I Am Trying To Break Your Heart: A Film About Wilco

29 Jun

wilco 1

Cuando de rockumentales se trata, pocos pueden educar más acerca de la ineficiencia de la industria musical a principios del siglo XXI (etapa crítica que marcaría su futuro) y la ejemplificación de algunos de los errores más graves que se cometieron para mandarla completamente en picada, que I Am Trying To Break Your Heart; donde se recuenta la odisea del grupo de Chicago, Wilco, por producir y distribuir su tercer álbum, Yankee Hotel Foxtrot. Se me sigue haciendo gracioso, incluso al escribir estas líneas, el montón de sucesos fortuitos (e improbables) para llegar a la serendipia que es la carrera de Wilco y que puedan seguir pisando los escenarios hoy en día; cualquiera de esos sucesos hubiera sido diferente y Jeff Tweedy hubiera visto más de aquellas veces como cuando en el filme llega a un Wendy’s con su esposa e hijo y no tiene dinero para comprarles algo (su esposa traía $6 dlls en el bolsillo).

Quizás el primer esbozo de buena suerte hacia el grupo fue el estado general de la industria musical en ese entonces, es decir, exactamente cuando las plataformas Peer-2-Peer del internet empezaron a hacer mella en las disqueras (más o menos el breve año que Napster estuvo vivo en 2001). Era una nueva y terrible situación para las grandes compañías de la música y los ejecutivos tenían miedo y premura al momento de tomar desiciones; un poco de tiempo después y los ejecutivos ya hubieran estado un poco más calados como para lidiar con Wilco de la manera que lo hicieron.

Sam Jones filmando a Jeff Tweedy

Sam Jones filmando a Jeff Tweedy

El director Sam Jones filma, en blanco y negro para quitarle un poco la vigencia a este antiguo tema de disqueras vs. bandas, a partir de que el baterista Ken Coomer es reemplazado por el más versatil Glenn Kotche (quien permanece hasta la fecha). El último álbum de Wilco no había vendido como su disquera Reprise lo hubiera esperado, la cual era propiedad de Warner Bros., la cual a su vez era propiedad de Time Warner, la cual se fusionó con AOL en el 2001. Un desmadre de corporativos que tenían a Reprise nerviosos, especialmente después de que Warner Music despidió a 600 empleados por bajos rendimientos en las ventas; así que cuando Wilco entregó el hermoso, pero relativamente difícil de digerir Yankee Hotel Foxtrot, el cual era más ambicioso en cuanto a los terrenos sonoros que pretendía explorar, los ejecutivos de Reprise declararon que era un álbum sin un target claro, dificil de delinearle una estrategia de marketing específica. No lo iban a lanzar.

Podemos ver que el proceso creativo para este álbum fue especialmente tortuoso para Jeff Tweedy; el multinstrumentalista Jay Bennett, y quien lo ayuda a componer la música de las canciones, es una fuerza importante dentro del grupo, es el que propone experimentar con nuevos sonidos, y diferentes instrumentos, lo que a final de cuentas fue de lo más celebrado en YHF; sin embargo Tweedy se ve adisgusto durante el proceso, sufriendo cada discusión con Bennett al punto de en una ocasión ir a vomitar al baño. Bennett, perfeccionista y necio, discutía por cualquier pequeño pretexto.

Lo increible sucedió cuando Reprise dio de baja a Wilco, pero inexplicablemente, y después de invertir miles de dólares en la grabación del álbum, dejaron que se fueran a otra disquera con todo y el disco bajo el brazo. Se los regaló, así tal cual, debido a la mala propaganda que el sello ya estaba generando dentro de la prensa. La banda, junto con su manager Tony Margherita, encontró en la otra disquera Nonesuch Records (ironicamente también propiedad de Warner) a un grupo de ejecutivos jóvenes que apostaban por la propuesta musical. Nonesuch (y técnicamente Warner) compró el disco y lo lanzó a la venta, siendo hasta la fecha el éxito más grande de Wilco y seguramente uno de los mejores discos de la década. Reprise, aprendiendo de su error, apostó por otras propuestas musicales interesantes como Los Flaming Lips, y en general la industria volteó a ver a grupos alternativos como posibles fuentes de los ingresos que tanto les hacían falta.

Jones es paciente en su dirección, no le tiembla la mano, ni recurre a tendenciosas cortes de edición, cuando los ejecutivos de Reprise cuestionan a Tweedy en una plática improvisada sobre los avances del nuevo álbum, insinuando si va a ser un éxito como A.M. (el primer álbum) o un fracaso como Summerteeth (el segundo), Tweedy solo trata de ser cortés. Pero quizás demasiado paciente, un director más perspicaz hubiera encontrado la manera de filmar el despido de Bennett a mitad del filme, sin embargo solo nos quedamos con las palabras de Tweedy describiendo como sucedió (básicamente lo tenía harto).

