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The Good, The Bad And The Ugly

2 May

Este clásico del género western italiano fue incomprendido en su momento no tanto por falta de mérito artístico pero por simple esnobismo crítico, era impensable que un “spaghetti western” pudiera ser arte. Pero con el paso de las décadas solo se ha comprobado la calidad del trabajo del director Sergio Leone, el compositor Ennio Morricone, el cinematógrafo Tonino Delli Colli, así como el resto del equipo de producción italiano, y también los extras de Italia y España (donde se llevó a cabo la filmación) que le dieron color y realidad a este mundo cinematográfico. El mismo Roger Ebert revisó su antigua reseña de 1967 ahora para el nuevo milenio y acepta que había una predisposición por parte de la crítica para denigrar las producciones italianas de aquel género, solo para concluir que El Bueno, el Malo y el Feo es una de las mejores películas jamás realizadas.

La falta de sabor americano era una supuesta debilidad de la película, pero el género había perdido el brillo de la década pasada, cuando John Wayne, en películas como The Searchers, acaparaban las ventas en la taquilla. Leone tomó prestadas algunas técnicas del director John Ford para volver a retratar el viejo oeste con elegancia, utilizando esas tomas abiertas, retratando a los personajes a la distancia para después combinar la escena con dramáticos acercamientos a los rostros, de esa manera incluyendo la belleza del terreno desértico junto con las ansiedades de los personajes. Los sets mediocres de Hollywood fueron abandonados a favor de los paisajes rocosos del mediterráneo europeo, exaltando aún más el realismo de la cinta, y que se puede decir de la música que no sepa todo mundo, a excepción, quizás, de que se trata del soundtrack más reconocible de la historia, incluso para muchos que no la han visto; lo inconvencional de los números de Morricone, con gritos, aullidos, percusiones extrañas, tronidos, silbidos, etc., seguiría inspirando a muchos dentro de la industria musical muchos años después del estreno de la película, como por ejemplo lo que fue el primer sencillo de Gorillaz, “Clint Eastwood”. 

Lee Van Cleef como “Angel Eyes” o El Malo

Tampoco vamos a decir que Eastwood es una finura de la actuación (acaso alguna vez lo fue?), pero gracias al guión de Leone y otros italianos, habla muy poco, pero lo que si sabe hacer es sostener una mirada matona en el solazo…su personaje, el famoso “Hombre sin Nombre” (suena mucho mejor en español, hay que decirlo), es puro misterio, no se sabe de donde vino o a donde va, solo que sobrevive día a día. Algunos le dicen “Blondie”, por lo guero, y es el supuesto Bueno, del título de esta obra. Él tiene una relación incómoda con el Feo de la película, el grotesco bandido mexicano Tuco (Eli Wallach), a quien lo anda buscando la ley; así que “Blondie” lo entrega para cobrar la recompensa, para después soltarlo poco antes de que lo ejecuten y entre los dos se dividen la recompensa para llevar la farsa al siguiente poblado. Un día “Blondie” se cansa de la compañía de Tuco y simplemente lo abandona en el desierto, sin agua ni comida. Por azares del destino Tuco sobrevive y busca vengarse de “Blondie”. Así los hombres siguen con sus rencillas hasta que descubren un secreto, hay una una fortuna en monedas de oro escondida en un cementerio, para su desgracia solo uno de ellos sabe que cementerio, pero el otro sabe en qué tumba están las monedas enterradas. Así que muy a su pesar van a tener que viajar y colaborar juntos si quieren dar con el botín. 

El oro le pertenece al ejército confederado de la guerra civil norteamericana, quienes lo escondieron en lo que termina la guerra. La trama del Bueno, el Malo y el Feo tiene lugar en aquella época, durante la guerra civil. Mientras tanto el caza-recompensas “Angel Eyes” (el Malo de la película) anda trás la pista de un tal Bill Carson, y eventualmente se topa con “Blondie” y Tuco, y su aventura por recuperar esa fortuna. Los tres se van peleando hasta terminar en el icónico “mexican stand-off”, o sea los tres apuntando con la pistola, para ver quién se queda con el tesoro (de fondo suena “El Trio” de Morricone). Ya para estas alturas, o sea estamos hablando del final de una película de TRES horas, uno , entiende un poco el gusto de Sergio Leone por dramatizar lo que él entiende por el viejo oeste, sus filmes son casi como un ejercicio para ver hasta dónde puede llevar el cliché/estereotipo del género. Hay mucho descaro en su estilo y eso es a veces lo más refrescante de sus películas. Eso fue en parte lo que no sedujo a los críticos de la época, quienes estaban más acostumbrado al western del viejo Hollywood.

