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Three Billboards Outside Ebbing, Missouri – – – Pueblo chico, infierno grande

5 Jun

Empezaré por decir que el guion de esta película es de los mejores que he tenido el lujo de disfrutar en los últimos años, el diálogo rápido e inteligente creo que es algo que ha sido menospreciado en este filme (en donde se le ha celebrado por todo lo demás), no me acordaba de la última vez que una película me tenía carcajeándome, quizás este aspecto del trabajo ha sido pasado por alto porque a final de cuentas se te queda contigo como una desgarradora historia de redención.

La película escrita y dirigida por Martin McDonagh parece fácil en su ejecución, la trama nos atrapa y nos hace empatizar con cada uno de los personajes, pero esto es gracias al guion impecable que ya mencioné, al atinado soundtrack, con algunas piezas en guitarra acústica, que pone a los sentidos en estado receptivo, y las excepcionales actuaciones del reparto, tan sinceras que no exagero en decir, nos permiten adentrarnos hasta el alma de sus personajes. La cinematografía a cargo de Ben Davis (Kick-Ass, Avengers: Age Of Ultron) es elegante y atractiva, sin distraernos de estos personajes humildes y sencillos.

En el pueblito (ficticio) de Ebbing, Missouri, todos se conocen y los rumores viajan rápido. Mildred Hayes (Frances McDormand) es corroída por la desesperanza siete meses después de que su hija mayor fue violada, asesinada y calcinada. Nunca vemos el acto, solo escucharlo es por demás grotesco. Ante la inefectividad de la policía, Mildred, en su templada desesperación, decide rentar tres abandonados espectaculares y les coloca la frase: “Violada mientras moría, aún no hay arrestos?, como es eso jefe Willoughby?”. El jefe de la policía en cuestión es Bill Willoughby (Woody Harrelson), un hombre sinceramente bondadoso y preocupado por resolver el crimen, pero simplemente no ha tenido nuevas pistas en el caso.

Los espectaculares en cuestión

Willoughby le implora a Mildred que los quite, pues la acusación a final de cuentas es humillante para él y su familia, aparte de que tiene a todo el pueblo molesto por lo que parece es la incapacidad de Mildred para resignarse a su destino. Incluso cuando Willoughby le confiesa a Mildred que él está padeciendo de cáncer, ella no retrocede ni tantito. Es un dilema moral complejo que McDonagh nos regala, en vez de haber escrito a Willoughby como un villano, y de ahí encaminarnos hacia un fácil desenlace de justicia.

La compasión de Harrelson que muestra al interpretar a Willoughby es contrapuesta a la idiotez, lo burdo, el racismo, la misoginia, el ignorante derecho a presidir de su asistente Dixon (Sam Rockwell), un hombre que vive con su mamá racista en un chiquero de casa y que posee un aparente sistema moral regido por sus propios prejuicios, es un secreto a voces en el pueblo que recientemente torturó a un prisionero afro-americano, y cuando Mildred le pregunta con franqueza: “como va el negocio de la tortura de niggers?”, Dixon responde sin dudar: “el negocio de tortura de personas de color”. Pero el personaje es más complicado de lo que pensábamos, algo inevitable cuando un guion de McDonagh se junta con una interpretación de Rockwell (quién me encantó en aquella película olvidada de Duncan Jones, Moon), algunos vigilantes de la moral se andan quejando que la evolución del personaje de Dixon no es consistente con lo que realmente le debe pasar a un racista (les encanta a estos guerreros de la justicia social dictaminar que le debe pasar a un personaje de una película) y que en general la película glorifica el sexismo, algo absurdo pues Mildred es la rebelde badass de la película, con su peinado medio rapado debajo de su coleta, unos overoles, y una bandana en la cabeza, se ve que realmente no le importa lo que piense el pueblo de ella; pero cuando estamos en una competencia contemporánea para ver quién es más progresista, podrás encontrar cualquier pretexto para enfadarte.

La tensión ocasionada por los 3 espectaculares se desborda entre los personajes involucrados, incluido un Peter Dinklage como James, un chaparrito con sentimientos sinceros hacia Mildred, y que, gracias a la sincera interpretación de Dinklage, le da un pathos extra al filme, que a veces se necesita entre tanto humor negro. Las interacciones humanas son el atractivo principal de Three Billboards, y el tono general de la película parece extrañamente familiar, yo la sentí como la película más Coen que los hermanos Coen no hicieron. Pero la actuación de McDormand es algo que se encuentra por encima de todo lo demás, definitivamente su mejor papel desde Fargo, y yo diría que la mejor actuación de su carrera, es de una mujer al borde de explotar, pero que lucha por seguir barajeando todos los aspectos de su vida con dignidad, porque parece que la dignidad es lo último que le queda.

Woody Harrelson y Sam Rockwell

McDonagh y McDormand construyen un personaje que uno aprecia era otra persona antes de la tragedia, desde su trabajo en una tienda de artículos turísticos llamada “Southern Charms”, a como consuela al jefe Willoughby cuando este tose y escupe sangre accidentalmente en la cara de ella, producto del cáncer, él se ve entre apenado y asustado, le dice que fue un accidente, ella le dice tiernamente “i know baby”, mientras lo atiende. No habrá sido sorpresa para nadie que haya visto este filme como McDormand levantó el Oscar a mejor actriz por su actuación.

Se ha hablado mucho de su interpretación, pero al ver finalmente Tres Anuncios Por Un Crimen (título en español), uno se encuentra con una riqueza de diferentes componentes cinematográficos: actuaciones, el guion, soundtrack, etc., para apreciar a esta película como una obra maestra de McDonagh, más allá de la actuación de McDormand. Que The Shape Of Water le haya ganado mejor película, pues esa es otra historia, pero habrá estado muy cerrado con los miembros de la Academia.

P.S. Aquí una escena importante de Mildred confrontando al padre Montgomery, y como no se sujetará al egoísmo de extraños, que quieren que olvide su tragedia, o más bien, lo que realmente quieren, es que los deje vivir en paz.

4.5 / 5

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Hail, Caesar!

20 May

hail caesar 1

Al mundo siempre le hace bien una comedia negra de los hermanos Coen. Me gustaría saber qué artista cinematográfico ha hecho más por ese género, como este prolífico par lo ha hecho por 30 años. Prolíficos porque al parecer les pica el trasero estar más de un año sin filmar uno de sus idiosincráticos filmes, combinación entre lo chusco y la desgracia; en nuestros tiempos, ya se puede empezar a clasificar las comedias negras de los Coen en sub-géneros: dramáticas como en Fargo, contemplativas como en A Serious Man, de suspenso como en No Country For Old Men (si levantó suficientes carcajadas como para considerarla una comedia, que no?) y de western como en True Grit.

Hail, Cesar! es como una carta de amor al Hollywood de le época de oro del cine norteamericano, pero escrito por alguien con un sentido del humor muy sarcástico. Los personajes en esta trama de los Coen deambulan por los campus de los grandes estudios de Los Ángeles, paseándose por producciones épicas al estilo Ben-Hur, entre elaborados números bailables como Singin’ In The Rain, westerns al estilo Roy Rogers y escenas de baile acuático sincronizado; si esa no es una carta de amor al Hollywood con el que los Coen crecieron en los 50’s, entonces no se qué filme de ellos podría calificar como tal cosa…lo que pasa es que algunos críticos confunden el humor negro y el sarcasmo de los Coen, con genuino desprecio (como si hubieran empezado a filmar películas el año pasado).

Clooney como el protagonista

Clooney como el protagonista

Como es costumbre en una película de los hermanos, el guion está bien trabajado, y es por demás chistoso. Es rápido y los chistes te pasan por encima de la cabeza si pestañeas. El elenco coral, es decir, de varios actores y actrices bien reconocidos por su capacidad histriónica, se siente completamente en sincronía y cómodo al momento de interactuar entre ellos. En el centro está Josh Brolin como Eddie Mannix, un ejecutivo de producción de los Capitol Studios, quien se la vive arreglando los problemas de su “talento”; principalmente tratando de encontrar al secuestrado Baird Whitlock (George Clooney), una de las máximas estrellas del estudio, quien se encuentra filmando la épica, y homónima, “Hail, Caesar!”, el cual es un inflado proyecto que pretende contar la historia de Jesucristo. Es parte de la comedia que el superastro ha sido capturado por el peor enemigo de la sociedad norteamericana de aquel entonces, un clandestino grupo de comunistas, conformado por resentidos escritores de cine, que piensan obtener una jugosa recompensa del secuestro…y dirigirla hacia sus jefes soviéticos. La suspicacia y el presunto peligro que representaban un montón de intelectuales anti-capitalistas en plena era del Senador McCarthy eran válidas y estos disidentes eran considerados como los peores terroristas extremistas de la época…pero visto en retrospectiva, no queda de otra más que pensar que todo el asunto anti-comunista fue un ejercicio bastante bobo.

