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Blade Runner

22 Apr

Ridley Scott, junto con los encargados de diseñar la producción: Syd Mead, Lawrence G. Paull y David Snyder, creó en este clásico de 1982 uno de los mundos cinematográficos más impactantes que se ha visto sobre la pantalla de cine. De eso estoy convencido ahora que finalmente me decidí a ver esta obra cumbre de la ciencia-ficción (bueno, una de pocas cuantas). En una imaginada Los Ángeles de 2019 (a solo 2 años de nuestro presente), los corporativos han terminado por dictaminar el modo de vida de las personas, segregando aún más a los pobres de los ricos, y convirtiendo la ciudad en un muladar donde los rascacielos brillan con publicidad japonesa, mientras que en las calles, la lluvia sin cesar, convierte el trajín de los comunes y corrientes en un apestoso infierno sobre la tierra. Los bocetos de Mead, basados en la imaginación de Scott, inspiraron al autor Phillip K. Dick (de la novela Do Androids Dream Of Electric Sheep?, en la cual está basada la película) a comentar que habían retratado el mundo de su novela igual a como él se lo había imaginado. El excelente soundtrack de Vangelis, atinado en cada momento de la película, especialmente el final (creo que no había visto mejor “cliffhanger” desde Kill Bill Vol. 1), es casi tan importante como la producción y los efectos especiales de Douglas Trumbull, que aún 35 años después siguen vigentes, cuando sabemos que es de lo primero que se hace viejo en una película: los efectos.

Cabe mencionar que la versión que yo vi es la “Final Cut” del 2007, y es importante resaltar, ya que esta película tiene como cien versiones (dice mi consciencia que no sea exagerado, que realmente son 7…un chingo como quiera). “Final Cut” es la única versión donde Scott tuvo la completa libertad para dejar la película a su gusto personal, notablemente sin la narración del estelar, Harrison Ford, a insistencia de los ejecutivos, ya que decían “si no, la gente no le va a entender”. Ford fue notablemente reacio a hacer la narración en aquel entonces. El final feliz también fue prescindido.

Los problemas durante la producción, que se venían arrastrando desde antes de hacer la película (durante la “pre”, como dicen) puede ser que sea parte de la mística que gira en torno a esta película…las 7 ediciones diferentes es indicio de que no todo mundo estaba contento con el producto final. Las batallas entre Ford y Scott durante filmación son legendarias, pero al final el actor hizo entrega de un personaje perfectamente desapegado. Él es Rick Deckard, un “blade runner”, o sea aquellos agentes encargados de “retirar” (eufemismo para matar) a los “replicants”, unos seres engendrados por la corporación Tyrell, que parecen seres humanos, pero son 60% más inteligentes y fuertes…el detalle es que solo tienen 4 años de vida. Los “replicants” fueron creados para realizar los trabajos manuales pesados y trabajan en otros planetas que son habitados por los humanos, aparentemente los mandaron para allá por lo que podemos asumir fue un problema de quererse revelar en el pasado, y dada su peligrosidad, es mejor mantenerlos lejos. Es ilegal para algún “replicant” de encontrarse en la tierra, y están sujetos a su caza y eliminación por parte de los “blade runners”, como el personaje de Ford. 

L.A. en el 2019

La trama avanza lento, y es una de las críticas principales que recibe la película, o sea si te la imaginas como algo entre The Running Man y Total Recall, quizás puedas quedar un poco decepcionad@ pues no es una película de acción…es del tipo neo-noir, que utiliza el estilo del cine noir de los 50’s, en este caso el detective solitario fumando en la lluvia, que le responde a un gordo jocoso que es su jefe en la estación, entabla una relación sentimental con la bella dama involucrada en el caso, etc, nada más que incorporando elementos futuristas.