Eli Wallach como Tuco o El Feo

Pero quizás la mayor sorpresa para aquel que deguste este trabajo por primera vez sea lo tremendamente graciosa que es esta película, es en serio, es un guion retacado de chistes y bromas que, fíjese usted, como aligera la carga dramática de un western de tres horas. Y en efecto, el guion fue escrito por el dúo Age & Scarpelli (Agenore Incrocci y Furio Scarpelli, respectivamente), reconocidos por su trabajo dentro de la sátira. El humor inesperado es sorpresivo, así como la calidad de la producción para reproducir una tipo de mini-película dentro de una película, me refiero a las escenas de acción de la guerra civil, que por momentos se sienten como un elaborado espectáculo del cual “Blondie” y “Tuco” solo son espectadores.

The Good, The Bad & The Ugly duró por muchos años como una película incomprendida; pero finalmente el trabajo de esta producción italiana se ha beneficiado por la opinión más progresiva de las últimas décadas y ahora está disponible para aquellos que desean degustar un ícono del cine internacional.

P.S. Aquí el duelo final entre el Bueno, el Malo y el Feo; solo para los que ya la vieron y ya saben cual es el desenlace, es una escena que vale la pena revisitar:

4.5 / 5

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The Searchers

18 Apr

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El clásico de clásicos dentro del amplio trabajo del director John Ford, y un filme que no solo es considerado como uno de los mejores westerns, pero una de las mejores películas del cine norteamericano y el mundo. Aparte de las hermosas tomas del oeste norteamericano por parte de Ford, captadas a través del lente del director de foto Winton C. Hoch, The Searchers encara el tema de la conquista de los nativos a manos de los invasores anglosajones, impulsados hacia el oeste del territorio estadounidense en el siglo XIX por el supuesto “destino manifiesto”.

Otros westerns previo a The Searchers se habían limitado a retratar a los nativos como unas bestias salvajes despiadadas, y tanto Ford como el guionista Frank S. Nugent (quien se basó en la novela homónima de Alan Le May) no se distancian mucho de esa representación arcaica…pero esta vez ponen en tela de juicio las actitudes de desprecio y racismo por parte de anticuados anglosajones conservadores hacia ellos. En este caso vemos el repudio que Ethan Edwards (John Wayne) le tiene a los “comanches”, un desprecio quizás justificado, pues Edwards es un retirado soldado de la confederación sureña, quién pasó un par de años divagando por el desierto después de que había terminado la guerra civil. Uno solo puede imaginarse las atrocidades que le tocó vivir en carne propia deambulando por tierra de indios. Un sobrino postizo de Edwards, Martin Pawley (Jeffrey Hunter), es 1/8 “indio” y esto parece ser demasiado para el personaje de Wayne, quien no desaprovecha cualquier oportunidad para mostrarle su desprecio.

"Los buscadores" a punto de encontrarse con un grupo de "comanches"

“Los buscadores” a punto de encontrarse con un grupo de “comanches”

El odio de Edwards hacia los comanches llega a su punto más alto cuando después de una breve expedición, llega a casa de la familia de su hermano, quienes le han dado asilo desde su regreso definitivo, y los encuentra masacrados, la casa de adobe completamente quemada y a sus dos sobrinas desaparecidas, supuestamente secuestradas por los comanches para quien sabe qué tipo de barbaridades que les tienen preparadas. Edwards y Pawley se embarcan en una búsqueda que les toma años para recuperar a sus sobrinas. Recalcitrantemente el viejo Edwards acepta al joven Pawley como su pareja en el viaje, advirtiéndole “yo pongo las órdenes” y por las constantes amenazas de violencia que le muestra, parece que Edwards no dudará ni un segundo en dejar al joven en medio del desierto a su propia suerte. Edwards, aún en las pantallas de los conservadores 50’s, ya era un personaje anticuado; representaba ese llanero solitario, necio e incorregible, que empezaba a pasar de moda con el público de aquel entonces. Los artistas del viejo Hollywood, como Ford, estaban listos para dejarlos atrás, pero no de una manera tan descarada…insinuando solamente las “cualidades” norteamericanas que en “tiempos modernos” ya eran obsoletas.

