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Amy

28 Jul

Amy, el documental de Asif Kapadia (Senna), puede ser el documento sobre un brillante talento musical que se dejó destruir por sus propias adicciones, su vicio propio (inherent vice), que eventualmente lo iba a llevar a su tempestuoso final; o puede ser visto como un testigo de la pobre cultura que vivimos hoy en día donde se celebra la fama per se, y se erigen super estrellas para después divertirnos viéndolas caer. Kapadia, con este documental, nos quiere decir que Amy Winehouse no era una persona vacía y famosa como alguna de las Kardashian, todo lo contrario, era una amante de la música, talentosa para componer y cantar, y la fama no le interesaba en lo más mínimo.

La pura labor de investigación de Kapadia, que incluyó la colaboración de 100 personas que conocieron a Winehouse, sobresale como el punto fuerte de sus trabajos, tanto Senna como Amy te apabullan porque saben tanto, me refiero a que hubo tanto material recabado durante la investigación, que finalmente vemos videos caseros sincronizándose con el testimonio de algún conocido que presenció el momento en vivo. Más que reinventar el género del documental, la magia de los trabajos dirigidos por Kapadia (y producidos por su compañero James Gay-Rees) surge de la cuantiosa cantidad de material, minado a través de una ardua labor de investigación.

Kapadia re-construye a su sujeto, Amy Winehouse; y a través de los testimonios y el material audiovisual, nos presenta a una persona que quizás no conocíamos realmente, a pesar de que era una de las más fotografiadas por los paparazzis en su momento. El director nos cuenta la historia desde el principio, una niña judía del norte de Londres con tremendos dotes para cantar, y luego para componer. Muchos coinciden que Winehouse era un “alma vieja”, ella misma dice que no compaginaba con la música de los 90’s. No hay animaciones en el filme más que las de las letras que Winehouse escribió, proyectándose en la pantalla, al tiempo que ella las canta, para reforzar los sentimientos que estaba viviendo en ese momento de su vida y la sagacidad que tenía para expresar las sensaciones complicadas que sentía, y claro, la manera poética para escoger sus palabras.

Mejores tiempos. Winehouse ganando un Grammy en el 2008.

Por otro lado, Kapadia nos la presenta como la simplemente irresistible personalidad que era: chistosa, inteligente, impulsiva; su primer manager y mejor amigo Nick Shymansky lo dice bien “de esas personas que te hacen sentir únicas un momento, pero si quieren te pueden hacer sentir que eres nadie, segundos después”.

La historia de Amy Winehouse no se puede contar sin los elementos de tristeza y adicción que sufrió, especialmente después de su primer álbum, Frank. Vemos a la muchacha enamorada con la música pasar a la bulimia y al alcoholismo al tratar de sobrellevar su éxito profesional. Sus amigas de toda la infancia veían como perdían a la Amy que conocían, especialmente después de mudarse a su soñado Camden, y en su vida entran personas tóxicas, especialmente el novio, después esposo, Blake Fielder-Civil, quién sería la fuente más grande de la desdicha de la cantante. La introduce en el vicio de la heroína y le da suficientes desamores para agudizar su depresión.

El padre Mitchell Winehouse, explota a la hija y por veces parece estar más interesado en salvaguardar el boleto de lotería que se sacó con el talento musical de su hija, que velar por su salud; a pesar de todo, Amy lo venera y desgraciadamente sigue sus recomendaciones. Raya en lo cínico cuando se presenta en Mallorca durante unas vacaciones de su hija, para filmar su propio reality show (realmente un show sobre Amy), acosándola con el equipo de camarógrafos en sus momentos privados. Mitchell Winehouse participó en la producción de este documental, pero cuando vio el corte final, no le gustó aparecer como el villano y solicitó una re-edición (Kapadia se rehusó por supuesto), y supuestamente prepara su propio documental A Letter To Amy.

Blake Fielder-Civil con Amy.

Es imposible para un director, en este caso Kapadia, desligar sus propios prejuicios de un documental que está filmando. Hay que definir para dónde va a ir la historia, y utiliza música siniestra, efectos de cámara y otros recursos para retratar a los villanos de la historia, como Mitchell y Blake Fielder (aunque podamos tener la opinión de que se merecían tan oscuro retrato). Está en nuestro rol como público el poder discernir que tanto nos tomamos a pecho la historia que está siendo contada. En el caso de Amy, dada la reputación de Kapadia y Gay-Rees por llevar a cabo una extensa labor de investigación, es mi opinión que lo contado fue, en su mayor parte, lo que realmente sucedió. Hay que considerar, también, que fue Universal Music, la disquera de la cantante, la que inició los preparativos para producir este filme; Kapadia y Gay-Rees, a final de cuentas, fueron contratados; en esencia, puede considerarse este documental como una herramienta para extender el legado popular de Amy, y seguir teniendo ventas considerables en el futuro.

Algunos dicen que el filme es realmente triste, yo me quedo con los momentos de triunfo y felicidad que vivió esta cantante del soul y el jazz; me quedo con un documental sobre la vida corta pero brillante de esta amante de la música…ahora musa para futuras generaciones.

4 / 5

Okja

18 Jul

Okja es el proyecto más reciente del celebrado director surcoreano Bong Joon-ho (Snowpiercer), es una producción de Netflix que recibió su estreno en Cannes de este año, 2017, al ser parte de la muestra oficial que compitió por la Palme d’Or, y donde dicen el público de conocedores abucheó cuando apareció el logo de Netflix en la pantalla. Es el típico cuento de “una niña y su animal”, pero con mensajes positivos sobre la conservación ecológica, el malestar de comer carne (aunque visto más desde un punto de vista emocional, que ecológico) y finalmente sobre el amor incondicional. Okja es visualmente atractiva y las partes de acción, principalmente algunas persecuciones en autos, son filmadas con destreza por Joon-ho, quién tiene suficiente experiencia en el género de acción, y por el director de cinematografía Darius Khondji.

El problema está en la diversidad de géneros que Joon-ho malabarea en este guion que co-escribió con Jon Ronson, se puede descartar como un lindo cuento cinemático para que lo disfruten los niños, ya que está calificada para adultos por Netflix, y con buena razón, hay algunas escenas violentas que desencajan en esta fábula, especialmente una violación implícita a un animal…hasta ahora me entero que un animal puede violar sexualmente a otro.

Okja es el nombre del super-cerdo desarrollado por medio de la ciencia genética por la malévola corporación Mirando, cuya presidenta, la excelentemente malvada Tilda Swinton, como el personaje de Lucy Mirando, pretende borrar de la memoria del público consumidor los recuerdos de su abuelo, su padre y su todavía más malvada gemela Nancy Mirando. Está en su plan maestro el comercializar los super-cerdos para su delicioso consumo, engendrados artificialmente, pero detrás de una fachada humanista y eco-friendly, para ello trama el concurso del Mejor Super-Cerdo, donde 26 super-cerditos bebés son enviados a 26 países diferentes para que vivan felices y contentos hasta que crezcan y regresen al corporativo norteamericano donde los espera el matadero, después de colgarles su medalla de ganadores, claro.

Gyllenhaal como el nada simpático Johnny Wilcox

Mientras tanto, Okja lleva 10 años viviendo en las montañas de Corea del Sur junto a Mija (Ahn Seo-hyun) quien la ha cuidado desde pequeña (Okja es hembra), y las dos viven con el abuelo de Mija, un viejito granjero que a pesar de que tiene las mejores intenciones para su nieta, termina por dejar que el corporativo Mirando ejerza los derechos sobre Okja para que se la lleven a E.U.A. Las escenas de Okja y Mija en el escenario idílico de las montañas surcoreanas es de lo más disfrutable de este filme, Boon-ho no es de los directores más sutiles y el primer capítulo de la película está diseñado para inspirar en nosotros un sentido de reverencia hacia la naturaleza, donde Mija y Okja se revuelcan por el pasto, saltan a los cristalinos agujeros de agua (con cascadas en el fondo), comen unos apetitosos grandes frutos anaranjados y se toman una placentera siesta a la sombra de los árboles, con Mija recostada en la panza de su super-cerdo.

Es un escenario demasiado perfecto y sabemos que pronto llegará la manzana de la discordia, en este caso, en la forma de “la cara de la marca Mirando”, el zoólogo superestrella Johnny Wilcox, que viene siendo Jake Gyllenhaal interpretando a un Steve Irwin en cocaína. El personaje que construyó Gyllenhaal es nefastamente irritante, no quedaría nada fuera de lugar en un programa sesentero del viejo Batman (QEPD Adam West). Gyllenhaal llega para llevarse al cerdo Okja a EUA y Mija sale a su rescate, enojada por enterarse de las negociaciones que hizo su abuelo. La niña cruza su camino con la organización semi-terrorista ALF (Animal Liberation Front), quienes idean un plan de rescatar a Okja, instalarle una cámara escondida y regresarla a la compañía Mirando para grabar a escondidas las atrocidades que ocurren adentro de Mirando, incluida la experimentación genética, los animales que “nacen” deformes que el público general no conoce, y en general, la crueldad con la que tratan a los super-cerdos. El ALF está liderado por Paul Dano, interpretando a Jay, y como cualquier papel de Dano, no se sabe si en el fondo su personaje es realmente un sicópata o simplemente es su gesto permanentemente entristecido y al borde del llanto.

