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Roma

7 Dec

La película más personal de Alfonso Cuarón es al mismo tiempo la más explosiva emocionalmente, quizás porque esta vez no está presente la parafernalia técnica y tecnológica de sus trabajos pasados, como en las joyas que todos conocemos: Prisioner of Azkaban, Children Of Men y Gravity, que a partir de Y Tu Mamá También, realmente le ha dado a Cuarón su fama internacional, más como un mago de la técnica cinematográfica, que como un gran, digamos, cuenta-cuentos, un gran cronista de la condición humana. En Roma, Cuarón tomó las riendas del proyecto como nunca lo había hecho, ya sabemos que dirigió, fue el director de foto (o sea tomó la cámara y casi filmó todas las escenas con sus propias manos), escribió, editó y casi hasta preparó el catering; pero siendo serios, el tipo filmó en locación en exactamente la misma calle donde vivió en su juventud, en la calle Tepeji, casi esquina con Monterrey, de la Colonia Roma, CDMX (desconozco si en la misma casa); así que mucho de lo que es Alfonso Cuarón, como persona, estuvo investido en esta película, en conjunto con un mensaje más general sobre México y la Ciudad de México, para el resto del mundo, no creo que se le escapara de la mente que esta, a final de cuentas, iba a ser la nueva película, en español y filmada en México, de un ganador del Óscar, y que seguramente se le iba a dar una grande atención mediática.

Aparte de los enredos en la cuestión de la distribución, ya saben, los acuerdos de negocio entre la distribuidora Netflix (Cuarón financió la película y después la vendió a Netflix), y las grandes cadenas de cine a nivel mundial, y sus políticas de los 90 días, etc.; no me gustaría ahondar en esos detalles, pues se han desmenuzado ampliamente en otros medios y solo me quedaría con lo siguiente: las grandes cadenas de cine tienen sus políticas, bastante razonables, pero que tendrán que ser reconsideradas, y tal vez enmendadas, ante la aparición y popularidad de las plataformas de streaming; es así como resumiría aquel tema, básicamente.

María de Tavira como Sofía

Ahora en cuanto a la película en sí, me quedaría corto si digo que cada escena, cada cuadro, es una obra de arte. La composición visual es magistral y, durante dos horas y cuarto, habitamos un tiempo y un espacio muy distinto al nuestro, que puede tener algún significativo personal para ti o no. En mi caso fue divertido ver lo que básicamente fue el mundo de mis papás, que son más o menos de la edad de Cuarón y crecieron en la CDMX; y hubo algunos otros detalles, como volver a ver un Banco Serfín, o ver el Teatro Metropólitan, mi recinto favorito para conciertos en la ciudad, cuando antigua y originalmente era un palacio de cine. La calma de Cuarón por mostrarnos el mundo de sus personajes es distinguible en sus paneos lentos, algunos de 360 grados, para que podamos asentarnos completamente en los ambientes de 1971, como el de la casa de Sofía (María de Tavira) y el Dr. Antonio (Fernando Grediaga), que habitan con sus tres niños y una niña, la abuela (mamá de Sofía) y dos ayudantes domésticas, Adela (Nancy García) y Cleo (Yalitza Aparicio), y el perro de la familia, Borras. Las tomas son a distancia media, estableciendo una separación cómoda entre los sujetos y la audiencia, no hay zoom-ins y close-ups, que nos arrebaten del entorno natural, esto permite que la trama fluya a un ritmo natural.

