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Tiempo Compartido

31 Dec

Una interesante película de parte de Sebastián Hofmann que resulta ambiciosa en su concepto, porque a pesar de que no es una trama complicada, es un reto en cuanto al tono del filme: un drama de suspenso con tintes cómicos; son varios aspectos a considerar como la iluminación, el soundtrack, el diálogo, los encuadres; se tiene que encontrar un balance en todas estas cosas para poder atinarle al tono general que el director quiere plasmar. De ahí que es difícil encontrar la identidad de esta película, se supone que me tiene que dar miedo o me tiene que hacer reír, o un poco de las dos?, y creo que el equipo de marketing tampoco supo que hacer exactamente con este producto, aunque ya sé que está de hueva los posters hollywoodenses que quieren meter toda la trama en un afiche, pero tampoco era fácil descifrar la naturaleza de esta película por sus promocionales.

Eso no quiere decir que no sea bastante entretenida, la cinematografía de Matías Penachino, bajo la dirección de Hoffman, es muy bien lograda y hay algunas tomas bellas. Las actuaciones son ejemplares por parte de todo el elenco, empezando por Luis Gerardo Méndez (Pedro), y uno de los mejores actores de personajes secundarios, Andrés Almeida (como el némesis de Pedro, el amigable Abel), así como el amuleto del cine mexicano, Miguel Rodarte (como Andrés), su esposa en la película, Montserrat Marañón (como Gloria) y el interesante casting de RJ Mitte, el hijo de la familia en Breaking Bad, como el ejecutivo de ventas, Tom.

No puedo decir que no hay tomas bien compuestas, como esta de la alberca

Todo sucede en un viaje de Pedro (Méndez) con su esposa y su hijo a un resort en la playa llamado Everfields (que es representado por el Princess de Acapulco, con sus icónicos edificios en forma de pirámides mayas), pero una vez llegando a su villa, se encuentra con que la policía está afuera insistiéndole que el lugar también está rentado por Abel (Almeida) y su familia; así que ambos acuden con el gerente del resort para llegar a un acuerdo. Y es en momentos como estos que uno tiene que conectar muchos cabos sueltos, el guion da unas pistas muy tenues sobre que alcance, realmente, tiene el plan siniestro del corporativo Everfields para afectar la vida de Pedro. Y resulta muy molesto para Pedro cuando su esposa y su hijo empiezan a compenetrarse con Abel y su familia, compartiendo la alberca con ellos y participando todos juntos en algunas actividades del resort.

Al mismo tiempo vemos las actividades de Gloria (Marañón), una ambiciosa vendedora de Everfields que, bajo el tutelaje de Tom (Mitte), quiere llegar a formar parte del círculo interno del corporativo, todo mientras su esposo Miguel (Rodarte) se sumerge en una depresión, con el aparente auxilio de medicamentos que le recetan para su condición mental. El juego de los medicamentos, que también le recetan a Pedro después de un accidente de tenis, parece que tiene una mayor importancia en la parte siniestra de la trama, mayor a lo que Hoffman y el co-escritor del guion, Julio Chavezmontes, lograron comunicar. Son como estas, las flaquezas del guion que uno puede dilucidar.

Hay unas tomas innecesarias que sirven más para que Hofmann y Penachino flexionen el músculo técnico, como una toma entre Pedro y su esposa, Eva, donde vemos sus reflejos en el agua de la alberca mientras discuten, dando la primera impresión de que alguien los observa desde el fondo de la alberca, es un tipo de toma que no dice nada en cuanto a su lenguaje cinematográfico, pero no puedo decir que no es atractiva. Algunas escenas parecen incompletas, como la del accidente durante la clase de tenis con el trainer argentino, a quién lo vemos hablar, lo vemos de lado, lo vemos a la distancia fuera de enfoque, yo no pediría mucho más, solo un enfoque a la cara, para ver quién está hablando. Es como simple sentido común cinematográfico.

Un ominoso cielo de rojo neón cuelga sobre la villa de la familia durante las noches, parte del corporativismo asfixiante

El anti-corporativismo es rampante en Tiempo Compartido, y somos testigos de cómo una superficial cultura corporativa, con sus clichés vacíos (“lo acercamos al paraíso”, reza el molesto eslogan de la empresa, y se lo repiten al cliente ante cualquier inconveniente), las luces de neón incesantes por la noche, mucho plástico por todos lados, crea un ambiente claustrofóbico para los personajes. El estado de Andrés, que deambula cual zombie o paciente de una lobotomía, por los pasillos del resort, parece que es el resultado final de la malvada cultura corporativa aplastante y desmoralizante; como si las autoridades fascistas de la novela Brave New World estuvieran a cargo de un destino turístico, y buscaran la manera de controlar a sus sujetos a través de la complacencia y la felicidad vacía. El excelente soundtrack de Giorgio Giampà, con unos instrumentos de cuerda de sonido aparentemente desafinado y una percusión insistente, enfatiza la cualidad tenebrosa pero cómicamente patética, del entorno de los personajes. Y algunos tributos a películas influyentes se dejan ver, como la lavadora que arroja un caudal de agua teñida de rojo color sangre, que puede ser una referencia al elevador sangriento del Overlook Hotel en The Shining, otro lugar donde un hombre se volvió loco de tanta paranoia.

Pedro está convencido que todos, con excepción de su familia, están tratando de dominarlo, y puede que no esté tan equivocado. Time Share (título en inglés) es una película con altos niveles de producción, pero que todavía representa para Hofmann algunos problemas en el guion y el tono general. Sin embargo, es recomendable como algo definitivamente entretenido.

2.5 / 5

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Paraíso

5 Feb

paraiso 1

La directora Mariana Chenillo (Cinco Días Sin Nora) y el productor Pablo Cruz han encontrado en el cuento homónimo de Julieta Arévalo una emotiva historia de amor en pareja cuando es puesto a prueba por una colección de agentes externos… e internos, pues la mayoría de los conflictos en la trama de Paraíso suceden a partir del hecho de que ambos, Carmen (Daniela Rincón) y Alfredo (Andrés Almeida), padecen de sobrepeso.

La pareja comparte una vida plena en Ciudad Satélite. Ambos tienen sus kilos de más pero esto no les impide ser ampliamente felices. Para que el público no se distraiga haciéndose preguntas a media trama, Chenillo quita los tapujos y retrata a la pareja teniendo sexo desde la primera escena… ahí está, ¡supérenlo!

Carmen y Alfredo habitan su burbujita de amor en pareja y deambulan por su burbuja más grande llamada Satélite protegidos por la familiaridad de su situación. Cada uno representa un tipo de espejo para el otro, cuando se asoman casi pueden verse a sí mismos sonriendo; hasta se visten igual con sus sudaderas rojas. Viven lo que podría ser una definición de paraíso.

Sin embargo, a Alfredo lo promueven a la malvada Ciudad de México, donde pululan seres superficiales y vanidosos que obligan a la pareja a sentir la necesidad de bajar de peso. Resulta doloroso para Carmen aceptar que Alfredo logra tener más éxito en este nuevo emprendimiento ayudados por el grupo/secta tipo WeightWatchersliderados por un excelente Luis Gerardo Méndez (Javi en Nosotros Los Nobles), quien se roba cada escena en la que aparece con sus gestos afeminados y fleco necio… aparte sabes que alguien se toma en serio la pérdida de peso cuando se refiere a la comida en general como “satán”.

El salir de su zona de confort, además de sufrir la metamorfosis de su espejo y su mundo, hacen que Alfredo parezca ser demasiado para Carmen, pero, como sabrán aquellos recién ofendidos por la palabra de la S, “Dios aprieta pero no ahorca”.

Cabe destacar el trabajo del equipo especializado en maquillaje de Matthew Mungle en Los Ángeles, quienes, a través de prótesis faciales y corporales, le permitieron al personaje de Almeidaalcanzar las disparidades de peso observadas en su personaje.

Es difícil encasillar a Paraíso en un género específico que le quede correctamente, lo mejor es recurrir al choteado término Dramedy. El guion de Chenillo incluye chistes audaces y buen timing en las actuaciones para lograr sustraer unas buenas carcajadas del público, al mismo tiempo que las escenas de conflicto y reflexión golpean las emociones más sensibles.

Aquí una entrevista con la directora:

Para la revista Indie Rocks!

3 / 5

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