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Only God Forgives

2 Jan

only-god-forgives-1Esta oscura aventura hacia los gustos excesivos de Nicolas Winding Refn fue la que empezó a levantar sospechas de que quizás el director danés se revuelca en su “cine fetichista” (como él lo ha descrito), más para satisfacerse a sí mismo y con poca consideración para el público. Después del éxito consumado de Drive (2011), que contó con el guion de Hossein Amini, basado en el libro homónimo por parte de James Sallis, Winding Refn se emborrachó con su propia genialidad y es el autor único de la trama y los diálogos de esta película, la cual, hablando de la primera, podemos calificarla como simple, y en referencia a los mencionados diálogos, como torpes y pretenciosos.

Winding Refn vuelve a hacer mancuerna con su avatar delante de la cámara, Ryan Gosling, cuya ausencia del Festival de Cannes del 2013, donde debutó Only God Forgives, sugiere que Gosling anticipaba (y quizás compartía) la recepción negativa que el proyecto iba a recibir. Uno de los factores que quizás habrán contribuido al descontento de Gosling fue lo inexpresivo y aburrido que resulto plasmado su personaje, un entrenador de box/contrabandista de drogas americano llamado Julian; mientras que Gosling normalmente logra comunicar un montón de emociones únicamente con los ojos, así como permitirte a ti, espectador, plasmarte en el lienzo minimalista que han sido sus otros personajes, fuertes y callados (al estilo Gary Cooper), en Only God Forgives, Julian es prácticamente un zombi, un sonámbulo paseándose por el mundo de pesadilla de Winding Refn, un Bangkok de noche bañado en luces rojas de neón, un componente visual típico de Winding Refn; por aquellos tugurios y moteles deambula Julian, inexpresivo frente a sus desgracias, como viviendo dormido.

La historia es un ciclo de venganzas; el hermano de Julian es Billy (Tom Burke), su socio en la escuela de box, quién viola y asesina a una niña tailandesa. Eso provoca que el malvado Lt. Chang (Vithaya Pansringarm), denominado “El Ángel de la Venganza” por Winding Refn, le entregue al padre de la niña violada a Billy para que el progenitor haga lo que quiera con el asesino de su hija. Esto provoca que la madre de Julian y Billy, la traga-hombres Crystal, una irreconocible Kristin Scott-Thomas con pelo oxigenado, llegue a vengar a su hijo muerto, es despiadada y excéntrica, una villana al estilo de Albert Brooks en Drive, cuando se le informa que su hijo está muerto debido a que violó y asesinó a una niña, solo responde a secas: “seguramente tenía su motivo para hacerlo”, la excentricidad está ahí, pero desgraciadamente también lo está un guion acartonado y accidentalmente cómico. only-god-forgives-2

Kristin Scott-Thomas es genial con el poco material que tiene para trabajar, pero aparte de ella, no hay un elenco de increíbles actores llenando de vida a sus pequeños personajes, pintando el lienzo de la obra en un multicolor llamativo e interesante, no hay un Brooks, un Bryan Cranston, una Christina Hendricks, Ron Perlman, Oscar Issac, ni por supuesto, una Carey Mulligan; uno entiende como los grandes nombres no solo le dan valor de marketing al proyecto, pero la vida misma a la historia, y su ausencia, nos deja con personas uni-dimensionales. Ni siquiera el Lt. Chang, un personaje con un perverso sentido de justicia, que el mismo Winding Refn afirma es “el personaje de One Eye (de Valhalla Rising) que se mete en el conductor de Drive y luego se va a al comandante policiaco tailandés. Son el mismo personaje, interpretado por tres diferentes actores…una creatura mitológica que tiene un pasado misterioso y no se puede relacionar con la realidad porque es algo enaltecido”, para humanizar un poco a su “creatura mitológica enaltecida”, Winding Refn tiene al Lt. Chang cantando dulces baladas en un karaoke entre sus misiones de venganza sangrientas mientras sus subordinados en la policía se tienen que chutar sus melosas interpretaciones, realmente unas escenas abstractas que solo pretenden darle otra dimensión a este cuasi-robot sanguinario. Y terminando el karaoke, vuelve a la calle con su katana en mano, su arma preferida…y la usa bastante, sobre una que otra incauta extremidad del cuerpo humano.