Tres “replicants” del modelo más avanzado, el Nexus 6, los cuales incluso ya vienen con recuerdos de una niñez inexistente, se escapan hacia la tierra para verse con su “papá”, el presidente de la compañía Tyrell, Dr. Eldon Tyrell (Joe Turkel), quién fue el que creo al trío que ahora lo visitan. El líder de este equipo de replicants es el imponente Roy, interpretado por el villano ejemplar, el holandés Rutger Hauer; otra de las “replicants” es Pris, interpretada por una joven Daryl Hannah (Splash, Kill Bill). Los “replicants” básicamente quieren más vida, pues no están de acuerdo con su limitada mortalidad de solo cuatro años, y acuden con el presidente de Tyrell, que para ellos es como un dios, para pedirle más vida, Roy le propone al Dr. Tyrell varias alternativas genéticas y químicas, pero el Dr. le explica porque ninguna es posible…esto no sienta bien con Roy, y bueno, para aquellos que como yo, siempre resultan un poco perturbados por esas escenas donde un fuerte villano le clava los pulgares en los ojos a su pobre víctima (como The Mountain a The Viper en Game of Thrones), quizás la escena final entre Roy y el Dr. no sea para ustedes. Irónicamente me tuve que chutar, en el mismo día, dos escenas de estas, en dos diferentes películas!

Pero los pobres “replicants” fueron creados así, y ahora los cazan por las calles de la metrópolis con poderosas armas… realmente, que hicieron mal?. Una de las primeras escenas, donde Deckard se despacha a una “replicant” que trabajaba de bailarina exótica es especialmente triste, aunque es una de las escenas de más acción. Mientras la mujer corre y finalmente se desploma como contra cinco grandes ventanas tras recibir el balazo (o creo que es la misma escena repetida una y otra y otra vez, para que veas bien el sufrimiento injusto), uno empieza a simpatizar con las creaciones del corporativo Tyrell…y hasta a repudiar a los “blade runners” como Deckard, fríos y desinteresados en la existencia de los seres/productos que están extinguiendo. La pregunta se te empieza a formular en la mente, y es una que ha aquejado a todo el público que desde 1982 ha visto la película: y si Deckard es “replicant”?. Scott y Ford tienen sus opiniones al respecto, las cuales se encuentran por todo Google.

Sean Young como Rachael

La joven Rachael (Sean Young) empieza una relación sentimental con Deckard y él le promete nunca cazarla, aunque eso no asegura su seguridad, ya que hay varios “blade runners”. Rachael no sabía que era “replicant”, era de esos nuevos modelos Nexus 6, que vienen con “memorias de la infancia”, y de igual manera, la realización de Rachael sobre su verdadera identidad personal inspira tristeza. Las autoridades les realizan extensas pruebas de más de 100 preguntas, con detectores en las pupilas, para determinar a los verdaderos “replicants”; muchas son preguntas triviales para demostrar su empatía hacia los animales…es cierto que la película despierta la grande pregunta: qué significa ser humano?, que lo define?. Roy da su versión, a instantes de cumplir sus cuatro años de vida y mientras le entra la rigor mortis en el cuerpo, le explica a Deckard, en la lluvia, que entiende por su existencia, en una de las mejores escenas que he podido ver, la escena de “lágrimas en la lluvia”, ya sabrán cual es.

Un muy joven Edward James Olmos interpreta a Gaff, un “blade runner” misterioso, que parece merodea a Deckard y sus andares, alentando la teoría de que éste último es un “replicant”.

El sublime soundtrack del reconocido músico griego Vangelis es tan importante para construir el mundo de Blade Runner como el diseño de la producción, es electrónico y vibrante, hasta electrónicamente pulsante por momentos, ese señor nunca le pidió nada a Giorgio Moroder.

Ya son 35 años desde que se estrenó esta joya del cine, recomiendo ampliamente esta edición, la “Final Cut”, y por supuesto en la mejor calidad audiovisual posible, si de suerte reaparece en alguna sala de cine cerca de ti, no lo pienses dos veces. Es el mejor trabajo de Scott, de Harrison, y hasta de James Olmos que he visto; lo mejor de Vangelis también. Criticar la trama de Blade Runner (El Cazador Implacable, en español) es únicamente debido a la grandeza de sus alcances visuales.