Y finalmente la música, hay interpretaciones completas de canciones del álbum como Kamera y Jesus, Etc. (quizás la mejor canción de la banda). Entre el estudio y su espacio privado en el “Wilco loft”, Sam Jones logró documentar a este grupo de Chicago sufriendo las de caín durante esta etapa de transición para la industria musical.

Chéquense la interpretación de Jesus, Etc. como parte del documental

4 / 5

Nymphomaniac: Volume II

23 Jun

 

nymphomaniac vol II 2

La ópera sexual de Lars von Trier llega a su conclusión con la cautivante Charlotte Gainsbourg en el papel estelar. Es posible que Gainsbourg sea la actriz más explotada del mundo, von Trier la ha sometido a un sin fin de atrocidades física y mentalmente denigrantes, no solo en esta película, pero en cuatro al hilo ya. En este caso tengo entendido que hubo efectos especiales involucrados de manera que Gainsbourg no recibió doble penetración por parte de dos africanos, ni chupó un pene de verdad, aunque lo vimos explícitamente. Gainsbourg confía absolutamente en von Trier y a consecuencia ha obtenido algunas de las interpretaciones más poderosas de los últimos años.

Continuamos con Joe (Gainsbourg) relatándole al viejo Seligman (Stellan Skarsgard) desde la vez que dejó de tener todo sentimiento en su vagina, incapacitándola para poder tener orgasmos; gran desgracia para su estilo de vida. Sin darse por vencida, Joe busca formas cada vez más extremas de poder volver a buscar esos orgasmos que sentía al inicio de sus aventuras sexuales, sin poder tener éxito; cual drogadicto eternamente en busca de ese primer “high”. Una de sus opciones es someterse a brutales sesiones de sodomización por parte de un joven sádico llamado K (Jamie Bell) que no penetra a sus mujeres pero les pega de latigazos y las deja que elaboren sus propios “gatos de nueve colas”. Joe encuentra placer en recibir heridas abiertas sobre su piel hasta que físicamente le es imposible proseguir con los encuentros.

Kinky stuff

Kinky stuff

El viejo Seligman sigue proyectando las historias de Joe a sus propios conocimientos confinados a sus libros, principalmente religiosos, ya que no tiene otras referencias (confirma que es virgen); y no es para menos que recurra al simbolismo religioso cuando Joe recuenta inocentemente como de niña sufrió una levitación acompañada de la imagen de dos mujeres en atuendos antiguos presenciando el milagro; Seligman inmediatamente reconoce el acto como una retorcida reinterpretación de la transfiguración de Jesucristo en el Monte Talbon.

Todo esto mientras Joe sigue con Jerôme, incluso tienen un hijo; pero el ritmo sexual de ella la lleva a descuidar a su familia cuando Jerôme ya no la puede satisfacer, a tal grado que el bebé se acerca a un balcón con la puerta abierta recreando idénticamente, música y todo, la misma escena que vimos en Anticristo. Casi derrotada en la vida, Joe llega a las manos de L (un siempre tenebroso Willem Dafoe), quien utiliza la falta de moralidad de Joe y su ausencia de escrúpulos para convertirla en una recolectora de deudas junto con un par de matones. Aquí la trama se enreda aún más, mientras Joe llega a recordar cómo fue que acabó golpeada en el callejón detrás del departamento de Seligman apenas unas horas atrás.

Quizás está de más decir que von Trier es un cineasta excéntrico, pero en Nymphomaniac puede que empiece a iniciar ese proceso de introducir su propia cabeza en su propio culo, tal como le pasó a Lynch en Fire Walk With Me o a Tarantino en Inglourious Basterds; su sentimiento de invencibilidad lo hacen ejecutar actos innecesarios como aparecer en un cameo, como él mismo, detrás de la cámara con todo y su equipo, en un paneo hacia un espejo; o dejar evidentes incongruencias en la trama como un infante, hijo de Joe y Jerôme que nunca envejece. Von Trier nos deja a que nosotros nos ocupemos de esas pequeñeces, él está enfocado en algo más grande.

Lars von Trier como parte de la campaña publicitaria. Claramente disfrutando su papel de "enfant terrible"

Lars von Trier como parte de la campaña publicitaria. Claramente disfrutando su papel de “enfant terrible”

No quiere decir que haya perdido su inmenso talento para filmar; puede que esta película (volúmenes I y II) contenga muchos elementos incongruentes y nefastos pero nadie puede negar la belleza de sus encuadres. Joe sigue recordando los paseos de su infancia junto a su padre (Christian Slater), analizando minuciosamente los árboles mientras él le enseña el árbol que simboliza su alma, y le dice que algún día ella encontrará el suyo. En lo alto de un cerro llega una hermosa escena que no necesita palabras, ella y nosotros podemos afirmar: yep, esa es ella.

El desenlace, que por obvias razones no puedo describir, es al mismo tiempo perturbador pero excelentemente ejecutado, un pedazo de cine que no quiero volver a ver, pero que no será necesario, ya que esas últimas escenas han quedado por desgracia indeleblemente marcadas en mi memoria. Sigo pendiente, muy pendiente, del cine de Lars von Trier.

4 / 5

Kurt Cobain: Montage Of Heck

4 Jun

Montage of heck 1 Un retrato de uno de tus preferidos artistas sufridos del rock, Montage Of Heck es un agasajo en su calidad de producción, pero especialmente en lo íntimo que es respecto a su sujeto, te lleva al pasado para que crezcas con Cobain, y junto al director Brett Morgen, puedas reconstruir el pasado de esta figura que tuvo su desenlace en música buenísima, pero un punto final con una escopeta reposando en su cabeza. Qué tan íntimo?, el propio Kurt recuenta como perdió su virginidad con una muchacha pasada de peso y retrasada mental pero que paró en el acto porque “le apestaba la vagina y olía a sudor”; la escena acompañada de las animaciones de Stefan Nadelman y Hisko Hulsing, junto con la grabación original de “Something In The Way”, resulta en una escena con una fuerte carga emocional. Es tan íntimo este documental que hasta des-mitifica un poco a Cobain, no era realmente el niño infeliz y violado que no sé porqué me imaginaba, fue bastante feliz de hecho, y la amplia selección de videos caseros de la familia Cobain a finales de los sesenta lo comprueba.

El director Morgen, que empezó a trabajar en este proyecto desde el 2007, humaniza a Cobain y al mismo tiempo nos presenta a un ser humano complejo, con muchos más matices a sus diferentes personalidades, algunas incluso contradictorias; irreparablemente flojo, pero tremendamente ambicioso, especialmente cuando se trataba de su grupo…el también minucioso en sus notas a mano Cobain apuntaba los teléfonos y direcciones de las disqueras, revistas y contactos con los que buscaba expandir la audiencia de su banda, para él los ensayos eran fundamentales para un buen grupo (incluso despidió al baterista Chad Channing, quien grabó el primer disco Bleach, cuando este dijo que andaba demasiado crudo para un ensayo). Frío y distante con el público y la prensa pero alivianado y juguetón en los videos con su familia, yo creo que ni sus allegados más cercanos llegaron a una conclusión definitiva sobre qué tipo de persona era realmente. Su pobre salud es un tema importante y que creo lo terminó por doblegar, un severo tipo de gastritis lo tenía en dolor todo el tiempo…su debilitante adicción a la heroína por supuesto que no ayudó, desgraciadamente mucho del material que vemos entre Cobain y Love en Montage Of Heck es entre la suciedad de este tipo de vida.

La animación de un adolescente Cobain mientras se escucha su voz en off

La animación de un adolescente Cobain mientras se escucha su voz en off

Las animaciones son importantísimas, le dan vida a las auténticas notas de Cobain en sus cuadernos, permitiendo que nos adentremos en la mente hiperactiva de un genio (al estilo estético de The Devil And Daniel Johnston, pero guardando toda proporción en cuanto a talento musical se refiere), o anima algunos recuerdos de Cobain mientras el mismo los recuenta en entrevistas de archivo. La mano de Courtney Love se siente, Morgen empezó el proyecto acercándose a Love y esta dio la aprobación para que se mandara hacer, no tiene un crédito como productora ejecutiva…pero si la hija de ella y Kurt, Frances Bean Cobain, de manera que podemos a imaginar a Love bien metida en el contenido creativo del filme. Así, encontramos mucho material privado de Cobain y Love tirando hueva, jugando, bromeando entre ellos, y también bien high en uno de sus muchos encerrones con su heroína. Inversamente proporcional al involucramiento de Love es el de Dave Grohl, en este caso desgraciadamente nulo, refiriéndonos a entrevistas exclusivas para este proyecto, porque si aparece en el material de archivo, por supuesto. Sin embargo, hubiera sido el sueño de cualquier obsesivo de Nirvana que pudiéramos tener a Krist Novoselic, Love, la familia de Cobain (incluyendo a su padre, madre y hermana), su primera novia Tracy Marander y Grohl todos en exclusiva, hermosamente retratados para este proyecto. Frances Bean Cobain por supuesto no aparece en entrevista tampoco, porque Morgen hace bien en dejar de lado el posible testimonial de quien era un bebé en aquella época.

La lista de rolas de uno de los mixes de Cobain, a los cuales les ponía nombres, uno de ellos fue

La lista de rolas de uno de los mixes del adolescente Cobain, a los cuales les ponía nombres, uno de ellos fue “Montage Of Heck”

Conforme Cobain sale de su infancia y empieza a desarrollar su personalidad como adulto, Morgen retrata el rechazo, depresión y pensamientos suicidas que atormentaron al músico hasta el final. No era la persona más afable y de repente la tremenda cantidad de fama que se estrelló en su vida después de Nevermind lo ayuda a uno a comprender la presión que sintió Cobain, alguien que nadie había pelado y que ahora tenía toda la atención del mundo.

La música no es lo primordial, pero no es olvidada completamente, también es puesta junto a las animaciones creativas de Nadelman y Hulsing, así como fotografías de la época; como en otros “rockumentales” siento que al último material se le da un trato presuroso y a manera casi de posdata, me hubiera gustado un mayor tiempo dedicado a In Utero y el proyecto del MTV Unplugged In New York.

Probablemente el documental definitivo sobre Kurt Cobain, Montage Of Heck es no solo para fans de Nirvana sino para cualquier cinéfilo que guste de apreciar un buen espectáculo audiovisual.

4.5 / 5

Nymphomaniac: Volume I

3 Jun

nymphomaniac vol I 2

Uno de los directores más polémicos… corrijo, el más polémico de la actualidad (a pesar de todo, uno tiene que tener bastante don para hacer emputar gente de manera en que se pueda convertir en la única persona vetada de Cannes…en la historia!), Lars von Trier hace entrega de la última parte de su llamada “trilogía de la depresión”, que empezó con la extremadamente perturbadora Antichrist, y le siguió con la bella Melancholia. En Nymphomaniac, nuevamente Charlotte Gainsbourg, interpretando a Joe, tiene problemas mentales que desencadenan los conflictos principales de la trama. Como el titulo lo sugiere, Joe padece de híper-sexualidad, y lo practica cuantas veces pueda sin discriminar a ningún hombre. Ahora, a pesar de haber investigado el tema (muy someramente) sigo entendiendo que no es lo mismo la ninfomanía a la adicción al sexo, donde estos últimos le entran a lo que sea…te sugiero que tú si te eduques al respecto.

Algunos críticos la llaman una obra misógina, pero me parece todo lo contrario, esta es la historia de una mujer que utiliza a cada hombre que conoce para su propia satisfacción y se opone completamente a establecer cualquier tipo de lazo sentimental con ellos, los utiliza porque puede y quiere que eso quede claro. Eso se supone que es misógino?, más bien feminismo desbordado total.

Por razones que desconocemos, y que incluso no conoceré hasta que termine el Volume II, Joe yace sucia y golpeada afuera del departamento de Seligman (Stellan Skarsgard), un hombre inteligente y educado pero muy reservado. Seligman acoge a la mujer lastimada y le da un baño y comida. Ya recuperada y en cama, Joe empieza a recontar su historia a Seligman y es así como empieza la película. Volume I se divide a grosso modo en cinco historias, y son estos cinco los capítulos que abarcan las tres horas de este volumen:

1) The Compleat Angler, donde Joe y Seligman encuentran las similitudes entre la pesca deportiva que gusta a Seligman y la práctica de pescar hombres para su satisfacción por parte de Joe.

2) Jerome, recuento de Joe sobre este personaje (interpretado por Shia LaBeouf) a quién le entregó su virginidad y después se lo encuentra años después en su primer trabajo, quizás lo más cercano que Joe ha sentido al amor, sin embargo como puntualiza Seligman, algunas de las coincidencias que siguen manteniendo a Jerome en la vida de Joe son de plano ridículas.

Entiendo que la campaña de publicidad requería que víeramos a todos los personajes en un éxtasis sexual. Pero realmente no necesitábamos ver esto, el viejo Seligman entrándole a la campaña.

Entiendo que la campaña de publicidad requería que víeramos a todos los personajes en un éxtasis sexual. Pero realmente no necesitábamos ver esto, el viejo Seligman entrándole a la campaña.

3) Mrs. H, pasaje que ejemplifica la decadencia de Joe, quien se autocalifica como una mala persona, al deshacer las vidas de varias personas sin que a ella le importe un poco, aquí aparece Uma Thurman como la Mrs. H, en un papel desbordado y que exhibe sus carencias como actriz.

4) Delirium, a diferencia de Thurman, la aparición de Christian Slater es fenomenal, después de como veinte años de verlo actuar, finalmente me permito decir “que fino actor es este hombre” (acaso puede uno citarse a sí mismo?); interpreta al padre de Joe, la persona, quizás la única que ella ama y en este capítulo vemos como el personaje de Slater desciende a este estado conocido como delirio mientras se muere de cáncer.