Kristin Scott Thomas como Crystal

Kristin Scott Thomas como Crystal

Winding Refn ha mencionado en el pasado que es un “director fetichista”, que satisface sus gustos visuales y temáticos, y se ha debatido que queda poca consideración en su estilo para el público (y los críticos, pero complacer a este último grupo, realmente no le debería de importar a ningún director). Los fetiches visuales de Winding Refn no tienen reproche, Solo Dios Perdona es hermosa, fue retratada por Larry Smith, quien también fue el director cinematográfico en Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick. Es cierto que se abusa un poco de las sombras, pero eso le añade un sabor siniestro a las escenas, aparte de que resalta los neones.

Only God Forgives no es incomprendida, sino incomprensible; un ejercicio en el cine de arte forzado y pretencioso. El simbolismo es pobre, o sea un hijo metiendo la mano en el vientre del cadáver de su madre? Pero aún con ésta, y con el Demonio Neón, seguiremos pendientes al trabajo de Nicolas Winding Refn.

1.5 / 5

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Bleeder

17 Dec

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Es confuso para el público realizar tu segundo largometraje con el mismo elenco del primero, especialmente cuando son dos películas diferentes en temática, en tono, en ambición en cuanto lo que está queriendo lograr. Los principales actores de la pasada Pusher (1996), reaparecen en Bleeder (1999), lo cual puede ser engañoso, de una manera subconsciente, para el cerebro. Después de apreciar un cool filme de violentos gangsters, me encontraba viendo a los mismos rostros deambular ociosamente por una tienda de videos en Bleeder, después de los 40 minutos, mi mente me preguntaba: en que momento empiezan los pistolazos y demás? Tuve que hacer un esfuerzo consciente para aceptar que no iban a llegar, que en efecto, estábamos viendo a las mismas personas, pero que estaban representando personajes diferentes, en una historia distinta…realmente un proceso mental que sirvió más como distracción y le restó un poco a la experiencia.

Kim Bodnia lleva el estelar nuevamente, es Leo y es un gerente taciturno de la mencionada tienda de renta de videos. Vive una vida calmada con su pareja Louise (Rikke Louise Andersson); se puede apreciar que Leo se encuentra aburrido con sus actividades cotidianas, y que le emociona un poco tener un roce con algunos gangsters violentos en un club nocturno, acto seguido, Leo se consigue una pistola para darle más emoción a su vida…y con este repentino vuelco hacia la violencia, reacciona sanguinariamente cuando Louise le informa que está embarazada, recibiendo amenazas por parte del hermano de Louise, un violentillo chaparrito llamado Louis, que le advierte a Leo que no toque a su hermana…extrañamente, Louis, el hermano, también es parte del grupo de amigos que se sienta a ver películas de acción en el sótano de la tienda de videos con Leo; el dueño de la tienda Kitjo (Zlato Buric, el otrora jefe gangster en Pusher) y Lenny (Mads Mikkelsen), un reservado individuo que se la pasa viendo cine de arte cuando atiende la tienda de videos, o en su casa.

