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Lemonade

3 Dec

Es el acompañamiento visual al aclamado álbum de Beyoncé, Lemonade (2016). Este “video álbum” sirve para exaltar los mensajes de las canciones, aunque no se escucha el disco en su totalidad; sin embargo, las canciones de aquel trabajo adquieren un sentido más poderoso, casi poético, al entrelazar los sufrimientos de un engaño marital a planos más trascendentales, como el histórico sufrimiento de la mujer afro-americana en Estados Unidos, especialmente en el sur. “Queen Bey” utilizó a seis directores diferentes, incluido a Kahlil Joseph y el viejo lobo de mar de los videos musicales, Mark Romanek; el producto final es experimental y llamativo, muy de acorde con los videos musicales a los que estamos acostumbrados, hay una influencia de Terrence Malick (con quien Joseph trabajó en To The Wonder) y de Lars von Trier, en cuanto a la composición visual. Algunos pasan de lo ridículo a lo entretenido, como Beyoncé, en “Don’t Hurt Yourself”, caminando por la calle (claramente un set de estudio, quizás el mismo de “Make Some Noise” de los Beastie Boys) rompiendo cosas con un bate, para después subirse a un monster truck y aplastar unos cuantos carros, todo filmado en blanco y negro.

Lo que uno aprecia en este trabajo, al igual que en el álbum, es la evolución de Beyoncé de ensimismada berrinchuda, dolida por una infidelidad (tampoco digo que sea poca cosa), a incorporar elementos más importantes de su pueblo (entendemos que ella lucha por la mujer afro-americana), saltando a otros puntos geográficos, incluso otras épocas, específicamente la que llaman “antebellum” en el sur de EUA, antes de la Guerra Civil, y en los plantíos sureños donde la esclavitud era practicada. Los desplantes infantiles de las primeras canciones, como andar tirando swag, por ejemplo, la escena del bate que mencionaba, y del monster truck aplastando carros, da paso a una templanza que es merecedora de su cultura, de su gente, y de los sufrimientos que han aguantado otras mujeres negras, casi desde tiempos inmemoriales, para que ella pueda estar donde está. Yo me quedo con eso de Lemonade, tanto el álbum como este filme. Cabe decir que el álbum fue muy celebrado el año pasado y estuvo en muchas listas de publicaciones sobre los mejores álbumes del año.

Al inicio del filme, en modus millenial, tirando swag, con un bate, explosiones y “slaying, bitch”

Aparecen varios cameos de mujeres afro-americanas reconocidas, como Quvenzhane Wallis (a quién vimos en otra película sobre el “antebellum”, Beasts of the Southern Wild), Zendaya y la tenista Serena Williams bailando sensualmente durante la canción “Sorry”. También hay cameos culturales como el de Malcolm X diciendo “la mujer a que se le falta más el respeto en América, es la mujer negra. La persona más desprotegida en América es la mujer negra”, así como muchas alusiones a la esclavitud antes de la guerra civil, composiciones que aluden a los ahogados de Igbo, por ejemplo, un grupo de esclavos que prefirió ahogarse en el pantano, que vivir en la esclavitud.

Esta generosidad hacia sus antepasados, se va desenvolviendo hacia el final, al mismo tiempo que sostiene una narrativa personal entre ella y su familia, Jay-Z aparece en la porción para “Sandcastles”, y la pareja se deleita en su mutua presencia, aparentemente trayendo a Beyoncé a aceptar al amor de su vida, a pesar de sus infidelidades (sugeridas en las otras canciones), esto para aclararle a todos que sí, los desamores en las letras de las canciones van dirigidas a su esposo, HOVA. Ahora, si creen que la pareja más poderosa (y conocedora) dentro del entretenimiento, van a divulgar sus problemas personales; sin antes calcular cada riesgo, cada palabra; para el disfrute del público entero, pues creo que sería ingenuo, esto también en referencia al álbum de Jay-Z, 4:44 (2017), que supuestamente le “responde” a Lemonade.