Vemos el trajín cotidiano de la familia desde el punto de vista de Cleo y el lente nos permite ser silenciosos testigos, como una mosca en la pared, de la dinámica familiar, que se encuentra en problemas ya que el Dr. Antonio hace un supuesto viaje de negocios y que es muy probable que no vuelva, lo cual va desmoronando a Sofía poco a poco, al tiempo que trata de mantenerse estoica para los niños. Por fuera del hogar, Cleo tiene su vida social y un amante, Fermín (Jorge Antonio Guerrero), quién la llevará a tener sus propios desamores y tragedias. Todo esto envuelto por el ambiente socio-político de la época, como las manifestaciones estudiantiles, y la tragedia de la matanza durante la opresión militar conocida como la Matanza del Jueves de Corpus, donde Cuarón reveló en entrevista que se inspiró por una foto en el periódico que vio cuando era niño, donde aparecía uno de los llamados Halcones (grupo paramilitar) persiguiendo a un estudiante, y en el fondo aparecía una mueblería, y la gente se asomaba por las ventanas. Sofía y Cleo encuentran un entendimiento mutuo, Sofía le declara contundentemente: “siempre terminamos solas”, aunque las castas sociales siguen bien demarcadas, y a pesar de que la familia adora a Cleo, no deja de ser la nana de la casa. Cuando la familia se va a Veracruz, sin el Dr. claro, para visitar la playa, Sofía declara que Cleo estará de vacaciones, sin embargo, no deja de estar cuidando a los niños y atendiendo a la familia en sus necesidades.

Cuarón dirigiendo adentro del Metropólitan

Las cuestiones clasistas, o hasta racistas, de la película no son primordiales en Roma, y aunque son bastante notorias las desventajas de Cleo en la sociedad de aquel entonces, Cuarón desarrolla su personaje sin buscar condenar a sus patrones, las vivencias de Cleo vienen a partir de la inspiración original del personaje, Libo, a quién se le dedica la película y que fue la nana de Cuarón por muchos años en su infancia (Libo aparece en algunas escenas de Y Tu Mamá También).

La calidad sublime de la narrativa puede que solo se sienta forzada en raras ocasiones, como cuando ocurre un terremoto mientras Cleo observa a los recién nacidos en el hospital, pero creo que era necesario que el director le inyectara algo de emoción a la trama, finalmente, las desgracias de Cleo se sienten tan reales y desgarradoras, que pueden ser algunas de las escenas más fuertes, emocionalmente hablando, para cualquier espectador. Desconozco si todo eso le pasó a Libo, pero algunas de las libertades ficticias de la historia son a lo que se refiere Cuarón, cuando menciona que la trama es semi-biográfica.

Como referente estético es imposible no pensar en Felini y en Tokyo Story de Yazujiro Ozu, esta última no solo por el blanco y negro, pero por la emoción y drama que se esconde por debajo de una superficie calma y parsimoniosa; también me encontré pensando mucho en Los Insólitos Peces Gato durante el viaje de Cleo y la familia a la playa. El libro “Los Hijos de Sánchez” de Oscar Lewis, con la vida rica, plena, agridulce, de las clases bajas en la CDMX, también se me vino a mente.

Mucho se ha comentado sobre el impresionante diseño del sonido de Roma, es por eso que se recomienda fuertemente ver esta película en el cine, el audio es clave en sumergirnos en la historia, con bits de sonido ambiental que lo hace a uno jurar que está en medio de la colonia Roma a mediodía, el sonido de un perro ladrando a la distancia realmente lo hace pensar a uno que hay un perro ladrando afuera del cine, todo esto a pesar de que el sonido de las olas en la playa se me figuró que sonó un poco exagerado, pero realmente es poco lo que uno puede criticar de esta obra.

Cleo y el niño más pequeño

Roma es sin duda la obra maestra de Cuarón, más que una película es un reflejo de las interacciones humanas dentro de un ambiente social que por momentos los sofoca. Puede que se encuentre más acción, más comedia, más suspenso, en otras películas de este año, pero conocer a Roma, se siente como que uno ha conocido a un nuevo amigo para toda la vida.

5 / 5

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La Delgada Línea Amarilla

16 Jan

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Road movie” o acaso existirá el género “coming-of-age para rucos”?, porque de igual manera que un adolescente se percata de que está entrando en las vísceras de la etapa adulta, una persona de edad mediana (bonito eufemismo para alguien de 60 años, eso si piensas llegar a los 120) reconoce que abandona la edad productiva para enfilarse hacia la tumba después de unos últimos años repletos de sinsabores y dolores musculares. Es mas o menos el meollo existencial en la ópera prima del tapatío Celso R. García, como un grupo de cinco humanos desechados, unos pobres diablos inútiles para el resto de la sociedad, pueden hacer equipo, hacer sinergia con sus fuerzas y controlar las debilidades que aqueja a cada uno, para demostrarle al resto del mundo que todavía pueden ser productivos, aunque eso sea únicamente pintar una delgada línea amarilla divisora en una carretera libre que casi nadie usa, maldita sea!

Yo hubiera incluido el tagline #JustDoYourJob en el arte promocional

Es irónico que dicha carretera libre, de San Carlos a San Jacinto (en alguna parte de la provincia del país sin especificar), está a punto de pasar a ser obsoleta ya que cerca de ahí están construyendo otra carretera más moderna, lo que vuelve más intrascendente el pintar una sola línea amarilla por 240 kilómetros, a lo largo de 7 días, en pleno calorón infernal. Los 5 chalanes llegan a conocerse entre ellos mismos, juntos sortean las dificultades y se la pasan bomba, bueno casi todos. Lo que hace a La Delgada Línea Amarilla disfrutable es la química entre los veteranos actores: Damián Alcázar como Toño, el supervisor de la obra; Joaquín Cosío como el reservado Gabriel; Silverio Palacios como “Atayde”, un simpático ex-trabajador de circo; Gustavo Sánchez Parra como el misterioso Mario y el punto débil en el casting, el joven Americo Hollander como Pablo, un muchacho recto e inteligente que logra conectar con Toño en una relación parecida a padre – hijo…y dije punto débil del casting porque Hollander es rígido hasta para cuando debe divertirse, como cuando los trabajadores encuentran una refrescante lagunilla en medio de la dura jornada laboral y deciden darse un chapuzón; la inflexibilidad del joven para actuar de acuerdo a la escena tampoco es ayudada por la naturalidad de los otros cuatro experimentados actores.

El team

El team

Y es común que en una premisa similar a “un grupo de extraños hacen equipo en medio de la nada” venga mucho de lo que ensancha el trajín dramático de la trama: bagaje emocional; o si, no te iba a sorprender, por ejemplo, que Toño tiene un ceño permanentemente fruncido debido a que todavía no supera un accidente minero donde varios compañeros perecieron (y él, de alguna manera, se considera responsable); o tampoco te hubiera agarrado de sorpresa el hecho de que Gabriel (Cosío), se encuentra haciendo este trabajo para poder costear la operación de los ojos que le permitirá regresar a lo que realmente le apasiona, ser chofer de camiones, los mismos que transitan carreteras como la que está pintando; “Atayde” trae historias del circo, etc. La redención de Toño es casi el tema central de la historia, y como las personas cercanas a él, como el ingeniero que inicialmente le da el trabajo de supervisión (de paso remunerándolo en poco tiempo lo que ganaba en varios meses en su antiguo trabajito), el joven Pablo también lo incita a salir de su perpetuo estado de culpa. La rola de Café Tacvba, “Esta Vez”, que también habla de la redención y de las segundas oportunidades, suena como leitmotiv a lo largo de la película, en un casete que Pablo trae en su walkman (no, la película no está ambientada en los 90’s, simplemente son personajes de bajos recursos)…y no estoy aquí para contar spoilers, pero llegarán a ver el final, y es difícil entender que Toño (el emocionalmente resquebrajado Toño) haya podido salir de esta aventura sin sentirse todavía más deprimido y culpable por los sucesos, no sintiéndose fresquecito como una lechuga; eso fue algo que no me hizo sentido al final.

Es un trabajo cinematográfico bien cuidado, la cinematografía es cálida y complaciente con los paisajes de la provincia mexicana, el diseño de la producción es meticuloso, los personajes se ven sudados, con un paliacate sudado alrededor del cuello o una camiseta envuelta alrededor de la cara para protegerse del sol, realmente se ve que huelen a rayos (habrá que saber que tanto las condiciones climáticas al momento de filmar influyeron realmente en el diseño); es creíble de pies a cabeza y te permite enfocarte en la historia completamente. Como ópera prima es excepcional, aunque como experiencia cinemática es simplemente agradable, pero se puede apreciar que The Thin Yellow Line hizo mucho con poco.

3 / 5

Km 31 – 2: Sin Retorno

10 Jan

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Una película de terror mexicana que promete al inicio, pero se derrumba en una serie de clichés y una trama demasiado complicada. La secuela de la película original de KM 31 (2007) aparece con este confuso título de KM 31 – 2: Sin Retorno, algunos amigos mencionaban que iban a ver KM 31, teniendo que aclararles que en efecto era la secuela, el poster promocional tampoco ayudaba a esclarecer la confusión, pues de igual manera es confuso; sería bueno prever para una película que tendrá una secuela un título que no termine en un dígito. La historia comienza siete años después de los sucesos de KM 31 y combina la leyenda de La Llorona con elementos fantasiosos del cine de terror asiático, una investigación policiaca y hasta un experto cazafantasmas, eso sin llegar al desenlace, donde de plano salen los monstruos de la alcantarilla y la coqueta película de terror se convierte en un explosivo filme de acción. Los sentimientos angustiantes que logra despertar en el espectador durante la primera media hora se van evaporando hasta terminar en lo risible ya para cuando el desenlace tipo “Alien en el Sistema de Aguas de Cutzamala”, hace su arribo colmando el plato de efectos digitales.

Lemon Films hace buenas producciones, realmente lo creo, la serie Paramédicos es brillante, y la atención al detalle en el diseño de producción de Km 31 – 2: Sin Retorno es de primer mundo. Y disculpen que reincida, pero me sigo encabronando con ese título, es lo que pasa cuando consultas a una docena de focus groups y le das gusto a todos los ejecutivos sentados en una mesa de conferencias, hasta al de contabilidad, y acabas con un espantoso frankenstein de título del que todos quedan mediocremente satisfechos y dicen: “pues bueno”, cuando solo con un par de huevos, el escritor y director Rigoberto Castañeda hubiera podido escoger un título que él sabía es bueno y se acabó; se supone que es el séptimo ARTE, no una nueva pinche soda. Pero decía, la calidad de la producción y la cinematografía, son tan buenas, que hasta Castañeda abusa un poco de su destreza, está la mentada larguísima escena de la cámara recorriendo el interior de una tétrica casona donde suceden los siniestros, y dura algo así como 20 minutos, en serio que he visto películas sobre el cosmos que abren con planos secuencia menos kilométricos, en un momento dado pasa por segunda vez por el ojo de la cerradura de una puerta y me quedé pensando “ey, no habíamos ya pasado por aquí?”…impresionante, sí, pero “too much”. km-31-2-2

En esta entrega el investigador retirado, ahora detective privado, Martín Ugalde (Carlos Aragón), conocido como “el detective brujo”, investiga las abducciones de algunos niños de domicilios ubicados en el corredor Río Mixcoac/Río Churubusco (que básicamente es la misma avenida, y por medio segundo me preocupé, porque vivo a pocas cuadras de dicha arteria de la Ciudad de México, pensé “no, en serio?”), dichos pobres pequeñines incautos son secuestrados en la madrugada por una figura malévola directamente salida del J-horror, ya saben, pelo negro lacio grasoso, gatea por el piso chorreando agua por todas partes, y gruñe como un maldito animal. Cuando el niño de una candidata presidencial, Marina (Verónica Marchant), es secuestrado, el detective brujo es reclutado para la investigación, haciendo equipo durante este proceso con el cazafantasma Nahúm (Mauricio García Lozano) y su niño creepy (Matías del Castillo) que utiliza la telepatía para impulsar el caso, el niño habla de “el hombre que llora en un cuarto blanco”, y entonces el equipo va tras la pista de dicho sujeto. Pero si se dan cuenta, ya vamos varias capas abajo de la simple leyenda de La Llorona. Es como si el escritor y director Rigoberto Castañeda quisiera hacer alarde de lo bien que sabe dominar los diferentes aspectos dentro del género de terror, pero el resultado final sabe a chile con cajeta, o sea al final estamos literalmente viendo escenas con dinamita y grandes represas de agua…donde había quedado el buen gusto?

Lo mejor de todo es que se apueste por el género que nos gusta a tantos, dentro del cine mexicano, debo decir que no soy fan del CGI y por lo tanto son contadísimas las imágenes de ese tipo que me llegan a parecer “buenas”, pero he escuchado que las creaturas CGI que aparecen en esta entrega son de calidad. O sea hubo capital importante que se arriesgó para la realización de KM 31-2: Sin Retorno (ojalá se hubiera refinado un poco más la parte promocional), sin embargo preocupa que al final deje al público general con un mal sabor de boca…no los espanten de verdad!

1.5 / 5

Me Estás Matando Susana

19 Sep

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Ah, el amor. Gael García Bernal, en su papel más fresco, más enternecedor que pueda yo recordar, y si me apuran, creo que el único en que me ha caído bien, interpreta en carne viva lo que muchos hombres sabemos…que el enamorarte perdidamente de una mujer puede ser el mismísimo infierno sobre la tierra. Aquel amor profundo y verdadero que uno puede sentir por una cara bonita, una actitud, una cierta manera en desde cómo te habla hasta como te mira de reojo, una manera de caminar, de ponerse los zapatos, de suspirar, y también, claro está (y como lo asevera Eligio, el personaje de Gael), unas buenas nalgas (no unas cualquiera, las de tu mujer), te pueden inspirar a embarcarte en una secuencia de decisiones pendejas que pueden llevarte a la auto-destrucción.

Es un filme dirigido por Roberto Sneider, un excelente director que no se cual sea su verdadero sustento en la vida, pero se da el lujo de dirigir un largometraje algo así como cada ocho años. Dedicado a las adaptaciones, en este caso la novela Ciudades Perdidas de José Agustín, libro de 1982, después de haber tenido un moderado éxito con la crítica en otras adaptaciones, Dos Crímenes de Ibargüengoitia y Arráncame La Vida de Mastretta, en este caso Sneider hace un buen trabajo por medio de un manejo de cámaras soberbio, un ritmo movido sin ser frenético, y generalmente un estilo desenfadado que le viene muy bien al género cómico.

Echegui y García Bernal. Susana y Eligio

Echegui y García Bernal. Susana y Eligio

Gaél es el típico yuppie mexicano; vale madres, machista, semi-educado, pedote (claro). Tiene un lado artístico ya que es un actor de media monta, y realiza algunos comerciales y novelas para seguir practicando su pasión por el teatro. Vive en una colonia bohemia de la Ciudad de México con la dichosa Susana en cuestión (Verónica Echegui), que es su guapa esposa, de origen español. Casi es una costumbre de Eligio la de manejar por las noches medio borracho, volándose cual alto se le antoje, entrar sigilosamente al departamento, desvestirse cuidadosamente para no despertar a Susana, utilizar buena técnica para posar las llaves silenciosamente sobre la cómoda (cada quién tiene su estilo), para después asomarse de un lado de la cama para constatar que está dormida (no lo está), y finalmente hace un bailecito patético a su lado del colchón y acostarse…al día siguiente, Susana ha dejado el apartamento, paradero desconocido.

He leído reseñas diciendo que Susana lo deja “inexplicablemente”…pero nooooo mis amigos. Sneider, en alrededor de 20 segundos, explica EXACTAMENTE porque lo está dejando…porque está hasta la madre de este bohemio hipstersín tan falto de ambiciones, pero repleto de egoísmo y cotidianeidad (algo, que muchos sabrán, le caga a las mujeres). Con un simple manejo de cámaras, de timing, Sneider nos resume (sin albur) en 20 segundos lo que ha llevado a Susana a aborrecer a este intento de esposo. Sneider es eficiente, nos ahorra meses, quizás años, de una desilusión marital que no merece aparecer en una comedia.

Una escena desconcertante es ver a Eligio exitándose por ver a Susana con otro, WTF con eso.

Una escena desconcertante es ver a Eligio exitándose por ver a Susana con otro, WTF con eso.

A partir de ahí viene lo gracioso (para el público, pero una verdadera pesadilla para Eligio). Pues después de conferir con sus queridos amigos a las afueras de una taquería (su punto de reunión), Eligio decide ir tras Susana, quién resulta estar en el nada apetecible estado norteamericano de Idaho, estudiando un curso de literatura. Eligio pide prestados $50,000 pesos para ir tras su esposa (quién ya tiene nuevo amante en la universidad, un poeta polaco bohemio), y será el primero de varios sacrificios que tendrá que cometer al luchar por una esposa que se muestra en el mejor de los casos, indiferente a la situación.

El guion es gracioso en resaltar sin pretensiones algunos comentarios sociales, que también aderezan un poco el humor de la película, como el pedote que le hacen unos agentes TSA norteamericanos a Eligio en el aeropuerto de Idaho por ser mexicano, agentes que se creen unos verdaderos cancerberos de las puertas al mismísimo paraíso, escena siguiente Eligio va admirando un paisaje bastante pinche de unas granjas en Idaho; nuevamente es Sneider, junto con su director de foto Antonio Calvache, el que marca una buena pauta para que se desarrolle la comedia a través de una breve selección de escenas y de cortes en la edición.

Eligio se reencuentra con Susana, mantienen una breve luna de miel 2.0 en ese campus de aquel colegio en Idaho antes de que caigan en las mismas costumbres de antes, principalmente Eligio saliéndose a beber con “sus amigotes”, en este caso un conjunto de sudamericanos y gringos a quién el carismático Eligio los atrae fácilmente para que le sigan la juerga. Cierta noche, regresando al dormitorio estudiantil, Eligio hace el acostumbrado bailecito antes de irse a la cama…a la siguiente mañana Susana ya no está nuevamente, ha continuado con la fuga.

Entre los nuevos amigos de Eligio está una dulce güerita llamada Irene (Ashley Hinshaw), quién muy a su manera le trata de comunicar a Eligio su interés romántico, pero él está muy ocupado con los juegos de tortura sentimental con Susana. Cabe mencionar que un punto flaco de la película es Verónica Echégui contra García Bernal en las escenas que comparten juntos, mientras Gaél acapara cada segundo de la pantalla donde aparece, Echégui tiene la presencia de engrudo hasta en sus escenas más dramáticas…no es una Cameron Diaz en Something About Mary, por ejemplo, lo que uno comprende en un segundo porqué trae a varios varones locos por ella, en el caso de Echégui uno piensa para que molestarse siquiera…si está buenona, pero eso no basta.

Es una buena comedia que se disfruta particularmente en la sala de cine, donde se puede aprovechar la oportunidad de recoger diferente reacciones de parte del público acompañante, lo que siempre resulta más gracioso, el contagio de humor propiciado por carcajadas ajenas.

4 / 5

Yo

11 Aug

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El tercer largometraje de Matías Meyer (Los Últimos Cristeros) es una adaptación del cuento Yo de Jean-Marie Le Clézio, y que ganó el premio a mejor película dentro de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia. Es un filme del reconocido género contemplativo mexicano, con planos secuencia de paisajes naturales, así como con la utilización de actores no profesionales; lo que le da un sabor muy característico del cine mexicano independiente de los 2010’s. De hecho demasiado característico, nuevamente estamos en medio de una serie de planos lentos, de una vida cotidiana en la parte rural del Valle de México sencilla y aburrida, sin ningún tipo de ensalzamiento visual por parte de los cineastas, ya te la sabes, pastizales meciéndose en el viento y arroyos corriendo. Y así hemos estado por casi 15 años, siempre o es esta madre o es la “cruda realidad” de la ciudad.

Yo es el nombre, o apodo, del personaje principal (lo cual resulta medio confuso en español, no tanto en francés), así le dicen todos. Es un chico de 15 años sobre-desarrollado físicamente, pero limitado en cuanto a inteligencia se refiere. Algo así como un niño en un cuerpo de un hombre. “Un tipo de Frankenstein”, ha dicho el mismo Meyer para Cine Premier; un ser inocente con impulso para la violencia. SE SUPONE que que Yo es un ser amenazante y violento en el exterior, pero dulce e inocente en el interior. Caigo en la cuenta de que no conecté mucho con esta película porque esa amenaza, fuerza, insinuación de violencia, nunca llegó por parte del personaje Yo; si hay algunas escenas que me imagino fueron filmadas con ese fin: el chico rompiendo un cinturón con los brazos a insistencia de sus compañeros de trabajo, su madre contando como una vez el chico se puso violento, la empujó y ella sangró; escenas que se supone nos muestran la capacidad violenta que se esconde debajo del muchacho, pero la actuación del joven Raúl Silva es tan blanda y Meyer no les da el peso necesario para que resalten…la tendencia latente hacia la violencia que posee el chico es importante para entender el final, pero por las razones que cito, es difícil hacer esa conexión.

Elena y Yo

Elena y Yo

Yo pasa sus días ayudando a su madre (Elizabeth Mendoza) en la administración de un humilde restaurante a la orilla de una de las carreteras que van hacia la CDMX. Generalmente mata y despluma a las gallinas para que su madre haga algún platillo con ellas. De vez en cuando acude a visitarlos el amante de su madre, un hombre a quién Yo le guarda resentimiento. La predilección de Meyer por los actores no-profesionales puede ser del agrado de algunos asiduos al cine, pero que deja espacios vacíos en la actuación de personajes prominentes como la de Silva en el papel del protagónico. La indiferencia ante la mayoría de emociones que lo enfrentan en su vida diaria nos deja al final con un personaje tan difícil de descifrar como lo era al principio del filme. Sus pensamientos (los cuales podemos “escuchar”) no resuelven en lo más mínimo este conflicto…Yo, quién aparenta una inteligencia emocional todavía menor a sus 15 años, se avienta unos monólogos internos dignos de un poeta/filósofo desempleado, creando gran discrepancia entre la actuación del muchacho y la supuesta manera en como piensa, al parecer básicamente un descuido al momento de escribir el guion en no compaginar la manera de expresarse del personaje con las palabras que pasan por su mente…o quizás fue intencional, un ejemplo de como la belleza se esconde dentro de la fealdad, el ángel que yace en las entrañas del ogro, etc…pero dicen que muchas veces la explicación más sencilla es la correcta.

En su vida se aparece la pequeña Elena de 11 años, una niña con la que comparte algunos momentos amistosos alado del arroyo o comiendo dulces. Como lo ha mencionado el director y se puede ver incluso en el poster promocional, donde la imagen de la niña, tipo caperucita, lleva al ogro/muchacho hacia algún lugar feliz, es una relación de suma importancia, con tintes hasta fantasiosos, que debemos de suponer tiene un impacto duradero en la vida de Yo, ha comentado el director en entrevistas. Sin embargo, nuevamente, en pantalla esto no trasciende, son algunos momentos equis compartidos por dos niños en un periodo de solo unos días. Lo que si hay es una incomodidad latente al ver al chico grandulón con la niña pequeña solos, ese si fue un acierto en poner dentro de un contexto amenazador la existencia de Yo.

Es desgraciadamente una película insípida, pero seguiremos al pendiente de lo nuevo que venga por parte del director Meyer, empezando quizás por la película histórica-ficción de Los Últimos Cristeros, y también estaremos esperando algo nuevo e interesante que tenga que ofrecer el cine mexicano.

1.5 / 5

Todos Están Muertos

14 Oct

todos estan muertos

El primer largometraje de la directora y escritora Beatriz Sanchís resulta ser una fábula o un cuento clásico reimaginado y traído a nuestra actualidad. Honestamente, empecé bastante disgustado con el filme. No entendía de qué iba y algunos aspectos fantásticos de la trama me exasperaban. Aunado a eso, anticipaba una película más preocupada con su forma que con la sustancia; un proyecto más ocupado en verse cool.

Sin embargo, para el final de la cinta lamenté que terminara, pero anticipaba cada palabra de la misma Sanchís y de la co-estelar, Angélica Aragón, en una pequeña sesión de preguntas y respuestas sobre el escenario del Teatro Principal en el centro de la ciudad de Guanajuato bajo el marco del GIFF 2014.

La actriz española, y otro eterno crush, Elena Anaya regresa con su más fuerte interpretación desde La Piel Que Habito en el papel de Lupe, una reclusa cuarentona ex-estrella de rock ochentero que claramente ha dejado en el descuido su vida y a su hijo Pancho (Christian Bernal), un tímido adolescente con falta de afección.

Ambos viven con la madre mexicana de Lupe, Paquita (Aragón) y entre todos recuerdan constantemente a Diego, el fallecido hermano y compañero de Lupe en el grupo de rock Groenlandia (hijo de Panchitam obviamente). Las relaciones entre los familiares son difíciles, pero cargadas de emoción y de amor apache.

