Once Upon A Time In Hollywood

17 Aug

La novena película de Quentin Tarantino llegó para ser odiada o querida pero no ignorada.

once upon a time in hollywood

La propia existencia artística del cineasta Quentin Tarantino es el meollo de Once Upon a Time in Hollywood y se revisan algunos temas existenciales, como el declive de un talento descarnado, explosivo y natural (como Tarantino lo ha temido sobre su propio talento, dijo que a los 60 ya no iba a estar haciendo películas), la decadencia de una carrera artística en Hollywood y la estrepitosa caída de una década en general, la tumultuosa década de los 60, del sueño utópico hippie, con el asesinato de Sharon Tate por parte del séquito de Charles Manson a finales de 1969.

Leonardo DiCaprio es Rick Dalton en uno de los papeles más complejos de su carrera, y aunque sé que es ultra pretencioso utilizar términos de enología para estas cuestiones, me veo obligado a decir qué si esta actuación fuera un vino, sería un caldo robusto de considerable añejo lleno de matices, no es Leo 100% sicópata como en el Lobo de Wall Street, o imparable Leo en el Aviador, o Leo el salvaje en El Renacido(Raaaaarrrr! vean todo ese Leo).

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Rick Dalton regresando a L.A. atravesando el característico mosaico de LAX

Dalton es inseguro, pero con suficiente ego como para luchar activamente contra esa inseguridad, tartamudea socialmente pero no frente a las cámaras, sus años dorados en películas y programas western durante los 50 han quedado atrás, y ahora se enfrenta a la realidad de tener que rejuvenecer su carrera haciendo spaguetti westerns en Italia (algo que le da asco), el rencor y el miedo corren por sus venas, ve jóvenes parados en una esquina y se limita a decir: “pinches hippies”Rick Dalton hubo muchos a finales de los 60 en Hollywood, los George MaharisFabian, y Ty Hardin, actores principales de perfil muy masculino venidos a menos a finales de los 60.

No exagero en decir que podríamos hablar de esta actuación de DiCaprio todo el día, pero del otro lado está su contraparte Brad Pitt, que en esta película es exactamente lo que uno piensa que va a hacer Brad Pitt, estar ahí, verse bien, no decir mucho, irradiar seguridad, como Aldo el Apache la última vez que Pitt trabajó con Tarantino en Bastardos Sin Gloria, o como yo lo vi personalmente minutos antes de la función, bajando por la escalera eléctrica hacia una horda de fans chillantes, sin hacer ni decir mucho, solo firmar muchos autógrafos y… estar ahí.

Pero eso es perfectamente lo que Tarantino habrá visto en Pitt para el personaje Cliff Booth, el doble, “stuntman”, de Rick Dalton, que ayuda a cargar con sus peligros y sus penas, en el set y en la vida; sirve de pañuelo para cuando Dalton anda deprimido, arregla la antena en el techo de su hogar, lo lleva y trae del trabajo. Un amigo/empleado en el que uno puede apoyarse en la vida.

Dalton y Booth conducen el Cadillac DeVille 1966 en crema de Rick por las calles de L.A., tan meticulosamente recreadas de acuerdo a la época por Tarantino y su equipo de producción, que la ciudad se convierte en otro personaje de la historia con el deambular cotidiano de los personajes, es nostálgico y casual como Sharon Tate (Margot Robbie) recorre las tiendas para finalmente entrar a un pequeño cine en Westwood y ver su último papel, uno pequeño, en una película pequeña, durante lo que podemos suponer son sus últimos días.

A diferencia de Cuarón y lo que el vio que andaba sucediendo en la CDMX durante su infancia y lo reprodujo en RomaTarantino se imagina que andaba sucediendo en L.A. durante su infancia, donde Polanski tiraba party en la Mansión Playboy con The Mamas and The Papas y el mundo en general era mucho más divertido de lo que probablemente era en realidad.

Luke Perry stars in ONCE UPON A TIME IN HOLLYWOOD.

Luke Perry en su último papel antes de su fallecimiento

Pero al igual que el personaje de DiCaprio, hay matices que discernir, y no todo es diversión, Tarantino pondera su propia mortalidad (algo que ya había hecho más o menos en Jackie Brown) y aunque, al final de Había Una Vez En Hollywood, puede que estés impactado o desilusionado con la violencia exageradísima y ridícula del último acto (ya sabes que va a haber finales Tarantino en una película Tarantino), la oportunidad de todavía disfrutar este cine de autor, con estos presupuestos, tratando material original (ni reboot, ni spinoff, ni secuela, ni precuela, ni versión live-action) es un platillo que rara vez se encuentra en las cadenas de cine hoy en día.

 

Para la revista Indie Rocks!

4 / 5

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One Flew Over The Cuckoo’s Nest

29 Jul

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Una de las obras maestras del cine norteamericano se hizo presente en mi pantalla y no exagero al decir que esta película me ha cambiado la manera en la que aprecio las películas. Es un conjunto de espectaculares performances por parte de no solo el elenco actoral, pero del cinematógrafo Haskell Wexler, los guionistas Lawrence Hauben y Bo Goldman, el editor Richard Chew, el compositor musical Jack Nitzche, y por supuesto el director checoslovaco Miloš Forman. Es un equipo tan potente que los potentes aportes de cada quien no terminan opacándose entre sí, y el resultado es un trabajo cinematográfico consumado y del primer orden.

Jack Nicholson es Randall McMurphy, un reincidente de crímenes de bajo calibre, que, para poder evitar el trabajo arduo de la cárcel, hace pasarse por un enfermo mental para vivir una vida más cómoda en un instituto para pacientes mentales, el manicomio. La historia está ambientada en 1963, y ya que la producción fue realizada en 1975, para nosotros en el 2019 no es de una gran diferencia la disparidad en las fechas. En el manicomio, McMurphy constantemente entra en conflicto con la enfermera Ratched, una mujer demasiado fría e inexpresiva, apegada cien por ciento al reglamento del instituto, convencida en estar haciendo un trabajo ejemplar, incluso cuando es claro que está afectando a los pacientes. Como por ejemplo en la ocasión que van a pasar la Serie Mundial de beisbol, y a pesar de las suplicas de McMurphy y algunos de los otros internos, la enfermera Ratched se rehúsa a prender la televisión un rato, esto, en conjunto con la naturaleza volátil e impredecible de los internos, hace que la situación se convierta en un caos.

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Los chicos del manicomio

Sin ahondar mucho en el análisis metafórico, podría uno argumentar que Ratched representa al estado, un ente diseñado para protegernos, pero que se vuelve opresivo si uno se sale de los límites sociales; y McMurphy, pues el sentido de identidad individual, el espíritu idealista, el ave que vuela libre. Sería bastante simplista, pero la verdad es que los personajes de Ratched y McMurphy son más complejos y sublimes en sus intenciones, es Ratched simplemente malvada, o realmente se preocupa por sus internos?; en una escena revelatoria, Ratched se opone al consejo del instituto, los hombres, e insiste en mantener en el recinto psiquiátrico a McMurphy, y asumir la responsabilidad de curarlo, en lugar de regresarle la bolita a la cárcel donde antes estaba. Y McMurphy? está fingiendo su condición?, o ya está loco?, o se fue desquiciando en compañía de los otros excéntricos?

El manicomio no es apto para claustrofóbicos, las tomas en su mayoría son dentro de los cuartos del instituto, pero con la composición de Forman y el lente de Wexler, la película es dinámica y entretenida. Hay algunas tomas en la cancha de basquetbol del instituto, y la famosa excursión del grupo de reclusos, cuando McMurphy escapa y se roba por unas horas el camión del psiquiátrico, llevándose a su grupo de amigos reclusos a pescar (ah sí, se roba un barco pequeño también).

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McMurphy recibiendo electroshocks por portarse mal en una ocasión

Hay que estar atentos para los debuts en pantalla de Christopher Lloyd, Danny DeVito, y el inolvidable papel de Brad Dourif, como el tartamudo Billy, un joven inseguro emasculado por su madre y la enfermera Ratched.

 

Por cierto, algunos han criticado esta escena, dicen que su ritmo y tono no es congruente con el resto, sin embargo, para mí, fue un respiro de aire fresco, un rayo de sol entre la neblina, un refuerzo de la camaradería entre los internos, quienes aún albergan un individuo detrás de su condición mental, que no son solo elementos encerrados, como los trata el sistema. Este último aspecto, la opresión sistemática, es mejor ejemplificada en la película, con algo muy vilificado en los 70’s y 80’s, la terapía electroshock…y finalmente, con la última solución, la lobotomía, que aparece en esta película de una manera inolvidable.

La música de gusto rústico de Jack Nitzsche solo le añade al toque inconvencional de esta composición, una degustación a esta película y se puede observar que es una creación con mucha intención en cada uno de sus intentos y sus elementos. En español la titularon Atrapados Sin Salida, pero es lo de menos, este filme debe de ser disfrutado por cualquiera que desee entender el atractivo del séptimo arte.

P.S. una escena de locura

4.5 / 5

 

 

Un Couteau Dans Le Cœur (Knife+Heart)

6 Jul

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A veces se necesita una trama sumamente inverosímil para encontrar cine arriesgado y entretenido. Tal es el caso de Knife+Heart, donde un asesino serial a finales de los 70’s, acecha una compañía de pornografía para homosexuales presidida por el personaje interpretado por Vanessa Paradis, y uno a uno va aniquilando a los actores y el staff de dicha compañía, ejecutando lo que podemos imaginarnos es alguna venganza personal contra este género pornográfico, o personalmente contra los individuos de la compañía.

La compañía pornográfica es de Anne (Paradis, un ícono de la cultura pop francesa, a la cual yo desconocía) y está compuesta por un colorido elenco de actores gay y travestis (incluyendo al actor mexicano Noé Hernández), su editora Loïs (Kate Moran), con quién acaba de tener una ruptura amorosa muy dolorosa, y un “fluffer” (lo que en la industria pornográfica llaman a aquellos encargados de procurar las erecciones de los actores) que apodan Bouche d’Or (Boca de Oro), por sus talentos orales.

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Anne en el antro. La composición, la iluminación y el soundtrack sugieren una teatralidad exagerada

En este mundo ambientado a finales de los 70’s, resplandecen las luces de neón y los colores llamativos, la cinematografía de Simon Beafils rinde tributo al cine giallo de aquella época precisamente, mientras que de fondo escuchamos a M-83 como parte del soundtrack; como en una suntuosa escena adentro de una disco, o el asesinato de una transexual en medio de unos ventarrones en el bosque; escenas ridículas, pero muy divertidas, y hasta un poco hermosas. El director Yann Gonzalez se revuelca en su buen gusto. Es un tributo alegre a Dario Argento, Brian De Palma y hasta un contemporáneo como Nicolas Winding-Refn. Las libertades que Gonzalez se toma con la composición de las escenas pueden no funcionar todo el tiempo, pero uno se divierte con apreciar la intención del cineasta, y le soporta su locura.

Anne, aunque pequeña, menudita, de ojos grandes y voz chillona, es la figura maternal de ese grupo de individuos peculiares, y asume la responsabilidad de protegerlos del malvado que los acecha, ya que la policía es lenta en reaccionar, entonces ella personalmente se convierte en una pseudo-detective empeñada en desenmascarar al asesino (literalmente desenmascararlo, pues porta una perturbadora máscara de piel, y su arma es un dildo con una navaja retráctil…les dije que era una trama ridícula). El asesino puede o no que tenga orígenes sobrenaturales, lo cual suena muy mal en papel, pero confíen en mí, si funciona en la pantalla.

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El asesino. No es spoiler, aparece en la primera escena y no conoces nada sobre él

La situación envuelve a Anne, quién sigue trabajando y produciendo sus películas porno que solo se muestran, al parecer, en cines XXX donde hombres acuden para saciar sus necesidades sexuales. Eventualmente, creo que si acaso la película tiene algún mensaje moralista, es que la represión sexual de una persona, gay o hetero, no es buena para el individuo ni para la sociedad. Anne recrea los recientes asesinatos, de sus protegidos y amigos, en sus producciones, mostrándonos así, una “película dentro de una película”, un aspecto “meta” artístico y disfrutable, particularmente apreciando como Anne enfrenta la situación por medio de la parodia, del pastiche, burlándose de alguna manera de ese mal que la amenaza a ella y a sus seres cercanos.

 

Puedo ser muy simplista y decirles que el filme propone el respeto a la comunidad LGBT, pero nah, Gonzalez quiere ofrecernos un entretenimiento más sofisticado que meros sermones trillados (ya saben que está mal matar a los LGBT, no lo hagan!). La Daga En El Corazón (título en español) es atrevida y atractiva. No es la obra cinemática cumbre del nuevo siglo, pero no cabe duda que para encontrar propuestas interesantes, es garantía recurrir al cine francés de autor.

3.5 / 5

Cómprame Un Revolver

18 Jun

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En un futuro distópico, México es controlado completamente por el narcotráfico; reina la violencia y la anarquía; y el feminicidio rampante ha hecho que las mujeres sean pocas y se encuentren en permanente peligro pues se las pueden robar a cada momento. Es el escenario que nos presenta el director y escritor Julio Hernández Cordón, nacido en E.U.A., de padres mexicanos y guatemaltecos, un escenario que no dista mucho del presente de nuestro país. Hernández Cordón había presentado previamente al narcotráfico como el villano favorito en México, en su película Te Prometo Anarquía, y aunque el cineasta vivió y estudió un tiempo en México, después de un tiempo deja de ser simpático que un chicano te esté recordando que México es el infierno sobre la tierra…la brutalidad de este tema es algo que vivimos día a día en este país, y más allá de que alguien pueda decir que es moralmente ético abordar el tema en un proyecto cinematográfico (como obligación), mínimo los mexicanos nos podemos reservar el derecho a decir si nos gusta, o nos caga, que personas que viven fuera del territorio continúen explotando esta temática, a la distancia.

El personaje principal es la niña Huck (Matilde Hernández, hija del director) quién vive en la clandestinidad con su padre Rogelio (Rogelio Sosa), bajo la identidad de un niño, para que los maleantes no se la roben, el padre incluso la mantiene encadenada al camper donde los dos viven. Rogelio “trabaja” cuidando y dándole mantenimiento a un campo de béisbol de los narcos, que usan de vez en cuando para esparcirse. A Rogelio lo traen como si fuera la mascota del equipo, atormentándolo a placer; y Rogelio no se ayuda a si mismo, ya que es adicto a las drogas que le dan a cuentagotas los narcos, para mantenerlo todavía más sometido.

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Los niños (Huck con la máscara)

Es una situación precaria, y el lazo entre padre e hija es lo que parece los mantiene con vida día a día. Hay una nostalgia que permea su mundo, o ese rincón del mundo desolado que ellos llaman hogar, casi de una cualidad fantasiosa, como el mundo de la pequeña “Hushpuppy” en Beasts of the Southern Wild, y en cuanto a la relación afectuosa que Huck tiene con los otros niños que deambulan por ahí (disfrazados de cualquier cosa, hasta de matorral, para que no se los roben…a uno de los niños ya le amputaron una mano los narcos), Stand By Me se me hizo otro referente de los lazos entre amistades infantiles que se forjan a partir de la adversidad. Mad Max y Children Of Men, también son referentes en cuanto a mundos distópicos.

 

Rogelio es también músico, y un buen día, el jefe mayor de los narcos le pide que amenice su pachanga con el resto de su banda. Para cuando Rogelio y el resto de los músicos (y Huck disfrazada) llegan a la fiesta ostentosa, superando retén tras retén de seguridad (cada vez comandado por un narco más violento y más prepotente), algo nos dice que pronto estaremos cara a cara con el proverbial “conflicto” de la trama. En ese aspecto, personalmente no aprecié mucho la trama descabellada, por momentos inconexa, que te lleva de escena a escena solo con el pretexto de enseñarte algo llamativo visualmente, de humo morado flotando desde el interior del camper hacia la oscuridad de la noche (durante un viaje estupefaciente de Rogelio) a un grupo de niños jugando béisbol en el estadio vacío con la canción “Bam Bam” de Sister Nancy de fondo, música diegética que viene del camper de Rogelio. Es forzado y se ve la mano del escritor, el director y el supervisor de música, distrayéndonos de la trama para presumirnos sus talentos o su buen gusto.