SPOILER ALERT SPOILER ALERT SPOILER ALERT SPOILER ALERT SPOILER ALERT

El marco de una puerta es un símbolo recurrente en este filme. Especialmente cuando se le contrasta con la expansiva planicie norteamericana (cuyos encuadres fueron filmados en el estado de Utah) que uno puede admirar tan solo poniendo un pie fuera de la casa, pues el marco de la puerta hacia la casa de adobe parece como la entrada hacia una nueva era. Al principio del filme, cuando el vaquero grandulón de John Wayne reaparece en la casa de su hermano, se queda meditativo en el marco, pensando si será una buena idea el entrar…tal como si un hombre arcaico estuviera a punto de verse forzado en cambiar sus prejuicios y arraigados ideales. Al final, cuando Edwards entrega a la niña a lo que queda de la familia, todos corren hacia el interior de la casa, cruzando el marco sin pensarlo dos veces, Edwards nuevamente se queda en las afueras de la casa, olvidado por los demás a pesar del sacrificio de años que hizo por ellos, se toma el brazo en una señal de incomodidad, y finalmente decide no entrar, dando la media vuelta y regresando a deambular por el soleado desierto. Un final espectacular, que creo también hubiera funcionado si Wayne hubiera entrado, pues se pudo haber dicho que era el comienzo de una nueva era de héroes norteamericanos, pero independientemente de la “decisión” del personaje de Wayne o del guionista Nugent, en meter o dejar afuera a Edwards, me quedo con el simbolismo presente.

Edwards prefiere seguir a la intemperie, realmente como un llanero solitario, después de haberse “salvado” moralmente cuando finalmente encuentra a la pequeña Debbie (Natalie Wood), a quien originalmente la estaba buscando no para salvarla…pero para matarla!, ya que según Edwards la habían convertido en bestia los comanches en el momento que la llevaron a vivir con ellos. Esta trama del hombre en busca de la pequeña reaparecería en varios trabajos cinematográficos en el futuro. The Searchers (Más Corazón Que Odio, en México) fue la joya en la obra de John Ford y John Wayne y sigue siendo uno de los filmes más influyentes de la historia.

Edwards (John Wayne) mejor se va

Edwards (John Wayne) mejor se va

4.5 / 5

The Hateful Eight

29 Mar

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El octavo largometraje de Quentin Tarantino no terminó ser precisamente el majestuoso western que estaba esperando. Bien, pues en parte no me puedo quejar porque acababa de ver un espectacular western, a cuyo cinematógrafo le valió su tercer Óscar consecutivo. Y el séptimo filme de Tarantino recordamos fue la muy bien recibida Django Unchained, un épico cuento de venganza (como es costumbre de Tarantino) que retrataba esos paisajes nevados que nos gusta disfrutar en este género, acompañados de musicalización por parte de algunas viejas piezas de Ennio Morricone.

The Hateful Eight, Los Ocho Más Odiados, no resultó ser un western en ese sentido, no se sometió a los principios estéticos del género, sino más bien es un claustrofóbico juego de misterio donde ocho extraños, entre ellos convictos, caza-recompensas y militares, se encierran en una cabaña durante una tormenta invernal para darle rienda suelta a sus suspicacias y “sospechosismos”; es el típico caso de “cabin fever“, lo que aqueja a un grupo de personas encerradas en un mismo lugar. El diálogo, siempre un punto fuerte de Tarantino, vuelve a ser un acierto en este su octava película; es ácido, dinámico, captura la complejidad de las interacciones humanas y contiene esa buena dosis de humor que le esperamos, a veces demasiado obvio, pero que es parte de su sello como guionista. La trama en general es otra cosa, Tarantino trata de meter toda una época en una cabaña y pues simplemente no cabe; historias sobre la guerra civil, sobre el presidente Lincoln, sobre historias de venganza que suceden en otros condados del sur norteamericano; todo suena muy bien, pero nosotros ahí seguimos en la cabaña hasta el final de las casi tres horas, en lo que termina siendo un glorificado juego de “Clue”. the hateful eight 1