Buric y Mikkelsen

Buric y Mikkelsen

Cuando Leo vuelve a agredir a su novia Louise, su hermano Louis cumple su amenaza y se va contra Leo, donde la violencia escala entre los dos de una manera anti-natural, no se si es un comentario de Winding Refn a la violencia copiosa que veían en sus reuniones cinéfilas semanales…en fin, Bleeder termina de delatar completamente su estatus noventero cuando uno de los personajes ejecuta un maquiavélico plan para ceremonialmente darle al otro la peor venganza que podía concebirse en aquel entonces, inyectarlo con SIDA!; así es, en aquel entonces era lo peor imaginable del mundo, y según las leyendas urbanas había gente inyectando de SIDA a otras personas en los antros, en los cines, en los teléfonos públicos, había plátanos a los que se les había inyectado SIDA para que lo ingirieras sin querer (no soy químico, pero estoy casi seguro que el virus no hubiera sobrevivido ni siquiera unos cuantos minutos dentro de un plátano); así estaba la paranoia del mundo frente a la epidemia de la época. En un desenlace violento, Leo, con estigmas sangrientas en las manos le enseña a Louis el dolor que le ha causado, y como de alguna manera lo absuelve a él y a Louise de sus pecados, las referencias a la pasión de Jesucristo vendría a ser un tema recurrente en el trabajo de Winding Refn.

Louis, Lenny y Leo (quien sabe porque los nombres de los principales empiezan con L)

Louis, Lenny y Leo (quien sabe porque los nombres de los principales empiezan con L)

La trama de Leo se sale de los bordes, esto obliga a Lenny, el chico callado cinéfilo, en encontrarle sentido a su vida (cosa que siempre le reprochaba Leo, que básicamente era un perdedor, más bien reprochándose a él mismo) y finalmente se anima a hacerle plática a Lea (Liv Corfixen, esposa de Winding Refn), una trabajadora de un café local, y cuando finalmente logra invitarla a salir, se arrepiente cuando la ve parada frente al cine donde habían quedado de reunirse. Al final, después de lo sucedido el día del cine (él había aceptado ir a ver Armaggedon, no precisamente un buen platillo cinéfilo, con tal de darle gusto a ella), logran tener una conversación amena en el café, donde Winding Refn y el equipo de iluminación construyen una bonita escena con un cover de “Love” de John Lennon, un momento dulce en medio de la sangre y la violencia.

El final de Bleeder, con Lenny, deja en la boca un sabor a esperanza, yo creo más un intento de Winding Refn por equilibrar un poco la experiencia cinemática que el público acaba de tener…como una alka-seltzer después de una tremenda pozolada. Es, por cierto, el momento de Lenny uno de los momentos más sinceros en el cine de Winding Refn que yo pueda identificar, a partir de ahí sus mensajes iban a venir en un idioma más torcido.

2 / 5

Pusher

29 Nov

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Ahora si, después de haber empezado por la secuela, me di a la tarea de disfrutar el primer largometraje del director danés Nicolas Winding Refn, tratando de seguirle el hilo a un excentricismo que había empezado desde mediados de los noventa, y desembocado en algunos de los trabajos visualmente más atractivos de los últimos años. El debut no se escapa de los gustos de la década noventera, Winding Refn divide los capítulos de la película en: Lunes, Martes, etc…era muy de los 90’s contar con esta modalidad explicativa, medio historieta de comics, aludiendo a la grande influencia que los primeros trabajos de Tarantino todavía tenían sobre el resto del cine violento de la década.

Winding Refn utiliza principalmente cámaras de mano (“hand-helds”) para darle un toque caótico a la violencia del crimen organizado en las calles de Copenhague, y utiliza actores amateurs para interpretar a algunos de los personajes, dándole un toque documentalista al filme, esto varios años antes de que se pusiera de moda a principio del nuevo milenio, especialmente en varias series de TV. El talento del director por filmar escenas de brutal violencia ha permanecido inalterado hasta nuestros días, pero es el caos de Pusher lo que ha quedado de lado para dar paso a un estilo de cine ultra-estético por el cual se decanta el danés en tiempos más recientes. Lo que sí es un sello patentado de Winding Refn es acorralar a sus personajes principales, hombres en su mayoría, la joven Elle Fanning en su última película, hasta dejarlos en situaciones casi imposibles de las cuales puedan salir. Es normal ver en un filme del cineasta como el entorno de sus personajes estelares se derrumba irreparablemente hacia el final, como traicionados por el mundo, y algunas veces Winding Refn los salva, otras veces no.

Kim Bodnia es Frank, un traficante de drogas que apenas alcanza a ganarse la vida con sus andanzas criminales, por lo que recurre a una de las ideas más riesgosas dentro del mundo del tráfico ilegal de sustancias, pedirle prestado dinero a un mafioso peligroso y con ese dinero comprar drogas y venderlas, pudiendo de esta manera quedarte con un porcentaje de ganancia al mismo tiempo que le saldas esa importantísima deuda al mafioso. El riesgo está precisamente en esos momentos que tienes el préstamo pero no tienes las drogas, como lo aprende Frank, después de que una emboscada por parte de la policía de Copenhague hace que aviente las drogas hacia un río, y se encuentra con las manos vacías, sin droga que vender y con una importante deuda que saldar.

Kim Bodnia como Frank

Kim Bodnia como Frank

Menos mal que el jefe de la mafia, Milos (Zlatko Burić), es amigo de Frank, y de entrada le da facilidades y tiempo para pagar, pero su paciencia se va agotando y envía a su secuaz, el violento Radovan (Slavko Labović) a cobrar la deuda. Radovan también simpatiza con Frank y empieza cobrando la deuda más que nada platicando con Frank sobre sus deseos de dejar la vida criminal y abrir su propio restaurante, calmadamente en el carro tomando café, en lugar de estarle rompiendo las piernas. Pero conforme pasa el tiempo, también siente la presión de ser más asertivo con Frank, cuyos disparatados planes para juntar el dinero parecen alejarlo cada vez más de su objetivo. La manera en como Winding Refn desarrolla los personajes de Frank (firme, pero asustado), Milos (lacónico, pero serio para sus negocios) y Radovan (sociable, pero a final de cuentas decidido en cobrar la deuda) es un punto fuerte del script, que nos hace simpatizar con cada uno de los criminales y ver la situación desde cada singular punto de vista, algo que también los personajes tratan de comunicarle a los demás, básicamente cada quién le dice a los demás: “qué quieres que haga?”, y cada quién tiene razón, vaya embrollo.

Al igual que otros trabajos cinemáticos noventeros sobre la actividad criminal, Pusher logra ser un tanto más cómico que dramático, sin embargo el gusto por lo siniestro de Winding Refn ya se dejaba ver incluso en este primer largometraje, una tendencia por filmar entre sombras, por acentuar en sus personajes la amenaza de violencia, más que mostrarla…estas tendencias iban a florecer en el nuevo milenio, con mayores presupuestos y una necesidad de “impactar” al público.

Aquí el trailer de la trilogía completa:

4 / 5

Pusher II

16 Nov

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Por falta de concentración acabé viendo Pusher II antes que la Pusher original, fue solo cuando entré en el internet para investigar sobre la película que me percaté de mi semi-grave error pero eso no hizo mella en mi interés por seguir disfrutando la colección cinematográfica del director danés Nicolas Winding Refn, a quién entrevisté hace algunos meses, y, el equipo editorial de una de las revistas para donde escribo, suponiendo que yo ya era un experto en la materia sobre el tema, me infundió con la comisiva de elaborar un artículo más profundo sobre el cineasta en cuestión. Así que después de degustar las obras recientes, Neon Demon y Only God Forgives (Drive ya estaba en el bolsillo), me zambutí a los comienzos noventeros del director, empezando por la trilogía de Pusher, un clásico del cine independiente danés, que inició la carrera de Winding Refn y del actor Mads Mikkelsen, cuya cara de pescado hasta aparece con regularidad en los espectaculares de la Ciudad de México, estelarizando grandes producciones.

En Pusher II se retoman los sucesos sucedidos en la primera entrega, Mikkelsen es Tonny, el acompañante de Kim Bodnia en Pusher. De alguna manera Tonny fue para mí un personaje más interesante en la trilogía que el estelar de la primera.  Con un grande tatuaje en la nuca que dice “Respect”, Tonny se encuentra perpetuamente buscando ese respeto de los demás que tanto le elude; es obvio que para familiares y amigos es poco más que un retrasado mental, y Mikkelsen, interpretando a Tonny, es un extraño loco impulsivo, pero miedoso a la vez, aparenta un patético swag y es hasta cierto punto hábil para las actividades de un ladrón, sin embargo no parece ser intelectualmente brillante y tiene complejos que se resumen sencillamente como “daddy issues”…que más?, sufre de impotencia pero es cachondo, y finalmente, hay algo de caridad y empatía en su carácter, especialmente en una escena en donde se niega a asesinar…o sea vea usted querido lector el menjurje de sentimientos y emociones que Winding Refn escribió y que Mikkelsen, hay que ver para creer, interpreta a la perfección…en solo su segundo estelar.

Tonny y parte de su tatuaje "Respect"

Tonny y parte de su tatuaje “Respect”

Tonny sale de prisión y acude precisamente con su padre, el llamado “Duke” (Leif Sylvester), el jefe de una mafia que trafica con carros robados desde un supuesto taller de carrocería. Queda claro desde la primera escena juntos que el “Duke” no le tiene nada de respeto a su hijo, que es casi una decepción para él. Tonny le pide trabajo pero el “Duke” no quiere saber nada de él y seguramente de sus deudas, así que Tonny se roba un Ferrari para impresionar a su padre y al grupo de delincuentes, solo para que su padre lo regañe por idiota, ya que nunca se roba un auto de lujo a menos que ya haya un comprador interesado. Los problemas se le van acumulando a Tonny, pues su mejor amigo Ø le informa que Charlotte, una conocida de ellos, anda diciendo que Tonny es el padre de su hijo (algo que no sabemos con certeza, quizás ni sea cierto). Tonny visita al niño y a la mujer y se va acercando poco a poco a su supuesto hijo. Y mientras en fiestas la madre le presta más atención a conseguir cocaína y cigarrillos, dejando al bebé en un sillón o en el suelo. A Tonny le aflora el deseo de proteger a su primogénito, y ese instinto por sacar al niño del peligro y arreglarle la vida es como su propio inconsciente de poder decidirse finalmente de hacerlo para él mismo.

Winding Refn dirigiendo Pusher II

Winding Refn dirigiendo Pusher II

Esta secuela del 2004 logró mantener la frescura de la Pusher inicial a casi ocho años después de su lanzamiento, y vendría la tercera parte solo un año después, en el 2005. Es un Nicolas Winding Refn diferente, pero en su mejor habitat, escribiendo y filmando en su natal Dinamarca.

3.5 / 5

Neon Demon

2 Oct

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La tercera es la vencida para Nicolas Winding Refn. Una ilustre carrera que empezó desde 1996 con Pusher, para dar paso a Bleeder (1999), dos adiciones a la trilogía de Pusher en 2004 y 2005, así como otros proyectos destacados tales como Valhalla Rising (2009) y Bronson (2008); sin embargo su carrera ha entrado en una etapa diferente a partir del éxito comercial y artístico de Drive (2011), donde a partir de ese éxito vino un descalabro (relativamente hablando) que fue Only God Forgives, la cual fue abucheada en Cannes del 2013, y que polarizó a los críticos con un estilo fílmico demasiado exótico para soportar algún tipo de narrativa interesante. Ahora Windin Refn vuelve más estético que nunca con Neon Demon, y las acusaciones de banal no se han hecho esperar…yo estoy convencido que algo está sucediendo con sus guiones en inglés (el guion de Drive no fue suyo, y aparte estaba basado en otro cuento, tampoco de su autoría), y seré obvio al decir que la trilogía de Pusher, así como Breeder y Valhalla Rising cuentan con un guion en danés. He platicado personalmente con Winding Refn, y es un hombre a todas luces inteligente, pero no domina el inglés al 100%; creo que estoy siendo ingenuo en pensar que su guion final no es moldeado por un nativo del inglés…aunque luego uno se termina enterando de cada cosa.

Elle Fanning es la presa inocente, virginal, que el demonio de neón se quiere devorar; el demonio en mención es aquel que representa la lujuria, la vanidad, el exceso, el consumismo, en general todo aquel mal bien identificado con la industria de la moda en Hollywood. Fanning es la nueva modelo Jesse, una niña delgada, rubia, de aspecto querubinesco; se supone que es tan bonita que su mera presencia provoca celos desmedidos en las modelos consolidadas, principalmente las robóticas Ruby (Jena Malone) y Gigi (Bella Heathcote) y hace babear a los directores de casting y diseñadores, más por cuestiones comerciales que por lujuria (por eso de las preferencias sexuales). Irónicamente al único que hace babear por deseo es a un asqueroso Keanu Reeves, en su papel de Hank, el dueño del motelucho donde se está hospedando Jesse, al todavía no contar con una vivienda apropiada. neon-demon-1

Jesse acepta los cortejos de un pretendiente, un joven llamado Dean (Karl Glusman) quien también retrata a la joven modelo en sus primeras sesiones, es el único que parece preocuparse genuinamente por el bienestar de la bella desamparada, el resto de los personajes son cuales fuerzas malignas que acechan a la desprotegida, como el resto de la cofradía de brujas en Suspiria de Dario Argento, obra representativa del cine giallo italiano que comparte similitudes estéticas con el Demonio Neón, principalmente en los chillantes colores que encandilan, el meticuloso trabajo en el audio, y la intención de ir acumulando el suspenso con poco diálogo. La simbología de Winding Refn es un poco burda, pero en un buen sentido, al estilo setentero. La virginal Jesse entra a una sesión fotográfica, donde el lente experimental de Winding Refn (junto con su directora de foto, Natasha Braier), compone una secuencia psicodélica con unos triángulos invertidos blancos (referencia al feminismo inocente de Jesse). Fanning, posa y posa, y parece sentirse cada vez más cómoda en su papel de vampiresa sensual; pronto los triángulos invertidos cambian de blanco a rojo (pero que podrá significar esta secuencia?), y para la siguiente escena, Jesse es más fría, cínica, hasta hostil con su pseudo-novio Dean.

El problema es que Winding Refn no le da seguimiento a esa “transformación” del personaje principal; como que a la película se le olvida y pronto continuamos con Jesse siendo acosada por los demás, incluyendo un león de la montaña que se mete a su cuarto de hotel en la madrugada para aterrorizarla. “Esta ciudad puede ser una selva Jesse, una selva de concreto”, me imagino a Winding Refn diciéndole al personaje principal…el resto de nosotros girando los ojos hacia el techo. La película está demasiado ocupada con su apariencia, para su desgracia, nunca se relaja ni se sincera como para inspirarnos algo de empatía hacia Jesse; y a diferencia del cine giallo, el supuesto “horror” anunciado en esta película no es espectacular, aquella sangre que se muestra en Demonio Neón hace tan poco sentido que parece que Winding Refn la metió a fuerzas.

Cool cool cool

Cool cool cool

Sin embargo preveo que esta película, al igual que Only God Forgives, se convertirá en una celebrada película de culto en unos 25 años; tiene violencia, es estética, y es enigmática; aparte, hablando puramente de sus visuales, aparte de las influencias recogidas del mencionado género del cine giallo de horror, el cine de Winding Refn en Neon Demon es contemporáneo, es del hoy y del ahora, y seguramente será un referente del cine en los 10’s, un filme que hoy en día se siente experimental pero para ser degustado en las grandes salas de cine comerciales. El talento de Winding Refn sigue intacto, su visión (daltónica, por cierto, como me comentó, de ahí los fuertes contrastes de color en su trabajo) sigue completamente intacta y con la capacidad de entregar trabajos exquisitos que dan ganas de lamer la pantalla…ahora que le pasen buenos guiones en inglés.

