The Devil And Daniel Johnston

20 Aug

El documental sobre el musico de culto Daniel Johnston. Puede que, como en mi caso, sigas pensando que el crudo, sincero y orgánico tipo de música que arroja este ícono del folk lo-fi no termine de convencerte en lo más mínimo, y distará mucho aquel día donde le puedas llamar “genio”, como todo mundo lo hace. Pero este filme por parte del director Jeff Feuerzeig es tan sincero, y labrado con tanto cariño, que no podrás dejar de empatizar con cada uno de los personajes que aparecen en la pantalla, y que han acompañado a Johnston desde su infancia; gente sencilla y común, que claramente no habían sido entrevistados antes, y que recurren al llanto cuando recuerdan los peores episodios de Johnston, todos relacionados a sus problemas mentales, principalmente lo que antes era conocida como la psicosis maniaco-depresiva, hoy en día: trastorno bipolar.

La popularidad de Daniel Johnston, como la conocemos hoy en día, empezó cuando Kurt Cobain anduvo usando por varios días una camiseta con la portada del álbum de Johnston: Hi, How Are You, y a partir de ahí se convirtió en el cantautor más conocido del underground, pero sus creaciones artísticas venían desde más atrás, como un niño precoz y creativo, hábil para dibujar, hasta que en la secundaria “perdió toda su confianza”, como dice su mamá. La degradación de su salud mental es inversamente paralela al ascenso de su carrera musical; Feuerzeig hace referencia al hostigamiento de la madre de Johnston hacia su hijo y como no lo bajaba de haragán, así como los principios Cristiano Fundamentalistas de la señora son el martirio de diario para Daniel. El director no deja de lado esta fuerte influencia religiosa sobre Daniel en esa conservadora comunidad en el estado de West Virginia, pero no lo utiliza como el chivo expiatorio de los demonios con los que carga el músico.

Daniel Johnston de joven

Daniel se escapa de su hogar y se une a la feria, viajando de ciudad en ciudad, hasta que después de tener un pleito con un trabajador del circo, acaba resguardándose en una iglesia de Austin, Tejas. La obsesión de Johnston por la música, especialmente los Beatles, lo llevan a improvisar canciones rudimentarias con un rústico rasgueo en la guitarra acústica, o un torpe golpeo en el piano; graba cassette tras cassette, y se presenta con los escritores de música y los disck jockeys locales, cuenta aún con el ímpetu de un niño inocente. Nadie de sus conocidos le auguran el éxito, y quién puede culparlos realmente…incluso lo supuestamente más elaborado de Johnston, como el reconocido Hi, How Are You, de 1983, supone un genio musical dentro de un chico con problemas mentales. Hay gente que si lo entiende a la primera escucha, como su primer manager Jeff Tartakov, quién de alguna manera representa a los aficionados de Johnston que adoran su música porque logran conectar de una manera muy especial con ella. Tartakov promueve fervientemente a Johnson, llega a ser su aliado más fiel que Johnston lo trata de la patada y llega a recibir los abusos por parte de la maldad oscura que se esconde en los problemas mentales de Johnston…recibe un tubazo en la cabeza por parte del músico que lo deja sangrando, y después es despedido por su “cliente”.

Sin embargo, en una secuencia bien editada, vemos a Tartakov cuando salió el documental (2006), como sigue empaquetando la música de Johnston, enviándola por correo a los compradores, y entregándole a Johnston sus debidas regalías…todo por el amor incondicional que le sigue teniendo a su música. La figura de Tartakov logra convencer al espectador que Johnson no llegó a ser una figura de culto solo porque todo mundo era buena onda con el “rarito”, sino que realmente podía llegar a indoctrinar a seguidores de sus canciones, con la supuesta “cruda honestidad” que sus composiciones poseen.

Daniel Johnston en el 2005

The Devil and Daniel Johnston nos muestra los acercamientos de Johnston con las grandes disqueras, que se pelean por su contrato a principios de los 90’s mientras el músico se encuentra en el manicomio. Los problemas mentales de Johnston llegan a tornarse más siniestros, especialmente después de un concierto que atiende de los Butthole Surfers (donde prueba el LSD por primera vez), y su comportamiento es cada vez más irracional y hasta malvado, hasta que una vez, cuando iba con su padre en la avioneta de este último, Johnston avienta las llaves de la avioneta a medio vuelo, debido a que se creía Casper el Fantasma. Algunos testimonios, como una de sus mejores amigas de Austin, dejan entrever que no todo era inocencia infantil con Johnston, que su enfermedad conllevaba tendencias más oscuras, hasta perversas y violentas…pero Feuerzeig ignora, en su mayoría, este aspecto de la vida de Johnston.

