Love & Mercy

26 Apr

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El aclamado productor Bill Pohlad (The Tree Of Life, 12 Years A Slave) decidió financiar este proyecto y aparte probar su suerte en la silla de director para filmar finalmente un largometraje decente sobre la vida del genio musical norteamericano Brian Wilson de los Beach Boys. Si bien algunas cadenas norteamericanas se habían esforzado por producir mini-series dedicadas a contar toda la vida del músico o de la banda completa, recordamos The Beach Boys: An American Family (2000) en la cadena ABC y Summer Dreams: The Story of the Beach Boys (1990), en aquellas ocasiones nos quedamos más con una cuasi-telenovela melodramática que con un buen pedazo de cine. En parte tampoco se les puede culpar a aquellas telenovelas de haber presentado demasiado drama en torno a la vida de Wilson, yo pensaba que era del conocimiento del público en general la tortura psicológica que vivió el compositor norteamericano la mayor parte de su vida; fue una sorpresa para mí el descubrir que incluso amigos que son allegados a la música de los Beach Boys desconocían el carnaval de la desgracia que fue en gran parte la vida de Brian Wilson.

Pohlad, junto con el excelente trabajo en edición de Dino Jonsäter, logra contar de una manera original la típica historia del rockstar que cae en la desgracia, enfocándose en dos periodos diferentes en la vida de Wilson. La primera está conformada por sus días dorados a mediados de los 60’s, componiendo y produciendo su obra maestra Pet Sounds (1966), al mismo tiempo que empezaba a mostrar los primeros síntomas de la esquizofrenia, situación que se agravia con la tensa relación que tiene Wilson con su padre y ex-manager, Murry Wilson (y que el filme nos hace el gran favor de solo mostrarnos la punta del témpano de hielo que fue el maltrato del padre hacia su hijo por años), así como con el conflictivo Mike Love (Jake Abel), quien nuevamente es retratado como el villano dentro del grupo. El joven Wilson es interpretado por Paul Dano (Little Miss Sunshine, There Will Be Blood), quien logra proyectar la inseguridad, y al mismo tiempo la tremenda ambición musical, del líder de la banda que en aquel entonces podía decirse como la única que compitiera con los Beatles en el terreno musical. love & mercy 2

Dano deambula por la euforia de los logros musicales en el estudio de grabación, y la decepción cuando se topa con cualquier nimiedad que no es de su agrado, incluyendo la recepción que tuvo el álbum Rubber Soul (1966) de los Beatles. Sin embargo permanece activo mientras Wilson concebía la grandilocuencia de “God Only Knows” y después “Good Vibrations”, finalmente descociéndose emocionalmente durante el fallido proyecto de Smile (1967). Love & Mercy recuenta la desgracia del desplome de Wilson justo en el momento que se convertía en un verdadero artista, y ahí está Dano para encarnar el sufrimiento, con esa característica cualidad para plasmar en su cara la profunda tristeza, reduciéndose básicamente a un decepcionado malvavisco gigante.

Entretejida en esta historia está la otra parte de la vida de Wilson, la cual tiene lugar en un Los Ángeles nublado, teñido de tonos azules y grises, y que parece sacado de alguna otra película de film noir en L.A. En medio de la estéril arquitectura ochentera, John Cusack (High Fidelity, Being John Malkovich) le da vida, lo que queda de ella, a un Brian Wilson cuarentón, cansado, al que le han chupado la energía los personajes maquiavélicos que siempre lo rodearon, en este caso lo vemos bajo el yugo del peor de todos, su psicoanalista Eugene Landry, quién con el pretexto de sanarle sus problemas mentales, lo tiene en un estado zombi con tanta droga e intimidación. Landry es interpretado por Paul Giamatti (Sideways, Straight Outta Compton), un megalómano implacable que siempre habla como si acabara de salir del baño después de defecar por media hora, casi a punto de empezar a sudar. Wilson ahora es un niñote a merced de quien quiera manipularlo…o salvarlo. Afortunadamente aparece en su vida una persona decidida en hacer lo segundo, es la que sería su próxima esposa, Melinda Ledbetter (Elizabeth Banks) y la trama de esta segunda parte de la vida de Wilson gira en torno a los esfuerzos de Ledbetter por rescatar a Wilson de las garras de Landry. Es una historia de amor demasiado perfecta y nos queda la sensación de que influyeron bastante las injerencias por parte de Melinda Ledbetter y Brian Wilson (los de la vida real), los cuales colaboraron ampliamente con Pohlad en la producción.

Cusack como Wilson y Banks como Ledbetter

Cusack como Wilson y Banks como Ledbetter

Mucho se ha hablado del poco parecido físico que los dos actores estelares, en especial Cusack, comparten con Brian Wilson, pero más que una desatención por parte de Pohlad, parece un acierto calculado por exaltar los sentimientos potentes dentro de la historia del músico sin dejarse atrapar por detalles más superficiales como las apariencias físicas de los involucrados. No es casualidad que Pohlad reclutó al guionista Oren Moverman, quién había escrito el script para I’m Not There (2007), la aclamada cinta donde seis actores diferentes (incluyendo a una mujer) interpretaron a Bob Dylan en una faceta diferente de su carrera. Puede que Pohlad no tenga mucha experiencia en la silla de director; pero si cuenta con ella, y ha destacado, al momento de hacer películas como productor, así que el detalle del casting se entiende que fue llevado a cabo por el cineasta con una intención específica de dejar a los mejores actores contar una historia que sigue sorprendiendo e inspirando a los nuevos indoctrinados en la vida de Brian Wilson.

4 / 5

The Searchers

18 Apr

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El clásico de clásicos dentro del amplio trabajo del director John Ford, y un filme que no solo es considerado como uno de los mejores westerns, pero una de las mejores películas del cine norteamericano y el mundo. Aparte de las hermosas tomas del oeste norteamericano por parte de Ford, captadas a través del lente del director de foto Winton C. Hoch, The Searchers encara el tema de la conquista de los nativos a manos de los invasores anglosajones, impulsados hacia el oeste del territorio estadounidense en el siglo XIX por el supuesto “destino manifiesto”.

Otros westerns previo a The Searchers se habían limitado a retratar a los nativos como unas bestias salvajes despiadadas, y tanto Ford como el guionista Frank S. Nugent (quien se basó en la novela homónima de Alan Le May) no se distancian mucho de esa representación arcaica…pero esta vez ponen en tela de juicio las actitudes de desprecio y racismo por parte de anticuados anglosajones conservadores hacia ellos. En este caso vemos el repudio que Ethan Edwards (John Wayne) le tiene a los “comanches”, un desprecio quizás justificado, pues Edwards es un retirado soldado de la confederación sureña, quién pasó un par de años divagando por el desierto después de que había terminado la guerra civil. Uno solo puede imaginarse las atrocidades que le tocó vivir en carne propia deambulando por tierra de indios. Un sobrino postizo de Edwards, Martin Pawley (Jeffrey Hunter), es 1/8 “indio” y esto parece ser demasiado para el personaje de Wayne, quien no desaprovecha cualquier oportunidad para mostrarle su desprecio.

"Los buscadores" a punto de encontrarse con un grupo de "comanches"

“Los buscadores” a punto de encontrarse con un grupo de “comanches”

El odio de Edwards hacia los comanches llega a su punto más alto cuando después de una breve expedición, llega a casa de la familia de su hermano, quienes le han dado asilo desde su regreso definitivo, y los encuentra masacrados, la casa de adobe completamente quemada y a sus dos sobrinas desaparecidas, supuestamente secuestradas por los comanches para quien sabe qué tipo de barbaridades que les tienen preparadas. Edwards y Pawley se embarcan en una búsqueda que les toma años para recuperar a sus sobrinas. Recalcitrantemente el viejo Edwards acepta al joven Pawley como su pareja en el viaje, advirtiéndole “yo pongo las órdenes” y por las constantes amenazas de violencia que le muestra, parece que Edwards no dudará ni un segundo en dejar al joven en medio del desierto a su propia suerte. Edwards, aún en las pantallas de los conservadores 50’s, ya era un personaje anticuado; representaba ese llanero solitario, necio e incorregible, que empezaba a pasar de moda con el público de aquel entonces. Los artistas del viejo Hollywood, como Ford, estaban listos para dejarlos atrás, pero no de una manera tan descarada…insinuando solamente las “cualidades” norteamericanas que en “tiempos modernos” ya eran obsoletas.

SPOILER ALERT SPOILER ALERT SPOILER ALERT SPOILER ALERT SPOILER ALERT

El marco de una puerta es un símbolo recurrente en este filme. Especialmente cuando se le contrasta con la expansiva planicie norteamericana (cuyos encuadres fueron filmados en el estado de Utah) que uno puede admirar tan solo poniendo un pie fuera de la casa, pues el marco de la puerta hacia la casa de adobe parece como la entrada hacia una nueva era. Al principio del filme, cuando el vaquero grandulón de John Wayne reaparece en la casa de su hermano, se queda meditativo en el marco, pensando si será una buena idea el entrar…tal como si un hombre arcaico estuviera a punto de verse forzado en cambiar sus prejuicios y arraigados ideales. Al final, cuando Edwards entrega a la niña a lo que queda de la familia, todos corren hacia el interior de la casa, cruzando el marco sin pensarlo dos veces, Edwards nuevamente se queda en las afueras de la casa, olvidado por los demás a pesar del sacrificio de años que hizo por ellos, se toma el brazo en una señal de incomodidad, y finalmente decide no entrar, dando la media vuelta y regresando a deambular por el soleado desierto. Un final espectacular, que creo también hubiera funcionado si Wayne hubiera entrado, pues se pudo haber dicho que era el comienzo de una nueva era de héroes norteamericanos, pero independientemente de la “decisión” del personaje de Wayne o del guionista Nugent, en meter o dejar afuera a Edwards, me quedo con el simbolismo presente.

Edwards prefiere seguir a la intemperie, realmente como un llanero solitario, después de haberse “salvado” moralmente cuando finalmente encuentra a la pequeña Debbie (Natalie Wood), a quien originalmente la estaba buscando no para salvarla…pero para matarla!, ya que según Edwards la habían convertido en bestia los comanches en el momento que la llevaron a vivir con ellos. Esta trama del hombre en busca de la pequeña reaparecería en varios trabajos cinematográficos en el futuro. The Searchers (Más Corazón Que Odio, en México) fue la joya en la obra de John Ford y John Wayne y sigue siendo uno de los filmes más influyentes de la historia.

Edwards (John Wayne) mejor se va

Edwards (John Wayne) mejor se va

4.5 / 5

The Hateful Eight

29 Mar

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El octavo largometraje de Quentin Tarantino no terminó ser precisamente el majestuoso western que estaba esperando. Bien, pues en parte no me puedo quejar porque acababa de ver un espectacular western, a cuyo cinematógrafo le valió su tercer Óscar consecutivo. Y el séptimo filme de Tarantino recordamos fue la muy bien recibida Django Unchained, un épico cuento de venganza (como es costumbre de Tarantino) que retrataba esos paisajes nevados que nos gusta disfrutar en este género, acompañados de musicalización por parte de algunas viejas piezas de Ennio Morricone.

The Hateful Eight, Los Ocho Más Odiados, no resultó ser un western en ese sentido, no se sometió a los principios estéticos del género, sino más bien es un claustrofóbico juego de misterio donde ocho extraños, entre ellos convictos, caza-recompensas y militares, se encierran en una cabaña durante una tormenta invernal para darle rienda suelta a sus suspicacias y “sospechosismos”; es el típico caso de “cabin fever“, lo que aqueja a un grupo de personas encerradas en un mismo lugar. El diálogo, siempre un punto fuerte de Tarantino, vuelve a ser un acierto en este su octava película; es ácido, dinámico, captura la complejidad de las interacciones humanas y contiene esa buena dosis de humor que le esperamos, a veces demasiado obvio, pero que es parte de su sello como guionista. La trama en general es otra cosa, Tarantino trata de meter toda una época en una cabaña y pues simplemente no cabe; historias sobre la guerra civil, sobre el presidente Lincoln, sobre historias de venganza que suceden en otros condados del sur norteamericano; todo suena muy bien, pero nosotros ahí seguimos en la cabaña hasta el final de las casi tres horas, en lo que termina siendo un glorificado juego de “Clue”. the hateful eight 1

El elenco es diverso y colorido, lo que le resta un poco de monotonía a la claustrofóbica trama. Nuevamente aparece en un papel importante dentro de una película de Tarantino el actor Samuel L. Jackson, un una interpretación vil y sádica, pero que también cuenta con sus momentos donde aparece desprotegido y en profundo sufrimiento, se me hizo uno de sus papeles más interesantes en los últimos años. Jackson es el caza recompensas Marquis Warren, un desalmado ex-militante del ejército de la Unión durante la Guerra Civil Norteamericana, quien ahora transporta dos cadáveres hacia el pueblo de Red Rock en Wyoming, para ganarse una recompensa. En el camino se encuentra con Kurt Russell como John Ruth, quien va en diligencia por la nieve hacia el mismo pueblo a entregar en persona a una fugitiva, Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh)…y a toda la comitiva se les une otra persona buscando raite, el Sheriff Chris Mannix (Walter Goggins), y quien resulta será el nuevo Sheriff del pueblo a donde todos se dirigen…o sea que será el que le pague a los personajes de Russell y Jackson sus recompensas, así como el que personalmente ordene la ejecución de Jason Leigh en la horca…lo que pone a pensar a los involucrados y se empiezan a entrecruzar sus intereses.

Ante una nevada implacable, los viajeros de la diligencia buscan refugio en un pequeño motel, llamado “Minnie’s Haberdashery” (“La Mercería de Minnie”) donde se topan con otro grupo de personas, entre ellos el retirado oficial sureño de la Confederación, el General Sanford Smithers (Bruce Dern), un mexicano amigable llamado Bob (Demián Bichir), un forastero en camino a visitar a su madre, llamado Joe Gage (Michael Madsen) y un simpático pequeño hombre inglés, Oswaldo Mobray (Tim Roth). Como usted seguramente ya lo pudo haber imaginado, no todos los personajes son las personas que dicen que son; hay individuos truculentos, sangrientos y sin escrúpulos entre la comitiva y sus diferentes intereses irán dándole un giro más violento a esta trama de Tarantino. La ausencia de la mentada Minnie es uno de los primeros indicios de que no todo es lo que parece.

El director de foto, Robert Richardson, filmando en 70 mm.

El director de foto, Robert Richardson, filmando en 70 mm.

Parece que Tarantino sigue queriendo probar sus capacidades como director bajo condiciones extremas, tal como el caso de la pelea entre “La Novia” y 88 asesinos japoneses (el “Crazy 88”) en la primera parte de Kill Bill, donde dijo “si no me sale, entonces no soy tan bueno como pensaba”…ahora Tarantino quiso encapsular toda la acción de un western en una sala, que cuenta con una chimenea y unos cuantos sillones. Si el director quería que la suspicacia fuera in crescendo hasta explotar, literalmente, en un montón de sangre y vísceras (o vísceras hechas puré, que se asemejan más a simple sangre), no puede decir uno que no lo logró…y que no fue aumentando la tensión con mano maestra, ayudándose, claro, de las piezas musicales del maestro Ennio Morricone, quien compuso el soundtrack para su primer western en 34 años. Tarantino, quien ya había utilizado el trabajo del compositor ampliamente en sus filmes pasados, ahora tuvo el lujo de contar con material original, escrito específicamente para su película.

Pero The Hateful Eight, se siente más como un reto personal de Tarantino hacia Tarantino que un sincero esfuerzo por entretener a sus seguidores. Aunque haya salido a promocionar la obra en 70 mm como parte de una proyección ambulante, un roadshow, cosa que no se hacía en décadas (y como dijo él mismo después de analizar los gastos vs. los ingresos: “ahora ya veo porqué”), el mismo roadshow refleja a final de cuentas algo innegable de Tarantino: un amor inmenso por el cine, tanto como un tipo de arte, como un estilo de vida. Tampoco le ayudó a Los Ocho Más Odiados que le tocó ser el jamón dentro de un sandwich western, donde tuve la oportunidad de ver The Revenant antes de ella, y The Searchers, el clásico de John Ford, justo después…estoy seguro que Tarantino estará muy preocupado al respecto.

Pero a final de cuentas, y desgraciadamente, mi película menos favorita de este director. Incluye sus sellos característicos, un guion agudo y cómico, acción y violencia desmedidas, pero en este caso faltó el descaro tarantinesco para atrapar a su público y llevarlo por el camino de una historia descabellada, no sentarlo a mamarse las intrigas de un juego de mesa. Ese descaro cinematográfico no llegó a “La Mercería de Minnie”.

2.5 / 5

The Revenant

23 Feb

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El Renacido (en español) es un explícito recuento por parte del director Alejandro González Iñárritu sobre lo indomable que es el espíritu humano, en este caso como impulsa una odisea épica basada en hechos reales, específicamente la de la novela de Michael Punke “The Revenant”, la cual, en turno, fue inspirada en el frontiersman Hugh Glass, el cual fue abandonado por sus compañeros tras quedar severamente incapacitado después de una pelea con una osa grizzly. Glass gateó, se arrastró y sobrevivió como pudo para cobrar venganza y recuperar sus pertenencias, lo cual es demasiado mundano para la visión siempre desbordada de Iñárritu, así que le agregó otros elementos sentimentalistas como una esposa muerta, un hijo mitad nativo – mitad europeo, y otros detalles para que terminara de cuajar el pathos dentro de la historia.

El esfuerzo físico que el elenco de actores para The Revenant tuvo que soportar fue casi un fetiche para la prensa de espectáculos durante los últimos meses de filmación (principios del 2015), incluyendo una descabellada historia de Leonardo DiCaprio siendo violado por un oso, aunque ahora ya sabemos que dicho oso fue totalmente producto de los efectos computarizados CGI por parte de Industrial Light & Magic. Son contadas las escenas que utilizan esta tecnología, Iñárritu explicó al respecto que hubiera sido más fácil para todos filmar enfrente de pantalla verde mientras platicaban y tomaban café, pero que en ese caso hubieran acabado con una mierda de película. La actuación de DiCaprio es potente y de lo más extenuante físicamente que algún actor haya podido aguantar…el frío corroe los huesos, las heridas de su cuerpo arden con cada respiro y aparte el desgaste emocional del personaje está a flor de piel en el semblante del actor en cada escena…todo esto con poco diálogo de por medio, cabe mencionar. A pesar de la rudeza del personal de DiCaprio, Iñárritu, y su co-escritor para esta ocasión, Mark L. Smith, demuestran lo frágiles que somos los seres humanos cuando estamos sumergidos en la bella y abundante naturaleza, donde hasta un tipo como Hugh Glass, necesita refugiarse en el cadáver de un caballo solo para poder sobrevivir la noche fría y  donde un mordisco a un pedazo sin cocinar de órgano de bisonte lo hace vomitar. the revenant 5

La temática rústica de la trama y la locación no apabullan al público después de casi dos horas y media gracias al trabajo de cámaras del “Chivo”, Emmanuel Lubezki. Mucho se ha hablado de las nominaciones de Iñárritu y DiCaprio para los premios de la Academia, pero si hay un candidato seguro a llevarse el premio (su tercero al hilo, lo cual debe ser algún tipo de record), es precisamente el director de cinematografía que en este caso, es bien sabido, utilizó únicamente luz natural para filmar…lo que redujo bastante los tiempos disponibles cada día para grabar, aparte de las dificultades técnicas para poder captar las escenas con una fuente de luz impredecible y se puede decir: automáticamente de menos potencia a la artificial. La mano de Lubezki, a quién Iñárritu ha calificado como “un maestro de la luz y la sombra”, se encuentra presente dándole la fluidez de un ballet a escenas sangrientas entre los comerciantes de pieles blancos (entre ellos el personaje de DiCaprio) y los indios Arikara de la región, los cuales se encuentran tras la pista de la secuestrada hija del jefe de la tribu, en una trama que evoca a la de otro western emblemático, aquella de The Searchers con John Wayne.

DiCaprio, Hardy y González Iñárritu

DiCaprio, Hardy y González Iñárritu

No son pocas las tomas de Lubezki, bajo la dirección de Iñárritu, que estudian y contemplan la hermosa naturaleza del bosque, entre cristalinos ríos e imponentes pinos de tremenda altura, el talento del “Chivo” sale a relucir si acaso un poco a cuesta de la trama del director; a cuyo filme se le ha criticado por ser repetitivo y lento. Pero es esencial que el espectador simpatice tan siquiera un poco con la odisea de 400 km de DiCaprio, mínimo chutándose unos 160 minutos de película en una cómoda butaca. Los peligros que enfrenta DiCaprio no son solo naturales, sino también se enfrenta a los defectos e intereses del hombre, como el de John Fitzgerald, interpretado por Tom Hardy, el cual no siente ningún remordimiento en dejar al personaje de DiCaprio a que se muera en plena intemperie, incluso lo ayuda un poco enterrándolo vivo, para después poder alcanzar al resto de la expedición en el fuerte Kiowa, expedición liderada por el general Andrew Henry (Domhnall Gleeson), y cobrar del mismo general una buena suma de dinero por supuestamente haber atendido al moribundo Glass. Lo peor del caso es que el personaje de “Fitz” es simplemente práctico y avaro, no es un villano cualquiera sin motivaciones, le explica a sus colegas porqué necesita el dinero y porqué el tiempo apremia en esta empresa que se supone está principalmente ocupada por atrapar pieles para después comercializarlas, el personaje de “Fitz” es simplemente demasiado práctico, que hasta cuando trata de convencer a los jóvenes de que el moribundo Glass debe de quedarse atrás, uno empieza a pensar: “pues si tiene algo de razón”. El personaje de Tom Hardy es como el capitalismo desbordado norteamericano que arrebata y pisotea a los desprotegidos no porque sea malo, pero porque es su razón de existir, amasar ganancias. El espíritu indomable de DiCaprio, por el otro lado, viene a representar la valentía y decisión por parte de los hombres blancos que expandieron el territorio norteamericano y “ganaron” el Oeste, guiados por fuerzas especiales que habían decidido que el “Destino Manifiesto” era el plan a seguir. the revenant 1

En cuanto a valentía y decisión dentro del ámbito cinematográfico, El Renacido, quedará en los anales del séptimo arte como uno de los esfuerzos más extremos a los que ha llegado un grupo de hombres y mujeres por intentar alcanzar las escenas más auténticas que pudieran haber sido captadas con el lente, desde las gélidas tierras de Calgary, en Canadá, hasta el fin del mundo en la Patagonia argentina. Igual y es un error condicionar el gusto por un trabajo artístico en base a, o tan siquiera considerando, los detalles de su producción. Pero en el caso de The Revenant, este es uno de los aspectos que se pueden disfrutar a la par de solo la película per se, es la oportunidad de disfrutar una obra de verdaderos artistas dedicados y consumidos por su arte.

4.5 / 5

Spotlight

23 Jan

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La película para los periodistas de toda una generación es posiblemente la película del año. Spotlight (2015) es la historia del grupo de investigación especializado del periódico Boston Globe y como descubrieron un patrón de casos de pederastia por parte de la arquidiócesis de Boston hace 15 años y los esfuerzos de la iglesia por encubrirlos; la primer pieza de investigación que después destaparía ésta casi pandemia a nivel mundial y que ha requerido del reconocimiento por parte del vaticano.

En esta película del escritor y director Tom McCarthy (The Wire), el estelar es el sistema con todo y sus procesos burocráticos. El equipo de actores es memorable, pero el guion de McCarthy y su co-escritor Josh Singer, no se detiene a analizar sus personajes o a vanagloriarlos como héroes. El elenco es comandado por Michael Keaton (Jackie Brown) como “Robby” Robinson, editor del grupo de investigación, y lo acompaña Rachel McAdams (To The Wonder) como Sacha Pfeiffer, una reportera con la calidez femenina necesaria para que antiguas víctimas de los padres pederastas divulguen sus peores experiencias; el reportero Mike Rezendes es interpretado por Mark Ruffalo (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Zodiac), quien nuevamente aparece como el técnico “pendejo, pero que sabe lo que está haciendo” y demuestra su pasión por andar tras la pista como buen sabueso; y finalmenteBrian d’Arcy James como Matt Carroll, el especialista en recabar la información de la investigación, y termina por completar el núcleo del equipo. A ellos se suma el nuevo editor en jefe Marty Baron, quien decide aventar al equipo Spotlight tras la iglesia y es interpretado por un sobrio y enigmático Liev Schreiber.

Un actor que nunca decepciona: Stanley Tucci como el abogado Michael Garabedian

Un actor que nunca decepciona: Stanley Tucci como el abogado Michael Garabedian

Es un elenco de reparto más que de estelares, McCarthy y su director de foto, Masanobu Takayanagi, prefieren retratar a sus personajes con tomas abiertas, remarcando el trabajo en equipo y el ajetreo de una verdadera oficina de prensa, con todo y espantosos muebles baratos y montones de documentos pendientes por revisar (esto en un mundo 2001 pre-digital). Los close-ups con la cámara son pocos y reservados principalmente al personaje misterioso del editor en jefe Baron para recalcar su aire enigmático.

A diferencia de otro clásico filme sobre el periodismo, All The President’s Men(1976), Spotlight no se centra en solo un par de reporteros ni en golpes de suerte; el equipo de reporteros corre, sufre, se retuerce en remordimiento y vive los júbilos con cada nuevo descubrimiento de una manera que a uno le dan ganas de pararse de su butaca y mejor ir a poner manos a la obra a algo más productivo.

El sufrimiento que se va descubriendo en las víctimas de la pederastia, o “sobrevivientes” como se hacen llamar (ya que los que no se refugian en el alcohol o en la aguja mejor deciden quitarse la vida), es desgarrador y es claro que McCarthy demuestra en Spotlight su más profundo respeto por el trabajo del periodismo cuando es practicado de una manera ética; algo que se pierde en nuestros días repletos de GIFS y listas de Buzzfeed. Al destapar los abusos de poder que han permanecido por décadas (o hasta siglos) McCarthy nos enseña que esta ocupación que muchas veces pasa desapercibida, realmente salva vidas.

Para la revista Indie Rocks!

5 / 5

The Godfather Part III

22 Jan

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El anticlimático final a la saga del Padrino proviene de dudosas motivaciones para el director y escritor Francis Ford Coppola, quien dijo que no hacía otra entrega a menos que tuviera la gran necesidad financiera para hacerlo. Recétale al director unos descalabros taquilleros en los ochenta y aparece en 1990 The Godfather Part III.

Finalmente se completa la tragedia de este hombre, Michael Corleone (Al Pacino), que Coppola había sugerido al final de Parte II; quizás un desenlace explícito que hubiera quedado mejor guardado en nuestras imaginaciones…pero nuevamente, esas necesidades financieras. Michael ha tratado de convertir los negocios de la familia a empresas legales que no manchen su reputación y su recuerdo, pero nuevas desgracias en este filme lo han obligado a regresar a las andadas. “Justo cuando pensé que estaba fuera, me vuelven a meter!”, exclama Pacino en una cita memorable (y bastante imitada). Su hijo, Anthony (Franc D’Ambrosio) se ha negado a involucrarse en sus negocios (los cuales el considera truculentos), por lo que Michael se muestra desilusionado con la falta de un heredero a su trono. La llegada del hijo ilegítimo de su hermano Sonny, el atrabancado Vincent (Andy García), quien posee el deseo por la violencia y una lealtad infaltable por el clan Corleone, motiva a Michael a tomarlo bajo su cuidado e irlo educando en las maquinaciones de su profesión. Sin embargo, al igual que Sonny, a Vincent le sobra en valentía lo que le falta en inteligencia…nada más recordemos como acabó Sonny, el hermano mayor.

Talia Shire con el director de cinematografía Gordon Willis

Talia Shire con el director de cinematografía Gordon Willis

Parte III lleva a los personajes, gracias a la pluma de Mario Puzo, hacia Roma y hacia el Vaticano; donde Michael busca legalizar los negocios de la familia de una vez por todas a través de unas truculentas negociaciones con International Immobialiare, empresa multinacional de bienes raíces de la cual al Vaticano le pertenece el 25%. Michael busca adquirir el control completo de la empresa ayudando al corrupto Arzobispo Gilday (Donal Donnelly) salir de la tremenda deuda de 600 millones de dólares en la cual tiene sumida a la iglesia. Tracalotas de este estilo se discuten en los silenciosos pasillos de Roma y de grandes palacios de la iglesia católica, entre personajes que irradian poder y corrupción.

Más cotidiano es su problema familiar cuando su hija Mary (Sofia Coppola en una deleznable actuación que terminó de tajo con su carrera como actriz) se ve atraída hacia su primo Vincent; lo que puede representar un escándalo para la familia y coloca a Mary muy cerca de la violencia, para la gran consternación de Michael. Connie (Talia Shire), la perdida hermana de Michael en Parte II, es ahora como su esposa postiza y controla asuntos cuando el patriarca se encuentra indispuesto; y su antigua esposa Kay (Diane Keaton) mantiene una relación cordial pero algo distante, principalmente como la madre de Anthony. Para cuando Anthony, quien ha decidido ser cantante de ópera, va a tener una presentación importante en Sicilia, todo el clan Corleone se va de viaje a atender el concierto; donde finalmente suceden los momentos climáticos del filme.

El Padrino Parte III no es una buena película, pero es disfrutable gracias a las otras dos partes, suena confuso lo se, pero a estar alturas de la saga yo lo que quería era disfrutar una última entrega, aunque no fuera de la mejor calidad, aparte uno utiliza lo que sabe de las otras dos (casi 6 horas de cine) para llenar algunos huecos en la narrativa de esta. Yo tuve muchos problemas con la música, pero muchos, extrañé el elegante soundtrack de Nino Rota durante Parte II que le daba un ambiente dramático al mundo entre sombras que Michael habitaba en su mansión de Lake Tahoe; esta vez Carmine Coppola, el padre del director, se hace cargo por completo de la música y tenemos un disonante conjunto de piezas que no encajan con las escenas, especialmente desagradable en las primeras tomas cuando Michael recibe el honor de Comandante de la Orden de San Sebastian por parte de la iglesia.

"El último Corleone", Vincent (Andy Garcia)

“El último Corleone”, Vincent (Andy Garcia)

La ausencia de Robert Duvall como Tom Hagen también es molesta (tuvo disputas salariales con el director). Metieron en su lugar a George Hamilton como su contador y asesor legal, de cuyo personaje el nombre no es importante porque claro que es un burdo reemplazo de Hagen. En la película, los personajes hablan de pasada sobre la muerte de Hagen, de una manera irrespetuosa para el personaje la verdad. Y claro que otra queja, pero ya hasta costumbre dentro de la serie, son esos doblajes del diálogo atroces, cuando audio y labios no encajan ni por un segundo.

Y el final, o sea el final de finales de la saga, un momento que se supone debe ser profundo termina siendo un poco inverosímil, por supuesto que hay naranjas en la escena. A final de cuentas, The Godfather Part III se siente innecesaria, y sus razones de existir salen a relucir; sin embargo tiene suficientes momentos de acción y suspenso que pueden ser del agrado de los seguidores del clan Corleone que lo tomarán en cuenta como un epílogo en la saga.