Es inconexa y moralina, si acaso propone la solución de nuestros problemas preservando la inocencia y buena naturaleza de los niños (yo digo que como son humanos, hay unos niños bullies hijos de la chingada, o no?). Cómprame Un Revolver (Buy Me A Gun, en inglés), una frase para que la digan casualmente los niños vendedores de las calles en una CDMX del futuro cercano, es visualmente atractiva, semi entretenida, pero a final de cuentas demasiado inconsistente, una Heli en manos de un cineasta menos talentoso (una lástima, pues Te Prometo Anarquía si la pude disfrutar). Si quieres una película realmente buena, yo digo nein; si quieres más narco-violencia pretenciosa, date karate.

2 / 5

 

Rocketman

2 Jun

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“Una rockola fantástica” sería lo más conciso que podría llegar a describir Rocketman, la película que cuenta la historia del ícono del rock, Elton John, durante su periodo cenit como súper astro mundial. Anclada en las imágenes fantásticas que nos llegan a la cabeza cuando uno escucha las historias de los roqueros y glam roqueros de principios y mediados de los 70 (Led ZeppelinThe WhoThe Rolling Stones), Rocketman se deleita en el surrealismo para presentarnos esa verdad extravagante a nosotros, meros mortales, los cuales a veces no queremos conocer *bostezo* la “cruda realidad” de las cosas, ni saber exactamente qué año fue tal concierto, ni cual álbum salió primero, y cual salió después, ni quién grabó la pinche segunda vocal en dicha rola…eso se puede hacer en casa, con una página de Wikipedia y una playlist de Elton John.

Queremos momentos de desprendimiento onírico, poéticos y chillantes (como el mismo John vestido en Gianni Versace), queremos ver a John suicidándose con un clavado a la alberca, tocando fondo (literal), y ahí en el fondo, encontrarse con Elton John de niño (portando un enorme casco de buzo, que lo hace parecerse a Arenita de Bob Esponja), y ya estando ahí los dos, haciendo dueto de, cual otra, “Rocket Man”.

Es absurda, pero mucho más entretenida que Bohemian Rhapsody (única vez que la menciono) y sorpresivamente, mejor escrita, mejor filmada y, más que todo, mejor editada. El director Dexter Fletcher, quién había entrado de última hora a salvar Bohemian Rhapsody (segunda y última) tras el despido polémico de Bryan Singer, toma un guión de Lee Hall, y con la producción ejecutiva del propio Elton, conduce a Taron Egerton (en el papel estelar) por una interpretación explosiva y demandante, física y emocionalmente; y guarda el pathos para las relaciones entre el artista y aquellos cercanos a él: sus padres distantes (Bryce Dallas Howard como su madre); su empatía con su letrista de toda la vida, Bernie Taupin (Jamie Bell); y su relación tortuosa/amorosa con su manager John Reid (Richard Madden de Game of Thrones).

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Taron Egerton como Elton John, aquí en la última etapa del artista mostrada en la película. Principios de los 80’s y el lanzamiento del video para “I’m Still Standing”

El atractivo audiovisual lo deja para las viñetas musicales, que sirven para relatar un punto clave en la vida del artista. Como los excesos en “Honky Cat”, la fiesta adolescente en “Saturday Night’s Alright for Fighting” y la nostalgia en “Goodbye Yellow Brick Road”. Todo visto en retrospectiva, con el rockstar contando su historia en una junta de alcohólicos anónimos, donde confiesa sus adicciones al alcohol, al sexo, al pase, al shopping y a devolver en el escusado toda la costosa comida que ingería.

Rocketman son los recuerdos deludidos y surreales de un artista que está despidiéndose del escenario (literal, anda despidiéndose por el mundo), es una obra audiovisual para despreocupadamente vivir una época de excesos y de música; es algo raro en el canon del cine mundial: una rock biopic que (en su mayoría) funciona…no como, otras.

Para la revista Indie Rocks!

4 / 5

L’Homme Qui Amait Les Femmes

22 May

Después de haber visto y reseñado una de los trabajos más representativos de Truffaut, Jules Et Jim, decidí darle la oportunidad a uno de sus proyectos más discretos, ni más ni menos que El Hombre Que Amaba Las Mujeres de 1977. Denominada una comedia (algo que me sorprendió, pues no se me hizo particularmente graciosa), este trabajo del director y escritor francés traza el recorrido de un casanova de Montpellier y sus aventuras con varias mujeres a lo largo de unos meses. Bertrand es un hombre que no puede vivir sin la compañía femenina, prefiere estar solo, que convivir con otros hombres. No es un macho con ellas, realmente siente amor pasional por cada uno de sus romances, y se jacta de amar a cada una diferente, porque pues cada mujer es diferente.

Pero realmente, el objetivo de Truffaut, es describir a su personaje Bertrand (Charles Denner) a través de sus mujeres, una referencia semi-autobiográfica que uno no puede ignorar como levemente egocéntrica. Bertrand logra sustraer de cada mujer su parte más interesante, más excéntrica, más peligrosa. Desde la deschavetada Delphine, una mujer casada que presiona a Bertrand para tener encuentros sexuales en lugares cada vez más públicos y arriesgados…antes de acabar en la cárcel por atentar contra la vida de su propio esposo; hasta Hélène, la dueña de una tienda de ropa interior femenina, que rechaza a Bertrand, pues dice que ella prefiere a hombres por debajo de los 30 años (aunque ella tiene 41).

Bertrand escribiendo un recuento para una novela que quiere publicar.

La compulsión que tiene Bertrand por las mujeres es explicada por Truffaut, cuando en algunos flashbacks en blanco y negro, Bertrand recuerda a su madre, una prostituta de alto nivel, caminando por la calle con su falda y sus medias, atrayendo la mirada de los hombres (potenciales clientes); recuerda su maltrato, y su hostigamiento para todo lo que el pequeño Bertrand hacía, excepto leer (eso explica otra tendencia del adulto Bertrand, su afición por la lectura). Todo este pasaje en la historia puede ser visto como otro pedazo autobiográfico, pues la niñez de Truffaut fue mala, por no decir espantosa, especialmente el maltrato por parte de su madre. Los niños maltratados buscan a sus madres, es evidente en una escena donde Bertrand engaña a una niñera para que visite su departamento; Bertrand ni siquiera tiene niños, y esconde un muñeco bajo las cobijas para engañar a la niñera; al ser descubierto, la niñera le pregunta airadamente, con el muñeco en la mano, “y este quien es?”, a lo que Bertrand responde relajadamente, “c’est moi” (“soy yo”). (Vaya que eso si es gracioso, viéndolo en retrospectiva).

Pero más que un ejercicio en psicología, se recomienda apreciar esta “comedia”, The Man Who Loved Women (la original, puesto que pocos años después, habría un remake con Burt Reynolds) para pasar un rato libre y casual, sin mucho ejercicio intelectual. Creo que es uno de los trabajos de Truffaut más encaminados en brindar ese tipo de entretenimiento relajado a los espectadores. A final de cuentas, un guion que el cineasta francés se cocinó entre toma y toma de un proyecto más ambicioso, Encuentros Cercanos Del Tercer Tipo de Spielberg.

2.5 / 5

Jules Et Jim

10 May

Utilizando un arsenal de técnicas fílmicas (freeze-frames, paneos, dollies, planos secuencia, archivo documental, fotos periodísticas), François Truffaut cuenta una historia que define la naturaleza del amor, no simplemente entre un hombre y una mujer, sino entre dos amigos (Jules y Jim son dos hombres, y no, no hay nada sexual entre ellos), entre dos hombres hacia una mujer (ambos amigos se enamoran de la misma mujer) y del amor que los individuos comparten dentro de una misma circunstancia (la seguridad y calidez de ser un trío y vivir juntos). Jules Y Jim es el inicio de los 60’s, se puede apreciar en el estilo cinemático, y en la rebeldía y libertad de la juventud, que después sería el catalizador del movimiento contracorriente de aquella década tan tumultuosa. Jules, Jim y Catherine (la mujer en el trío, interpretada magistralmente por Jeanne Moureau) instigan su propia revolución, y disfrutan de la juventud libremente a las orillas del Sena, corriendo y saltando por las calles de París, tomando el café con el sol en algún chateau playero; pero cuando tratan de incluir su estilo de vida en la madurez de los 30 años de edad, se topan con que las convenciones externas (sociales) e internas (afectivas) del ser humano los conduce a la tristeza y la amargura.