5)The Little Organ School, el erudito Seligman, y Joe, comparan la combinación de tres de los amantes de esta última con la polifonía en las composiciones de Bach, estos tres tipos de amantes serán a partir de entonces el cantus firmus de Joe, lo que en música es conocido como la base melódica para varias piezas. Está en el tono bajo un hombre predecible y medio aburrido pero que consciente a Joe como una reina en la cama, en el punto medio un amante feroz en la alcoba que sacia a Joe de otra manera, y en el tono alto el regreso de su único amor Jerome, coincidencia que le parece inverosímil a Seligman.

Irónicamente nos vamos dando cuenta que Joe (interpretada por la actriz Stacy Martin para las escenas de su juventud, y de hecho todas las escenas de sexo en este Volume I) realmente no disfruta el acto sexual y empiezo a entender que hay una diferencia entre un ninfómano y un adicto al sexo. E irónicamente también, para ser la película de von Trier que contiene el sexo más explícito hasta este momento de su carrera, no es tan impactante como otras de sus entregas, será que en esta época donde la pornografía y la cultura del sexo están tan omnipresentes a nuestro alrededor, que simple sexo casual no es precisamente lo más escandaloso, especialmente si se compara con temas más tétricos como los vistos en Antichrist, donde un zorro comiéndose a mí mismo mientras nos dice: “el caos reina”, puede quedarse contigo más tiempo que tipos eyaculando en la boca de una jovencita. También juega un papel la cinematografía más etérea y a final de cuentas superior de Anthony Dod Mantle en la anterior película, cuando se le compara con la de ésta última, cortesía de Manuel Alberto Claro.

Una de esas extrañamente bellas escenas de von Trier, aquí la joven Joe (Martin)

Una de esas extrañamente bellas escenas de von Trier, aquí la joven Joe (Martin)

Queda a final de cuentas sobre los hombros de la talentosa Gainsbourg de interpretar el verdadero peso de esos traumas psicológicos (representados físicamente y de una manera más tangente por Martin) en su personaje que los está contando a posteriori, pero que sufre el verdadero impacto emocional de aquellas vivencias. Von Trier ejemplifica porqué le ha dado el voto de confianza a esta mujer para que conduzca por medio de sus estelares a sus tres últimos proyectos (bueno cuatro, contando el Volumen II de esta obra).

Completamente feminista, y no misógina, es mi veredicto final…pero tomando en cuenta que von Trier es un tipo cuya existencia entera parece entregada a jugar con nuestras mentes (fuck with our minds), quizás estoy equivocado y Nymphomaniac es la destrucción emocional de una mujer por sus propias manos…si es que fuera un documental; pero no lo es, salió de la mente de un hombre.

P.S. No pensaría para nada en recomendar una versión de esta obra que no sea el Director’s Cut

3.5 / 5

Punch-Drunk Love

21 May

punch drunk love

Una de las películas más confusas de Paul Thomas Anderson vino en la forma de una comedia romántica con Adam Sandler; bueno, no llegaría al punto de llamarla comedia, sino más bien drama, y hasta de suspenso. Lo que pasa es que Sandler es inherentemente cómico, no por nada tiene la carrera que tiene como comediante, pero que a partir de roles seudo-dramáticos como este lograría consolidarse como buen actor en trabajos como Funny People (2009), mientras seguiría mamando millones como cineasta y trabajos como That’s My Boy (2012), la cual no pienso ver jamás aunque admiro a Sandler y Andy Samberg como comediantes.

Pero más interesante aún es este intermedio en el catálogo de Anderson, entre las dinámicas, pero pesadotas, películas noventeras como Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999), y su periodo contemplativo algunos años después con There Will Be Blood (2007) y The Master (2012). Punch-Drunk Love (2002) es un matrimonio entre sus dos estilos cinematográficos de esos dos periodos diferentes, el manejo de cámaras anárquico y la edición frenética de sus trabajos noventeros darían paso al estilo clásico empezando con There Will Be Blood, Punch-Drunk Love es un punto intermedio.

Sandler con el harmonium, instrumento musical torno al cual fue armado casi todo el soundtrack

Sandler con el harmonium, instrumento musical torno al cual fue armado casi todo el soundtrack

En el valle de San Fernando, en Los Ángeles, Barry Egan (Sandler) vive una vida solitaria, es empresario de media monta, opera un tipo de comercializadora que coloca productos para el baño, su vida es tremendamente aburrida por todos lados. El amor llega a su puerta, o más bien a la de su negocio, en la forma de Lena (Emily Watson, por aquellos años que parecía despegar como una de las grandes actrices del mundo). Sin embargo al mismo tiempo que Barry empieza a cortejar a Lena se ve involucrado en una situación peligrosa donde un criminal interpretado por Philip Seymour Hoffman lo acosa para recuperar una supuesta deuda. Barry se encuentra perseguido por unos criminales al mismo tiempo que supera sus propias inseguridades para aventarse a conseguir el único amor sincero que quizás ha experimentado en toda su vida.