Finalmente vemos a Johnston en el 2006, años después de que su único álbum grabado profesionalmente Fun (1994) fracasó en el mercado. Vive con sus padres, que se preocupan que será de su hijo una vez que ellos no estén.

The Devil and Daniel Johnston es un gran trabajo hecho con cariño, no busca glorificar al artista, o convencernos de que en efecto Daniel Johnston es un genio musical, se enfoca, más bien, en construir su camino a través de cientos de pedacitos, de memorias del mismo Johnston y de los que lo han acompañado por ese camino que no ha sido fácil para él ni para los que lo rodean.

P.S. Aquí la canción “I Had Lost My Mind” de Daniel Johnston, como fue animada para el documental:

3.5 / 5

Amy

28 Jul

Amy, el documental de Asif Kapadia (Senna), puede ser el documento sobre un brillante talento musical que se dejó destruir por sus propias adicciones, su vicio propio (inherent vice), que eventualmente lo iba a llevar a su tempestuoso final; o puede ser visto como un testigo de la pobre cultura que vivimos hoy en día donde se celebra la fama per se, y se erigen super estrellas para después divertirnos viéndolas caer. Kapadia, con este documental, nos quiere decir que Amy Winehouse no era una persona vacía y famosa como alguna de las Kardashian, todo lo contrario, era una amante de la música, talentosa para componer y cantar, y la fama no le interesaba en lo más mínimo.

La pura labor de investigación de Kapadia, que incluyó la colaboración de 100 personas que conocieron a Winehouse, sobresale como el punto fuerte de sus trabajos, tanto Senna como Amy te apabullan porque saben tanto, me refiero a que hubo tanto material recabado durante la investigación, que finalmente vemos videos caseros sincronizándose con el testimonio de algún conocido que presenció el momento en vivo. Más que reinventar el género del documental, la magia de los trabajos dirigidos por Kapadia (y producidos por su compañero James Gay-Rees) surge de la cuantiosa cantidad de material, minado a través de una ardua labor de investigación.

Kapadia re-construye a su sujeto, Amy Winehouse; y a través de los testimonios y el material audiovisual, nos presenta a una persona que quizás no conocíamos realmente, a pesar de que era una de las más fotografiadas por los paparazzis en su momento. El director nos cuenta la historia desde el principio, una niña judía del norte de Londres con tremendos dotes para cantar, y luego para componer. Muchos coinciden que Winehouse era un “alma vieja”, ella misma dice que no compaginaba con la música de los 90’s. No hay animaciones en el filme más que las de las letras que Winehouse escribió, proyectándose en la pantalla, al tiempo que ella las canta, para reforzar los sentimientos que estaba viviendo en ese momento de su vida y la sagacidad que tenía para expresar las sensaciones complicadas que sentía, y claro, la manera poética para escoger sus palabras.

Mejores tiempos. Winehouse ganando un Grammy en el 2008.

Por otro lado, Kapadia nos la presenta como la simplemente irresistible personalidad que era: chistosa, inteligente, impulsiva; su primer manager y mejor amigo Nick Shymansky lo dice bien “de esas personas que te hacen sentir únicas un momento, pero si quieren te pueden hacer sentir que eres nadie, segundos después”.

La historia de Amy Winehouse no se puede contar sin los elementos de tristeza y adicción que sufrió, especialmente después de su primer álbum, Frank. Vemos a la muchacha enamorada con la música pasar a la bulimia y al alcoholismo al tratar de sobrellevar su éxito profesional. Sus amigas de toda la infancia veían como perdían a la Amy que conocían, especialmente después de mudarse a su soñado Camden, y en su vida entran personas tóxicas, especialmente el novio, después esposo, Blake Fielder-Civil, quién sería la fuente más grande de la desdicha de la cantante. La introduce en el vicio de la heroína y le da suficientes desamores para agudizar su depresión.

El padre Mitchell Winehouse, explota a la hija y por veces parece estar más interesado en salvaguardar el boleto de lotería que se sacó con el talento musical de su hija, que velar por su salud; a pesar de todo, Amy lo venera y desgraciadamente sigue sus recomendaciones. Raya en lo cínico cuando se presenta en Mallorca durante unas vacaciones de su hija, para filmar su propio reality show (realmente un show sobre Amy), acosándola con el equipo de camarógrafos en sus momentos privados. Mitchell Winehouse participó en la producción de este documental, pero cuando vio el corte final, no le gustó aparecer como el villano y solicitó una re-edición (Kapadia se rehusó por supuesto), y supuestamente prepara su propio documental A Letter To Amy.

Blake Fielder-Civil con Amy.

Es imposible para un director, en este caso Kapadia, desligar sus propios prejuicios de un documental que está filmando. Hay que definir para dónde va a ir la historia, y utiliza música siniestra, efectos de cámara y otros recursos para retratar a los villanos de la historia, como Mitchell y Blake Fielder (aunque podamos tener la opinión de que se merecían tan oscuro retrato). Está en nuestro rol como público el poder discernir que tanto nos tomamos a pecho la historia que está siendo contada. En el caso de Amy, dada la reputación de Kapadia y Gay-Rees por llevar a cabo una extensa labor de investigación, es mi opinión que lo contado fue, en su mayor parte, lo que realmente sucedió. Hay que considerar, también, que fue Universal Music, la disquera de la cantante, la que inició los preparativos para producir este filme; Kapadia y Gay-Rees, a final de cuentas, fueron contratados; en esencia, puede considerarse este documental como una herramienta para extender el legado popular de Amy, y seguir teniendo ventas considerables en el futuro.

Algunos dicen que el filme es realmente triste, yo me quedo con los momentos de triunfo y felicidad que vivió esta cantante del soul y el jazz; me quedo con un documental sobre la vida corta pero brillante de esta amante de la música…ahora musa para futuras generaciones.

4 / 5

Okja

18 Jul

Okja es el proyecto más reciente del celebrado director surcoreano Bong Joon-ho (Snowpiercer), es una producción de Netflix que recibió su estreno en Cannes de este año, 2017, al ser parte de la muestra oficial que compitió por la Palme d’Or, y donde dicen el público de conocedores abucheó cuando apareció el logo de Netflix en la pantalla. Es el típico cuento de “una niña y su animal”, pero con mensajes positivos sobre la conservación ecológica, el malestar de comer carne (aunque visto más desde un punto de vista emocional, que ecológico) y finalmente sobre el amor incondicional. Okja es visualmente atractiva y las partes de acción, principalmente algunas persecuciones en autos, son filmadas con destreza por Joon-ho, quién tiene suficiente experiencia en el género de acción, y por el director de cinematografía Darius Khondji.

El problema está en la diversidad de géneros que Joon-ho malabarea en este guion que co-escribió con Jon Ronson, se puede descartar como un lindo cuento cinemático para que lo disfruten los niños, ya que está calificada para adultos por Netflix, y con buena razón, hay algunas escenas violentas que desencajan en esta fábula, especialmente una violación implícita a un animal…hasta ahora me entero que un animal puede violar sexualmente a otro.

Okja es el nombre del super-cerdo desarrollado por medio de la ciencia genética por la malévola corporación Mirando, cuya presidenta, la excelentemente malvada Tilda Swinton, como el personaje de Lucy Mirando, pretende borrar de la memoria del público consumidor los recuerdos de su abuelo, su padre y su todavía más malvada gemela Nancy Mirando. Está en su plan maestro el comercializar los super-cerdos para su delicioso consumo, engendrados artificialmente, pero detrás de una fachada humanista y eco-friendly, para ello trama el concurso del Mejor Super-Cerdo, donde 26 super-cerditos bebés son enviados a 26 países diferentes para que vivan felices y contentos hasta que crezcan y regresen al corporativo norteamericano donde los espera el matadero, después de colgarles su medalla de ganadores, claro.

Gyllenhaal como el nada simpático Johnny Wilcox

Mientras tanto, Okja lleva 10 años viviendo en las montañas de Corea del Sur junto a Mija (Ahn Seo-hyun) quien la ha cuidado desde pequeña (Okja es hembra), y las dos viven con el abuelo de Mija, un viejito granjero que a pesar de que tiene las mejores intenciones para su nieta, termina por dejar que el corporativo Mirando ejerza los derechos sobre Okja para que se la lleven a E.U.A. Las escenas de Okja y Mija en el escenario idílico de las montañas surcoreanas es de lo más disfrutable de este filme, Boon-ho no es de los directores más sutiles y el primer capítulo de la película está diseñado para inspirar en nosotros un sentido de reverencia hacia la naturaleza, donde Mija y Okja se revuelcan por el pasto, saltan a los cristalinos agujeros de agua (con cascadas en el fondo), comen unos apetitosos grandes frutos anaranjados y se toman una placentera siesta a la sombra de los árboles, con Mija recostada en la panza de su super-cerdo.

Es un escenario demasiado perfecto y sabemos que pronto llegará la manzana de la discordia, en este caso, en la forma de “la cara de la marca Mirando”, el zoólogo superestrella Johnny Wilcox, que viene siendo Jake Gyllenhaal interpretando a un Steve Irwin en cocaína. El personaje que construyó Gyllenhaal es nefastamente irritante, no quedaría nada fuera de lugar en un programa sesentero del viejo Batman (QEPD Adam West). Gyllenhaal llega para llevarse al cerdo Okja a EUA y Mija sale a su rescate, enojada por enterarse de las negociaciones que hizo su abuelo. La niña cruza su camino con la organización semi-terrorista ALF (Animal Liberation Front), quienes idean un plan de rescatar a Okja, instalarle una cámara escondida y regresarla a la compañía Mirando para grabar a escondidas las atrocidades que ocurren adentro de Mirando, incluida la experimentación genética, los animales que “nacen” deformes que el público general no conoce, y en general, la crueldad con la que tratan a los super-cerdos. El ALF está liderado por Paul Dano, interpretando a Jay, y como cualquier papel de Dano, no se sabe si en el fondo su personaje es realmente un sicópata o simplemente es su gesto permanentemente entristecido y al borde del llanto.

El desenlace es anticlimático, es una trama larga y Boon-ho trata de darle una conclusión completa a un público general que seguramente esperaba satisfacción al final de esta seudo película familiar, aunque como ya lo hemos comentado, está catalogada como solo para adultos. Algunos aficionados a la tecnología estarán contentos con la apariencia del grande animal diseñado con efectos computarizados, personalmente creo que esta bestia CGI es inestable, igual puede parecer “real” en algunas tomas a larga distancia, pero los acercamientos a su “rostro” son para creerse menos, y queda claro que a Okja le quitaron casi cualquier aspecto porcino para que se pareciera más a un perro, y la gente pudiera empatizar más con ese “rostro” sin nariz de cerdo.

Okja va de más a menos, y puede que varios como yo se vayan sintiendo cada vez más desilusionados con este último fenómeno mediático, pero deja cosas buenas, y no me refiero a solo un sermón ecologista, pero a algunas buenas escenas de acción, algunas buenas actuaciones (la estelar Seo-hyun, así como Swinton) y las buenas intenciones de Netflix por seguir rompiendo paradigmas.

2.5 / 5

Kill Bill: Volume 1

12 Jul

Volví a ver esta película que no veía completa desde hace como 10 años. Pensé que mi supuestamente desarrollado gusto cinematográfico me iba a prevenir de disfrutarla como lo solía hacer, pero al final me dejó seguro de que la primera parte de esta saga de Tarantino es simplemente divertida y espectacular. Se ha hablado de la falta de “sustancia” de este filme, y de su caleidoscopio de influencias tomadas del cine grindhouse de artes marciales setentero, de manufactura asiática, que Tarantino se fumaba cuando trabajaba como empleado de un video-local en Redondo Beach, California; estoy convencido de que no solo Tarantino hizo este filme para apantallar a la audiencia, más que hacerla pensar, pero de que eventualmente Volumen 2 iba a traer a colación todo el trasfondo de la trama, articulada en los singulares diálogos que tanto gustan a los aficionados de este director.

