ingreso de Radiohead hacia su época dorada.

P.S. Aquí la parte con “Big Boots (Man O War)” en los instantáneamente reconobiles estudios Abbey Road, junto a su fiel colaborador Nigel Godrich

2.5 / 5

%d bloggers like this: