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Oasis: Supersonic

5 Jun

El director Mat Whitecross no se molesta en repasar el largo declive de Oasis, tristemente algo así como las últimas tres cuartas partes de su carrera, y solo se dedica a revivir los “años de gloria”, como los recuerda con sinceridad Noel Gallagher, en este rockumental que fue producido por Asif Kapadia y James Gay-Reese, creadores de los excesos: Amy (2015) y Senna (2010). Noel y su hermano menor, Liam Gallagher, recuerdan los años del fulgor que brilló candentemente de 1993 a 1997 antes de que cayeran en álbumes guangos y sobrados…Noel y Liam, pero los que colgaban en el poster de mi cuarto de secundaria, dirían: “mira quién nos salió bien docto”; a través de efectos de animación, similar a lo que vimos en el Montage of Heck de Nirvana, se reaniman momentos íntimos entre los hermanos, su madre Peggy, y los miembros originales de la banda (el baterista Tony McCarroll, junto con “Bonehead” y “Guigsy”) que levantó a un grupo de chicos de las casas de interés social de Manchester a ser la banda más grande del mundo.

El “docu” se sirve de los testamentos de las personas del círculo interior de los hermanos Gallagher, como los mencionados compañeros de grupo, la madre, el sonidista, el productor de toda la vida, Alan McGee (el dueño de Creation Records, que les dio la primera gran oportunidad a la banda cuando los vio en un pequeño show en Glasgow); las palabras de este grupo de personas se mezcla con fotos animadas y material en video. Quedan de lado los “testamentos” de periodistas, expertos y opinionistas, para el beneplácito de los que realmente no queríamos escuchar a una vieja de VH1 diciéndonos “porqué Oasis es grande”. Y en cuanto al material videográfico, vaya que hay bastante, al igual que Senna, es impresionante (en una época donde no podías filmar todo con tu smart-phone) cuantos momentos fueron captados en la cámara…me inspira a pensar que consiguen el material que hay y de ahí se van hacia atrás haciendo las preguntas pertinentes sobre aquél momento, esto después de que no pudiera creer que hubiera video de una llamada random de Noel con su madre cuando él todavía ni estaba en Oasis, era el roadie de los Inspiral Carpets; o como hay video del primer ensayo de Noel con Rain (como originalmente se llamaba la banda) en el sótano donde ensayaron unos dos años sin parar antes de llegar a la fama. También hay video del gig en Glasgow donde los conoció McGee.

Oasis en sus inicios. “Bonehead” con pelo, eso dice todo.

El filme termina en el apogeo de la banda, un par de conciertos que reunieron a medio millón de personas en Knebworth (2.5 millones de personas aplicaron para boletos, de hecho). Quedó de fuera Be Here Now (1997) hacia adelante, los años de obsolescencia musical, que se empezaron a contar a partir de cuando mataron el Britpop, específicamente cuando dejaron caer en MTV la bomba hedionda y aguada que fue el video para “All Around The World”. La llegada de las Spice Girls y el lanzamiento de Ok Computer de repente los dejó en las afueras de lo que era considerado “cool”. Es el fuerte de este trabajo de Kapadia y Gay-Reese, el deseo de contar una historia emocionante y no serle fiel a un artista que aflojó después de alcanzar el pináculo

Es una época captada a través de testimonios personales, sin la acostumbrada hipérbole de los Gallagher, ni referencia a otros temas que fueron dejados en el piso: todo el movimiento del Britpop y su batalla épica con Blur; sólo Noel menciona la palabra blur cerca del final, pero sin ningún dejo de importancia, el hombre ha madurado, y sus viperinos insultos (como el muy recordado: “ojalá se muera de SIDA”) hacia Damon Albarn han quedado muy atrás, de hecho colaboran en el nuevo disco de Gorillaz…todo bien. Finalmente los Gallagher dejan que su trabajo musical hable por sí solo. Hoy vi por internet a Liam presentándose en el concierto por las víctimas de Manchester y fue lindo…su legado musical sigue siendo algo muy querido, los desparramientos personales quedaron en los 90’s…pero no tema, aquel interesado en los desvaríos noventeros de los Gallagher, Supersonic viene bien cargado en dichos acontecimientos, incluyendo un desmadrito sucedido en un ferry de Inglaterra a Holanda durante los inicios de la banda…este documental se centra en el periodo de exceso, y hay muchas drogas y alcohol en esta historia, como también se ejemplifica en la primera presentación de la banda en Estados Unidos, en el legendario recinto de Los Angeles, el Whisky A-Go-Go.

Supersonic es un bien construido, contado y ejecutado documento, pero algo me dice que NO es la palabra final sobre Oasis, empezando por el simple hecho de que los hermanos siguen conviviendo y peleando a diario, a hoy, verano del 2017. Es difícil que no se vea un regreso de la banda en los años venideros, y mucho se ha especulado sobre la decaída voz de Liam, pero viéndolo el día de hoy en el concierto por Manchester, puedo decir que no está tan mal, le quedan algunos años. Así que falta un recuento del resto de la carrera del grupo y de lo que, seguramente, está por venir. Pero para un ejemplo de porqué Noel, Liam, y compañía, tenían al mundo en la palma de la mano por un par de años, Supersonic es la prueba…una historia del rocanrol que nos tenían a algunos morros pegando posters en las paredes. Mad Fer It!

3.5 / 5

Racing Extinction

6 Dec

racing extinction 1

El momento de reflexión ecológica llegó al Festival Internacional de Cine de Los Cabos con el documental Racing Extinction, un trabajo del ganador del Óscar, Louie Psihoyos, cuyo trabajo previo, The Cove (2009), le dio buena cobertura mediática a la nefasta práctica japonesa de la caza de delfines. Esta vez, Psihoyos aboga por la raza animal en general, de hecho incluye a microorganismos y cualquier tipo de vida que puede perecer al corto y mediano plazo gracias a los hábitos destructivos del hombre.

Psihoyos armó un equipo que se infiltra en los mercados negros del mundo, donde se comercializa todo tipo de especies en peligro de extinción, tales como mercados asiáticos, donde se venden aletas de tiburón para cuestiones culinarias, o branquias de mantarrayas para tratamientos curativos; observamos la sangrienta caza de estos animales —y otros como el elefante, los monos y algunas aves— y nos horrorizamos con las prácticas barbáricas de algunas de estas comunidades, en estos lugares del mundo donde la masacre de animales es básicamente su sustento.

Lo efectivo de Racing Extinction es cómo Psihoyos nos dice: sí, aquellos son unos bárbaros, pero esa es la mano directa del hombre –es aún más devastadora su influencia indirecta en la extinción de miles de especies (puede que 50 % de las especies del mundo se extingan en los próximos 200 años)–; los países “desarrollados” del occidente han reestructurado la acidez y temperatura de los océanos gracias a sus enormes emisiones de dióxido de carbono y metano por medio de sus industrias y patrones de consumo. Los cambios a los océanos resultan en el famoso cambio climático, que como se sabe, está forzando a la extinción a otras varias miles de especies. racing extinction 2

Un panorama bastante pesimista, pero como es costumbre en estos documentales ecológicos, tales como An Inconvenient Truth de Al Gore, Psihoyos nos despide con un sentimiento de esperanza, inspirándonos a actuar antes de que sea muy tarde. Psihoyos conjunta a un buen número de artistas, científicos y especialistas en técnicas de proyección, para llevar a cabo lo que se puede calificar como una activación gigante, plasmando sobre los edificios principales de algunas de las ciudades más grandes del mundo los mensajes e imágenes necesarios para concientizar a la gente, especialmente a los niños, sobre los pequeños hábitos personales que pueden salvar o condenar a los animales del mundo. Como lo dice el mismo director: “Una sola persona sí puede hacer una diferencia”.

Para la revista Indie Rocks!

3 / 5

I Am Trying To Break Your Heart: A Film About Wilco

29 Jun

wilco 1

Cuando de rockumentales se trata, pocos pueden educar más acerca de la ineficiencia de la industria musical a principios del siglo XXI (etapa crítica que marcaría su futuro) y la ejemplificación de algunos de los errores más graves que se cometieron para mandarla completamente en picada, que I Am Trying To Break Your Heart; donde se recuenta la odisea del grupo de Chicago, Wilco, por producir y distribuir su tercer álbum, Yankee Hotel Foxtrot. Se me sigue haciendo gracioso, incluso al escribir estas líneas, el montón de sucesos fortuitos (e improbables) para llegar a la serendipia que es la carrera de Wilco y que puedan seguir pisando los escenarios hoy en día; cualquiera de esos sucesos hubiera sido diferente y Jeff Tweedy hubiera visto más de aquellas veces como cuando en el filme llega a un Wendy’s con su esposa e hijo y no tiene dinero para comprarles algo (su esposa traía $6 dlls en el bolsillo).

Quizás el primer esbozo de buena suerte hacia el grupo fue el estado general de la industria musical en ese entonces, es decir, exactamente cuando las plataformas Peer-2-Peer del internet empezaron a hacer mella en las disqueras (más o menos el breve año que Napster estuvo vivo en 2001). Era una nueva y terrible situación para las grandes compañías de la música y los ejecutivos tenían miedo y premura al momento de tomar desiciones; un poco de tiempo después y los ejecutivos ya hubieran estado un poco más calados como para lidiar con Wilco de la manera que lo hicieron.