La trama se envuelve en los problemas de otras estrellas del estudio, incluyendo a una Scarlett Johansson que entre tomas de su producción acuática bailable, y mientras le quitan con gran esfuerzo su cola de sirena, trata de esconder con Mannix un posible embarazo por parte de un padre desconocido (escándalo que seguramente hubiera sido terrible para su carrera de diva). Con una idea que parece ridícula al principio, pero más sensata conforme avanzan los minutos, deciden que la actriz dé a adoptar el hijo clandestinamente, para después adoptarlo ella misma. Para ello emplean los servicios de un padre sustituto, pero en verdad otro “fixer” de Hollywood a sueldo, Joseph Silverman (Jonah Hill).

Mannix trata de traspasar una de sus estrellas del western, el trovador-jinete, Hobie Doyle (Alden Ehrenreich) de las películas de caballos a los dramas románticos del afeminado director europeo Laurence Laurentz (el camaleónico Ralph Fiennes) para gran disgusto del director; al mismo tiempo que el ejecutivo le trata de acomodar a su estrella vaquera un romance con la actriz Carmen Valdez (Verónica Osorio), en un rol que recuerda a Carmen Miranda. Mientras que en otro foro del campus, el bailarín Burt Gurney (Channing Tatum) ejecuta coreografías de baile al estilo Gene Kelly…escondiendo su verdadera identidad como espía para los soviéticos. Las producciones del cine de antaño vuelven a la vida gracias al lente del cinematógrafo Roger Deakins, regresando del formato digital al filme para darle esa calidez a las escenas. El resto del diseño de la producción de esta película, desde el vestuario hasta las locaciones, es igualmente impecable.

Joel y Ethan Coen con Brolin y Clooney

Joel y Ethan Coen con Brolin y Clooney

Mannix tiene su plato rebozando de problemas, mientras que las columnistas de chismes del espectáculo, las gemelas Thora y Thessely Thacker (ambas Tilda Swinton), merodean los estudios con el deseo de que algún pedazo de chisme caiga al piso para publicarlo al siguiente día. Y al final del día Mannix padece de algún cabo suelto que resolver….ah si, encontrar a Clooney!

Al contrario de su otra sátira que le hacen a Hollywood, la aclamada Barton Fink (1991), en Hail, Caesar!, se encuentran unos hermanos Coen divirtiéndose en la realización, y compartiendo ese júbilo con el público. Parece que con el paso de los años, y el advenimiento del éxito, la postura de los Coen sobre Hollywood se ha suavizado bastante. La diversión se encuentra también dentro de los malabares que hacen con los diferentes géneros del cine; en este caso el secuestro de Clooney es casi solo un macguffin, y nadie debe considerar a la trama que le sigue como una de suspenso; es solo un detonante, y un pretexto, para empezar a girar los engranes de un mundo cinematográfico más de los Coen. Suspenso es aquel que nos aqueja al tratar de adivinar si la próxima película de los hermanos será un éxito o un trozo de estiércol (The Ladykillers, alguien?), pero mientras tanto nos han servido este suculento pedazo de cine.

4 / 5

Moonrise Kingdom

18 Sep

 

moonrise kingdom 3

Otro vistazo a uno de los bonitos mundos que Wes Anderson sabe construir; que mejor que la historia de dos niños, púberes técnicamente, en la ante-sala de la adolescencia, para justificar el realismo mágico de las escenas de Anderson; la gama de colores de las escenas se mezclan perfectamente, una exquisita combinación de verdes, kakis y uno que otro color brillante; los sucesos son inverosímiles y fantásticos; y cada personaje en torno a los protagonistas (Suzy y Sam) son llevados a un extremo caricaturesco de villanos (casi todos los adultos). La trama tiene lugar en 1965, pero después de ver la película pienso que bien podría haber sucedido en cualquier década; creo que Anderson escogió ese año para sugerir que estos son los recuerdos de unos niños en aquel entonces, hoy en día adultos convertidos al cinismo por el mundo real.