2.5 / 5

 

Drive – – – Eighties revival

10 Oct

Eighties revival es lo que le llamo a esta corriente artística fuertemente influenciada por los gustos y tendencias de la década de los 80’s sin caer en parodia, ni tener que tomar lugar en esa decada, pero es claro que hay algo sobre el proyecto que le hace tributo a lo mejor de esa época. En este caso se trata de una película de acción con tomas en cámara lenta con música inspirada en la electrónica y synth-pop de aquellos tiempos que soprendentemente funcionan y evitan caer en los clichés normalmente relacionados con el género de acción de los 80’s. De la música, a la moda, a la tipografía en los promocionales, y especialmente un estilo de dirección que sobre-dramatiza los acontecimientos y los personajes.

A pesar de que no llega a romper esquemas ni presenta nada que no hallamos visto antes, Drive se siente como la película de acción más original de los últimos años y viene a refrescar un género donde los estándares eran proyectos de 90 minutos de efectos computarizados; Jason Statham brincando de un puente a un carro, de una moto a un carro, de un carro a otro carro y personajes directamente sacados de comics (literalmente). La producción apostó fuertemente por Ryan Gosling, en un papel que nunca había hecho, y el güero tuvo control sobre la elección del director y metió mucha mano en el script. El estelar es un personaje del cual nunca conocemos su nombre que trabaja como doble en películas de acción de día y es el conductor designado para robos y asaltos que requieren de un verdadero cirujano si en cuestiones de conducción se trata y que conoce la ciudad de Los Ángeles como la palma de su mano; estas cualidades las vemos ejemplificadas en la primera escena de acción donde El Conductor logra evadir con facilidad a esos omnipresentes helicópteros de la LAPD en pleno downtown; la mayor preocupación de El Conductor en esta escena es el seguir el partido de los Lakers en el radio; ciertamente, uno piensa, este tipo ha estado en una situación similar más de dos veces.

A diferencia de otros héroes de acción llenos de vigor y un seco sentido del humor, El Conductor es un personaje hermético que pronuncia su primer línea ya avanzada la película. A base de mucha insistencia por parte del destino se empieza a relacionar con su bonita vecina Irene (Carey Mulligan), su hijo Benicio (Kaden Leos) y el problemático esposo de Irene protagonizado por Oscar Isaac, reconocido como uno de los villanos en Sucker Punch. A partir de ahi el principal se embarca en una historia de quasi-venganza que incorpora algo de violencia al estilo A History Of Violence e Irréversible, una que otra persecución sin utilización de efectos CGI y escenas puntualizadas por música cool como esta:

Creo que parte de la frescura de la película viene por parte del director danés Nicolas Winding Refn que sin contar con experiencia en el género de acción, ni en Hollywood, entrega un punto de vista sobre el género que no es convencional. El director filma 100% en digital y como podemos ver este formato si es indiscutiblemente mejor que el celuloide, hay escenas inspiradas en el cine giallo italiano y en Brian DePalma que no le piden nada al Tecnicolor de la época. El director también pinta un Los Ángeles que es elegante a la distancia, pero como sucede en realidad: sucio, amarillento y escueto visto de cerca, los personajes se mueven entre talleres mecánicos, strip malls y departamentos. Por cierto, si a ud. le da un poco el aire a una película “Lynchiana”, no está equivocado pues el principal encargado de crear las texturas sonoras que le dan ese sentido desconcertante, “uncanny” (algo anda mal, pero no sabemos qué), a las películas de David Lynch es el mismo encargado de la musicalización en Drive: Angelo Badalamenti; en conjunto con el instrumentalista Cliff Martinez (ex-baterista de los Red Hot Chili Peppers, para los fans de la banda: si, ESE Cliff Martinez).

Creo que Drive va a ser bien recibida y recordada en los años por venir porque es de las pocas películas que gustarán a todos, a los que buscan acción, al público que busca algo artístico e incluso los hipsters estarán escuchando el soundtrack. La trama (adaptada de la novela epónima de James Sallis) no es espectacular, pero es el componente audiovisual lo que cautiva, y no estoy hablando de efectos especiales. Los únicos que me imagino terminarán decepcionados serán los que esperan ver Fast and Furious 6.

Nicolas Winding Refn ganó el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes 2011.

4.2 / 5

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