Cerca del final, recreando a los esclavos en Igbo Landing, 1803

Pero para degustar un trabajo audiovisual que cautiva, Lemonade no decepciona; nuevamente, preferentemente como un acompañante del álbum. El crédito que le merece a la misma Beyoncé es algo para debatirse, estamos hablando de una figura dentro del entretenimiento que tiene a veinte co-compositores en solo una de las canciones del álbum, que reclutó a artistas como Jack White y Father John Misty, para darle el sonido que ella estaba buscando en ciertas rolas; el número de gente involucrada en el álbum, disponible en Wikipedia, se aprecia a simple vista como impresionante, al igual (y ya lo verán) los créditos de este trabajo fílmico, que fácil es 5 veces el número de individuos involucrados; y que nuevamente, empleó a 6 directores de renombre para este filme de solo una hora. Es tema aparte, yo la considero como una increíble gerente de proyectos (y con recursos, lana, para tirar para arriba). Es mejor disfrutar este “video álbum” sin prejuicios.

P.S. Aquí la porción de mi canción preferida, “All Night”:

3.5 / 5

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Gaga: Five Foot Two

26 Sep

El viaje interior por el mundo Gaga no rompe paradigmas en cuanto al retrato cinéma-vérité que caracteriza al rockumental sobre un artista en solitario que el mundo ha visto desde Dont Look Back, pero para los fans de Stefani Germanotta es una rebanada suculenta de su artista favorita, en el sentido que encuentra a la artista ante la disyuntiva artística de que hacer después de que se ha tocado lo más alto del firmamento pop. “Es increíble, pero es medio triste, ya no habrá algo más grande que esto”, dice Gaga en la antesala de su presentación durante el pasado Super Bowl LI (púdrete Brady), y se le ve bastante consciente de que ha pisado el “escenario más grande del mundo”. Es notorio que la artista se enfoca principalmente en una proyección masiva, en millones de discos, taquillas en los conciertos y premios; su obsesión con la fama, aquella labrada por las Hilton y las Kardashian, la sigue impulsando a ser competitiva; pero en Gaga: Five Foot Two, se asoma solo por momentos las raíces de su éxito, una compositora y prodigio musical que se barajea el piano y la guitarra como si fueran extensiones de su cuerpo.

Los que no son fans, pero solo observadores casuales podrán reclamar que este trabajo es casi un video press kit embalado para promocionar el último disco, Joanne, incluyendo los clichés divescos: confesiones en la cama de masajes, lágrimas en suites de lujo, y un perpetuo enjambre de estilistas, maquilladoras, manicuristas y asistentes revoloteando por su cabeza mientras ella se sincera con la cámara. No hay nada sobre los inicios de Gaga, sus primeros pasos e inspiraciones, su estancia en una banda de covers de Led Zeppelin, o sus primeros pasos como actriz en los Sopranos. Nada de eso, más que el génesis del último álbum, la agonizante muerte de su tía, Joanne Germanotta, antes de que ella naciera es de lo más revelador en este documental. El que la artista (cuyo segundo nombre es Joanne, en memoria a su tía) tenga una conexión profunda con una persona que murió antes de que ella naciera, el apego a la familia es fuerte para Gaga, “lo más importante en la vida”, dice ella…acto seguido toca “Joanne”, la canción, para su abuela y su padre, Joe Germanotta, este último no puede con la emoción y se refugia fuera de escena. El director Chris Moukarbel trata a veces demasiado en humanizar a Gaga, y aunque la técnica pueda ser burda, no hay duda que la verdadera Gaga tiene corazón.

Dos inseparables: sus cigarrillos de clavo y su clásico Mercedes Benz en powder blue

Hay un tema ineludible en todo este rollo, y es, la comparación con Madonna. No solo en el sentido general como artista (revolucionaria del pop), y hasta musical (los parecidos de “Born This Way” de Gaga con “Express Yourself” de Madonna, por ejemplo) sino específicos a este filme, y es que nadie puede hacerse el desentendido y pretender que este documental no tiene un fuerte parecido con Madonna: Truth or Dare; pero mientras Madonna utilizó al documental para presentase como una inagotable fuente de diversión, Gaga ha decido retratarse como el ejemplo viviente del sufrimiento de una artista multimillonaria. Gaga sufre sus desamores y su dolor físico, que la ha acompañado desde que se fracturó una cadera hace un par de años. Es válido, pero también puede ser desgastante, después de hora y media, escuchar a una artista lamentarse sobre males que le aquejan a millones de personas normales, desde su mansión en Malibú.

Five Foot Two es Gaga como ella quiere que la veas, si puede haber algo deliberado, o ensayado, en su andar por la vida, muy probablemente es que así sea en verdad, sumiendo los cachetes al fumar sus queridos cigarrillos de clavo ha de ser ya como un instinto para ella, y no es que esté prendiendo el charm para las cámaras, pero simplemente siempre está en ON, una auténtica showwoman (?) para el mundo. Sería como pensar que lo que vimos en Amy fue planeado, o su actitud a lo largo de 10 años fue deliberada, simplemente así era. Gaga carga con el peso de su fama, a veces de una manera mucho más dramática de lo que parece, pero esa es su esencia, entretiene hasta a su sombra.

2.5 / 5

Grave

21 Sep

Felicidades, ha comprado usted un lobo cien por ciento de raza pura. Por favor siga las instrucciones aquí sugeridas para lograr la mejor adaptabilidad y manejo de su cachorro:

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Cinco, evite alimentarlo con carne cruda. Si lo hace despertará su instinto asesino y cazador.

– “El Salvaje”. Guillermo Arriaga. 2017

Raw le pusieron en inglés, Voraz en español, Grave es el debut de la directora francesa Julia Ducournau. Al filme lo precede los aspavientos mediáticos en torno a su supuesta capacidad para impactar a la audiencia, con los típicos cuentos de desmayos en las funciones festivaleras que normalmente incrementan la anticipación del público general. Pero también la precede su calidad como trabajo cinematográfico, acaparando buenas críticas en Cannes el año pasado. Pues estaba yo entre los que la anticipaba fuertemente, hasta que ayer tuve la oportunidad de verla en Netflix, y no cabe duda de que es un trabajo serio, estéticamente bueno sin llegar a ser espectacular, junto con un soundtrack eficiente y una dirección notable, para ser una ópera prima. Por el otro lado no puedo decir que este fue el filme que me dio una buena espantada, los sucesos grotescos son pocos realmente y la amenaza de lo que pudiera venir para Justine, la protagonista, no me terminó de titilar. Garance Marillier, como Justine, interpreta un personaje convincente, finalmente una muchacha deconstruida por su vicio inherente.

Se ha mencionado con frecuencia los paralelos artísticos entre esta película y el cine giallo setentero, y aunque la premisa de la chica inocente acorralada por su entorno maligno, los colores chillantes de noche, sangre especialmente brillante y un tétrico soundtrack (ahora con más harpiscordio!), le guardan una reverencia al género impulsado por Dario Argento, creo que sería solo digno de un holgazán resumir esta reseña en: “Suspiria Millenial”, así que venga.

Justine es la chica principal, que empieza su carrera en la facultad de veterinaria, donde su hermana mayor, Alexia, cursa actualmente, y donde sus padres también lo hicieron en su momento. La familia es estrictamente vegetariana. Como parte de los ritos de iniciación para los novatos, los veteranos los obligan a ingerir carne cruda de animal. Esto despierta en Justine su instinto voraz por la carne cruda, de preferencia humana. El despertar sexual de la chica dentro del primer año de la universidad, aunado a las fiestas y el alcohol, se unen en paralelo a su despertar como el monstruo que realmente es, no realmente una asesina, pero una devoradora de carne humana, y ya que no la venden en el supermercado…pues tiene que encontrar los medios para conseguirla. 

La metáfora de que su canibalismo representa su despertar sexual es obvia, así como las dificultades de una mujer joven por embonar en el mundo de adultos (porque patriarcado), esta incomodidad de una chica con su cuerpo ya había sido explorado por la misma directora en su corto Junior (2011), precisamente con Marillier como la estelar.

De lo mejor es la cinematografía; la escuela de veterinaria es un escenario ad-hoc para el suspenso, hay grandes animales por ahí, vivos y coleando, muertos sobre una plancha de metal, o desmayándose por los fuertes barbitúricos; la potencia de un caballo visto de cerca (lo suficiente para ver en sus ojos) es uno de los artificios del género del terror que más me gustan (se acuerdan del caballo en el ferry en El Aro?); hay una potencia indomable en el caballo que te hace sentir impotente, si es que la bestia decide enloquecer…Ducournau utiliza esto, y otras imágenes, de un cabello corriendo estático de una manera majestuosa (que recuerda a la primera proyección de la historia, El Caballo en Movimiento de Muybridge). Ducournau es sutilmente elegante en el manejo de las cámaras y los encuadres, lo cual ayuda a crear un ambiente sigilosamente macabro. Es suspenso bien construido, y uno se da cuenta de que tal vez el marketing de la película ha errado en tratar de venderla como un gorefest.

No, no hay zombies en esta película

Por otro lado, el desarrollo de algunos personajes es confuso, especialmente del de la hermana Alexia, que aunque cuenta con una actuación apasionada por parte de Ella Rumpf, no se termina por definir que rol juega en la vida de Justine: su mentora, su bully, su verdugo o su almohada?, los nexos que Alexia y Justine comparten en cuanto a el vicio destructor que las une es anticlimático cuando se revela, y quizás hubiera estado mejor servido si se hubiera guardado para el final. Ducournau trata de establecer un vínculo poderoso entre las hermanas, pero al final el vínculo es disparejo y no se sabe de dónde viene.

Raw es una ópera prima admirable por parte de Ducournau, será emocionante ver cómo crece esta cineasta. La película te puede gustar o decepcionar, depende de que prejuicios lleves a la sala de cine, pero una pérdida de tiempo no lo debe de ser para nadie.

3 / 5

Amy

28 Jul

Amy, el documental de Asif Kapadia (Senna), puede ser el documento sobre un brillante talento musical que se dejó destruir por sus propias adicciones, su vicio propio (inherent vice), que eventualmente lo iba a llevar a su tempestuoso final; o puede ser visto como un testigo de la pobre cultura que vivimos hoy en día donde se celebra la fama per se, y se erigen super estrellas para después divertirnos viéndolas caer. Kapadia, con este documental, nos quiere decir que Amy Winehouse no era una persona vacía y famosa como alguna de las Kardashian, todo lo contrario, era una amante de la música, talentosa para componer y cantar, y la fama no le interesaba en lo más mínimo.

La pura labor de investigación de Kapadia, que incluyó la colaboración de 100 personas que conocieron a Winehouse, sobresale como el punto fuerte de sus trabajos, tanto Senna como Amy te apabullan porque saben tanto, me refiero a que hubo tanto material recabado durante la investigación, que finalmente vemos videos caseros sincronizándose con el testimonio de algún conocido que presenció el momento en vivo. Más que reinventar el género del documental, la magia de los trabajos dirigidos por Kapadia (y producidos por su compañero James Gay-Rees) surge de la cuantiosa cantidad de material, minado a través de una ardua labor de investigación.

Kapadia re-construye a su sujeto, Amy Winehouse; y a través de los testimonios y el material audiovisual, nos presenta a una persona que quizás no conocíamos realmente, a pesar de que era una de las más fotografiadas por los paparazzis en su momento. El director nos cuenta la historia desde el principio, una niña judía del norte de Londres con tremendos dotes para cantar, y luego para componer. Muchos coinciden que Winehouse era un “alma vieja”, ella misma dice que no compaginaba con la música de los 90’s. No hay animaciones en el filme más que las de las letras que Winehouse escribió, proyectándose en la pantalla, al tiempo que ella las canta, para reforzar los sentimientos que estaba viviendo en ese momento de su vida y la sagacidad que tenía para expresar las sensaciones complicadas que sentía, y claro, la manera poética para escoger sus palabras.

Mejores tiempos. Winehouse ganando un Grammy en el 2008.

Por otro lado, Kapadia nos la presenta como la simplemente irresistible personalidad que era: chistosa, inteligente, impulsiva; su primer manager y mejor amigo Nick Shymansky lo dice bien “de esas personas que te hacen sentir únicas un momento, pero si quieren te pueden hacer sentir que eres nadie, segundos después”.

La historia de Amy Winehouse no se puede contar sin los elementos de tristeza y adicción que sufrió, especialmente después de su primer álbum, Frank. Vemos a la muchacha enamorada con la música pasar a la bulimia y al alcoholismo al tratar de sobrellevar su éxito profesional. Sus amigas de toda la infancia veían como perdían a la Amy que conocían, especialmente después de mudarse a su soñado Camden, y en su vida entran personas tóxicas, especialmente el novio, después esposo, Blake Fielder-Civil, quién sería la fuente más grande de la desdicha de la cantante. La introduce en el vicio de la heroína y le da suficientes desamores para agudizar su depresión.

El padre Mitchell Winehouse, explota a la hija y por veces parece estar más interesado en salvaguardar el boleto de lotería que se sacó con el talento musical de su hija, que velar por su salud; a pesar de todo, Amy lo venera y desgraciadamente sigue sus recomendaciones. Raya en lo cínico cuando se presenta en Mallorca durante unas vacaciones de su hija, para filmar su propio reality show (realmente un show sobre Amy), acosándola con el equipo de camarógrafos en sus momentos privados. Mitchell Winehouse participó en la producción de este documental, pero cuando vio el corte final, no le gustó aparecer como el villano y solicitó una re-edición (Kapadia se rehusó por supuesto), y supuestamente prepara su propio documental A Letter To Amy.

Blake Fielder-Civil con Amy.

Es imposible para un director, en este caso Kapadia, desligar sus propios prejuicios de un documental que está filmando. Hay que definir para dónde va a ir la historia, y utiliza música siniestra, efectos de cámara y otros recursos para retratar a los villanos de la historia, como Mitchell y Blake Fielder (aunque podamos tener la opinión de que se merecían tan oscuro retrato). Está en nuestro rol como público el poder discernir que tanto nos tomamos a pecho la historia que está siendo contada. En el caso de Amy, dada la reputación de Kapadia y Gay-Rees por llevar a cabo una extensa labor de investigación, es mi opinión que lo contado fue, en su mayor parte, lo que realmente sucedió. Hay que considerar, también, que fue Universal Music, la disquera de la cantante, la que inició los preparativos para producir este filme; Kapadia y Gay-Rees, a final de cuentas, fueron contratados; en esencia, puede considerarse este documental como una herramienta para extender el legado popular de Amy, y seguir teniendo ventas considerables en el futuro.

Algunos dicen que el filme es realmente triste, yo me quedo con los momentos de triunfo y felicidad que vivió esta cantante del soul y el jazz; me quedo con un documental sobre la vida corta pero brillante de esta amante de la música…ahora musa para futuras generaciones.

4 / 5

Okja

18 Jul

Okja es el proyecto más reciente del celebrado director surcoreano Bong Joon-ho (Snowpiercer), es una producción de Netflix que recibió su estreno en Cannes de este año, 2017, al ser parte de la muestra oficial que compitió por la Palme d’Or, y donde dicen el público de conocedores abucheó cuando apareció el logo de Netflix en la pantalla. Es el típico cuento de “una niña y su animal”, pero con mensajes positivos sobre la conservación ecológica, el malestar de comer carne (aunque visto más desde un punto de vista emocional, que ecológico) y finalmente sobre el amor incondicional. Okja es visualmente atractiva y las partes de acción, principalmente algunas persecuciones en autos, son filmadas con destreza por Joon-ho, quién tiene suficiente experiencia en el género de acción, y por el director de cinematografía Darius Khondji.

El problema está en la diversidad de géneros que Joon-ho malabarea en este guion que co-escribió con Jon Ronson, se puede descartar como un lindo cuento cinemático para que lo disfruten los niños, ya que está calificada para adultos por Netflix, y con buena razón, hay algunas escenas violentas que desencajan en esta fábula, especialmente una violación implícita a un animal…hasta ahora me entero que un animal puede violar sexualmente a otro.

Okja es el nombre del super-cerdo desarrollado por medio de la ciencia genética por la malévola corporación Mirando, cuya presidenta, la excelentemente malvada Tilda Swinton, como el personaje de Lucy Mirando, pretende borrar de la memoria del público consumidor los recuerdos de su abuelo, su padre y su todavía más malvada gemela Nancy Mirando. Está en su plan maestro el comercializar los super-cerdos para su delicioso consumo, engendrados artificialmente, pero detrás de una fachada humanista y eco-friendly, para ello trama el concurso del Mejor Super-Cerdo, donde 26 super-cerditos bebés son enviados a 26 países diferentes para que vivan felices y contentos hasta que crezcan y regresen al corporativo norteamericano donde los espera el matadero, después de colgarles su medalla de ganadores, claro.

Gyllenhaal como el nada simpático Johnny Wilcox

Mientras tanto, Okja lleva 10 años viviendo en las montañas de Corea del Sur junto a Mija (Ahn Seo-hyun) quien la ha cuidado desde pequeña (Okja es hembra), y las dos viven con el abuelo de Mija, un viejito granjero que a pesar de que tiene las mejores intenciones para su nieta, termina por dejar que el corporativo Mirando ejerza los derechos sobre Okja para que se la lleven a E.U.A. Las escenas de Okja y Mija en el escenario idílico de las montañas surcoreanas es de lo más disfrutable de este filme, Boon-ho no es de los directores más sutiles y el primer capítulo de la película está diseñado para inspirar en nosotros un sentido de reverencia hacia la naturaleza, donde Mija y Okja se revuelcan por el pasto, saltan a los cristalinos agujeros de agua (con cascadas en el fondo), comen unos apetitosos grandes frutos anaranjados y se toman una placentera siesta a la sombra de los árboles, con Mija recostada en la panza de su super-cerdo.

Es un escenario demasiado perfecto y sabemos que pronto llegará la manzana de la discordia, en este caso, en la forma de “la cara de la marca Mirando”, el zoólogo superestrella Johnny Wilcox, que viene siendo Jake Gyllenhaal interpretando a un Steve Irwin en cocaína. El personaje que construyó Gyllenhaal es nefastamente irritante, no quedaría nada fuera de lugar en un programa sesentero del viejo Batman (QEPD Adam West). Gyllenhaal llega para llevarse al cerdo Okja a EUA y Mija sale a su rescate, enojada por enterarse de las negociaciones que hizo su abuelo. La niña cruza su camino con la organización semi-terrorista ALF (Animal Liberation Front), quienes idean un plan de rescatar a Okja, instalarle una cámara escondida y regresarla a la compañía Mirando para grabar a escondidas las atrocidades que ocurren adentro de Mirando, incluida la experimentación genética, los animales que “nacen” deformes que el público general no conoce, y en general, la crueldad con la que tratan a los super-cerdos. El ALF está liderado por Paul Dano, interpretando a Jay, y como cualquier papel de Dano, no se sabe si en el fondo su personaje es realmente un sicópata o simplemente es su gesto permanentemente entristecido y al borde del llanto.

El desenlace es anticlimático, es una trama larga y Boon-ho trata de darle una conclusión completa a un público general que seguramente esperaba satisfacción al final de esta seudo película familiar, aunque como ya lo hemos comentado, está catalogada como solo para adultos. Algunos aficionados a la tecnología estarán contentos con la apariencia del grande animal diseñado con efectos computarizados, personalmente creo que esta bestia CGI es inestable, igual puede parecer “real” en algunas tomas a larga distancia, pero los acercamientos a su “rostro” son para creerse menos, y queda claro que a Okja le quitaron casi cualquier aspecto porcino para que se pareciera más a un perro, y la gente pudiera empatizar más con ese “rostro” sin nariz de cerdo.

Okja va de más a menos, y puede que varios como yo se vayan sintiendo cada vez más desilusionados con este último fenómeno mediático, pero deja cosas buenas, y no me refiero a solo un sermón ecologista, pero a algunas buenas escenas de acción, algunas buenas actuaciones (la estelar Seo-hyun, así como Swinton) y las buenas intenciones de Netflix por seguir rompiendo paradigmas.

2.5 / 5

History Of The Eagles

25 Jun

La cineasta Alison Ellwood hace su debut como directora, después de pasar por varios proyectos como editora, en el documental definitivo sobre los Eagles; el grupo de California que definió el sonido del southwest estadounidense durante la década de los 70’s. Es un trabajo sólido y práctico sobre una historia que abarca como 6 décadas, de ahí que la duración se extiende a poco más de tres horas. No es despampanante en las visuales, ni utiliza esta nueva vertiente artística que estamos viendo en los rockumentales por aventarse animaciones demasiado elaboradas para contar pasajes en la historia de una banda (como este de Oasis, o este de Nirvana), aunque también hay que considerar que carreras de 4 o 5 años como las de esos otros grupos mencionados, se prestan para más relleno visual dentro de la trama (la carrera de Oasis es más larga pero el documental solo abarca de 1993 a 1996).

Es un documento audiovisual controlado por Ellwood y los cabecillas tradicionales de la banda, el baterista de afro amarillo Don Henley y el guitarrista rítmico y perfeccionista Glenn Frey (quién acaba de fallecer el año pasado); ambos, los compositores y vocales principales. La historia es principalmente vista a través de los ojos de aquellos dos, aunque todo mundo fue invitado a participar, todos los miembros que pasaron por la banda, incluido el bajista original Randy Meisner, el guitarrista inicial Bernie Leadon, y los requintos que siguieron: Joe Walsh y Don Felder; también el manager de toda la vida Irving Azoff, algunos conocidos, gente de las disqueras como el empresario David Geffen, y la que los impulsó en un principio Linda Ronstadt (quién de joven era básicamente la copia física de Selena Gomez).

Se hace un repaso por los excesos setenteros, menos mal que Henley y Frey no tuvieron reparo en tapar esa parte de la historia, “eran los 70’s, había droga por todos lados”, como dijo Henley. Desde las primeras grabaciones y el surgimiento de rolas conocidas como “Tequila Sunrise” y “Take It Easy”, pasando por las inconformidades que se fueron gestando dentro del grupo, como el descontento de Leadon sobre el nuevo rumbo musical más roquero, a las incursiones musicales más arriesgadas como “One Of These Nights” y claro, la cumbre creativa que fue Hotel California (1976), las giras incesantes, y finalmente las broncas con Felder, incluyendo escenas del último concierto de los Eagles, donde Frey de plano amenaza a Felder desde el escenario, “solo 3 canciones más amigo, y te voy a patear el trasero”, hasta finalmente la disolución del grupo un poco después. El resentimiento que todavía le guardaban a Felder, hasta nuestras fechas, es hasta un poco perturbador.

Frey y su némesis Felder

Hasta ahí es la Primera Parte del documental y estaremos aquellos que sentimos que hubiera sido justo y suficiente que el “rocku” nos hubiera dejado con esa imagen de los Eagles, no me refiero a una banda a punto de agarrarse a madrazos, pero jóvenes y roqueros.

En el inter Henley y Frey tuvieron algo así como carreras solistas, Frey tuvo “The Heat Is On” y actuó en algunas películas como Jerry Maguire, Henley tuvo “The Boys Of Summer”…y realmente no hay más que contar sobre la banda durante los 80’s.

Lo que pasa es que el regreso de los Eagles en 1994 con Hell Freezes Over; la presentación para MTV, la gira y el álbum en vivo, fue el primer trancazo mediático de lo que puede llegar a ser el regreso triunfante de una banda. A partir de ahí, los reencuentros de grupos serían un plato apetecible para varios músicos que solo podían soñar con renovadas fuentes de ingreso, y con algo de calidad artística también, porqué no. Eso es, más que nada, el meollo de la Segunda Parte de este documental…un despliegue de nostalgia, pero con poca trascendencia musical; el repaso que Ellwood hace por Long Road Out Of Eden (2007), el último álbum de la banda, parece más un info-mercial sobre los esfuerzos constructivos de Henley y Frey por salvar la naturaleza, el mundo, etc. Las pesadas manos de estos dos productores ejecutivos se sienten fuerte sobre el final de este filme, y la música: olvidable.

Es casi recomendable echarse la primera parte y olvidar la segunda; pero a final de cuentas, un trabajo filmográfico entero y final, sobre una de las grandes bandas estadounidenses.

P.S. Y ahora una versión en vivo espléndida de “Hotel California” (incluida en el doc.)

3 / 5

Oasis: Supersonic

5 Jun

El director Mat Whitecross no se molesta en repasar el largo declive de Oasis, tristemente algo así como las últimas tres cuartas partes de su carrera, y solo se dedica a revivir los “años de gloria”, como los recuerda con sinceridad Noel Gallagher, en este rockumental que fue producido por Asif Kapadia y James Gay-Reese, creadores de los excesos: Amy (2015) y Senna (2010). Noel y su hermano menor, Liam Gallagher, recuerdan los años del fulgor que brilló candentemente de 1993 a 1997 antes de que cayeran en álbumes guangos y sobrados…Noel y Liam, pero los que colgaban en el poster de mi cuarto de secundaria, dirían: “mira quién nos salió bien docto”; a través de efectos de animación, similar a lo que vimos en el Montage of Heck de Nirvana, se reaniman momentos íntimos entre los hermanos, su madre Peggy, y los miembros originales de la banda (el baterista Tony McCarroll, junto con “Bonehead” y “Guigsy”) que levantó a un grupo de chicos de las casas de interés social de Manchester a ser la banda más grande del mundo.

El “docu” se sirve de los testamentos de las personas del círculo interior de los hermanos Gallagher, como los mencionados compañeros de grupo, la madre, el sonidista, el productor de toda la vida, Alan McGee (el dueño de Creation Records, que les dio la primera gran oportunidad a la banda cuando los vio en un pequeño show en Glasgow); las palabras de este grupo de personas se mezcla con fotos animadas y material en video. Quedan de lado los “testamentos” de periodistas, expertos y opinionistas, para el beneplácito de los que realmente no queríamos escuchar a una vieja de VH1 diciéndonos “porqué Oasis es grande”. Y en cuanto al material videográfico, vaya que hay bastante, al igual que Senna, es impresionante (en una época donde no podías filmar todo con tu smart-phone) cuantos momentos fueron captados en la cámara…me inspira a pensar que consiguen el material que hay y de ahí se van hacia atrás haciendo las preguntas pertinentes sobre aquél momento, esto después de que no pudiera creer que hubiera video de una llamada random de Noel con su madre cuando él todavía ni estaba en Oasis, era el roadie de los Inspiral Carpets; o como hay video del primer ensayo de Noel con Rain (como originalmente se llamaba la banda) en el sótano donde ensayaron unos dos años sin parar antes de llegar a la fama. También hay video del gig en Glasgow donde los conoció McGee.

Oasis en sus inicios. “Bonehead” con pelo, eso dice todo.

El filme termina en el apogeo de la banda, un par de conciertos que reunieron a medio millón de personas en Knebworth (2.5 millones de personas aplicaron para boletos, de hecho). Quedó de fuera Be Here Now (1997) hacia adelante, los años de obsolescencia musical, que se empezaron a contar a partir de cuando mataron el Britpop, específicamente cuando dejaron caer en MTV la bomba hedionda y aguada que fue el video para “All Around The World”. La llegada de las Spice Girls y el lanzamiento de Ok Computer de repente los dejó en las afueras de lo que era considerado “cool”. Es el fuerte de este trabajo de Kapadia y Gay-Reese, el deseo de contar una historia emocionante y no serle fiel a un artista que aflojó después de alcanzar el pináculo

Es una época captada a través de testimonios personales, sin la acostumbrada hipérbole de los Gallagher, ni referencia a otros temas que fueron dejados en el piso: todo el movimiento del Britpop y su batalla épica con Blur; sólo Noel menciona la palabra blur cerca del final, pero sin ningún dejo de importancia, el hombre ha madurado, y sus viperinos insultos (como el muy recordado: “ojalá se muera de SIDA”) hacia Damon Albarn han quedado muy atrás, de hecho colaboran en el nuevo disco de Gorillaz…todo bien. Finalmente los Gallagher dejan que su trabajo musical hable por sí solo. Hoy vi por internet a Liam presentándose en el concierto por las víctimas de Manchester y fue lindo…su legado musical sigue siendo algo muy querido, los desparramientos personales quedaron en los 90’s…pero no tema, aquel interesado en los desvaríos noventeros de los Gallagher, Supersonic viene bien cargado en dichos acontecimientos, incluyendo un desmadrito sucedido en un ferry de Inglaterra a Holanda durante los inicios de la banda…este documental se centra en el periodo de exceso, y hay muchas drogas y alcohol en esta historia, como también se ejemplifica en la primera presentación de la banda en Estados Unidos, en el legendario recinto de Los Angeles, el Whisky A-Go-Go.

Supersonic es un bien construido, contado y ejecutado documento, pero algo me dice que NO es la palabra final sobre Oasis, empezando por el simple hecho de que los hermanos siguen conviviendo y peleando a diario, a hoy, verano del 2017. Es difícil que no se vea un regreso de la banda en los años venideros, y mucho se ha especulado sobre la decaída voz de Liam, pero viéndolo el día de hoy en el concierto por Manchester, puedo decir que no está tan mal, le quedan algunos años. Así que falta un recuento del resto de la carrera del grupo y de lo que, seguramente, está por venir. Pero para un ejemplo de porqué Noel, Liam, y compañía, tenían al mundo en la palma de la mano por un par de años, Supersonic es la prueba…una historia del rocanrol que nos tenían a algunos morros pegando posters en las paredes. Mad Fer It!

3.5 / 5

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