En la isla ficticia de New Penzance, ubicada supuestamente en la costa de Nueva Inglaterra, Suzy Bishop (Kara Heyward) y Sam Shakusky (Jared Gilman) son dos niños de 12 años que se sienten marginalizados por sus familias, bueno en el caso de Sam por su familia postiza, ya que es huérfano, y en el caso de Suzy por sus sobreprotectores padres: Laura (Frances McDormand), una mujer que se ayuda de un megáfono para llamar a Suzy y a sus hermanitos a comer, y por su padre Walt (Bill Murray), un excéntrico de pantalones cuadriculados demasiado ocupado con sus pasatiempos ociosos. Suzy se percata de que su madre le pone los cuernos a su padre con el policía de la isla, el Capitán Sharp (Bruce Willis), y conjuntado con su propio carácter rebelde, Suzy se siente con ganas de salir volando de su entorno, como el pájaro que interpreta en la puesta escolar de El Diluvio de Noé, una ópera para niños de Benjamin Britten, y que fue una fuerte influencia de Anderson cuando era niño.

El personaje de Bob Balaban nos explica sobre estos mapas que Anderson mandó hacer a mano el lugar de los hechos

El personaje de Bob Balaban nos explica sobre estos mapas que Anderson mandó hacer a mano el lugar de los hechos

Sam también se siente como un espécimen raro dentro de su grupo de Boy Scouts que al parecer acampa permanentemente en el campo Ivanhoe; dirigidos por el Scoutmaster Ward (Edward Norton), Sam y sus compañeros se organizan meticulosamente en las actividades de cada día hasta que un día Sam decide escapar, en parte porque el resto de sus compañeros scouts lo desprecian. Naturalmente, Suzy y Sam encuentran en su amistad el refugio para sentirse cómodos con sus excentricidades, su romance piensan ellos, y es característico de Anderson presentarnos a niños que se sienten mayores a su edad, Suzy es culta y no desperdicia ni una oportunidad para hablar de sus discos (pop ye-ye de procedencia francesa) y de sus libros favoritos (una colección de 6 obras de literatura ficticia que Anderson, el meticuloso, mandó ilustrar las pastas y para los cuales escribió unos pequeños fragmentos); Sam camina y se expresa como un adulto y porta una pipa para aparentar mayor madurez. Juntos se escapan y se adentran en los bosques de la isla, llegando finalmente a una pequeña ensenada donde se asientan en un campamento romántico, al cual le llaman “moonrise kingdom”, y comparten por unas horas sus momentos idílicos.

El ambiente de Moonrise Kingdom (Un Reino Bajo La Luna) pareciera el de un cuento de hadas. Esta fantástica historia, salida de la imaginación de un par de adolescentes enamorados (repito que según mi teoría, pueden ser sus recuerdos) fue filmada por el director de cinematografía, Robert Yeoman, en filme de Super 16mm, lo que suaviza los colores escogidos por Anderson y le da una cualidad más de retrato a los planos simétricos del director. El muy solicitado Alexandre Desplat compuso la música original, a los cuales se incorporaron algunas marchas de Mark Mothersbaugh (uno de los vatos de Devo), y como en otros trabajos de Anderson, el soundtrack puntualiza las características fantásticas de esta trama, como si Suzy nos la estuviera leyendo de uno de sus cuentos predilectos. Cabe mencionar que de hecho si hay narrador, aparece poco, pero es el siempre tranquilo Bob Balaban (también frecuente colaborador de Anderson, y a quién vimos de pervertido a principios de su carrera en esta película).

Suzy casi siempre observa el mundo a través de sus binoculares, manteniendo su distancia

Suzy casi siempre observa el mundo a través de sus binoculares, manteniendo su distancia

La fuga de Sam y Suzy hacia un mundo perfecto es efímera, y coincide que los adultos los vuelven a poner en su lugar al momento que llega a la isla un tremendo huracán, como simbolizando la destrucción de la infancia y el paso a una temprana madurez. Serán de esos adultos como los personajes de Murray y McDormand, quienes siempre saben interpretar de manera magistral la melancolía que sus cansados personajes llevan dentro; Murray siempre con un cinismo por el resto del mundo que lo rodea, y McDormand con un sentimiento de añoranza (quizás por eso el adulterio de su personaje), o recuerdos hacia mejores tiempos. Moonrise Kingdom puede que no sea tan arrebatadora como el último trabajo de Anderson, The Grand Budapest Hotel, pero si se centra en temas más profundos de la sensibilidad humana que la mera vanidad y orgullo de los personajes de The Royal Tenenbaums. Me sigo quedando más con su estilo que con su contenido (de Anderson)…veremos que viene más adelante.

Aquí el primer encuentro entre Suzy y Sam, en 1964, un año antes de su fuga…Suzy se siente por fín reconocida.

3.5 / 5

 

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