Algunos personajes importantes de la industria la han llamado su comedia favorita, a mí no se me hizo algo excepcional para los estándares de PTA, más como una curiosa entrega para entender la obra general de este excelente cineasta.

P.S. Aquí un buen intercambio entre Sandler y Hoffman

3/5

Magnolia

16 Apr

magnolia 2

La resistencia y a la vez, belleza, de la flor que le da el título a esta película es comparable a las cualidades de los personajes que Paul Thomas Anderson reunió para su tercer largometraje. O igual cada pétalo puede representar una de las vidas de las nueve personas en cuestión, y como se cierran y llegan a tocarse con la ausencia del sol, durante el momento más oscuro. A diferencia de sus otros proyectos, encontré que en Magnolia no hay un tema especial que consolide la trama, no es una historia durante un específico periodo pasado de la historia, ni es dentro de una industria peculiar, como la petrolera o la de la pornografía. Magnolia es más planita en ese sentido, es en el presente de aquel entonces, finales de los noventas, en el San Fernando Valley de Los Ángeles y ya con eso empezamos.

“Quería hacer la película definitiva sobre el valle de San Fernando”, dijo PTA en una entrevista; y para ello echo mano de nueve historias ficticias muy diferentes entre sí para ayudar a entender el caótico trajín cotidiano de esa parte de L.A. desde diferentes puntos de vista. Varios de los actores que le funcionaron en Boogie Nights, también basada en esa región geográfica, regresaron con Anderson para Magnolia, tal como William H. Macy, personificación total de los nervios a punto de explotar, Philip Seymour Hoffman como un enfermero lleno de compasión y Julianne Moore, una perra caza-maridos que le da un sentido a su vida cerca del final de la historia.

PTA en el set de Magnolia

PTA en el set de Magnolia

Anderson decide como cada vida se entrelaza con otra y entra en contacto con las demás, te expone a las inverosímiles casualidades desde el principio de la película, que empieza con una serie de escenas anecdóticas de la historia del Valle de San Fernando, como la vez que un buzo (un joven Patton Oswalt) terminó empalado en la cima de un árbol después de que un avión lo levantara del lago donde buceaba para ir a apagar un incendio forestal; o la vez que un tipo se aventó de la azotea de un edificio y durante su caída, por una ventana, la bala de una escopeta lo alcanza en el abdomen gracias a una pareja que peleaba con escopeta en mano en el tercer piso, esta pareja resultando ser sus padres. “Este tipo de cosas pasan” es una frase que repiten varios de los personajes, por más increíbles que parezcan, incluso cuando Anderson recurre a una de las plagas bíblicas para que caiga sobre la ciudad, uno de los personajes voltea a la ventana y comenta “es que este tipo de cosas si pasan”.

Tom Cruise aparece en lo que es una revelación histriónica como Franck T.J. Mackey, un seminarista misógino que les enseña a salones llenos de hombres faltos de sexo en su vida como “cazar” mujeres, “seduce and destroy” reza su slogan. Megalómano y exageradamente extrovertido y narcisista, el personaje de Cruise es desenmascarado poco a poco, a través de escenas que se intercalan durante las tres horas de la película, por una curiosa entrevistadora insistente en conocer quien es realmente este hombre. Por cierto, viendo a Cruise en este papel, rápidamente imagínenselo saltando en el sillón de Oprah, volteando mesas y regañando a Matt Lauer, me vino a la mente que estaba viendo a Christian Bale en uno de sus personajes más extremos, o cuando le iba a partir en la madre a ese pobre director de iluminación (porqué si es británico lo estaba regañando con acento americano?) y me acordé de lo que dijo Bale en una entrevista, que la personalidad que utilizó en American Psycho está basada en una ocasión cuando conoció a Cruise en el show de Letterman, “te saludaba con todo el entusiasmo del mundo y te apretaba la mano fuerte, pero detrás de sus ojos no había nada” dijo Bale en su momento. Cruise como T.J. Mackey es ese Cruise del que Bale hablaba, y le queda perfecto a la trama.