El desenlace es anticlimático, es una trama larga y Boon-ho trata de darle una conclusión completa a un público general que seguramente esperaba satisfacción al final de esta seudo película familiar, aunque como ya lo hemos comentado, está catalogada como solo para adultos. Algunos aficionados a la tecnología estarán contentos con la apariencia del grande animal diseñado con efectos computarizados, personalmente creo que esta bestia CGI es inestable, igual puede parecer “real” en algunas tomas a larga distancia, pero los acercamientos a su “rostro” son para creerse menos, y queda claro que a Okja le quitaron casi cualquier aspecto porcino para que se pareciera más a un perro, y la gente pudiera empatizar más con ese “rostro” sin nariz de cerdo.

Okja va de más a menos, y puede que varios como yo se vayan sintiendo cada vez más desilusionados con este último fenómeno mediático, pero deja cosas buenas, y no me refiero a solo un sermón ecologista, pero a algunas buenas escenas de acción, algunas buenas actuaciones (la estelar Seo-hyun, así como Swinton) y las buenas intenciones de Netflix por seguir rompiendo paradigmas.

2.5 / 5

History Of The Eagles

25 Jun

La cineasta Alison Ellwood hace su debut como directora, después de pasar por varios proyectos como editora, en el documental definitivo sobre los Eagles; el grupo de California que definió el sonido del southwest estadounidense durante la década de los 70’s. Es un trabajo sólido y práctico sobre una historia que abarca como 6 décadas, de ahí que la duración se extiende a poco más de tres horas. No es despampanante en las visuales, ni utiliza esta nueva vertiente artística que estamos viendo en los rockumentales por aventarse animaciones demasiado elaboradas para contar pasajes en la historia de una banda (como este de Oasis, o este de Nirvana), aunque también hay que considerar que carreras de 4 o 5 años como las de esos otros grupos mencionados, se prestan para más relleno visual dentro de la trama (la carrera de Oasis es más larga pero el documental solo abarca de 1993 a 1996).

Es un documento audiovisual controlado por Ellwood y los cabecillas tradicionales de la banda, el baterista de afro amarillo Don Henley y el guitarrista rítmico y perfeccionista Glenn Frey (quién acaba de fallecer el año pasado); ambos, los compositores y vocales principales. La historia es principalmente vista a través de los ojos de aquellos dos, aunque todo mundo fue invitado a participar, todos los miembros que pasaron por la banda, incluido el bajista original Randy Meisner, el guitarrista inicial Bernie Leadon, y los requintos que siguieron: Joe Walsh y Don Felder; también el manager de toda la vida Irving Azoff, algunos conocidos, gente de las disqueras como el empresario David Geffen, y la que los impulsó en un principio Linda Ronstadt (quién de joven era básicamente la copia física de Selena Gomez).

Se hace un repaso por los excesos setenteros, menos mal que Henley y Frey no tuvieron reparo en tapar esa parte de la historia, “eran los 70’s, había droga por todos lados”, como dijo Henley. Desde las primeras grabaciones y el surgimiento de rolas conocidas como “Tequila Sunrise” y “Take It Easy”, pasando por las inconformidades que se fueron gestando dentro del grupo, como el descontento de Leadon sobre el nuevo rumbo musical más roquero, a las incursiones musicales más arriesgadas como “One Of These Nights” y claro, la cumbre creativa que fue Hotel California (1976), las giras incesantes, y finalmente las broncas con Felder, incluyendo escenas del último concierto de los Eagles, donde Frey de plano amenaza a Felder desde el escenario, “solo 3 canciones más amigo, y te voy a patear el trasero”, hasta finalmente la disolución del grupo un poco después. El resentimiento que todavía le guardaban a Felder, hasta nuestras fechas, es hasta un poco perturbador.

Frey y su némesis Felder

Hasta ahí es la Primera Parte del documental y estaremos aquellos que sentimos que hubiera sido justo y suficiente que el “rocku” nos hubiera dejado con esa imagen de los Eagles, no me refiero a una banda a punto de agarrarse a madrazos, pero jóvenes y roqueros.

En el inter Henley y Frey tuvieron algo así como carreras solistas, Frey tuvo “The Heat Is On” y actuó en algunas películas como Jerry Maguire, Henley tuvo “The Boys Of Summer”…y realmente no hay más que contar sobre la banda durante los 80’s.

Lo que pasa es que el regreso de los Eagles en 1994 con Hell Freezes Over; la presentación para MTV, la gira y el álbum en vivo, fue el primer trancazo mediático de lo que puede llegar a ser el regreso triunfante de una banda. A partir de ahí, los reencuentros de grupos serían un plato apetecible para varios músicos que solo podían soñar con renovadas fuentes de ingreso, y con algo de calidad artística también, porqué no. Eso es, más que nada, el meollo de la Segunda Parte de este documental…un despliegue de nostalgia, pero con poca trascendencia musical; el repaso que Ellwood hace por Long Road Out Of Eden (2007), el último álbum de la banda, parece más un info-mercial sobre los esfuerzos constructivos de Henley y Frey por salvar la naturaleza, el mundo, etc. Las pesadas manos de estos dos productores ejecutivos se sienten fuerte sobre el final de este filme, y la música: olvidable.