El elenco es diverso y colorido, lo que le resta un poco de monotonía a la claustrofóbica trama. Nuevamente aparece en un papel importante dentro de una película de Tarantino el actor Samuel L. Jackson, un una interpretación vil y sádica, pero que también cuenta con sus momentos donde aparece desprotegido y en profundo sufrimiento, se me hizo uno de sus papeles más interesantes en los últimos años. Jackson es el caza recompensas Marquis Warren, un desalmado ex-militante del ejército de la Unión durante la Guerra Civil Norteamericana, quien ahora transporta dos cadáveres hacia el pueblo de Red Rock en Wyoming, para ganarse una recompensa. En el camino se encuentra con Kurt Russell como John Ruth, quien va en diligencia por la nieve hacia el mismo pueblo a entregar en persona a una fugitiva, Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh)…y a toda la comitiva se les une otra persona buscando raite, el Sheriff Chris Mannix (Walter Goggins), y quien resulta será el nuevo Sheriff del pueblo a donde todos se dirigen…o sea que será el que le pague a los personajes de Russell y Jackson sus recompensas, así como el que personalmente ordene la ejecución de Jason Leigh en la horca…lo que pone a pensar a los involucrados y se empiezan a entrecruzar sus intereses.

Ante una nevada implacable, los viajeros de la diligencia buscan refugio en un pequeño motel, llamado “Minnie’s Haberdashery” (“La Mercería de Minnie”) donde se topan con otro grupo de personas, entre ellos el retirado oficial sureño de la Confederación, el General Sanford Smithers (Bruce Dern), un mexicano amigable llamado Bob (Demián Bichir), un forastero en camino a visitar a su madre, llamado Joe Gage (Michael Madsen) y un simpático pequeño hombre inglés, Oswaldo Mobray (Tim Roth). Como usted seguramente ya lo pudo haber imaginado, no todos los personajes son las personas que dicen que son; hay individuos truculentos, sangrientos y sin escrúpulos entre la comitiva y sus diferentes intereses irán dándole un giro más violento a esta trama de Tarantino. La ausencia de la mentada Minnie es uno de los primeros indicios de que no todo es lo que parece.

El director de foto, Robert Richardson, filmando en 70 mm.

El director de foto, Robert Richardson, filmando en 70 mm.

Parece que Tarantino sigue queriendo probar sus capacidades como director bajo condiciones extremas, tal como el caso de la pelea entre “La Novia” y 88 asesinos japoneses (el “Crazy 88”) en la primera parte de Kill Bill, donde dijo “si no me sale, entonces no soy tan bueno como pensaba”…ahora Tarantino quiso encapsular toda la acción de un western en una sala, que cuenta con una chimenea y unos cuantos sillones. Si el director quería que la suspicacia fuera in crescendo hasta explotar, literalmente, en un montón de sangre y vísceras (o vísceras hechas puré, que se asemejan más a simple sangre), no puede decir uno que no lo logró…y que no fue aumentando la tensión con mano maestra, ayudándose, claro, de las piezas musicales del maestro Ennio Morricone, quien compuso el soundtrack para su primer western en 34 años. Tarantino, quien ya había utilizado el trabajo del compositor ampliamente en sus filmes pasados, ahora tuvo el lujo de contar con material original, escrito específicamente para su película.

Pero The Hateful Eight, se siente más como un reto personal de Tarantino hacia Tarantino que un sincero esfuerzo por entretener a sus seguidores. Aunque haya salido a promocionar la obra en 70 mm como parte de una proyección ambulante, un roadshow, cosa que no se hacía en décadas (y como dijo él mismo después de analizar los gastos vs. los ingresos: “ahora ya veo porqué”), el mismo roadshow refleja a final de cuentas algo innegable de Tarantino: un amor inmenso por el cine, tanto como un tipo de arte, como un estilo de vida. Tampoco le ayudó a Los Ocho Más Odiados que le tocó ser el jamón dentro de un sandwich western, donde tuve la oportunidad de ver The Revenant antes de ella, y The Searchers, el clásico de John Ford, justo después…estoy seguro que Tarantino estará muy preocupado al respecto.

Pero a final de cuentas, y desgraciadamente, mi película menos favorita de este director. Incluye sus sellos característicos, un guion agudo y cómico, acción y violencia desmedidas, pero en este caso faltó el descaro tarantinesco para atrapar a su público y llevarlo por el camino de una historia descabellada, no sentarlo a mamarse las intrigas de un juego de mesa. Ese descaro cinematográfico no llegó a “La Mercería de Minnie”.