4.5 / 5

Jupiter Ascending

10 Mar

jupiter ascending 1

El genio de los Wachowski (Andy y Lana) puede ser de esos talentos que te dejan esperando…y esperando, pero llega un punto, dígase en este caso El Destino De Júpiter, cuando te resignas a aceptar que no irán a volver a hacer una entrega como fue The Matrix. Aparte de las secuelas que involucraban a las aventuras de Neo, la adaptación de la obra de David Mitchell “Cloud Atlas”, y la animada Speed Racer, la visión futurística de los Wachowskis se ha ido desparramando sin volver a presentarse de manera impresionante como en la Matrix original.

En el caso de El Destino De Júpiter, el generoso presupuesto de $157 millones de dólares al parecer se utilizó para un vestuario exótico y chillón, maquillaje risible y una montaña de efectos computarizados sin haberse desperdiciado en elementos claves de una película como un guion sólido que desarrollara a la amplia gama de personajes como hubiera sido lo adecuado. Tampoco ayuda que la trama general es inverosímil e innecesariamente confusa que el único platillo fuerte de esta experiencia audiovisual es la incesante acción explosiva, desde las calles de Chicago hasta los rincones de la galaxia, porque realmente no hay nada más que valga la pena.

Mila Kunis es Júpiter Jones, una empleada doméstica que limpia casonas junto a su familia de origen ruso. La vida de Júpiter da un vuelco permanente cuando se entera que, y al más puro estilo Disney, en realidad es una princesa; y no cualquier princesa del reino de los animales, sino del universo. Es la reencarnación de su madre celestial, matriarca de la dinastía universal Abrasax (referencia de los Wachoskis a la deidad suprema griega) y progenitora de los tres pseudo-monarcas que quedan de la familia: Balem Abrasax (Eddie Redmayne en una interpretación tan cursi que te hace volver a revisar los créditos de The Theory Of Everything, para constatar que en efecto es el mismo actor), Titus Abrasax (Douglas Booth) y Kalique Abrasax (Tuppence Middleton). Este triunvirato de malagradecidos, cada quien por su cuenta, hará hasta lo imposible por eliminar a Júpiter y convertirse en monarca absoluto del universo.

Channing Tatum y sus orejas de lobo

Channing Tatum y sus orejas de lobo

Al rescate de Júpiter acude el galán intergaláctico Caine (Channing Tatum), inexplicablemente mitad-hombre, mitad-lobo, enviado por Titus para traer a Júpiter a su reino para su seguro resguardo, y quien como buen villano, manda todos los planes al carajo una vez que la heroína se encuentra en su posesión. Júpiter cae de las manos de un hermano a las de otro, para ser rescatada por Caine, ser secuestrada nuevamente, y así sucesivamente, el destino de la tierra pendiendo del desenlace de esta repetitiva trama.

El modus-operandi de los Wachowski siempre ha sido de “más es mejor”, y en este caso pretende acaparar la atención de una generación de cinéfilos distraídos con sus smartphones y tablets. La acción es apabulladora, una secuencia de persecución en medio de downtown Chicago duró algo así como quince minutos. Los paisajes extraterrestres donde habitan los Abrasax, y otras criaturas alienígenas sinceramente cómicas, son renders en CGI que a pesar de bonitos, no impresionan igual que lo hizo otros proyectos que sirvieron de inspiración, tal como los mundos computarizados en La Guerra De Las Galaxias Episodio I hace más de diez años.
La sensualidad felina de Kunis se desliza por la pantalla, pero su personaje, así como el de todos los principales, carece de profundidad y de una explicación a sus motivaciones. Caine (Tatum), al parecer está dispuesto a arriesgar su vida con solo haber visto a Júpiter unos minutos; es una historia con detalles cocinados al vapor por los Wachowski para la poca capacidad de poner atención del mercado meta de la industria hollywoodense. Cuando nace Júpiter camino de Rusia a E.U.A. en medio de parteras rusas, por supuesto que hay una botella de vodka que se pasa de mano en mano entre las ex-soviéticas, de acuerdo a los estereotipos hollywoodenses.

Un proyecto infame en las carreras de Kunis, Tatum y Redmayne, pero quizás definitivo en la de los Wachowski, El Destino Es Júpiter es mucho ruido y pocas nueces, si es que nos vamos a dejar llevar por clichés y estereotipos.

1.5 / 5

Interstellar

26 Nov
Cómo me gusta este poster, la mirada de McConaughey como si no se esperara la cámara, ni siquiera en el poster promocional, tan fuera de su elemento o sea en otra galaxia

Cómo me gusta este poster, la mirada de McConaughey como si no se esperara la cámara, ni siquiera en el poster promocional, tan fuera de su elemento o sea en otra galaxia. Parte del lenguaje.

Es la costumbre del cineasta británico Christopher Nolan de poner a prueba los límites de su talento, y de paso la paciencia de su amplia legión de seguidores, a través de un cine ambicioso. Esta vez hace entrega de la madre de todos los retos cinematográficos, un filme que empuje las fronteras de la exploración espacial más allá de donde 2001: A Space Odyssey se quedó hace más de cuarenta y cinco años; muchos los han intentado y han fracasado como los grandes; ahora con Nolan en la silla grande, se anticipaba con ansias el resultado final.

Una trama tan densa, escrita por Nolan y su hermano Jonathan, que paradójicamente se coloca por debajo de Memento, The Dark Knight en incluso Inception (que habita el mismo género de la ciencia-ficción), como parte de mis proyectos favoritos del director. Contradictorio también, que su cinta de aventuras intergalácticas, sea la más emotiva y personal.

Inevitables son las comparaciones con otros estandartes del sci-fi, tal como la mencionada 2001, y otras inspiraciones que Nolan ha reconocido como Metropolis y Blade Runner, yo agregaría cintas más recientes como Moon (2009) y el éxito del año pasado, Gravity; pero mientras que esta última puede considerarse como una película más consistente y mejor lograda, la grandiosidad que pretende alcanzar Interstellar y que solo se asoma en el horizonte, sin que la alcance, la eleva a una categoría especial.

El inicio de la historia es muy terrenal; en un futuro muy cercano la raza humana está próxima a extinguirse debido a la erosión total de toda la superficie terrestre que hace imposible que se cultive el sustento alimenticio de la población. Un granjero, y piloto retirado, Cooper (Matthew McConaughey) atiende a sus moribundos cultivos con la ayuda de su hija Murph (Mackenzie Foy), su hijo Tom (Timothée Chalamet) y su suegro, padre de su difunta esposa, Donald (John Lithgow). El escenario es tributo al movimiento migratorio norteamericano de los 30’s, conocido como el “dust bowl”, cuando cientos de miles de familias abandonaron el “midwest” para poblar las costas.

La NASA, que ahora trabaja clandestinamente, recluta a Cooper para pilotear una misión con el objetivo de encontrar un nuevo planeta habitable, viajando a través de un hoyo negro para alcanzar otra galaxia. Los Nolan consultaron con en el respetado físico Kip Thorne para retratar con precisión las leyes que rigen el universo; no voy a develar la trama pero la teoría de la relatividad de Einstein es utilizada eficazmente para demostrar la posibilidad de viajar al futuro, y la imposibilidad (a nuestro entender) de viajar al pasado, con un resultado altamente emotivo sobre la pantalla.

Cinematográficamente impresionante aunque temáticamente saturada, no puedo decir que no estuve muy entretenido por tres horas. En lo que va de este año, Interstellar es de los mejores conceptos originales que han llegado a las salas de cine.

Para la revista Indie Rocks!

4.5 / 5

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