El maniaco Cruise como T.J. Mackey

El maniaco Cruise como T.J. Mackey

El frágil autoestima de T.J. Mackey se deteriora aún más cuando tiene un encuentro cara a cara con su moribundo padre, el legendario conductor de la televisión Earl Partridge (Jason Robards) en su lecho de muerte, sacando a relucir todos los traumas del pasado que habían hecho que Mackey se distanciara. El que se desvive por lograr esta reunión es el enfermero personal de Partridge, Philip Seymour Hoffman como Phil Parma, en un papel tan lleno de compasión y ternura que nuevamente, y entre un elenco repleto de estrellas y talento, hizo que mi inversión emocional estuviera con las escenas de Hoffman y verlo actuar, aunque fuera haciendo una simple llamada y rogando que no le colgaran. Julianne Moore es la joven esposa del moribundo Partridge y después de estar esperando por años a que se muriera el viejo, parece en el último momento sinceramente querer que no se vaya.

En otro pedazo de la trama, otro afamado conductor, Jimmy Gator (Philip Baker Hall) se entera que tiene cáncer y parece prepararse para su desenlace al estilo del señor Partridge. Y entre todo esto, William H. Macy es un patético (acaso no siempre lo es) adulto en crisis otrora genio y estrella infantil, deambulando por la vida recordándole a todos que solía salir en la tele en 1968 y como su padre le robó su dinero; por otro lado el niño genio Stanley (Jeremy Blackman) de diez años está harto de ser una estrella de televisión donde utiliza sus conocimientos para ganar dinero y complacer a su padre. Hay una escena fundamental a la mitad de la película, donde todos los personajes principales cantan por separado “Wise Up” de Aimee Mann, algunos en sus cuartos, o en sus carros, repiten el refrán “it never stops”; y así esto nunca para, una leyenda de la tv se muere de cáncer mientras otra se entera de que tiene cáncer; una antigua estrella infantil vive como adulto en la miseria mientras otro niño batalla por cambiar el rumbo de su joven vida como una simple estrella infantil, cuando Stanley le pide a su padre por la noche que “lo trate con un poco más de respeto”, el padre simplemente lo manda a la cama. “Esto nunca para” y Anderson nos cuenta cómo va a acabar Stanley, igual que el personaje de William H. Macy.

Hoffman. Genio.

Hoffman. Genio.

Visualmente, Magnolia es el final de un estilo de Paul Thomas Anderson; es la última entrega que hace con un movimiento de cámaras tan desenfrenadamente noventero; hand-helds, steadycams, dollies, todo arsenal para darle una dinámica frenética a su uso de cámaras que, junto con la edición, hace que tres horas de película parezcan en todo momento los últimos minutos de un filme de Scorsese. A partir de Punch-Drunk Love se vería un Anderson más pausado en sus encuadres, tendencia que llegaría a su máxima expresión en There Will Be Blood y The Master, antes de finalmente regresar a un vintage PTA en Inherent Vice, donde regresa ese estilo de cinematografía y de rápidos cortes en la edición; habrá que ver por cual estilo se decanta para su próximo trabajo.

Uno de los proyectos escritos y dirigidos por Anderson que seguramente lo tendré presente en mi memoria por mucho tiempo, Magnolia tardó algunos días en cuajarse en mi supuesto buen gusto, pero ahora ya no pretende salirse de ahí. Parece que tres horas me iban a dejar con un semi-dulce sabor en la boca de que algo había quedado incompleto, pero créanme, deben quedarse para el final y este no decepciona; le da un cierre impresionante a este ambicioso proyecto como solo el maestro más hábil puede terminar de amarrar un nudo con un listón alrededor de una caja dentro de la cual vació todo su corazón.

P.S. Ahora esta canción de Aimee Mann, “Save Me”, que fue escrita para la película y nominada a mejor canción en los Oscares del 2000.

4 / 5

The Master

9 Apr

the master 1

Si quieres emputar a Hollywood, puedes empezar por salir del closet como un rabioso anti-semita a la Mel Gibson y mandar al carajo toda tu carrera, o en menor medida puedes hacer un filme que socave la integridad del fundador de la iglesia de la Cienciología (Scientology), L. Ron Hubbard. El escritor y director Paul Thomas Anderson se fue por la segunda y aunque la mencionada iglesia quiso organizar un boycott hacia la película, realmente no se desencadenaron las grandes tragedias profesionales para Anderson, a diferencia de Gibson.

Philip Seymour Hoffman es Lancaster Dodd, un personaje megalómano con una personalidad de aquí a las estrellas, no se recuenta su pasado, pero es más bien un análisis del tipo de magnetismo que este tipo de personas tienen que poseer para hacer crecer un culto.