Es casi recomendable echarse la primera parte y olvidar la segunda; pero a final de cuentas, un trabajo filmográfico entero y final, sobre una de las grandes bandas estadounidenses.

P.S. Y ahora una versión en vivo espléndida de “Hotel California” (incluida en el doc.)

3 / 5

Oasis: Supersonic

5 Jun

El director Mat Whitecross no se molesta en repasar el largo declive de Oasis, tristemente algo así como las últimas tres cuartas partes de su carrera, y solo se dedica a revivir los “años de gloria”, como los recuerda con sinceridad Noel Gallagher, en este rockumental que fue producido por Asif Kapadia y James Gay-Reese, creadores de los excesos: Amy (2015) y Senna (2010). Noel y su hermano menor, Liam Gallagher, recuerdan los años del fulgor que brilló candentemente de 1993 a 1997 antes de que cayeran en álbumes guangos y sobrados…Noel y Liam, pero los que colgaban en el poster de mi cuarto de secundaria, dirían: “mira quién nos salió bien docto”; a través de efectos de animación, similar a lo que vimos en el Montage of Heck de Nirvana, se reaniman momentos íntimos entre los hermanos, su madre Peggy, y los miembros originales de la banda (el baterista Tony McCarroll, junto con “Bonehead” y “Guigsy”) que levantó a un grupo de chicos de las casas de interés social de Manchester a ser la banda más grande del mundo.

El “docu” se sirve de los testamentos de las personas del círculo interior de los hermanos Gallagher, como los mencionados compañeros de grupo, la madre, el sonidista, el productor de toda la vida, Alan McGee (el dueño de Creation Records, que les dio la primera gran oportunidad a la banda cuando los vio en un pequeño show en Glasgow); las palabras de este grupo de personas se mezcla con fotos animadas y material en video. Quedan de lado los “testamentos” de periodistas, expertos y opinionistas, para el beneplácito de los que realmente no queríamos escuchar a una vieja de VH1 diciéndonos “porqué Oasis es grande”. Y en cuanto al material videográfico, vaya que hay bastante, al igual que Senna, es impresionante (en una época donde no podías filmar todo con tu smart-phone) cuantos momentos fueron captados en la cámara…me inspira a pensar que consiguen el material que hay y de ahí se van hacia atrás haciendo las preguntas pertinentes sobre aquél momento, esto después de que no pudiera creer que hubiera video de una llamada random de Noel con su madre cuando él todavía ni estaba en Oasis, era el roadie de los Inspiral Carpets; o como hay video del primer ensayo de Noel con Rain (como originalmente se llamaba la banda) en el sótano donde ensayaron unos dos años sin parar antes de llegar a la fama. También hay video del gig en Glasgow donde los conoció McGee.

Oasis en sus inicios. “Bonehead” con pelo, eso dice todo.

El filme termina en el apogeo de la banda, un par de conciertos que reunieron a medio millón de personas en Knebworth (2.5 millones de personas aplicaron para boletos, de hecho). Quedó de fuera Be Here Now (1997) hacia adelante, los años de obsolescencia musical, que se empezaron a contar a partir de cuando mataron el Britpop, específicamente cuando dejaron caer en MTV la bomba hedionda y aguada que fue el video para “All Around The World”. La llegada de las Spice Girls y el lanzamiento de Ok Computer de repente los dejó en las afueras de lo que era considerado “cool”. Es el fuerte de este trabajo de Kapadia y Gay-Reese, el deseo de contar una historia emocionante y no serle fiel a un artista que aflojó después de alcanzar el pináculo

Es una época captada a través de testimonios personales, sin la acostumbrada hipérbole de los Gallagher, ni referencia a otros temas que fueron dejados en el piso: todo el movimiento del Britpop y su batalla épica con Blur; sólo Noel menciona la palabra blur cerca del final, pero sin ningún dejo de importancia, el hombre ha madurado, y sus viperinos insultos (como el muy recordado: “ojalá se muera de SIDA”) hacia Damon Albarn han quedado muy atrás, de hecho colaboran en el nuevo disco de Gorillaz…todo bien. Finalmente los Gallagher dejan que su trabajo musical hable por sí solo. Hoy vi por internet a Liam presentándose en el concierto por las víctimas de Manchester y fue lindo…su legado musical sigue siendo algo muy querido, los desparramientos personales quedaron en los 90’s…pero no tema, aquel interesado en los desvaríos noventeros de los Gallagher, Supersonic viene bien cargado en dichos acontecimientos, incluyendo un desmadrito sucedido en un ferry de Inglaterra a Holanda durante los inicios de la banda…este documental se centra en el periodo de exceso, y hay muchas drogas y alcohol en esta historia, como también se ejemplifica en la primera presentación de la banda en Estados Unidos, en el legendario recinto de Los Angeles, el Whisky A-Go-Go.

Supersonic es un bien construido, contado y ejecutado documento, pero algo me dice que NO es la palabra final sobre Oasis, empezando por el simple hecho de que los hermanos siguen conviviendo y peleando a diario, a hoy, verano del 2017. Es difícil que no se vea un regreso de la banda en los años venideros, y mucho se ha especulado sobre la decaída voz de Liam, pero viéndolo el día de hoy en el concierto por Manchester, puedo decir que no está tan mal, le quedan algunos años. Así que falta un recuento del resto de la carrera del grupo y de lo que, seguramente, está por venir. Pero para un ejemplo de porqué Noel, Liam, y compañía, tenían al mundo en la palma de la mano por un par de años, Supersonic es la prueba…una historia del rocanrol que nos tenían a algunos morros pegando posters en las paredes. Mad Fer It!

3.5 / 5

La La Land

15 Mar

Recuerdan la primera parte de Mulholland Drive, antes de que la trama de un giro de 180 grados?; La La Land es como esa primera mitad, donde todo es color de rosa, todo es dulce, donde se te cae el frasco de leche y solo dices “rayos!” con un gesto chistoso. Es un gran romance agridulce para ser bebido y disfrutado por sus ricos sabores sin temor a alguna consecuencia negativa como malestar estomacal, los que no estuvieron de acuerdo con el final creo que no están entendiendo el punto, de que este melodrama fue hecho para disfrutarse dentro del confort de este mundo de fantasía de los musicales del viejo Hollywood. Tristeza y fracaso?, simplemente recordar la otra mitad de Mulholland Drive para encontrar a actrices que fracasan y sueños que no se pueden alcanzar, para regresar a las realidades de la vida; o hay que dar un paseo por Hollywood Blvd, donde las estrellas yacen en el piso, y ver a todos esos actores de traje en pleno sol apestando a rayos para tomarse unas fotos con los turistas, para recordar de otra forma la verdadera realidad de Hollywood. La La Land: Una Historia de Amor no se trata de eso, se trata de imaginar y disfrutar sin remordimientos.

Si lo he dicho una vez, lo diré cien veces: los melómanos hacen las mejores películas, y en este caso, el escritor y director Damien Chazelle realiza uno de los productos más inverosímiles de Hollywood: el musical; pero dejando que la pasión por la música y el arte se salga un poco por las orillas desgastadas de este lienzo, no es perfecta, como por ejemplo haber puesto en los roles principales a Ryan Gosling y Emma Stone, dos actores que definitivamente no son cantantes ni bailarines, simplemente hay que ver a Stone bailando el primer número con Gosling, “A Lovely Night”, para ver que tiene la agilidad de una lata de frijoles, pero encontré en eso, y en la voz de pito para cantar de Gosling, una historia sobre la pantalla más creíble y orgánica. La La Land con Justin Timberlake y Rihanna, o dos profesionales de los escenarios neoyorquinos, hubiera estado un poco más de hueva y medio plástico, demasiado perfecto. Chazelle filma a Sebastian (Gosling) y a Mia (Stone) de cuerpo completo, con poca edición, dejando que el público pueda disfrutar de los números de baile sobre los impresionantes fondos de la producción, como un cielo estrellado adentro del Observatorio Griffith en el número “Planetarium”, o una creativa re-imaginación de París durante una audición de Mia, en el número “Audition / The Fools Who Dream”, casi no hay cortes en la edición, y la cámara, sin cortar la toma, hace paneos suaves, para un lado y para otro, para arriba y para abajo, como para ver la acción desde otro punto de vista; algo muy diferente a lo que puede pasar en un mal musical, como las tomas cerradas de la nefasta Xanadu, de Olivia Newton-John.

Seb y Mia bailando en el observatorio de Griffith Park…cool, no?

Sebastian (Gosling), es un apasionado músico de Jazz, quien por el momento toca en el piano canciones navideños adentro de un restaurante; y Mia (Stone) es una aspirante a ser actriz que por lo pronto trabaja en un café adentro del campus de Warner Bros. Después de que la película empieza con un espectacular número bailable por parte de decenas de personas en el cruce de las autopistas 105 con la que va hacia el centro de Los Ángeles: la 110 (los rascacielos se ven en el fondo), Sebastian y Mia se conocen por primera vez, de carro a carro, en el típico “meet cute” de una película romántica, se tocan el claxon y se pintan el dedo. Sebastian y Mia logran hacer lo que prácticamente es imposible en L.A., volver a encontrarse de casualidad no una, sino dos veces. Eventualmente entablan una relación y se enseñan la pasión que tienen por sus respectivos artes, Sebastian sueña con tener un club de jazz, un pequeño lugar donde pueda sobrevivir el jazz auténtico, porque dice que no lo puede dejar morir. Y Mia habla de cómo creció con la influencia de su abuela, que le inculcó el amor por el viejo cine y cuenta con los viejos posters de Casablanca, y otros clásicos, por su departamento…o sea para nada quiere ser una actriz por la fama y por emular a las estrellas vacías de hoy como las Kardashian-Jenner-como se llamen, sino que su amor por el cine, el clásico, es auténtico, igual al amor de Seb por el jazz original. La La Land es Chazelle, el protector de las bellas artes, en su etapa más nostálgica y clásica; como su previo filme, Whiplash, pero sin todo eso de la auto-referencia (Chazelle quería ser baterista de jazz originalmente, al igual que el chavo en Whiplash).

Chazelle asalta el género más emblemático del viejo Hollywood: el del musical, con una buena surtida gama de referencias, guiños y tributos a trabajos del pasado, incluso desde antes de la primera escena ya estamos viendo el logo de CinemaScope, antiguo formato de filmación que dejó de ser utilizado en 1967 (en efecto, no fue filmada digitalmente, sino en filme, pero no en verdadero CinemaScope, pues esa tecnología ya está extinta), y se vienen referencias a clásicos del género musical como el francés The Umbrellas of Cherbourg (1964) y el americano Singin’ in the Rain (1952, y para mi gusto, el musical en su máxima expresión dentro del cine); así como Seb le asevera a Mia que él está dispuesto a salvar el jazz, Chazelle pretende hacer lo mismo con el género musical, aunque sigamos viendo trabajos dentro de esta categoría con regularidad, como por ejemplo Chi-Raq de Spike Lee el años pasado. Sin embargo, durante los pasados premios de la Academia, cuando Moonlight se alzó con el premio a mejor película, Chicago (2002) sigue siendo el último musical en ganar dicho Oscar.

El eventual amor de Sebastian y Mia se desenvuelve por los lugares más emblemáticos de L.A. (NO, no incluye Disneylandia ni Universal Studios…pero las Torres Watts, que pareja va ahí?), y durante la segunda parte de la película los personajes se ponen a realmente a pelear por sus sueños; tras varios castings fallados, Mia pone en escena un show solista escrito y estelarizado por ella, mientras que Seb se une a un grupo de jazz-rock de su amigo Keith (John Legend). El desenlace de la pareja y de sus sueños profesionales puede dejar frustrado a más de uno en el público, pero creo que no es el punto de este trabajo de Chazelle, el punto es disfrutar este cuento de hadas, que cuenta con una excelente producción, y que se desarrolla en la “City of Stars” (como lo dice uno de los números, algo insípidos, a mi parecer, del amigo de Chazelle, Justin Hurwitz). La La Land es una dicotomía, Chazelle le pide a su público que encuentre lo mágico de lo auténtico dentro de un musical moderno sobre Hollywood; los chistes son sobre vivir en L.A., pero sus tomas más impresionantes son sobre la ciudad, ya sea Mia y Seb bailando frente a un atardecer en Mulholland Dr. o en las afueras de Griffith Park, expresan la confusión que muchas personas, aspirantes a ser artistas, tienen una vez en L.A., algo como: me dijeron que esta, se supone, es la ciudad de los sueños.

4.2 / 5

Rogue One: A Star Wars Story

28 Feb

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A pesar del subtítulo medio de segunda mano, “una historia Star Wars”, Rogue One (2016) son dos horas compactas de cine de acción con tintes de nostalgia. “Compactas” no es el calificativo que uno normalmente le adjudica a dos horas en el cine, pero esta historia está tan bien enfocada a un suceso muy específico dentro de la saga de La Guerra de las Galaxias, que realmente el tiempo se pasa rápido, el ritmo es más torpe al principio de la película, naturalmente, cuando me imagino los guionistas se dieron cuenta de que iban a tener que embonar esta pieza en el resto del rompecabezas que es el mundo Star Wars, así que hay una explicación de quien es el personaje de esta historia, qué onda con sus papás, qué onda con su infancia, sus motivos y rencores, etc, sabiamente esto solo lo hacen para la principal Jyn Erso (Felicity Jones) y lo dejan fuera para otros personajes como Cassian Andor (Diego Luna). Pero una vez que todas las fichas están sobre la mesa, la trama agarra buen ritmo y Rogue One se convierte en plena película de acción.

(Para los que nunca hemos estado bien clavados en la saga) ver como se expande el mundo de Star Wars con cada entrega, en diferentes épocas de la historia, siempre es emocionante. En este caso había escuchado que Rogue One era básicamente una película sobre una porción del texto que se desliza sobre la pantalla al inicio de la primera película de Star Wars que salió al mercado, Star Wars: Episode IV – A New Hope (1977), donde se menciona a un grupo de rebeldes que han podido robar los planes de diseño de la Estrella de la Muerte, que ayudarán a Luke, Leia, Obi-Wan y Han Solo intentar su destrucción en la trilogía antigua. Rogue One es el recuento de la aventura de aquellos rebeldes, liderados por Erso, la hija de Galen Erso (Mads Mikkelsen, con quien nos familiarizamos bastante en las películas de Nicolas Winding Refn). Muchos años atrás, durante la infancia de Erso, nos enteramos que Galen era el científico encargado de diseñar la Estrella de la Muerte, pero en algún momento se siente culpable de estar construyendo un arma capaz de destruir planetas enteros, así que se esconde con su familia en el planeta Lah’mu, hasta que hace su llegada el villano Orson Krennic (Ben Mendelsohn), un tipo de gerente de proyectos del Imperio, a preguntarle, no de la manera más amable, qué onda, porqué no estás construyendo la Estrella de la Muerte, y pasa a invitarlo a que regrese a su antiguo trabajo, no sin antes matar a su esposa, la madre de Jyn Erso. 

Cassian Andor y K-2SO

Cassian Andor y K-2SO

Erso, que se ha quedado sin madre y a su padre se lo ha llevado el Imperio, pasa al cuidado del legendario rebelde Saw Gerrera (nombre alusivo al Ché Guevara, y personaje interpretado por Forest Whitaker), quién será el mentor de Erso durante su adolescencia. Años más tarde, Galen, quién sigue captivo del Imperio, le envía un mensaje holográfico a Gerrera y los rebeldes se lanzan a finalmente rescatarlo. A estas alturas Jyn es prisionera del Imperio también, pero el enviado de los rebeldes, Cassian Andor (Luna), la rescata, y ellos, junto con un androide simpático (acaso no lo son todos) llamado K2-SO se dirigen a rescatar a Galen, y robar los planes que este último les ha dicho podrá ayudar a destruir la Estrella de la Muerte. Es una historia compacta, pero con muchos componentes dentro de un corto periodo de tiempo…y realmente, como podrán ver, a excepción de aquellos que quizás ya conocen la historia por ser un ávido fan de los comics de Star Wars, el resto de la gente solo podrá encontrarle el sentido a la trama una vez que vea la película.

Se ha dicho bastante que Rogue One presenta un tono más oscuro, lo cual no entiendo realmente, yo creo que se refieren a “oscuro” comparado a lo que pensamos que Disney iba a hacer con la saga, pues en efecto, no son poco más de dos horas de personajes graciosos y peludos (de los que se venderían bastante bien en versión peluche); si, hay algunas escenas que se le puedan quedar grabadas en la mente a un niño de 7 años, especialmente cuando Darth Vader, en un túnel poco iluminado, se echa con su sable de luz y sus manos a alrededor de una decena de pobres víctimas del ejército rebelde, a mí se me hizo “badass”, a un niño quizás lo espante poquito. Pero no creo que adopte un tono más oscuro que las primeras dos trilogías, recordemos la amputación de la mano de Luke, y Hayden Christensen deslizándose sin piernas ni brazos a la orilla de un charco de fuego. Naturalmente uno piensa que el cariño que un solo individuo como George Lucas, le puede tener a su propia creación será más grande que aquel que le pueda tener un corporativo desapegado como Disney; pero en base a Rogue One, y a Star Wars: The Force Awakens (2015), parece que la empresa quiere hacer las cosas bien…eso no impide que vayan a estar sacando mínimo una película por año, a su antojo, como buen corporativo insaciable; esa eventual sobre-saturación de películas Star Wars es quizás lo que más nos preocupa a algunos, que no queremos ver a la franquicia ser otra extensión de la moda por los súper héroes.

rogue-one-2Lo realmente disfrutable de Rogue One es el diseño de la producción, recordemos que Rogue sucede justo antes del inicio de la primera trilogía que fue lanzada en 1977, así que trataron de mezclar aquellos vestuarios holgados, setenteros, con los gustos de hoy en día; el entorno de la película, se siente tal cual lo conocemos, antiguo pero galáctico, polvoso, y lleno de partes de robots y otras desconocidas máquinas, por aquí y en el fondo de la escena. Por el contrario, el interior de las fortalezas y naves del Imperio son impecables, llenas de cristal y luces de neón, así como vacíos enormes por donde puede caer algún incauto héroe o villano. Cuando Cassian Andor, Jyn Erso y K2-SO logran penetrar una de esas fortalezas disfrazados como oficiales del Imperio, y ahí en las entrañas, vestido en completo atuendo de oficial Imperial, me dio gusto ver a Diego Luna tal como si estuviera en El Imperio Contraataca (1980) o El Regreso del Jedi (1983).