P.S. Aquí el enfrentamiento entre Vincent y el resbaloso de Joey Zasa (Joe Mantegna)

2.5 / 5

 

The Godfather Part II

6 Jan

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He visto la luz!, pero primero vi The Godfather y The Godfather Part II por segunda vez cada una en anticipación a la tercera parte que nunca había visto. Con confianza puedo afirmar que la segunda parte es fácilmente superior a las otras dos, todo un logro cuando Parte I por si sola es contendiente a una de las mejores películas de la historia. Pero Parte II tiene más textura, es más robusta, definitivamente al director Francis Ford Coppola le excitan los paisajes coloridos y cambiantes que le van dando vida a una trama de tres horas y media; tenemos desde el nuevo centro de comando de la familia Corleone en la orilla del plácido Lake Tahoe, a una Cuba tropical (en verdad escenas filmadas en Santo Domingo) al borde de la revolución; de las congestionadas calles de la Little Italy en Nueva York a principios del siglo XX a más escenas en la campiña italiana en Sicilia. Y hay dinamismo en los cambios de escenarios en esta gran obra no solo en espacio, pero también en tiempo, pues la trama retoma la saga de un Michael Corleone (Al Pacino) en los inicios de su reinado como el capo de la familia pero también vemos intercalada la historia de como un joven Vito Corleone (Robert DeNiro) llega a América y empieza a crecer su poder.

El desmoronamiento de Michael Corleone, desde un punto de vista moral, es especialmente trágico cuando se le compara, lado a lado, al porte y a la vida de su padre que tanto admiraba; el final de El Padrino Parte I nos hace pensar que quizás la impulsivilidad de Michael es debido a su juventud e inexperiencia mientras que con la edad llegará la sagacidad que su padre poseía. Pero conforme avanza El Padrino Parte II tristemente nos damos cuenta de que Don Michael y Don Vito son simplemente dos personas diferentes; a principios de siglo, en las calles de Nueva York, a un joven Vito lo motiva y empuja su familia, no hay nada que no esté dispuesto a hacer para sacar adelante a su esposa Carmela y a sus pequeños hijos; en cambio Michael, no es que no lo intente, pero su ambición es el poder, y está dispuesto a soslayar a su propia familia segun como él haya evaluado la situación.

Chécate este promocional de la época que se mostraba en el lobby de los cines.

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Pacino es inexpresivo y frío como Michael, lo que acompaña muy bien a un trabajo de cámaras por parte del director de cinematografía Gordon Willis, el cual emplea un manejo de cámaras sobrío, sin mucho movimiento, y una iluminación que resalta la oscuridad de las escenas; derepente la residencia Corleone en Lake Tahoe, la cual conocemos al principio por medio de una gran fiesta en celebración de la comunión del primogénito Anthony, se convierte en un gélido lugar al que parece le han sacado toda la vida que alguna vez lo habitó. Es en esa residencia donde Michael sufre un atentado contra él y su familia y se desata una investigación por parte de la familia criminal para ver quien habría tenido la osadía de cometer semejante intransigencia, para recetarle su buena dosis de venganza Corleone. Sospechosos hay varios, incluidos capos y amistades dentro del círculo cercano de la familia. Uno de ellos es el viejo judío Hyman Roth, interpretado por el padre del method acting, Lee Strasberg, alguna vez maestro de Pacino. El personaje de Roth es claramente inspirado en el legendario gangster Meyer Lansky, un sabio lobo de mar tremendamente maquiavélico en sus decisiones. Roth pretende invitar a Michael a que sea su socio en algunos negocios en Cuba, pero la fachada amigable del viejito parece que solo es parte de su plan siniestro; por cierto lo asiste un tal Johnny Ola (Dominic Chianese, Uncle Junior en los Sopranos).

Una joven familia Corleone c. 1920

Una joven familia Corleone c. 1920

El Padrino Parte 2 es una de esas odiseas cinematográficas de cuando el cine de Estados Unidos estaba en su época de renacimiento durante los 70’s. Películas mamalonas de más de tres horas empezaban a ponerse de moda (como The Deer Hunter y Apocalypse Now); de hecho una sorpresa grata es toparte con un INTERMEDIO a mitad de un filme hoy en día, lo cual claro que no sucede a menos que estes viendo una de estas cintas antiguas que estamos mencionando. The Godfather Part II es enorme, complicada y se sale para todos lados; pero uno reconoce los halagos que Coppola ha recibido en haber sostenido con fuerza las riendas de este monstruo…es una película donde fácilmente mil cosas pudieron haber salido muy mal.

P.D. Ahora uno de mis clips preferidos, la excepcional actuación de John Cazale mostrando las debilidades de un torpe e inseguro Fredo Corleone, por medio de sus gestos, ademanes y posición corporal (hasta como batalla con esa silla) mientras el personaje supuestamente asegura que es fuerte e inteligente.

5 / 5

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