Esta simple comedia dramática se pone interesante cuando el fantasma de Diego decide reintegrarse a la vida familiar, pero únicamente es visto por Lupe, luego por otra allegada a la familia que se droga con pastillas y, eventualmente, por todo aquel que se quiera poner pasteloso. Insinuó a Sanchís en la sesión de Q&A un miembro del público sobre la posible promoción de la droga, sin embargo, creo que las pastillas solo son un artificio del cuento, tipo unas habichuelas mágicas.

A la par de la reaparición de Diego, que en sus escenas siempre aparece bañado en una suave luz blanca que le da un aura angelical tipo Patrick Swayze en Ghost, se presenta un nuevo amigo de Pancho: Victor (Patrick Criado), quien está obsesionado con la ex-rockera Lupe y su imagen de galán pone a dudar al confundido Pancho sobre su sexualidad. A partir de este momento, se desenvuelve en Todos Están Muertos una historia con un guión inteligente, acertadamente cómico cuando pretende serlo, y emocionalmente impactante en otros casos.

Dudo poder ver otro filme este año con personajes tan bien desarrollados, el songtrack y soundtrack ochentero es estupendo también. Me convenzo que los melómanos (así se autocalifica Sanchís) hacen las mejores películas.

Y ahora, el hit de Groenlandia, “Corazón Automático”

Para la revista Indie Rocks!

4 / 5

Los Insólitos Peces Gato

13 Apr

los insolitos peces gato

El primer largometraje de la directora Claudia Saint-Luce, simpáticamente traducido a The Amazing Catfish en el mundo anglo, ha recibido una cálida acogida en el mundo festivalero y ahora se prepara para nadar en cartelera comercial.

La historia de Claudia (Ximena Ayala), una antisocial marginada que habita en soledad una cuasi-cueva en alguna parte malandra de Guadalajara, se topa con la convaleciente Martha (Lisa Owen) en un hospital, quien se encuentra en fase terminal. Pronto, la joven se ve involucrada en la vida familiar de Martha y de sus pintorescas tres hijas y un niño. A sabiendas de que se encuentra en una situación delicada, Martha encuentra en Claudia soporte para los tiempos difíciles que se avecinan y Claudia la vida familiar que le hacía falta.

Indie Rocks! tuvo en su momento la oportunidad de platicar con Saint-Luce, quien comentó los paralelos entre ella misma y la protagonista en cuanto a sentimientos de soledad, de querer pertenecer y de finalmente haber encontrado su lugar social entre amigos y familia. No es casualidad que Ayala guarde un fuerte parecido físico con Saint-Luce… uncanny, dirían los gringos. Un tipo de semi-autorretrato hasta que se desprende en el resto de la trama que conforma la película.

El simbolismo en Peces-Gato es fuerte y magistralmente captado por la veterana cinematógrafa Agnès Godard, casi innumerables son las tomas de abrazos, caricias ¿ y zooms a brazos entrelazados en el mar?. El personaje de Claudia, con un ligero toque de autismo (sospecho), carece de habilidad para expresarse verbalmente, pero cuando en el mar se aferra con miedo al salvavidas en el que está subida Martha sabemos que significa ésta familia para ella… igual cuando entre risas y juegos la familia y Claudia entierran a Martha en la arena, cual jocoso ritual.

Y ya entrados en el tema, vale la pena pegarle una segunda repasada al poster que en primera instancia me recordó a Little Miss Sunshine (2006), en el que la familia y Claudia esperan con trapo rojo en mano que alguien pase a rescatarlos de su averío mecánico. Esta escena nunca tuvo lugar en su viaje a la playa, ¿será que quedó en el piso del cuarto de edición o será metáfora de cómo este grupo de personas desean ser rescatados de su presente?

Un filme fuerte y emocional para el cual sinceramente hace falta espacio en esta reseña. Sería pecado no mencionar las excelentes actuaciones de Owen y Ayala además de la ausencia conspicua de hombres que también es un tema que queda pendiente. Peces-Gatoes de esos pocos filmes que se quedarán contigo por un tiempo.

Para la revista Indie Rocks!

4 / 5

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