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The Great Gatsby – – – Léeme “oldsport”

15 Feb

the great gatsby 1

Es precisamente el cariño que le tengo a la novela original lo poco que me simpatiza de este desgraciado proyecto…o lo que me hace odiarlo todavía más; ya no se. El director Baz Luhrmann hace entrega de un espectáculo visual que se ahoga en sus enormes pretenciones y que fue mal, mal, pero mal asesorado por personas que realmente necesitan revaluar el concepto que tienen sobre el “buen gusto”. Me refiero claro a Jay-Z, cuyas canciones de hip-hop junto con versiones estilizadas de canciones de Beyoncé, y una tremenda cantidad de product placement de Moët & Chandon (elixir preferido de los raperos) me mantuvieron unos segundos de más viendo los créditos solo para confirmarlo, es posible que ya lo había escuchado con anterioridad, y ahí estaba: Productor Ejecutivo – Jay Z. No es suficiente para el rapero formar parte del jet-set contemporáneo de Nueva York, ahora es necesario insertarse en la HISTORIA de la ciudad.

Su complice perfecto lo encontró en Luhrmann, quien le quita a la ciudad de Nueva York el realismo espléndido que tenía durante la década de los roaring 20’s por medio de un abuso en efectos especiales y un mundo artificial completamente construido en post-producción; los paisajes urbanos y campestres por donde deambulan los personajes de Fitzgerald no parecen en ningun momento lugares de verdad que alguna vez existieron. No le hubiera pedido a Luhrmann que construyera una ciudad de hace noventa años, pero ni siquiera los momentos donde Gatsby se asoma por su ventana, o Nick parado en su patio, parecen reales por Dios. Todo parece un rimbombante cuadro al que se le aplicaron muchos pincelazos de más. Aparte que onda con el look art-decó exagerado por todos lados hasta en el poster promocional?, la historia es de 1922, el art decó no entró en popularidad hasta los 30’s.

Hay muchas “libertades creativas” obviamente, todas con el propósito de ensalzar  el furor de una década que no necesita adendos. Era la posguerra, o el periodo conocido como “entre guerras” y los Estados Unidos estaba viviendo un importante boom económico, la gente corría hacia Nueva York para hacerse de algo de aquella “plata que rugía por las calles” (asi dice un amigo argentino). Uno de ellos era Nick Carraway (Tobey Maguire) quien consigue un trabajo en Wall Street como un principiante corredor de bolsa; Nick es un joven hambriento y trepador, por ello se hace de un modesto hogar en la parte de Long Island conocida como West Egg, donde su casucha recibe poca luz solar, ofuscada por las grandes casonas a su alrededor, especialmente la de su vecino misterioso Gatsby (Leonardo DiCaprio); un personaje enigmático e inescrutable que agasaja a la élite neoyorquina con tremendos bacanales que incluye algo así como cientos de litros de alcohol, bailarinas de can can, esculturas de hielo, todo el show.

Uno de los partysones de Gatsby

Uno de los partysones de Gatsby

Precisamente porque es inescrutable, el gran Gatsby entabla una amistad con su vecino Nick, al parecer de manera desinteresada pero pronto salen a relucir las verdaderas intenciones de Gastby. Resulta que Nick es primo de Daisy Buchanan (Carey Mulligan), una socialité del otro lado del muelle en East Egg, casada con un ricachón de abolengo: Tom (Joel Edgerton), y amor platónico de Gatsby. El personaje de DiCaprio fraguará con su recién camarada Nick la manera de recuperar a su amada ante la mirada celosa de Tom. Para los que conocen la novela, sabrán que no es una simple historia de amor sino un drama que incluye muerte, excesos y una mirada recelosa hacia la clase alta y la manera en que pueden tomar tan a la ligera los sentimientos sinceros de los “comunes”.

No se le puede culpar a la película de no tener sabor, pero la cámara de Luhrmann infla las escenas de tal modo que distrae de la trama. Es difícil engranarse con la seriedad de la historia cuando de plano sueltas una carcajada por lo ridículo que fue puesta una toma; ejemplo cuando Nick visita la casa de su prima Daisy por primera vez y ante la dirección de Tom, al unísono cuatro meseros abren las puertas del desayunador al mismo tiempo en cámara lenta, Luhrmann pretende decir “esto es lujo hedonista desmedido”, pero lo único que uno puede decir es “no puede ser”. Aparte de que hay errores más básicos, como diálogo derrepente bañado en eco por ninguna razón (cuando Tom llega con el mecánico George Wilson), diálogo que no se sincroniza con el movimiento de las bocas (Nick & Gatsby en el auto) y el saxofonista negro derrepente animado en computadora (para qué?)

Dicaprio entre flores y macaroons

Dicaprio entre flores y macaroons

Gatsby, la película, se esfuerza demasiado. “Rapsodia en Azul” en conjunto con unos cohetes estallando en el cielo nocturno en cámara lenta durante una de las fiestas luce tan trillado incluso si no haz visto Manhattan de Woody Allen. Es en esta escena que conocemos a Gatsby por primera vez, dando el conocido brindis; la interpretación del Gran Leo es de los mejores aspectos del filme, no le cuesta trabajo encender a su personaje con pasión facilmente cuando se enoja o sinceramente sentirse dolido por la ausencia de su Daisy, aunque a veces parece mal dirigido (estas en todo Luhrmann!) como cuando espera demasiado ansioso en la sala de Nick la llegada de Daisy…no necesitaba ser tan expresivo y quisquilloso, Gatsby se hubiera realmente delatado con un par de gestos solamente. Sorprendentemente, Mulligan no brilló como la pseudo-flapper Daisy tal como lo esperaba. Maguire ya sabemos: meh.

No es tanto que sea malísima, no es malísima y la verdad es que a pesar de todo: entretiene. Pero es más la decepción lo que me aqueja, realmente tenía altas expectativas para El Gran Gatsby, especialmente cuando me enteré que el Gran Leo estaría en el protagónico, pero me hubiera calmado un poco ante la primer pista de que el director era el mismo de Moulin Rouge!. Luhrmann en serio que intenta, preserva algunos fragmentos de la prosa de Fitzgerald de manera que se deslizan por la pantalla, reconociendo el verdadero atractivo de la novela; pero es poquito dentro de esta sobre-producción hiperbólica y extravagante. Hasta la próxima, “oldsport”.

3 / 5

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Shame – – – Awkwaaaaaaard!

21 Jan

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Antier en la noche pude ver esta gran película. A mi no se me hacia que hubiera gran problema con el vato, pues veia porno, “big deal” no?; la andaba viendo también en la lap del trabajo, que ahi si se me hizo era una señal de alguien que no se podía controlar. Pero no fue hasta el final que en una noche como que se desquicia y da rienda suelta por completo a su calentura que me quedé “ay guey!”. Hasta ese entonces había más bien una tensión reprimida en el personaje, Brandon por cierto, interpretado perfectamente por Michael Fassbender, siempre con la quijada apretada, algo escondía, vivía en tremenda culpa y pena (shame) de su propia persona. Tiene un sentmiento muy, pero muy parecido a alguna obra de Darren Aronofsky, como El Cisne Negro o El Luchador; hasta el soundtrack se asemeja al trabajo que Clint Mansell normalmente hace para las películas de Aronofsky: música clásica austera que aumentan el poder emotivo de las escenas; como unas notitas de piano cuando Brandon ejercita por las calles de Manhattan.

Tenía expectavias altas para esta película, ganó un montón de premios, notablemente en el festival de cine de Venecia, y Fassbender fué nominado para mejor actor en los Golden Globes del 2012. Es una producción británica. Vaya que no decepciona, el guión de Abi Morgan y el director Steve McQueen (nada que ver con el legendario actor), mas la estoica actuación de Fassbender nos hacen simpatizar por un tipo guapo, rico, exitoso y perverso de Manhattan, no es fácil. Este “mounstro” citadino sufre cada segundo de su vida, menos cuando está acompañado en la cama, y es digno simpatizar con todas estas personas que luchan contra sus “demonios” día a día, no tiene que ser una adicción al sexo, pero están los alcohólicos, violadores, drogadictos, los que luchan contra la comida, los de los problemas alimenticios, y hasta los que luchamos contra, afortunadamente nada más, la impuntualidad. Es también un poco más fácil simpatizar con Brandon porque su personaje creo que tiene un trauma infantil, que no se menciona explícitamente en la historia, pero lo explico más abajo.

– – – OJO SPOILERS ABAJITO! – – – VE LA PELICULA PRIMERO

Carey Mulligan es la hermana de Brandon, Sissy. Ella no vive en Manhattan pero en Nueva Jersey, donde crecieron los dos. Ella alberga sueños de fama como cantante y de vez en cuando le cae a Brandon en NY para dar uno que otro toquín, cosa que a el como que no le agrada mucho y más bien le incomoda. Creo que la clave en entender su problema está en la relación intensa que tiene con su hermana, pero da el aspecto que solo es intensa para él, para ella es más casual. Las rencillas que ocurren entre ellos el las magnifica a la décima potencia. Hay un coraje de él hacia ella que hierve a fuego lento desde hace quien sabe cuanto tiempo, a veces estalla una burbujilla por aquí y por allá. Yo pienso que ella es la hermana mayor y alguna relación insestuosa hubo entre ellos de pequeños, ella sabe de sus problemas sexuales y es en el mensaje que le deja en el celular en el final lo que me hizo confirmar mis sospechas, cuando le dice algo como: “no es que seamos malos, venimos de un mal lugar”.