2.5 / 5

The Revenant

23 Feb

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El Renacido (en español) es un explícito recuento por parte del director Alejandro González Iñárritu sobre lo indomable que es el espíritu humano, en este caso como impulsa una odisea épica basada en hechos reales, específicamente la de la novela de Michael Punke “The Revenant”, la cual, en turno, fue inspirada en el frontiersman Hugh Glass, el cual fue abandonado por sus compañeros tras quedar severamente incapacitado después de una pelea con una osa grizzly. Glass gateó, se arrastró y sobrevivió como pudo para cobrar venganza y recuperar sus pertenencias, lo cual es demasiado mundano para la visión siempre desbordada de Iñárritu, así que le agregó otros elementos sentimentalistas como una esposa muerta, un hijo mitad nativo – mitad europeo, y otros detalles para que terminara de cuajar el pathos dentro de la historia.

El esfuerzo físico que el elenco de actores para The Revenant tuvo que soportar fue casi un fetiche para la prensa de espectáculos durante los últimos meses de filmación (principios del 2015), incluyendo una descabellada historia de Leonardo DiCaprio siendo violado por un oso, aunque ahora ya sabemos que dicho oso fue totalmente producto de los efectos computarizados CGI por parte de Industrial Light & Magic. Son contadas las escenas que utilizan esta tecnología, Iñárritu explicó al respecto que hubiera sido más fácil para todos filmar enfrente de pantalla verde mientras platicaban y tomaban café, pero que en ese caso hubieran acabado con una mierda de película. La actuación de DiCaprio es potente y de lo más extenuante físicamente que algún actor haya podido aguantar…el frío corroe los huesos, las heridas de su cuerpo arden con cada respiro y aparte el desgaste emocional del personaje está a flor de piel en el semblante del actor en cada escena…todo esto con poco diálogo de por medio, cabe mencionar. A pesar de la rudeza del personal de DiCaprio, Iñárritu, y su co-escritor para esta ocasión, Mark L. Smith, demuestran lo frágiles que somos los seres humanos cuando estamos sumergidos en la bella y abundante naturaleza, donde hasta un tipo como Hugh Glass, necesita refugiarse en el cadáver de un caballo solo para poder sobrevivir la noche fría y  donde un mordisco a un pedazo sin cocinar de órgano de bisonte lo hace vomitar. the revenant 5

La temática rústica de la trama y la locación no apabullan al público después de casi dos horas y media gracias al trabajo de cámaras del “Chivo”, Emmanuel Lubezki. Mucho se ha hablado de las nominaciones de Iñárritu y DiCaprio para los premios de la Academia, pero si hay un candidato seguro a llevarse el premio (su tercero al hilo, lo cual debe ser algún tipo de record), es precisamente el director de cinematografía que en este caso, es bien sabido, utilizó únicamente luz natural para filmar…lo que redujo bastante los tiempos disponibles cada día para grabar, aparte de las dificultades técnicas para poder captar las escenas con una fuente de luz impredecible y se puede decir: automáticamente de menos potencia a la artificial. La mano de Lubezki, a quién Iñárritu ha calificado como “un maestro de la luz y la sombra”, se encuentra presente dándole la fluidez de un ballet a escenas sangrientas entre los comerciantes de pieles blancos (entre ellos el personaje de DiCaprio) y los indios Arikara de la región, los cuales se encuentran tras la pista de la secuestrada hija del jefe de la tribu, en una trama que evoca a la de otro western emblemático, aquella de The Searchers con John Wayne.