No es que su actuación me haya gustado, y francamente nunca he sido fan de sus interpretaciones; no es lo suficientemente aventurero y arriesgado como uno lo esperaría de un carismático Harrison Ford como Han Solo. El rol de Cassian Andor hubiera sido perfecto para alguien como Oscar Isaac (quién ya apareció en The Force Awakens), pero fue para Luna y este escaparate tan importante para su carrera me da gusto. Otro par de actores de reparto, Donnie Yen y Jiang Wen, son divertidos como parte del equipo rebelde; dándole ese sabor multi-étnico al reparto que seguramente va de acuerdo con los objetivos corporativos de Disney por apelar a los mayores mercados de consumo cinematográfico del mundo. Otros personajes más añejos de la saga (no diremos quién, por eso de los spoilers), aparecen unos segundos, gracias a efectos computarizados, para el deleite de la nostalgia propia y ajena; se ha dicho que sus versiones computarizadas no encajan y se sienten raras, pero por mi parte no hay queja alguna, y abre la discusión de qué será posible hacer con estrellas del cine que ya no están, o estarán, con nosotros.

Rogue One: A Star Wars Story, aún sin el trabajo musical de John Williams, se siente y vive como otra entrega de la afamada franquicia; ambientada de buena manera en un mundo que ya nos es bastante familiar, que hasta le tenemos cariño. La aventura intergaláctica sigue vigente.

3.5 / 5

Bridget Jones’s Baby

15 Feb

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La trilogía de Bridget Jones, la inglesa simpática, llega a su presunto final (si es que a alguien no se le ocurre alguna espantosa idea para una nueva parte de la historia) de la mejor manera, de la mano de Sharon Maguire, la directora de la entrega inicial, El Diario de Bridget Jones (2001), regresándole a la saga la frescura que hizo al público enamorarse con las imperfecciones de Bridget, y una alegría por la vida a pesar de los obstáculos que constantemente enfrenta, algo que le hizo falta a la insípida Bridget Jones: The Edge of Reason (2004). Hugh Grant no regresa como Daniel Cleaver, el interés romántico de Bridget en las dos primeras entregas; aunque si lo hace el galante Colin Firth como Mark Darcy. En lugar de Grant aparece Patrick Dempsey como Jack Qwant, un multi-millonario empresario americano para hacer el trío romántico con Bridget y Mark.

Es imprescindible desprenderse de la realidad para disfrutar una comedia romántica, como todo mundo ya lo debe de saber (eso espero), y los sucesos fortuitos de Bridget empiezan cuando acude a un festival musical inglés, algo que se parece al Glastonbury, acompañada de su compañera de trabajo Miranda (Sarah Solemani). Más de diez años después de la última película, Bridget es la productora en una cadena de televisión, donde Miranda es la conductora, y parece que Bridget ha alcanzado la madurez exitosa, tiene un trabajo independiente, tiene lana, y se muestra indiferente a su peso, aunque no pasa de mencionar que también “se encuentra en su peso ideal”. En su trabajo la rodean un grupo de millenials hipsters, incluyendo su jefa, pero no parece incomodarle mucho…más bien se muestra decepcionada de que ahora todas sus amigas están muy ocupadas cuidando a sus bebés. De ahí que Miranda se la lleva en unas mini-vacaciones al festival.

Bridget Jones y Mark Darcy

Bridget Jones y Mark Darcy

Una vez en el evento, Bridget y Miranda se emborrachan, como es tradición en los festivales musicales, se topan con Ed Sheeran (sin saber quién es) y Bridget acaba en el la “choza” de Qwant (un lujoso cuarto, típico del “glamping”), con quien pasa la noche. Poco después, en un funeral, se rencuentra con Darcy, y también acaba recordando viejos tiempos en la cama. La trama se complica cuando Bridget resulta embarazada y de acuerdo a las fechas y métodos anticonceptivos, no tiene manera de saber quién es el padre, ni con la ayuda de su ginecóloga, interpretada por la seca pero chistosa Emma Thompson (co-escritora del guion también). Así que Bridget engaña a cada hombre en pensar que el bebé es posiblemente suyo y de ahí se desarrolla un chistoso ménage à trois entre los dos caballeros y Bridget, Patrick Dempsey como el alegre gringo liviano de carácter, y Darcy como el estoico británico, pero gracioso a su manera también. El desenlace tendrá al público esperando quien será el padre ganador en este gameshow del mundo de Bridget Jones.

Renée Zellweger, con su nueva cara, nuevamente acierta interpretando las inseguridades y fortalezas de una mujer, que por medio de una actuación sin pretensiones, es adorable para el público…todo con un impecable acento inglés, nada mal para una actriz de Tejas. Es un regreso en gran forma que nos recuerda porque fue una de las actrices más querida de hace unos 15 años.

Es un regreso en forma para toda la franquicia, para decir la verdad; eso no quiere decir que estemos añorando una nueva entrega en la saga Bridget Jones, porqué como la segunda película nos enseñó (así como un sinnúmero de secuelas de otras series), la avaricia por querer seguirle exprimiendo dinero a una serie de películas puede resultar en resultados mediocres. Habrá que esperar a ver que sigue escribiendo Helend Fielding sobre su personaje más conocido (seguramente lo hará), y saber si habrá un equipo de producción que no se aviente a darle continuidad a esta saga solo por dinero.

3.5 / 5

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