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Los carnales

4.5 / 5

 

Drive – – – Eighties revival

10 Oct

Eighties revival es lo que le llamo a esta corriente artística fuertemente influenciada por los gustos y tendencias de la década de los 80’s sin caer en parodia, ni tener que tomar lugar en esa decada, pero es claro que hay algo sobre el proyecto que le hace tributo a lo mejor de esa época. En este caso se trata de una película de acción con tomas en cámara lenta con música inspirada en la electrónica y synth-pop de aquellos tiempos que soprendentemente funcionan y evitan caer en los clichés normalmente relacionados con el género de acción de los 80’s. De la música, a la moda, a la tipografía en los promocionales, y especialmente un estilo de dirección que sobre-dramatiza los acontecimientos y los personajes.

A pesar de que no llega a romper esquemas ni presenta nada que no hallamos visto antes, Drive se siente como la película de acción más original de los últimos años y viene a refrescar un género donde los estándares eran proyectos de 90 minutos de efectos computarizados; Jason Statham brincando de un puente a un carro, de una moto a un carro, de un carro a otro carro y personajes directamente sacados de comics (literalmente). La producción apostó fuertemente por Ryan Gosling, en un papel que nunca había hecho, y el güero tuvo control sobre la elección del director y metió mucha mano en el script. El estelar es un personaje del cual nunca conocemos su nombre que trabaja como doble en películas de acción de día y es el conductor designado para robos y asaltos que requieren de un verdadero cirujano si en cuestiones de conducción se trata y que conoce la ciudad de Los Ángeles como la palma de su mano; estas cualidades las vemos ejemplificadas en la primera escena de acción donde El Conductor logra evadir con facilidad a esos omnipresentes helicópteros de la LAPD en pleno downtown; la mayor preocupación de El Conductor en esta escena es el seguir el partido de los Lakers en el radio; ciertamente, uno piensa, este tipo ha estado en una situación similar más de dos veces.

A diferencia de otros héroes de acción llenos de vigor y un seco sentido del humor, El Conductor es un personaje hermético que pronuncia su primer línea ya avanzada la película. A base de mucha insistencia por parte del destino se empieza a relacionar con su bonita vecina Irene (Carey Mulligan), su hijo Benicio (Kaden Leos) y el problemático esposo de Irene protagonizado por Oscar Isaac, reconocido como uno de los villanos en Sucker Punch. A partir de ahi el principal se embarca en una historia de quasi-venganza que incorpora algo de violencia al estilo A History Of Violence e Irréversible, una que otra persecución sin utilización de efectos CGI y escenas puntualizadas por música cool como esta:

Creo que parte de la frescura de la película viene por parte del director danés Nicolas Winding Refn que sin contar con experiencia en el género de acción, ni en Hollywood, entrega un punto de vista sobre el género que no es convencional. El director filma 100% en digital y como podemos ver este formato si es indiscutiblemente mejor que el celuloide, hay escenas inspiradas en el cine giallo italiano y en Brian DePalma que no le piden nada al Tecnicolor de la época. El director también pinta un Los Ángeles que es elegante a la distancia, pero como sucede en realidad: sucio, amarillento y escueto visto de cerca, los personajes se mueven entre talleres mecánicos, strip malls y departamentos. Por cierto, si a ud. le da un poco el aire a una película “Lynchiana”, no está equivocado pues el principal encargado de crear las texturas sonoras que le dan ese sentido desconcertante, “uncanny” (algo anda mal, pero no sabemos qué), a las películas de David Lynch es el mismo encargado de la musicalización en Drive: Angelo Badalamenti; en conjunto con el instrumentalista Cliff Martinez (ex-baterista de los Red Hot Chili Peppers, para los fans de la banda: si, ESE Cliff Martinez).

Creo que Drive va a ser bien recibida y recordada en los años por venir porque es de las pocas películas que gustarán a todos, a los que buscan acción, al público que busca algo artístico e incluso los hipsters estarán escuchando el soundtrack. La trama (adaptada de la novela epónima de James Sallis) no es espectacular, pero es el componente audiovisual lo que cautiva, y no estoy hablando de efectos especiales. Los únicos que me imagino terminarán decepcionados serán los que esperan ver Fast and Furious 6.

Nicolas Winding Refn ganó el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes 2011.

4.2 / 5

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