DiCaprio, Hardy y González Iñárritu

DiCaprio, Hardy y González Iñárritu

No son pocas las tomas de Lubezki, bajo la dirección de Iñárritu, que estudian y contemplan la hermosa naturaleza del bosque, entre cristalinos ríos e imponentes pinos de tremenda altura, el talento del “Chivo” sale a relucir si acaso un poco a cuesta de la trama del director; a cuyo filme se le ha criticado por ser repetitivo y lento. Pero es esencial que el espectador simpatice tan siquiera un poco con la odisea de 400 km de DiCaprio, mínimo chutándose unos 160 minutos de película en una cómoda butaca. Los peligros que enfrenta DiCaprio no son solo naturales, sino también se enfrenta a los defectos e intereses del hombre, como el de John Fitzgerald, interpretado por Tom Hardy, el cual no siente ningún remordimiento en dejar al personaje de DiCaprio a que se muera en plena intemperie, incluso lo ayuda un poco enterrándolo vivo, para después poder alcanzar al resto de la expedición en el fuerte Kiowa, expedición liderada por el general Andrew Henry (Domhnall Gleeson), y cobrar del mismo general una buena suma de dinero por supuestamente haber atendido al moribundo Glass. Lo peor del caso es que el personaje de “Fitz” es simplemente práctico y avaro, no es un villano cualquiera sin motivaciones, le explica a sus colegas porqué necesita el dinero y porqué el tiempo apremia en esta empresa que se supone está principalmente ocupada por atrapar pieles para después comercializarlas, el personaje de “Fitz” es simplemente demasiado práctico, que hasta cuando trata de convencer a los jóvenes de que el moribundo Glass debe de quedarse atrás, uno empieza a pensar: “pues si tiene algo de razón”. El personaje de Tom Hardy es como el capitalismo desbordado norteamericano que arrebata y pisotea a los desprotegidos no porque sea malo, pero porque es su razón de existir, amasar ganancias. El espíritu indomable de DiCaprio, por el otro lado, viene a representar la valentía y decisión por parte de los hombres blancos que expandieron el territorio norteamericano y “ganaron” el Oeste, guiados por fuerzas especiales que habían decidido que el “Destino Manifiesto” era el plan a seguir. the revenant 1

En cuanto a valentía y decisión dentro del ámbito cinematográfico, El Renacido, quedará en los anales del séptimo arte como uno de los esfuerzos más extremos a los que ha llegado un grupo de hombres y mujeres por intentar alcanzar las escenas más auténticas que pudieran haber sido captadas con el lente, desde las gélidas tierras de Calgary, en Canadá, hasta el fin del mundo en la Patagonia argentina. Igual y es un error condicionar el gusto por un trabajo artístico en base a, o tan siquiera considerando, los detalles de su producción. Pero en el caso de The Revenant, este es uno de los aspectos que se pueden disfrutar a la par de solo la película per se, es la oportunidad de disfrutar una obra de verdaderos artistas dedicados y consumidos por su arte.

4.5 / 5

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10 Mar

Dos cosas pude concluir de esta película: 1 Matt Damon no tenía nada que hacer en ella y 2 Desgraciadamente concluyo que no soy fan de los hnos. Coen :(, después de engañarme varios años a mi mismo creyendo que me gustan los Coen, incluso diciendole A OTRAS PERSONAS que me gustan los Coen: llego a la conclusión que no es cierto. Y no que me disgusten tampoco, simplemente que no están entre mis directores preferidos como yo creía; y que, a excepción de Fargo, no he visto película de ellos que realmente me cautive. Después de tanta expectativa, sucedió con The Big Lebowski, sucedió con No Country For Old Men, y sucedió hace poco con A Serious Man…y cuando me enteré que ellos fueron responsables de The Ladykillers me hice como si no hubiera escuchado eso.

Esto no quiere decir que la película no sea buena. Es una película de periodo, del “viejo oeste”, muy bien construida y muy fiel a las realidades de su época (de acuerdo con lo visto en Back To The Future III). Tan bien hecha que es imposible verse sin subtítulos, a menos que uno halla crecido entre vaqueros y putas. Jeff Bridges genial como era de esperarse, ese tipo podría ser un sillón en su próxima película y me cae que me la creo. Matt Damon normalmente entrega calidad, pero esta vez no fué; entiendo que no es su culpa, sino de la historia escrita hace mucho tiempo, el creer que su personaje está tan tan determinado en aprehender al tipo malo a riesgo de su propia salvaguardia únicamente por el motivo de guardar la ley. No se, hubo algo ahí que no hizo click.

Ahora, podría decirse que fué irresponsable (para alguien tratando de convertirse en un conocedor del cine) haber visto esto sin primero haber visto la versión original de los 60’s con John Wayne (ni que decir, de haber leído la novela. pffft). Pero como todavía no me encuentro en algúna posición de responsabilidad, me tomaré la libertad de revertir el proceso y haber visto esta, luego la de John Wayne…y quizás algún día leer la novela :)

3 / 5

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