Pero Dodd ni siquiera es el personaje principal, Anderson está más interesado en el perfil de alguien como Freddy Quell, interpretado por Joaquin Phoenix. Un individuo consumido y desechado por el ejército después de la Segunda Guerra Mundial que queda hecho un desastre emocionalmente, materia prima ideal para las maquinaciones mentales de un líder sectario. Phoenix es magistral en su interpretación y adoptó unos ticks faciales y un rengueo en su caminar completamente convincentes, que nos recuerdan, aun cuando alcanza por un momento una relativa situación estable, que arrastra su bagaje físico y emocional; aparenta debilidad física en su andar pero la manera como observa a la gente en una habitación durante una fiesta nos recuerda lo volátil y hasta peligroso que puede ser. Lancaster Dodd es la figura de autoridad y paternal que Freddy anda buscando, y en conjunto con sus encantos como merolico, pronto enlista a Freddy en su organización/culto, al que llaman The Cause (la causa). Dodd no está solo en su empresa y se apoya en su esposa Peggy (Amy Adams), una decidida figura femenina que reserva sus enojos y opiniones en privado únicamente para su esposo, dejando en público únicamente la calma y figura maternal que se esperaba de las mujeres por allá en los 50’s.

Hoffman seguido por su discípulo Phoenix

Hoffman seguido por su discípulo Phoenix

Las actuaciones son de primer calibre, y la calidad de la imagen es sorprendente, The Master fue la primera película filmada en filme de 65mm (y proyectada en 70mm en algunos cines), para el deleite de varios cinéfilos. Me gustó particularmente el gusto clásico por los planos de PTA en esta película (en conjunto con su DP Mihai Mălaimare Jr.) recordando un poco a las tomas similarmente encuadradas e iluminadas con buen gusto por parte de Wes Anderson, ayudando a conservar esa estética limpia y brillosita que asociamos con el modernismo post-Segunda Guerra Mundial que envolvía al EUA de aquel entonces. El soundtrack de Jonny Greenwood, específicamente cuando Freddy regresa de la guerra y se dedica como fotógrafo en una tienda departamental tipo J.C. Penney, es música ambiental de la época o canciones como “Get Thee Behind Me Satan” de Ella Fitzgerald. La perfección del mundo del consumo no le sienta bien a Freddy, y reconocía en el título de esa última canción que en efecto Satanás iba a llevar al personaje de Phoenix por otro camino.

Hablaba de como Freddy había sido desechado por las fuerzas armadas norteamericanas, y veo en el trabajo de Anderson un tema recurrente de como las instituciones exprimen a los individuos para después marginalizarlos; sucedió con la industria de la pornografía en Boogie Nights y recordamos el final de Dirk Diggler, la industria de la televisión en Magnolia, la naciente industria petrolera en There Will Be Blood, que aunque no le sucede tan directamente al personaje principal de Daniel Day-Lewis, si afecta a todos los que entran en contacto con él, y un sentimiento general de recelo hacia las corporaciones en Inherent Vice. Ahora en The Master, se aparece una nueva institución, la seudo-religión de The Cause de Lancaster Dodd, pero es claro que Anderson no cree en esas organizaciones tampoco.

Las interpretaciones de Phoenix, Hoffman y Adams fue lo que me mantuvo enganchado con este filme, la cinematografía es magistral también, como que se siente muy segura en lo que está comunicado pero siento que el mensaje general de Anderson en cuanto a The Master me ha eludido, quiero pensar que únicamente hay que digerir escena por escena sin tratar de llegar a un gran resultado final; como la escena recurrente del mar revuelto con el paso del barco, un azul tan hermoso (mencionábamos gracias en parte al filme de 65 mm con el que fue filmado) que primero me quedé admirando la simple belleza visual de la escena, y después de ver que era una escena recurrente, empezaba a sentir que este mar revuelto era la vida turbulenta de Freddy, que pasaba el barco (por ejemplo algo importante en su vida como Lancaster Dodd, o la novia de dieciséis años que no puede olvidar) e inevitablemente en su camino dejaba las aguas revueltas en la existencia de Freddy.

La turbulencia del agua. Imagínate la imagen en movimiento, con audio impecable.

La turbulencia del agua. Imagínate la imagen en movimiento, con audio impecable.

La atracción de Dodd hacia Freddy tampoco me la explico, este hombre tan carismático que tiene todo, un líder sectario a final de cuentas como Dodd, porqué insiste tanto en apegarse al marinero alcohólico de Freddy?. Dodd menciona al principio que Freddy será su experimento, y por ahí puede estar la respuesta que estoy buscando, Dodd encuentra en Freddy casi un cavernícola cuando lo conoce y es materia prima y fresca para experimentar con él lo que quiera, pero conforme avanza la trama es claro que su atracción es más instintiva y menos dedicada a la ciencia, quien sabe.

En manos menos experimentadas que las de Anderson, la trama de The Master hubiera terminado en algún dramita convencional más adecuado para la televisión, como sucedió con esta película. The Master es segura y magistral en todos sus aspectos, un filme muy, pero muy bien hecho, pero que no llega a sugerir un mensaje claro.

3 / 5

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 34 other followers

%d bloggers like this: