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Black Mirror: Bandersnatch

10 Jan

El concepto de opción múltiple es adaptado al cine en las plataformas de streaming a través de Black Mirror: Bandersnatch, un episodio largo de la serie británica de horror, ciencia y ficción, Black Mirror. A través del click del mouse, el espectador puede escoger entre dos opciones que se le presentan en torno a la trama que está viendo, esto ocurre seguido, como cada 4 minutos, y las transiciones, sorpresivamente, son increíblemente fluidas, como si tu elección hubiera sido parte de la trama original desde el principio, nada de “loading” o cortes abruptos en la edición, y uno tiene como 15 segundos para elegir su opción preferida. El formato, aún en esta versión inicial, funciona y lo mantiene a uno inmerso en la historia. La idea de la opción múltiple a media trama viene precisamente de los populares libros durante los 80’s, que eran para niños y adolescentes, y era una nueva manera de leer una novela de suspenso.

La historia de Black Mirror: Bandersnatch, se basa en una obra ficticia de aquella naturaleza, Bandersnatch, por el artista sufrido, Jerome F. Davies,

Will Poulter, un actor que ha tenido papeles interesantes en los últimos años

quién asesinó y decapitó a su esposa cuando estaba inmerso en su locura al momento de escribir su novela de opción múltiple. El joven Stefan Butler (Fionn Whitehead), se siente atraído por la historia del autor, así como por el concepto de opción múltiple, y pretende adaptar el libro a un videojuego en 1984, cuando los videojuegos para el hogar todavía eran una novedad (los arcade ya llevaban años siendo un éxito). Butler encuentra ayuda en un gurú de la programación de videojuegos, Colin Ritman (Will Poulter), y este último lo introduce, en algunas de las escenas más psicodélicamente bellas de la película, a algunas drogas, como el LSD, que permitirán a su creatividad “expandirse, hermano” y ponerlo en el camino para terminar Bandersnatch (el videojuego), bajo presión, a tiempo para la empresa Tuckersoft, localizada en un suburbio de Londres.

A pesar de todas las diferentes selecciones que uno pueda realizar, todo lo encamina a uno a ver como Stefan empieza a perder la noción de la realidad, y a desarrollar serios problemas mentales, algunos anclados en viejos traumas familiares con sus padres, y otros debido a la presión de construir una narrativa tan complicada para su videojuego. Uno siente que realmente no tiene el control de la narrativa, a pesar de las opciones a escoger, y se siente tan manipulado como el propio Stefan, a quién, en cierto punto, y no estoy inventando, se le puede comunicar que está siendo manipulado a través de Netflix (algo inverosímil para un chico de 1984). Es interesante como Stefan empieza a notar como no está en total control de su destino, rompiendo un poco con la llamada 4ta Pared, y regresamos a algunos de los temas que Charlie Brooker ha explorado en su serie de Black Mirror, como la paranoia, la automatización malvada, y el control absoluto por parte de algún sistema o ente maquiavélico.

Debería Stefan aceptar la oferta de trabajo?

No puedo decir que el concepto no es innovador, aunque un poco lucido por parte de Netflix para moldear completamente nuestra manera de consumir cine, están empeñados en innovar, ya sea con producciones más artísticas como Roma, o ahora con Black Mirror: Bandernatch. Netflix es insistente en que veamos el cine en casa y tiene buenas ideas bajo la manga. La película en sí es entretenida, especialmente para los que llevábamos tiempo esperando algo de Brooker y su Black Mirror.

3 / 5

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Tiempo Compartido

31 Dec

Una interesante película de parte de Sebastián Hofmann que resulta ambiciosa en su concepto, porque a pesar de que no es una trama complicada, es un reto en cuanto al tono del filme: un drama de suspenso con tintes cómicos; son varios aspectos a considerar como la iluminación, el soundtrack, el diálogo, los encuadres; se tiene que encontrar un balance en todas estas cosas para poder atinarle al tono general que el director quiere plasmar. De ahí que es difícil encontrar la identidad de esta película, se supone que me tiene que dar miedo o me tiene que hacer reír, o un poco de las dos?, y creo que el equipo de marketing tampoco supo que hacer exactamente con este producto, aunque ya sé que está de hueva los posters hollywoodenses que quieren meter toda la trama en un afiche, pero tampoco era fácil descifrar la naturaleza de esta película por sus promocionales.

Eso no quiere decir que no sea bastante entretenida, la cinematografía de Matías Penachino, bajo la dirección de Hoffman, es muy bien lograda y hay algunas tomas bellas. Las actuaciones son ejemplares por parte de todo el elenco, empezando por Luis Gerardo Méndez (Pedro), y uno de los mejores actores de personajes secundarios, Andrés Almeida (como el némesis de Pedro, el amigable Abel), así como el amuleto del cine mexicano, Miguel Rodarte (como Andrés), su esposa en la película, Montserrat Marañón (como Gloria) y el interesante casting de RJ Mitte, el hijo de la familia en Breaking Bad, como el ejecutivo de ventas, Tom.

No puedo decir que no hay tomas bien compuestas, como esta de la alberca

Todo sucede en un viaje de Pedro (Méndez) con su esposa y su hijo a un resort en la playa llamado Everfields (que es representado por el Princess de Acapulco, con sus icónicos edificios en forma de pirámides mayas), pero una vez llegando a su villa, se encuentra con que la policía está afuera insistiéndole que el lugar también está rentado por Abel (Almeida) y su familia; así que ambos acuden con el gerente del resort para llegar a un acuerdo. Y es en momentos como estos que uno tiene que conectar muchos cabos sueltos, el guion da unas pistas muy tenues sobre que alcance, realmente, tiene el plan siniestro del corporativo Everfields para afectar la vida de Pedro. Y resulta muy molesto para Pedro cuando su esposa y su hijo empiezan a compenetrarse con Abel y su familia, compartiendo la alberca con ellos y participando todos juntos en algunas actividades del resort.

Al mismo tiempo vemos las actividades de Gloria (Marañón), una ambiciosa vendedora de Everfields que, bajo el tutelaje de Tom (Mitte), quiere llegar a formar parte del círculo interno del corporativo, todo mientras su esposo Miguel (Rodarte) se sumerge en una depresión, con el aparente auxilio de medicamentos que le recetan para su condición mental. El juego de los medicamentos, que también le recetan a Pedro después de un accidente de tenis, parece que tiene una mayor importancia en la parte siniestra de la trama, mayor a lo que Hoffman y el co-escritor del guion, Julio Chavezmontes, lograron comunicar. Son como estas, las flaquezas del guion que uno puede dilucidar.

Hay unas tomas innecesarias que sirven más para que Hofmann y Penachino flexionen el músculo técnico, como una toma entre Pedro y su esposa, Eva, donde vemos sus reflejos en el agua de la alberca mientras discuten, dando la primera impresión de que alguien los observa desde el fondo de la alberca, es un tipo de toma que no dice nada en cuanto a su lenguaje cinematográfico, pero no puedo decir que no es atractiva. Algunas escenas parecen incompletas, como la del accidente durante la clase de tenis con el trainer argentino, a quién lo vemos hablar, lo vemos de lado, lo vemos a la distancia fuera de enfoque, yo no pediría mucho más, solo un enfoque a la cara, para ver quién está hablando. Es como simple sentido común cinematográfico.

Un ominoso cielo de rojo neón cuelga sobre la villa de la familia durante las noches, parte del corporativismo asfixiante

El anti-corporativismo es rampante en Tiempo Compartido, y somos testigos de cómo una superficial cultura corporativa, con sus clichés vacíos (“lo acercamos al paraíso”, reza el molesto eslogan de la empresa, y se lo repiten al cliente ante cualquier inconveniente), las luces de neón incesantes por la noche, mucho plástico por todos lados, crea un ambiente claustrofóbico para los personajes. El estado de Andrés, que deambula cual zombie o paciente de una lobotomía, por los pasillos del resort, parece que es el resultado final de la malvada cultura corporativa aplastante y desmoralizante; como si las autoridades fascistas de la novela Brave New World estuvieran a cargo de un destino turístico, y buscaran la manera de controlar a sus sujetos a través de la complacencia y la felicidad vacía. El excelente soundtrack de Giorgio Giampà, con unos instrumentos de cuerda de sonido aparentemente desafinado y una percusión insistente, enfatiza la cualidad tenebrosa pero cómicamente patética, del entorno de los personajes. Y algunos tributos a películas influyentes se dejan ver, como la lavadora que arroja un caudal de agua teñida de rojo color sangre, que puede ser una referencia al elevador sangriento del Overlook Hotel en The Shining, otro lugar donde un hombre se volvió loco de tanta paranoia.

Pedro está convencido que todos, con excepción de su familia, están tratando de dominarlo, y puede que no esté tan equivocado. Time Share (título en inglés) es una película con altos niveles de producción, pero que todavía representa para Hofmann algunos problemas en el guion y el tono general. Sin embargo, es recomendable como algo definitivamente entretenido.

2.5 / 5

Get Out

25 Apr

En los 90’s una película sobre una joven pareja que se embarca a ir a conocer los padres de la novia nos tendría preparados para agarrar unas curotas del tamaño del mundo: cuando el novio le cae gordo al suegro, cuando el novio besa accidentalmente a la suegra, cuando el suegro le impone una prueba de polígrafo al novio, y demás pinche fluff. Pero en un mundo woke, y post-Treyvon Martin, Ferguson y demás tensiones raciales; lo que más bien nos espera es literalmente una mitad comedia, mitad película de terror, máxime cuando la pareja es una joven blanca y un joven afro-americano.

Esta ópera prima jamás se hubiera imaginado que iba a venir de Jordan Peele, del dúo de sketches cómicos Key & Peele y que venía haciendo comedia desde MADTv. En un evento fortuito, tuvo la oportunidad de venderle su historia al productor Sean McKittrick, luego que su pareja cómica, Keegan-Michael Key, los presentó. Get Out es descaradamente condenadora del mundo de los blancos en E.U.A., Peele mete todos los estereotipos y sinsabores de los blancos, algo que le encanta al público afro-americano, y que es hasta bien visto en aquel país, el burlarse abiertamente de los blancos. Personalmente, nunca he pensado que ese sea el camino para reparar una convivencia social multi-racial, creando más división. Pero dejando eso de un lado, disfruté la película simplemente como una buena entrega de horror.

La pareja

Chris (Daniel Kaluuya) es un reconocido fotógrafo a su corta edad, y tiene la novia perfecta en Rose (Allison Williams). Ambos deciden visitar a los padres de ella, Missy y Dean Armitage (Catherine Keener y Bradley Whitford), en una retirada mansión en el campo, repleta de ostentosa decoración tipo country club y un aire de snobismo que grita “too white!”. No podía faltar la cabeza de venado montada en la pared, la chimenea y la larga mesa para la cena. Es el infierno según Peele. Chris le pregunta a Rose antes de ir “ya saben que soy negro?”, ella le responde que no importa, que su padre es tan no racista que seguido repite que hubiera votado por Obama por un tercer término si hubiera podido (en efecto Dean le hace el comentario gratuito a Chris). La melosa convivencia en pareja de Chris y Rose en su departamento se corta de tajo cuando un ciervo se les cruza en la carretera (creando un susto para ir despabilando los sentidos). A ello le sigue el mundo blanco de la casa de los suegros, que se puede comparar con las obras de Ira Levin, como Stepford Wives; a mí me recordó más a la utopía insidiosa de “la isla” en la antigua serie The Prisoner.

Los padres, Miss y Dean, son tan efusivos que es incómodo, hay algo falso en su calidez. Dean lleva a Chris por un recorrido de la casa, y el script de Peele está repleto de indirectas a la raza negra, Dean le enseña a Chris una vieja foto de su padre, un corredor, alado de Jesse Owens, y hace alarde de como Owens le enseñó a la raza blanca la superioridad de otra (insinuando que le late todo ese rollo de la superioridad genética), después comenta que el sótano está repleto de “moho negro”; Peele juega con la paranoia del espectador. Para la cena aparece el hermano de Rose, un inmamable preppy guero llamado Jeremy (Caleb Landry Jones), que cae en los sentidos como un mucho más prepotente hermano Winklevoss. Missy, por su parte, hace alarde de sus talentos como hipnoterapeuta para curar a sus pacientes para dejar de fumar, y le hace la oferta a Chris de liberarlo de su vicio. Para colmo de Chris, a Rose se le había olvidado que ese fin de semana iba a ser la reunión familiar anual, a la que llega una cornucopia de gente adinerada y fifí, y muy blanca claro. Llegan todos en una caravana de carros negros, cual procesión funeral…o escolta presidencial.

Los padres, Dean y Missy. Se ven adorables

Las interacciones entre Chris y los viejos blancos adinerados si son incómodas, pero te percatas a estas alturas que tal vez el soundtrack de Michael Abels le está empujando el horror al ambiente muy a fuerzas; con música salida de todos los clásicos del terror, como las de John Carpenter o Wes Craven, Abels no te deja de recordar que estás viendo una película de horror.

Pero quizás lo más escalofriante para Chris son los dos trabajadores negros en la propiedad de los Armitage, primero está el jardinero fortachón Walter (Marcus Henderson), quién, con la mirada perdida y una amabilidad entrenada, le da la bienvenida a Chris; y Georgina (Betty Gabriel), quién también posee un permanente semblante gótico de amabilidad forzada; cuando Chris le confiesa que se pone nervioso alrededor de tantos blancos ella le repite una vez “no, no, no”, entre riendo y llorando, más veces de lo que es cómodo para el público. Hay una clara distinción entre ellos y Chris, más allá de educación, clase y estatus social, hay algo más que él no alcanza a precisar, y que lo incomoda tremendamente.

El humor a carcajadas viene por parte del amigo de Chris, Rod (Lil Rel Howery), el agente de seguridad de aeropuertos, quién se queda cuidando el departamento (y el perro) de Chris, y las llamadas de preocupación a su amigo alivian, de manera graciosa, la tensión de la trama (“nadie visita la casa de los padres de su novia blanca!”, le advierte de inicio). Pero pronto, como lo había avisado Rod, la situación se descose en un pandemonio, y hay acción y sangre para todos.

Podrán notar el ritmo magistral de Peele y el editor Gregory Plotkin para avanzar la trama y darse su tiempo a nivel general, y en escenas particulares, creando un ambiente de terror o de comedia según lo que sea necesario; la película si da miedo por momentos, no es una comedia con tintes de horror como What We Do In The Shadows, pero es más bien un trabajo de terror con toques de buen humor; el timing de Peele en la comedia lo ha sabido trasladar a su primer largo, aunque sea muy por afuera de su género acostumbrado. Huye! (título en español) fue la revelación del año, échele el ojo para que compruebe porqué.

P.S. Aquí Jordan Peele deconstruye una escena de su película

3.5 / 5

Memento

2 Apr

Decidí hacer algo que rara vez tengo el tiempo para hacer, volver a ver una película que no había visto en años. Me daba curiosidad regresar a un filme que llevo como 18 años jurando es uno de los mejores filmes que he visto en mi vida…acaso es más hype de la nostalgia, y la película, realmente, no era tan buena como lo recordaba? Pues sinceramente disfruté inmensamente de Memento nuevamente, pero aprendí una nueva lección el día de hoy: un acertijo ya no es tan divertido cuando te sabes la respuesta. Pero todo bien, ya que eso me dio tiempo a enfocarme en otros aspectos de este clásico de Christopher Nolan, de la producción, el trabajo en cámaras de Wally Pfister, el contraste en el soundtrack de David Julyan, las actuaciones de Guy Pearce, Joe Pantoliano y Carrie-Ann Moss, y otras cosas, que en la primera vista de esta película, pues, te pueden pasar un tanto desapercibidas por andar ocupado decodificando la trama.

Al hablar de tramas innovadoras dentro del cine, no ha habido mayor referente desde que empezó el nuevo milenio que la película neo-noir de suspenso: Memento, es típico que en cualquier conversación sobre películas “complicadas”, alguien mencione a Memento (aunque ya sabemos que hay películas mucho más difíciles de entender, como Inland Empire de Lynch), pero la mención de Memento no es para menos, los hermanos Nolan (Christopher y Jonathan) lograron crear una obra sobre la amnesia a corto plazo, pues Leonard (Pearce) no puede retener nuevas memorias por más de cinco minutos.

Guy Pearce como Leonard Shelby

Leonard era un investigador de seguros, hasta que un ataque por parte de un par de ladrones, que él dice violaron y mataron a su esposa y a él lo dejo con esta amnesia, lo convierten en una especie de vengador que solo busca justicia para su esposa. Pero claro que cuenta con la gran, GRAN, desventaja de no poder recordar nada nuevo por más de cinco minutos, todo lo previo al ataque lo recuerda perfectamente, y dicen los especialistas que es muy de acuerdo con la condición de la amnesia anterógrada. Leonard mantiene un complejo sistema de fotos, notas y tatuajes para recordar la información, TODA la información, hasta el hotel y número de cuarto donde se está quedando. Constantemente lo sigue y cuida o vigila (según la apreciación de cada quién) el personaje de Teddy (Pantoliano), y entre los dos buscan al asesino de la esposa de Leonard.

Y Leonard recuerda a Sammy Jankis, siempre recuerda a Sammy Jankis (Stephen Tobolowsky). Era un hombre casado que sufrió la misma condición médica que él, y Leonard, como investigador de seguros, calificó el caso de Sammy como una farsa. Esto inevitablemente ocasiona una desgracia para Jankis y su esposa, que tanto lo quiere. Es el tatuaje más importante de Leonard, lo tiene en la muñeca izquierda, para poder observarlo a cada rato. Es una cosa más que le sigue dando propósito a la vida de Leonard.

Polaroids y tatuajes para recordar

Lo realmente innovador es como construyeron la historia a partir de una serie de escenas a color que van en reversa, es decir, la escena que estamos viendo antecede a la que acabábamos de ver, cada una sobreponiéndose por algunos segundos para que podamos hacer la conexión. Realmente es inútil explicarlo por escrito y puede parecer hasta tedioso leerlo. La otra secuencia de escenas son en blanco y negro, están intercaladas con las primeras, la diferencia es que las de blanco y negro siguen una secuencia normal, avanzan hacia el futuro, y comprenden en Leonard haciendo un recuento por teléfono hacia un desconocido, de cómo se han estado dando los sucesos. Ambas series de escenas se unen sutilmente al final, mientras Leonard agita una foto Polaroid, finalmente terminando de construir una trama general, que si estuviste poniendo atención, hace perfecto sentido.

El elenco es de lo mejor y más memorable de este trabajo de Nolan. Empezando por el propio Pearce (como Leonard Shelby), el héroe de la historia, un actor sumergido completamente en su papel. Pantoliano, inconfundible actor que también trabajó en The Matrix y los Sopranos, se mantiene en la delgada línea entre amigable y villanesco, como un tipo de simpático patán, la sutileza en su actuación impresionó incluso al mismo Nolan, quién tenía la preocupación de que fuera muy villanesco para su papel, un rol, que es importante no descifrar completamente sino hasta el final. Y Carrie-Ann Moss como Natalie, otro personaje que no sabemos cuáles son sus verdaderas intenciones con Leonard, si realmente pretende ayudarlo o solo quiere sacar provecho de su condición.

Jonathan Nolan si se da algunas libertades creativas con el guion, y si acaso hay algún detalle negativo sobre Memento es algunos de los monólogos dramáticos de Leonard, como cuando yace en la cama con Natalie, en medio de la oscuridad, y se avienta un soliloquio pretencioso, que incluye frases como “no he podido recordar olvidarte” y otras joyitas trilladas. Con tan pocos personajes quizás eran necesarios algunos monólogos extendidos para entender su condición y propósitos, pero pueden ser un poco pretenciosos cuando se les escucha, aunque Pearce los entrega con una rabia contenida, un talento del actor por mantener a la furia de su personaje confinada a lo sublime.

Pantoliano como Teddy

En cuanto a lo sonoro, la música de David Julyan resalta las diferencias en las escenas de color (música más conmovedora, con más pathos, mucho sintetizador) y las de blanco y negro (más ominosa y basada en efectos sonoros industriales aunque sublimes), un trabajo de soundtrack muy similar también a otras películas similares de aquella época como Mulholland Drive, para los que están interesados en analizar más a fondo el uso de música en las películas. La canción de “Something In The Air”, de David Bowie (artista inagotable fuente de buena música) aparece al final para los créditos, luego que la opción principal de Nolan, “Paranoid Android” de Radiohead, no se pudo negociar. Hubiera sido interesante que parte de la multifacética canción pensaba utilizar Nolan.

Memento, titulada Amnesia en español, es un ejemplo más de la fascinación de Nolan por las maquinaciones de la mente, del umbral entre la percepción y las falacias de nuestro consciente (llámese fallas en la memoria, en los recuerdos, en los sueños), que también ahondaría en Insomnia (2002), The Prestige (2006), Inception (2010) y algunos aspectos de la trilogía de Batman. Su debut, Following (1998) lo había establecido como un cineasta hábil para los elementos básicos de una producción (trabajó con un presupuesto hyper-pequeño, escribió, dirigió, retrató y editó), pero fue Memento el que le anunció al mundo que un genio del cine estaba en ciernes.

P.S. aquí Nolan explica la película:

4.5 / 5

Grave

21 Sep

Felicidades, ha comprado usted un lobo cien por ciento de raza pura. Por favor siga las instrucciones aquí sugeridas para lograr la mejor adaptabilidad y manejo de su cachorro:

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Cinco, evite alimentarlo con carne cruda. Si lo hace despertará su instinto asesino y cazador.

– “El Salvaje”. Guillermo Arriaga. 2017

Raw le pusieron en inglés, Voraz en español, Grave es el debut de la directora francesa Julia Ducournau. Al filme lo precede los aspavientos mediáticos en torno a su supuesta capacidad para impactar a la audiencia, con los típicos cuentos de desmayos en las funciones festivaleras que normalmente incrementan la anticipación del público general. Pero también la precede su calidad como trabajo cinematográfico, acaparando buenas críticas en Cannes el año pasado. Pues estaba yo entre los que la anticipaba fuertemente, hasta que ayer tuve la oportunidad de verla en Netflix, y no cabe duda de que es un trabajo serio, estéticamente bueno sin llegar a ser espectacular, junto con un soundtrack eficiente y una dirección notable, para ser una ópera prima. Por el otro lado no puedo decir que este fue el filme que me dio una buena espantada, los sucesos grotescos son pocos realmente y la amenaza de lo que pudiera venir para Justine, la protagonista, no me terminó de titilar. Garance Marillier, como Justine, interpreta un personaje convincente, finalmente una muchacha deconstruida por su vicio inherente.

Se ha mencionado con frecuencia los paralelos artísticos entre esta película y el cine giallo setentero, y aunque la premisa de la chica inocente acorralada por su entorno maligno, los colores chillantes de noche, sangre especialmente brillante y un tétrico soundtrack (ahora con más harpiscordio!), le guardan una reverencia al género impulsado por Dario Argento, creo que sería solo digno de un holgazán resumir esta reseña en: “Suspiria Millenial”, así que venga.

Justine es la chica principal, que empieza su carrera en la facultad de veterinaria, donde su hermana mayor, Alexia, cursa actualmente, y donde sus padres también lo hicieron en su momento. La familia es estrictamente vegetariana. Como parte de los ritos de iniciación para los novatos, los veteranos los obligan a ingerir carne cruda de animal. Esto despierta en Justine su instinto voraz por la carne cruda, de preferencia humana. El despertar sexual de la chica dentro del primer año de la universidad, aunado a las fiestas y el alcohol, se unen en paralelo a su despertar como el monstruo que realmente es, no realmente una asesina, pero una devoradora de carne humana, y ya que no la venden en el supermercado…pues tiene que encontrar los medios para conseguirla. 

La metáfora de que su canibalismo representa su despertar sexual es obvia, así como las dificultades de una mujer joven por embonar en el mundo de adultos (porque patriarcado), esta incomodidad de una chica con su cuerpo ya había sido explorado por la misma directora en su corto Junior (2011), precisamente con Marillier como la estelar.

De lo mejor es la cinematografía; la escuela de veterinaria es un escenario ad-hoc para el suspenso, hay grandes animales por ahí, vivos y coleando, muertos sobre una plancha de metal, o desmayándose por los fuertes barbitúricos; la potencia de un caballo visto de cerca (lo suficiente para ver en sus ojos) es uno de los artificios del género del terror que más me gustan (se acuerdan del caballo en el ferry en El Aro?); hay una potencia indomable en el caballo que te hace sentir impotente, si es que la bestia decide enloquecer…Ducournau utiliza esto, y otras imágenes, de un cabello corriendo estático de una manera majestuosa (que recuerda a la primera proyección de la historia, El Caballo en Movimiento de Muybridge). Ducournau es sutilmente elegante en el manejo de las cámaras y los encuadres, lo cual ayuda a crear un ambiente sigilosamente macabro. Es suspenso bien construido, y uno se da cuenta de que tal vez el marketing de la película ha errado en tratar de venderla como un gorefest.

No, no hay zombies en esta película

Por otro lado, el desarrollo de algunos personajes es confuso, especialmente del de la hermana Alexia, que aunque cuenta con una actuación apasionada por parte de Ella Rumpf, no se termina por definir que rol juega en la vida de Justine: su mentora, su bully, su verdugo o su almohada?, los nexos que Alexia y Justine comparten en cuanto a el vicio destructor que las une es anticlimático cuando se revela, y quizás hubiera estado mejor servido si se hubiera guardado para el final. Ducournau trata de establecer un vínculo poderoso entre las hermanas, pero al final el vínculo es disparejo y no se sabe de dónde viene.

Raw es una ópera prima admirable por parte de Ducournau, será emocionante ver cómo crece esta cineasta. La película te puede gustar o decepcionar, depende de que prejuicios lleves a la sala de cine, pero una pérdida de tiempo no lo debe de ser para nadie.

3 / 5

Neon Demon

2 Oct

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La tercera es la vencida para Nicolas Winding Refn. Una ilustre carrera que empezó desde 1996 con Pusher, para dar paso a Bleeder (1999), dos adiciones a la trilogía de Pusher en 2004 y 2005, así como otros proyectos destacados tales como Valhalla Rising (2009) y Bronson (2008); sin embargo su carrera ha entrado en una etapa diferente a partir del éxito comercial y artístico de Drive (2011), donde a partir de ese éxito vino un descalabro (relativamente hablando) que fue Only God Forgives, la cual fue abucheada en Cannes del 2013, y que polarizó a los críticos con un estilo fílmico demasiado exótico para soportar algún tipo de narrativa interesante. Ahora Windin Refn vuelve más estético que nunca con Neon Demon, y las acusaciones de banal no se han hecho esperar…yo estoy convencido que algo está sucediendo con sus guiones en inglés (el guion de Drive no fue suyo, y aparte estaba basado en otro cuento, tampoco de su autoría), y seré obvio al decir que la trilogía de Pusher, así como Breeder y Valhalla Rising cuentan con un guion en danés. He platicado personalmente con Winding Refn, y es un hombre a todas luces inteligente, pero no domina el inglés al 100%; creo que estoy siendo ingenuo en pensar que su guion final no es moldeado por un nativo del inglés…aunque luego uno se termina enterando de cada cosa.

Elle Fanning es la presa inocente, virginal, que el demonio de neón se quiere devorar; el demonio en mención es aquel que representa la lujuria, la vanidad, el exceso, el consumismo, en general todo aquel mal bien identificado con la industria de la moda en Hollywood. Fanning es la nueva modelo Jesse, una niña delgada, rubia, de aspecto querubinesco; se supone que es tan bonita que su mera presencia provoca celos desmedidos en las modelos consolidadas, principalmente las robóticas Ruby (Jena Malone) y Gigi (Bella Heathcote) y hace babear a los directores de casting y diseñadores, más por cuestiones comerciales que por lujuria (por eso de las preferencias sexuales). Irónicamente al único que hace babear por deseo es a un asqueroso Keanu Reeves, en su papel de Hank, el dueño del motelucho donde se está hospedando Jesse, al todavía no contar con una vivienda apropiada. neon-demon-1

Jesse acepta los cortejos de un pretendiente, un joven llamado Dean (Karl Glusman) quien también retrata a la joven modelo en sus primeras sesiones, es el único que parece preocuparse genuinamente por el bienestar de la bella desamparada, el resto de los personajes son cuales fuerzas malignas que acechan a la desprotegida, como el resto de la cofradía de brujas en Suspiria de Dario Argento, obra representativa del cine giallo italiano que comparte similitudes estéticas con el Demonio Neón, principalmente en los chillantes colores que encandilan, el meticuloso trabajo en el audio, y la intención de ir acumulando el suspenso con poco diálogo. La simbología de Winding Refn es un poco burda, pero en un buen sentido, al estilo setentero. La virginal Jesse entra a una sesión fotográfica, donde el lente experimental de Winding Refn (junto con su directora de foto, Natasha Braier), compone una secuencia psicodélica con unos triángulos invertidos blancos (referencia al feminismo inocente de Jesse). Fanning, posa y posa, y parece sentirse cada vez más cómoda en su papel de vampiresa sensual; pronto los triángulos invertidos cambian de blanco a rojo (pero que podrá significar esta secuencia?), y para la siguiente escena, Jesse es más fría, cínica, hasta hostil con su pseudo-novio Dean.

El problema es que Winding Refn no le da seguimiento a esa “transformación” del personaje principal; como que a la película se le olvida y pronto continuamos con Jesse siendo acosada por los demás, incluyendo un león de la montaña que se mete a su cuarto de hotel en la madrugada para aterrorizarla. “Esta ciudad puede ser una selva Jesse, una selva de concreto”, me imagino a Winding Refn diciéndole al personaje principal…el resto de nosotros girando los ojos hacia el techo. La película está demasiado ocupada con su apariencia, para su desgracia, nunca se relaja ni se sincera como para inspirarnos algo de empatía hacia Jesse; y a diferencia del cine giallo, el supuesto “horror” anunciado en esta película no es espectacular, aquella sangre que se muestra en Demonio Neón hace tan poco sentido que parece que Winding Refn la metió a fuerzas.

Cool cool cool

Cool cool cool

Sin embargo preveo que esta película, al igual que Only God Forgives, se convertirá en una celebrada película de culto en unos 25 años; tiene violencia, es estética, y es enigmática; aparte, hablando puramente de sus visuales, aparte de las influencias recogidas del mencionado género del cine giallo de horror, el cine de Winding Refn en Neon Demon es contemporáneo, es del hoy y del ahora, y seguramente será un referente del cine en los 10’s, un filme que hoy en día se siente experimental pero para ser degustado en las grandes salas de cine comerciales. El talento de Winding Refn sigue intacto, su visión (daltónica, por cierto, como me comentó, de ahí los fuertes contrastes de color en su trabajo) sigue completamente intacta y con la capacidad de entregar trabajos exquisitos que dan ganas de lamer la pantalla…ahora que le pasen buenos guiones en inglés.

2.5 / 5

 

The VVitch

1 Aug

the witch 1

Una de las peliculas de horror mejor recibidas en los últimos años, La Bruja de Robert Eggers, es un viaje histórico hacia los inicios de la Nueva Inglaterra en el siglo XVII, solo unos años después de la llegada de los primeros pilgrims en el Mayflower, y unos treinta años antes de los juicios en contra de las brujas de Salem. Son los tiempos donde la resistencia de cada familia es puesta a prueba al momento de sembrar sus cosechas y criar su propio ganado, de adorar a Dios con cada poro de sus cuerpos, y de enfrentar las inclemencias de un clima norteamericano inclemente. Eggers, un antiguo director de producción, mantuvo un meticuloso cuidado sobre todos los aspectos estéticos que nos permiten sumergirnos por completo en aquella época, en aquel lugar; siete años de trabajo en preparar el proyecto por parte de un experto de la industria garantizaron que mínimo el filme iba a poder disfrutarse desde un punto de vista de producción…pero como muchos pudimos constatar, el trabajo final cumplió con eso y mucho más.

Quizás promocionada de manera equivocada como una película de terror/horror, los aficionados a los géneros slasher y gore estarán un tanto desilusionados al encontrarse con una película que pretende meterse por debajo de la piel por medio de un delicioso suspenso, labrado a través del suntuoso lente del director de foto Jarin Blaschke y el soundtrack agresivo de Mark Korven. Es el retrato de una familia puritana desmoronándose frente a las inclemencias de la naturaleza y a sus fervientes paranoias religiosas, pero Eggers no deja sobre la mesa un tratado psicológico sobre la disfuncionalidad familiar, le inyecta al ambiente una maldad ominosa que se esconde en el bosque y en el alma de cada miembro de la familia, especialmente (y de manera aún más espeluznante), dentro de los niños. Una fuerza malévola que se siente tanto antigua como sabia, se insinúa al principio y finalmente…pues hay que ver el filme.

La cabra "Black Phillip"

La cabra “Black Phillip”

La Bruja lleva el subtítulo de “Una leyenda de la Nueva Inglaterra”, o “Un cuento de la Nueva Inglaterra”, si usted así lo prefiere; Eggers se ve al mismo tiempo fascinado y atemorizado por la época que decidió reconstruir, basándose en antiguos recuentos de primera persona y documentos históricos. Los encuadres de Korven son clásicos, simétricos y a la luz de la vela en los interiores, cual pintura antigua de Rembrandt (o que también recuerda a Barry Lyndon de Kubrick), la mayoría de la acción requerida fue insertada en edición. El amplio uso del claroscuro le da un aire sombrío a la vida familiar y es claro que Eggers se ha sentido intrigado desde el principio por la solemnidad de la vida colonial. Sin embargo contrapone lo cotidiano de las actividades de una granja con las maquinaciones de fuerzas sobrenaturales, malévolas, que acechan a la familia desde el bosque. Esta es aquella historia, una de tantas, a las cuales se aluden en cuentos, historias, y trabajos cinematográficos, finalmente es aquella historia de “hace muchos, muchos años, donde cuenta la leyenda que ocurrió lo siguiente”, seguido por el recuento de algún terrorífico relato de antaño. Las (pocas) libertades fantasiosas y que incorporan elementos sobrenaturales vienen señaladas de antemano en el subtítulo del filme…por más inverosímil que parezca, Eggers nos advierte que estamos a punto de ver “un cuento”.

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En un decrépito salón de madera, el consejo de un antiguo pueblo americano se encuentra en pleno proceso de juzgar a William (Paul Ineson), quien con una voz que retumba como si fuera la de un enfurecido dios, niega a ceñirse a las tradiciones “liberales” (según él) del resto de estos puritanos. Habrá que ser muy persignado para que finalmente lo expulsaran del pueblo a uno con todo y familia por ser demasiado ortodoxo con su religión. William, su esposa Katherine (Kate Dickie, y por cierto, ambos miembros del mundo de Game Of Thrones), la hija mayor Thomasin (Anya Taylor-Joy), el hijo de en medio Caleb (Harvey Scrimshaw), y los dos gemelos menores Mercy (Ellie Grainger) y Jonas (Lucas Dawson) son obligados a abandonar el pueblo y asentarse en las afueras de un bosque lejano. Las cosas no marchan bien cuando el nuevo integrante de la familia, el bebé Samuel, desaparece literalmente debajo de las narices de Thomasin cuando jugaban a las afueras del bosque. El bebé no había sido bautizado y William, motivado por su extrema devoción, les explica de la mejor manera a los menores que el bebé ahora tendrá que arder en el infierno, como tiene que ser.

Al estilo de Antichrist, un animal metichón, en este caso un conejo, se aparece de vez en cuando para observar a la familia

Al estilo de Antichrist, un animal metichón, en este caso un conejo, se aparece de vez en cuando para observar a la familia

Es recurrente el sentimiento al ver esta película que el fanatismo religioso de esta familia, más que ser un aliciente espiritual, es un tipo de salsa del terror que vuelve cualquier conflicto en una casa del horror. La película de Eggers arremete contra el sentimiento de vulnerabilidad del espectador con criaturas diabólicas que se esconden en los exteriores boscosos, pero que dentro del seno familiar empiezan a carcomer la confianza que existe entre ellos. William, Katherine, y los niños, han sido completamente fieles a Dios, pero ahora él le ha arrebatado a su miembro más indefenso, y sienten que fuerzas malignas los acechan para hacerles cosas horribles. Esto desestabiliza mentalmente a los personajes y empieza la paranoia entre ellos.

La joven adolescente Thomasin, en ciernes de convertirse en mujer, es el blanco de desconfianza por parte de la madre Katherine y de los gemelos más chicos, quienes juran que la cabra Black Phillip, uno de los animales de la granja, les ha contado que Thomasin es una bruja. La hija mayor tampoco ayuda a su causa al jugar con los niños a pretender que en efecto es una bruja. Los deseos sexuales instintivos del niño Caleb recaen sobre la joven también, a quién se le ha empezado a desarrollar su cuerpo de mujer; y la desconfianza, o de plano envidia, de la madre Katherine, quien culpa a Thomasin por prácticamente todas las desgracias de la familia, causan que trate de convencer a William de que la vendan en el pueblo por una lana.

Es incierto si las imágenes del abductor o abductora del pequeño Samuel son parte de la realidad, objeto de la imaginación de los miembros de la familia o de nosotros mismos como público (según Eggers), lo que si vemos es una figura encapuchada corriendo por el bosque con el bebé para después sacrificarlo como parte de un grotesco ritual satánico. De entrada Eggers nos enseña un poquito más la pierna que la tan criticada El Proyecto De La Bruja De Blair, la cual dejó a miles de desesperados esperando a que apareciera la dichosa bruja, se habla de The VVitch como un ejemplo de recato en su dirección e insinuación en su terror, pero créanme que muchas otras películas independientes también han logrado asustar a su audiencia enseñando mucho menos. No impacta visualmente como por ejemplo Antichrist de Lars von Trier, pero si comparte algunos recursos estilísticos con aquella obra donde la interacción entre el hombre y la naturaleza es bella pero siniestra.

Para cuando desaparece el hijo Caleb al tratar de ir a cazar al bosque, debido a la falta de comida que él escucha es un problema constante en su familia, Eggers destapa a la bruja del bosque…o vuelvo a repetir, quizás es una meta-interpretación de lo que pudo haber pasado; Thomasin había acompañado al niño en su aventura, haciéndose presente en una desgracia más. El niño regresa un par de días después, en estado catatónico después de un (posible) encuentro erótico con la presunta bruja del bosque, la familia lo reconforta en su cama donde los monólogos del niño cada vez se vuelven más exóticos y espeluznantes, asemejando lo que le sucede a la víctima de un exorcismo.

El director Robert Eggers, en el set

El director Robert Eggers, en el set

De aquí en adelante la trama de The Witch le mete duro a las emociones, en lo que es una creciente serie de sucesos inexplicables y bizarros. Cabe mencionar que es interesante notar como algo tan risible como la cacería de brujas, o quema de brujas, o los juicios de Salem, eufemismos utilizados hoy en día para situaciones que parecen sacadas de Ripley, son reproducidos por Eggers de una manera real y convincente, nos hace sentir la desesperación y miedo de que un día eras una niña normal y al siguiente te están aventando al lodo al mismo tiempo que te llaman bruja, por más que tratas de explicarles que no es cierto, y así es como empezaban esos martirios.

El final de esta película es uno de los más memorables en últimos años, por lo menos dentro del género del terror, donde sabemos que se esmeran en entregarnos un gigantesco WTF al final de la función, como por ejemplo acá y acá (básicamente cualquier película sudcoreana de horror), pero en La Bruja, estás al mismo tiempo pidiéndole a Eggers que tome ese paso hacia al abismo y al mismo tiempo que no lo haga, no vaya a ser que se desprestigie la obra. Solo diré al respecto que el verdadero significado del título de la película se revela en las últimas escenas, al igual como lo hizo en su momento el clásico del cine italiano Ladrones De Bicicletas.

Veremos que nos depara a los nuevos fans de Robert Eggers en el futuro (y de la actriz Anya Taylor-Joy, o sea Thomasin, también), The VVitch es un trabajo lleno de pasión en su producción, recato y buen gusto en su lente y huevos en su trama, arriesga porque Eggers sabe que los críticos lo considerarían de demasiado buen gusto como para dejar que la trama explotara en el final, así que nos volteó a todos de cabeza. Pero no es nada más el final lo que merece aplauso, es una película diseñada para disfrutarse desde el primer momento, es finalmente una de aquellas historias antiguas que tienen muchos secretos por contar. Odio terminar con el cliché de que no es una película para todos, de que no es horror en el sentido de que hay mucha sangre, mucho gore, de que es aburrida…si le tratan de poner una etiqueta a este filme, en efecto, será difícil y pasarán un mal rato, si solo les gusta disfrutar del buen cine, entonces, provecho.

4 / 5

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