Jeanne Moureau como Catherine

La historia comienza cuando Jim, un bohemio francés extrovertido, conoce a Jules, un introvertido escritor austriaco; y ambos comienzan una cálida amistad, al compartir los mismos gustos por la diversión, las mujeres y la cultura; de compartirse poesía a practicar el arte marcial del savate francés, la amistad es fresca y sincera, Truffaut puntualiza que es una amistad distinta al paradigma masculino de la época, pues compañeros de ellos ya desde entonces la catalogan como “extraña”. Es el principio de los 1910’s, antes de que la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), rompiera con el espíritu optimista de Europa. Jules busca a la mujer perfecta para él, ya que algunas son muy extrovertidas, algunas muy introvertidas, y las prostitutas lo siguen dejando vacío; eso no impide que Jim y Jules socialicen y conozcan a varias mujeres, en cafés y restaurantes. Una noche, Jules y Jim acuden al departamento de su amigo Alfred para que este último les enseñe unas diapositivas de estatuas durante su último viaje. Jules y Jim quedan encantados con la imagen de una escultura de una mujer serena, de ligera sonrisa, y no saben exactamente porqué, pero pronto, su fascinación por la estatua los conduce a una isla en el Mar Adriático, donde acuden a ver la estatua en persona.

Catherine, Jim & Jules jugando a las carreras en un puente peatonal

Poco después, conocen a Catherine (Moureau), una mujer que porta la misma casual alegría que el semblante de aquella estatua. Los tres empiezan esa amistad alegre que les he descrito con anterioridad; todo esto en la antesala de la Primera Guerra Mundial. Cuando estalla la guerra, Jim es mandado por el ejército francés al frente de la guerra, el ejército austriaco hace lo mismo con Jules, y ambos amigos corren con la angustia de eliminar al otro accidentalmente durante el combate. Truffaut utiliza videos documentales de la época para retratar la guerra, y vemos antiguas imágenes de soldados corriendo con su fusil por los paisajes europeos, detonaciones estruendosas y tanques avanzando por pequeños montes. Truffaut utiliza a un narrador para puntualizar algunas cosas que no son perceptibles a simple vista, como la reacción, o la emoción interna, de un personaje ante algún suceso, cuando en el exterior no refleja mucho; un sentimiento de nostalgia lo invade a uno con la voz de este narrador, pues recapacita uno que se está viendo una historia que “ya sucedió”. La influencia del narrador parlanchín en el Ciudadano Kane es evidente.

Terminada la guerra, Catherine se casa con su fiel y servicial Jules, y tienen una hija pequeña, Sabine. Viven en Alemania, a un lado del Rin, en la llamada Selva Negra, y ahí acude Jim a reencontrarse con sus amigos y revivir glorias pasadas. Pero la configuración marital es un obstáculo para los coqueteos de Catherine con Jim, y Jules le confiesa a su amigo que Catherine es rebelde, impredecible, y le ha sido infiel en el pasado; es tal su desesperación por mantenerla en su vida, que le da autorización a Jim de casarse con Catherine, siempre y cuando deje seguirla viendo. Así, la taciturna de Catherine se entretiene en manipular a los hombres (y a Alfred también, el de las diapositivas, que vive cerca de la cabaña en el Rín), pero tan pronto como obtiene por completo a un hombre, se aburre; diría que el comentario de Truffaut sobre las mujeres no es positivo, retratándolas como efímeras y superficiales, pero recordemos que Truffaut adaptó esta historia a partir de un libro de Henri-Pierre Roché, que encontró en un puesto de libros de segunda mano a la orilla del Sena.

Jules & Jim atras, Catherine & Alfred enfrente

Jules Et Jim es irreverente en su cinematografía, de acorde al movimiento contestatario de la Nouvelle Vague frente al cine clásico, tanto francés como hollywoodense. Recomiendo ampliamente esta película, y analizarla en el contexto de un cine europeo que iba a entrar en un nuevo movimiento cinemático, cuyo dogma sigue siendo presente en el cine de hoy en día, no solo en el de arte, pero en el ámbito del cine comercial general también, una influencia indeleble en el séptimo arte.

4.5 / 5

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