Sam Jones filmando a Jeff Tweedy

Sam Jones filmando a Jeff Tweedy

El director Sam Jones filma, en blanco y negro para quitarle un poco la vigencia a este antiguo tema de disqueras vs. bandas, a partir de que el baterista Ken Coomer es reemplazado por el más versatil Glenn Kotche (quien permanece hasta la fecha). El último álbum de Wilco no había vendido como su disquera Reprise lo hubiera esperado, la cual era propiedad de Warner Bros., la cual a su vez era propiedad de Time Warner, la cual se fusionó con AOL en el 2001. Un desmadre de corporativos que tenían a Reprise nerviosos, especialmente después de que Warner Music despidió a 600 empleados por bajos rendimientos en las ventas; así que cuando Wilco entregó el hermoso, pero relativamente difícil de digerir Yankee Hotel Foxtrot, el cual era más ambicioso en cuanto a los terrenos sonoros que pretendía explorar, los ejecutivos de Reprise declararon que era un álbum sin un target claro, dificil de delinearle una estrategia de marketing específica. No lo iban a lanzar.

Podemos ver que el proceso creativo para este álbum fue especialmente tortuoso para Jeff Tweedy; el multinstrumentalista Jay Bennett, y quien lo ayuda a componer la música de las canciones, es una fuerza importante dentro del grupo, es el que propone experimentar con nuevos sonidos, y diferentes instrumentos, lo que a final de cuentas fue de lo más celebrado en YHF; sin embargo Tweedy se ve adisgusto durante el proceso, sufriendo cada discusión con Bennett al punto de en una ocasión ir a vomitar al baño. Bennett, perfeccionista y necio, discutía por cualquier pequeño pretexto.

Lo increible sucedió cuando Reprise dio de baja a Wilco, pero inexplicablemente, y después de invertir miles de dólares en la grabación del álbum, dejaron que se fueran a otra disquera con todo y el disco bajo el brazo. Se los regaló, así tal cual, debido a la mala propaganda que el sello ya estaba generando dentro de la prensa. La banda, junto con su manager Tony Margherita, encontró en la otra disquera Nonesuch Records (ironicamente también propiedad de Warner) a un grupo de ejecutivos jóvenes que apostaban por la propuesta musical. Nonesuch (y técnicamente Warner) compró el disco y lo lanzó a la venta, siendo hasta la fecha el éxito más grande de Wilco y seguramente uno de los mejores discos de la década. Reprise, aprendiendo de su error, apostó por otras propuestas musicales interesantes como Los Flaming Lips, y en general la industria volteó a ver a grupos alternativos como posibles fuentes de los ingresos que tanto les hacían falta.

Jones es paciente en su dirección, no le tiembla la mano, ni recurre a tendenciosas cortes de edición, cuando los ejecutivos de Reprise cuestionan a Tweedy en una plática improvisada sobre los avances del nuevo álbum, insinuando si va a ser un éxito como A.M. (el primer álbum) o un fracaso como Summerteeth (el segundo), Tweedy solo trata de ser cortés. Pero quizás demasiado paciente, un director más perspicaz hubiera encontrado la manera de filmar el despido de Bennett a mitad del filme, sin embargo solo nos quedamos con las palabras de Tweedy describiendo como sucedió (básicamente lo tenía harto).

Y finalmente la música, hay interpretaciones completas de canciones del álbum como Kamera y Jesus, Etc. (quizás la mejor canción de la banda). Entre el estudio y su espacio privado en el “Wilco loft”, Sam Jones logró documentar a este grupo de Chicago sufriendo las de caín durante esta etapa de transición para la industria musical.

Chéquense la interpretación de Jesus, Etc. como parte del documental

4 / 5

Kurt Cobain: Montage Of Heck

4 Jun

Montage of heck 1 Un retrato de uno de tus preferidos artistas sufridos del rock, Montage Of Heck es un agasajo en su calidad de producción, pero especialmente en lo íntimo que es respecto a su sujeto, te lleva al pasado para que crezcas con Cobain, y junto al director Brett Morgen, puedas reconstruir el pasado de esta figura que tuvo su desenlace en música buenísima, pero un punto final con una escopeta reposando en su cabeza. Qué tan íntimo?, el propio Kurt recuenta como perdió su virginidad con una muchacha pasada de peso y retrasada mental pero que paró en el acto porque “le apestaba la vagina y olía a sudor”; la escena acompañada de las animaciones de Stefan Nadelman y Hisko Hulsing, junto con la grabación original de “Something In The Way”, resulta en una escena con una fuerte carga emocional. Es tan íntimo este documental que hasta des-mitifica un poco a Cobain, no era realmente el niño infeliz y violado que no sé porqué me imaginaba, fue bastante feliz de hecho, y la amplia selección de videos caseros de la familia Cobain a finales de los sesenta lo comprueba.

El director Morgen, que empezó a trabajar en este proyecto desde el 2007, humaniza a Cobain y al mismo tiempo nos presenta a un ser humano complejo, con muchos más matices a sus diferentes personalidades, algunas incluso contradictorias; irreparablemente flojo, pero tremendamente ambicioso, especialmente cuando se trataba de su grupo…el también minucioso en sus notas a mano Cobain apuntaba los teléfonos y direcciones de las disqueras, revistas y contactos con los que buscaba expandir la audiencia de su banda, para él los ensayos eran fundamentales para un buen grupo (incluso despidió al baterista Chad Channing, quien grabó el primer disco Bleach, cuando este dijo que andaba demasiado crudo para un ensayo). Frío y distante con el público y la prensa pero alivianado y juguetón en los videos con su familia, yo creo que ni sus allegados más cercanos llegaron a una conclusión definitiva sobre qué tipo de persona era realmente. Su pobre salud es un tema importante y que creo lo terminó por doblegar, un severo tipo de gastritis lo tenía en dolor todo el tiempo…su debilitante adicción a la heroína por supuesto que no ayudó, desgraciadamente mucho del material que vemos entre Cobain y Love en Montage Of Heck es entre la suciedad de este tipo de vida.

La animación de un adolescente Cobain mientras se escucha su voz en off

La animación de un adolescente Cobain mientras se escucha su voz en off

Las animaciones son importantísimas, le dan vida a las auténticas notas de Cobain en sus cuadernos, permitiendo que nos adentremos en la mente hiperactiva de un genio (al estilo estético de The Devil And Daniel Johnston, pero guardando toda proporción en cuanto a talento musical se refiere), o anima algunos recuerdos de Cobain mientras el mismo los recuenta en entrevistas de archivo. La mano de Courtney Love se siente, Morgen empezó el proyecto acercándose a Love y esta dio la aprobación para que se mandara hacer, no tiene un crédito como productora ejecutiva…pero si la hija de ella y Kurt, Frances Bean Cobain, de manera que podemos a imaginar a Love bien metida en el contenido creativo del filme. Así, encontramos mucho material privado de Cobain y Love tirando hueva, jugando, bromeando entre ellos, y también bien high en uno de sus muchos encerrones con su heroína. Inversamente proporcional al involucramiento de Love es el de Dave Grohl, en este caso desgraciadamente nulo, refiriéndonos a entrevistas exclusivas para este proyecto, porque si aparece en el material de archivo, por supuesto. Sin embargo, hubiera sido el sueño de cualquier obsesivo de Nirvana que pudiéramos tener a Krist Novoselic, Love, la familia de Cobain (incluyendo a su padre, madre y hermana), su primera novia Tracy Marander y Grohl todos en exclusiva, hermosamente retratados para este proyecto. Frances Bean Cobain por supuesto no aparece en entrevista tampoco, porque Morgen hace bien en dejar de lado el posible testimonial de quien era un bebé en aquella época.

La lista de rolas de uno de los mixes de Cobain, a los cuales les ponía nombres, uno de ellos fue

La lista de rolas de uno de los mixes del adolescente Cobain, a los cuales les ponía nombres, uno de ellos fue “Montage Of Heck”

Conforme Cobain sale de su infancia y empieza a desarrollar su personalidad como adulto, Morgen retrata el rechazo, depresión y pensamientos suicidas que atormentaron al músico hasta el final. No era la persona más afable y de repente la tremenda cantidad de fama que se estrelló en su vida después de Nevermind lo ayuda a uno a comprender la presión que sintió Cobain, alguien que nadie había pelado y que ahora tenía toda la atención del mundo.

La música no es lo primordial, pero no es olvidada completamente, también es puesta junto a las animaciones creativas de Nadelman y Hulsing, así como fotografías de la época; como en otros “rockumentales” siento que al último material se le da un trato presuroso y a manera casi de posdata, me hubiera gustado un mayor tiempo dedicado a In Utero y el proyecto del MTV Unplugged In New York.

Probablemente el documental definitivo sobre Kurt Cobain, Montage Of Heck es no solo para fans de Nirvana sino para cualquier cinéfilo que guste de apreciar un buen espectáculo audiovisual.

4.5 / 5

Los Angeles Plays Itself

30 Mar

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Inicié la degustación de este proyecto como un referente de la riqueza arquitectónica que existe en esta ciudad, pero resultó ser mucho más. Es un documento minucioso de, parece, cada una de las apariciones que hace la ciudad de Los Ángeles en las películas; y considerando que es la capital de la industria del cine a nivel mundial, pues son cuantiosas. El director Thom Andersen es un “angelino” de toda la vida y su pasión por su ciudad es sincera, tanto que odia algunos cachitos de ella, especialmente Hollywood, tanto por un espacio geográfico sobrevaluado, hasta por lo que representa, una simplificación de su ciudad, por parte de ejecutivos de cine ineptos, proyectando hacia el mundo una ciudad superficial, con una historia truculenta, si es que acaso se molestan por mostrar su historia en las películas.

Los Angeles Plays Itself hace recapitulación del vasto número de historias en el cine que han tenido lugar en susodicha ciudad, cien años de trabajos, más de 200 “sampleados”, desde el cine clásico de los 40’s como Repo Man y Rebelde Sin Causa, con el exageradísimo James Dean, hasta lo más reciente (en aquel entonces 2003) como Mulholland Dr., pasando por trabajos más emblemáticos de Los Angeles como escenario como Chinatown, L.A. Confidential y (no es broma) Who Framed Roger Rabbit?. Verás, lo que al Sr. Andersen le emputa es que mientras más se involucran las producciones con la historia de Los Angeles, más la distorsionan. En Chinatown, la intención de Roman Polanski es más seria en documentar las “California Water Wars” de los 20’s, y en Roger Rabbit, a manera más comica, también se insinúa un pasado de la ciudad moldeado por truculentos negocios y pactos por debajo de la mesa. Nada de eso, dice Andersen, las tranzas de los políticos locales estaban ahí en primera plana para que todo mundo las pudiera ver.

Una de las escenas en Speed de los 90's, cuando un autobús fue realmente levitado por encima de Downtown

Una de las escenas en Speed de los 90’s, cuando un autobús fue realmente levitado por encima de Downtown

El documental se divide en “La Ciudad como Fondo”, “La Ciudad como Personaje” y “La Ciudad como Sujeto”. Pero después de tres horas de filme, yo me quedé con otro tipo de sub-divisiones para el proyecto, temas importantes de la ciudad que me consta, después de haber vivido ahí algunos años, son los problemas perpetuos de esta mega-metrópolis. Temas como el mencionado problema del agua, la policía (cuya opresión tomó un rol importante durante las revueltas de 1992), el transporte público (o falta de), la cultura predominante del carro como casi único método de transporte, y claro, las tensiones raciales. Andersen tambien repasa temitas menos importantes, pero que enriquecen la experiencia de ver este documental, como el número telefónico ficticio que aparece en casi todas las películas; o documenta el ascenso, apogeo del área de Bunker Hill como vibrante centro de clase media de la ciudad, hasta su descuido ya para las épocas de Cobra (con Sylvester Stallone); hasta su reciente renacimiento (el Walt Disney Concert Hall por Frank Gehry se encuentra ahí).

Hablando de la sala de conciertos Walt Disney, mi platillo principal, la arquitectura angelina, también es analizada, no con la importancia que yo me esperaba, pero se documenta casi todas las apariciones del edificio Bradbury en Downtown, con su interior gótico impresionante que pudimos apreciar en Blade Runner; de igual manera se presentan las diferentes facetas de la casa Ennis en Los Feliz de Frank Lloyd Wright, casi siempre el resguardo de algún exótico villano. Union Station también es analizado, así como el “futurista” LAX, especialmente la torre de control tipo Jetsons, que no funcionó y ahora es un restaurante. Andersen se lamenta que otros trabajos de Lloyd-Wright, impresionantes casas en los Hollywood Hills, y de otros importantes arquitectos, casi terminan también como las mansiones de algún villano cocainómano.

En fin, un interesante documental para aquellos que gustamos de seguir estudiando esta ciudad tan complicada como los es Los Ángeles, el trabajo de Andersen debe de ser también un referente para aquellos que no han tenido la oportunidad de diferenciar a la verdadera ciudad con lo que Hollywood quiere que nos creamos.

3.5 / 5

Meeting People Is Easy

5 Feb

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Diecisiete años después de que me cautivó el álbum, finalmente tengo la oportunidad de ver el rockumental sobre el tour promocional de OK Computer. El director británico Grant Gee fue comisionado para filmar a la banda Radiohead mientras tocaban 104 conciertos, llevaban a cabo cientos de entrevistas y otros compromisos promocionales varios, como algunas presentaciones para la TV.

Supuestamente el punto más bajo del grupo emocionalmente hablando, especialmente de su líder Thom Yorke, un rockstar eternamente sufrido y harto por la prensa, cual víctima al más puro estilo Kurt Cobain. Al llegar a este punto de su carrera, en 1997, y poco después del lanzamiento del álbum considerado como una obra de arte magnifica tanto por crítica como por los fans, un “clásico instantáneo” lo llamaban, la fama le había llegado de madrazo a Yorke y de la noche a la mañana era una víctima de este “mundo material” (como diría Alejandra Guzmán). Pues finalmente recurriendo a la fuente principal y viendo el material videográfico contenido en este trabajo, el grupo tiene que dar muchas entrevistas para radio, hacer varios promos aburridos y en general varia y diversa actividad promocional. Los 104 conciertos puede ser la parte más cansada, pero paradójicamente, parece ser de lo poco que disfrutan hacer, al sentir esa adrenalina de estar sobre el escenario.

Yorke en una de las entrevistas

Yorke en una de las entrevistas

Así que ese es el gran calvario que tanto los afectaba?, no lo puedo creer que estoy a punto de citar a George Clooney, comparando a otros artistas sufridos, pero ahí va: “he trabajado en los campos recogiendo tabaco para mantenerme, he vendido seguros de puerta en puerta, ese es trabajo pesado, actuar no es un trabajo pesado”. En serio, esta dramatización sobre la vida tan pesada que llevan los rockstars está pasando de moda. Quiero pensar que ya cuentan con alguna desestabilidad mental que provoca que su sufrimiento surja desde su interior, porque en cuanto a factores externos: solo graba el mentado promo, sí?

Cabe mencionar que OK Computer es mi álbum favorito de todos los tiempos; a veces estoy tentado a decir que es el mejor, pero eso no me consta, sin embargo tiene uno un romance especial con música que escuchó en ese mismo año que fue lanzada al mercado. Después de ver en MTV el video para “Karma Police” (dirigido por Jonathan Glazer), pensé que valdría la pena comprar ese disco, todavía no se podía bajar música del internet. Hasta ese entonces, en 1997, OK Computer era lo más increíble que había escuchado y seguramente esa impresión se queda contigo para siempre. No entendía en su momento su significado completo, pero si “sentía” en sus canciones el ansia de la sociedad hacia el nuevo milenio (no necesariamente el fraude que fue el Y2K) y un tenue sentimiento de miedo hacia la nueva tecnología, el naciente internet, el consumismo, los medios de transporte, y en general una sociedad cada vez más fría e impersonal.

El director Gee logra capturar hasta cierto punto este sentimiento general del álbum, el mundo que envuelve a Radiohead es estéril y aburrido, la tecnología y especialmente el transporte es un murmullo que no cesa. El grupo visita las ciudades más atractivas del mundo, pero lo único que vemos son tomas de Gee desde la ventanilla de un medio de transporte a paisajes insípidos, desde un carro, un taxi, un avión, un tren; el medio de transporte es una pequeña cárcel para el espectador, siguiendo el tono del álbum que demoniza un poco el transporte después de que Yorke tuvo un accidente automovilístico y quedó un poco traumado, ver la rola “Lucky”.

"...getting on better with your associate employee contemporaries..."

“…getting on better with your associate employee contemporaries…”

Lo que se me hizo un poco cansado fue a Gee tratando de ponerse igual de raro y abstracto que el grupo, cambia entre formatos de video entre escenas, luego se pone muy abstracto a veces, con escenas sin sentido o efectos de audio desgarradores con ningún motivo más que aparentemente desgastar a la audiencia, paralelo al desgaste del grupo mientras avanza el tour. A veces me daban ganas de que Gee le dejara lo avant-garde a el grupo y él nos dejara ver a Radiohead en su máximo esplendor durante su apogeo. También abusa de las tomas en blanco y negro.

A diferencia de otros documentales, las dinámicas de la banda no son analizadas, ni sus interacciones con otras personas, y de hecho, recordándolo bien, creo que no escuché a Phil Selway (el baterista) hablar en toda la hora y media del filme. Ya sé que ese tipo de amarillismo le sienta mejor a una revista de chismes, pero habemos los que nos gusta ver el mecanismo que crea la música que nos gusta. El más buena onda al parecer es Colin Greenwood (el bajista, y fluido con el francés), así como Ed O’Brien (guitarrista). Jonny Greenwood (requinto y multi-instrumentalista del grupo) habla un par de veces y Yorke, como mencionábamos, un tipo difícil, pero también con ratos alivianados, es decir, si me dieran a escoger una comida con Yorke, Cobain o Jim Morrison (mártires sufridos en la historia del rock), escogería al primero sin dudarlo.

La música, como era de esperarlo, forma parte de un soundtrack de primer nivel. No solo vemos versiones en vivo del material de OK Computer, también se empieza a asomar el material que conformaría el mucho más electrónico Kid A. Para el colmo de la banda, tienen que seguir tocando “Creep”, que sigue siendo el referente para muchos fans despistados, y parece que se les va un pedacito del alma cada vez que la interpretan, en una escena Yorke, enfadado, mejor deja que el público la cante, mientras hace ademanes que van con la letra, tal como seguramente así lo enseñan los coaches de La Voz. Se cuelan algunos números más rebuscados, que han circulado entre los fans por años, algunos incluso terminaron siendo propiamente grabados en estudio por la banda años después; tal como la acústica “Follow Me Around”, o “Big Boots (Man O War)”. Para mí fue especialmente placentero escuchar algo por primera vez como “Palo Alto”, lado B de “No Surprises”, sobre un montaje del trajín urbano de Tokio; este lado B sería lo último que remotamente se parecería al britpop que dominaba Inglaterra en aquel entonces.

El documental gira entorno a OK Computer. Solo la portada es para mí, una representación del "ruido blanco", utilizado a veces en la música. El "murmullo del refri" como le dice Yorke. Se aprecia algo de carreteras y aviones.

El documental gira entorno a OK Computer. Solo la portada es para mí, una representación visual del “ruido blanco”, utilizado a veces en la música. El “murmullo del refri” como le dice Yorke. Se aprecia algo de carreteras y aviones.

Un trabajo que trata de emular a su muy superior inspiración, Meeting People Is Easy, sin embargo, es una entretenida cápsula de tiempo, especialmente para los fans de Radiohead, que seremos muchos. Un documental más preocupado en forma que en fondo, intenta comunicar las ansiedades del grupo y su música a través del manejo de cámaras y de edición, el grupo no comunica directamente su mensaje. Meeting People Is Easy documenta el ingreso de Radiohead hacia su época dorada.

P.S. Aquí la parte con “Big Boots (Man O War)” en los instantáneamente reconobiles estudios Abbey Road, junto a su fiel colaborador Nigel Godrich

2.5 / 5

Dont Look Back

14 Dec

dont look back 1

Si, “Dont” sin apóstrofe; el influyente documental de D.A. Pennebacker sobre Bob Dylan no puede escaparse de su espacio en el tiempo, 1965, un momento justo en la antesala del cambio más radical en los paradigmas culurales de la época moderna; al establecimiento y al sistema se le venia encima toda la fuerza de la ola del cambio y ser iconoclasta era de rigor si estabas del lado de lo nuevo y revolucionario; en Dont Look Back, Dylan es iconoclasta, los reporteros son iconoclastas, y Pennebacker es iconoclasta, al punto de revelarse contra la opresiva ortografía y dispensar del apóstrofe en la palabra “Dont”, maldita sea!…algunos dicen que simplemente fue un error de dedo, pero Pennebacker lo ha negado siempre, y bien por él, mejor ser un necio a sufir el bochorno similar a The Zombies y su disco Odessey And Oracle.

Lanzado al mercado hasta 1967, el recuento del tour de Dylan por Inglaterra en la primavera de 1965 es un íntimo retrato de la última gira de Dylan el héroe del folk, sólo sobre el escenario junto a su guitarra y su harmónica, repasando su material hasta Bringing It All Back Home, un breve respiro antes de que sonara el estrenduoso redoble en la tarola para iniciar “Like A Rolling Stone” (“como una patada que abría tu mente”, dijo Springsteen) y su periodo más celebrado con Highway 61 Revisited y Blonde On Blonde, es decir, su completa conversión a artista “eléctrico”. Esto era lo último del Dylan acústico, un artista claramente frustrado con el alcance de su arte, lo pretencioso que era su público folk, y lo reconocido que nuevos actos “eléctricos”, como The Beatles, se estaban convirtiendo en la prensa.

He sido un fan de la música de Bob Dylan por años, especialmente de los mencionados álbumes, Bringing It All Back Home, Highway, Blonde y añadiendo Blood On The Tracks, que incluye la mejor letra que he escuchado en una canción: “Tangled Up In Blue”. Dont Look Back era ahora mi oportunidad de “meterme en serio” con Dylan pero la persona que vi sobre la pantalla fue una completa decepción. Un ser humano hostil, inseguro, narcisista y agrandado; falta ver la escena de Dylan arremetiendo contra un joven periodista Inglés, Horace Freeland Judson del Times, como si este joven en anteojos fuera el representante de la prensa mundial. Dylan, rodeado de sus acompañantes, músicos, amigos y otros lame botas, pretende destruir intelectualmente al joven estudiante de ciencia con preguntas como: “estudiante de ciencia?, qué es eso?, realmente que representa eso para la sociedad?”; cabe mencionar que Dylan está borracho o trippeando la mayoría del tiempo; pero ante los ojos de los jóvenes susceptibles de la época, siendo un iconoclasta en todo momento, dándole duro al joven bien peinado y de camisa con corbata, que seguramente representaba al sistema, como bien se lo merece; una juventud oprimida en aquellos tiempos no podía pero sentir que el otro joven de pelos despeinados, wayfarers oscuros y guitarra en mano era poco menos que un Dios. Hoy en día podemos ser un poco menos inocentes.

La música es otra cosa, Dylan en el escenario solo con su guitarra, mientras lo ilumina una solitaria luz de la parte alta del teatro, sin que podamos ver al público, interpretando “Blowin’ In The Wind”, o “The Times They Are A-Changing” o “It’s Alright Ma (I’m Only Bleeding)”, mantiene a uno tal como al público en el filme, respetuosamente callado y atento a cada palabra, mientras que otros grupos contemporáneos no se les podía escuchar entre los gritos. Otras interpretaciones más íntimas casi validan a Dylan como persona, después de andar como niño malcriado entre sus secuaces encerrados en un cuarto de hotel, se apaciguan para escuchar al cantautor escocés Donovan tocar “To Sing For You”, para que después un asombrado Dylan le siga con una interpretación que desnuda la belleza de “It’s All Over Now, Baby Blue”, que le trajo tan monumental cierre a Bringing It All Back Home.

La aparición de Donovan es breve pero sublime, aunque un chiste recurrente en el documental es como Dylan se muestra asqueado cada que se menciona a Donovan, ya que la prensa inglesa no deja de compararlo; puede que estaba jugando, aunque su costumbre de hablar y silbar en los conciertos de otros colegas si le trajo la enemistad de Paul Simon, que duró años. Joan Baez, quien a esas alturas ya era la ex de Dylan, ilumina cada escena con su presencia, su humor y su extraordinaria voz, de los pocos momentos contemplativos es nuevamente en un cuarto de hotel, mientras Baez interpreta “Love Is Just A Four-Letter Word”, mientras Dylan se dedica a la máquina de escribir (utilizando todos los dedos de las manos) y su representante, el hosco y desagradable Albert Grossman, un judío de Chicago, se pierde en sus pensamientos sentado en un sillón en un rincón de la recámara.

Bob Dylan trabaja mientras Joan Baez toca

Bob Dylan trabaja mientras Joan Baez toca

Cinematográficamente hablando, este trabajo de Pennebaker es una oda a La Nouvelle Vague de aquella época tan sincera como se pudiera existir; un filme en blanco y negro áspero en calidad (aunque claro como el agua en sonido), un trabajo en edición refrescantemente inconsistente, con escenas cortas y dinámicas seguidas de largas secuencias especialmente cuando Dylan entraba en uno de sus discursos filosóficos, normalmente contra un pobre incauto que ni la debía, ni la temía. La influencia de A Hard Day’s Night, lanzada poco antes de la filmación de Dont Look Back, también es obvia, y Pennebacker utiliza los oscuros recintos de los teatros ingleses donde Dylan se presentaba para filmar con cámara de mano a personas freneticamente bajando o subiendo escaleras para después salir a las calles donde algunas chicas pretendían lanzar una Dylanmania, se le escapaba al cineasta, a esas alturas de la carrera del cantautor, que él no era ese tipo de artista; la electricidad de una sala llena de reporteros vs. el ingenio de cuatro chicos ingleses en las instalaciones del aeropuerto JFK es en este caso media docena de dóciles entrevistadores charlando con un hastiado Dylan, cuyo sentido del humor se reserva, aparentemente, exclusivamente para su música.

Difícil de congraciarse con este trabajo, si es que se quiere ignorar su cruda sinceridad frente a su sujeto, y su precedente e influencia ante una avalancha de trabajos por venir, señores: el primer “rockumental”!; Dont Look Back más bien lo descompagina a uno con su artista admirado, pero bueno, si John Lennon era una terrible persona y aún lo queremos, aunque en algún momento se manifestó por la paz mundial, cosa que Dylan no ha hecho; no importa, Dont Look Back, es una importante lección en separar al artista de la persona, si se quiere seguir apreciando el arte de estos excéntricos y jodidos humanos.

Y ahora, las primeras imágenes del doc, Dylan y el principio de su carrera eléctrica, “Subterranean Homesick Blues”.

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