Es una mujer, The Bride (Uma Thurman) vengándose, uno por uno, de los villanos que irrumpieron en su boda, mataron a su prometido, aparte de ocho personas más y la dejaron por muerta con un disparo en la cabeza…lo peor, que estaba embarazada. Una heroína con sed de venganza que se mueve por el inframundo del crimen con la ayuda de su katana japonesa; cortando, cercenando, picando y rebanando a cualquier “malo” que se ponga en su camino. Hay que ponerse en un estado mental frívolo antes de ver esta entrega de Tarantino, y dejar de lado las pretensiones críticas para otro momento, o sea esta mujer, y varios pasajeros, llevan sus katanas en el porta-katanas del avión, en un vuelo Okinawa-Tokio, y si eso, entre miles de cosas más, no te convence de que esta historia es de fantasía y para tomarse con un grano de sal, pues bueno, que te puedo decir.

Esta es, una película muy atractiva

Después de la masacre en su boda, La Novia eventualmente acaba en un hospital, recuperándose de una coma de 4 años, para despertar y realizar los horrores que han transcurrido, como que obviamente ya no está embarazada. Su misión hacia la venganza empieza haciendo un listado de los 5 miembros del Deadly Viper Assassination Squad que realizaron la matanza…ella solía ser miembro de este selecto grupo de sicarios (de ahí sus talentos para matar) y no nos es explicado aún en Volume I que fue lo que hizo para recibir tan deleznable castigo. Literalmente hace una lista, llamada la Lista de la Muerte, donde apunta los nombres y los va tachando conforme los vaya mandando al infierno. La película se va dividiendo en capítulos desde “La Novia Sangrienta” hasta “Desenlace en la Casa de las Hojas Azules”.

La primera en la lista es O-Ren Ishii, interpretada por Lucy Liu en su bella plenitud. La historia de O-Ren es contada en una viñeta de anime de 7 minutos; muestra el asesinato de sus padres y su propia historia de venganza, hasta su ascenso a ser la reina de los Yakuza en Tokio. Las animaciones serán del desagrado de varios, incluidos mis padres, quienes en ese momento dicen dejaron de ver la película, pero más allá de servirle a Tarantino para ahorrarse una clasificación más severa por parte de los censores, el dramatismo enmarcado por los colores vivos de estas escenas animadas eleva la historia de la villana a un terreno legendario, casi de fábula. Posiciona a O-Ren como una villana formidable, y hace que la misión de La Novia se vuelva más interesante.

La Novia hace una parada en Okinawa, buscando al legendario artesano de katanas Hattori Hanzo (el antiguo estelar del cine de artes marciales, Sonny Chiba), quién se ha retirado de su oficio desde hace décadas, y después de algunas escenas cómicas, lo convence para que le forje su propia katana, ya que la calidad del acero Hattori Hanzo es altamente apreciado dentro del mundo de los asesinos profesionales. La calidad de Tarantino para pasar de la comedia al pathos de la tierna empatía es para admirarse, hace uso de un excelente soundtrack (por supuesto), como en este caso “Kaifuku Suru Kizu” del filme All About Lily Chou-Chou mientras La Novia admira las katanas de Hanzo, dándole una delicadeza especial a la escena.

Deadly Viper Assassination Squad

Cuando La Novia llega a Tokio se viene uno de los retos más grandes que el director se ha echado encima, grandes escenas de peleas con katanas, incluida la de La Novia contra el grupo de guardaespaldas de O-Ren, The Crazy 88’s (si, son 88 ninjas con espadas), entre otros personajes que la protegen, como la colegiala de 17 años Gogo (Chiaki Kuriyama, estrella del filme japonés Battle Royale). Son escenas de mucha sangre fosforescente, acrobacias con la ayuda de cables (ni una escena con CGI) y si, muchas decapitaciones. El agarrón final entre La Novia y O-Ren es una escena de belleza japonesa inolvidable, “La Casa de las Hojas Azules”, en efecto, con nieve que cae suavemente, y una alfombra blanca en el jardín japonés que pronto se tiñe de rojo; de soundtrack las guitarras españolas del éxito, “Don’t Let Me Be Misunderstood”, en su versión disco por Santa Esmeralda, pero sin la voz ni la guitarra eléctrica, cabe mencionar que hasta ahorita, solo en el trabajo de Tarantino me ha tocado ver como un director escoge una pieza musical, pero decide sustraerle o agregarle instrumentos a la canción, el resultado es perfecto, para los que conocen esta escena, y puede uno reconocer el talento en el oído que uno debe de tener para tomar estas arriesgadas decisiones, no cualquiera…por mucho que me encanta el cine de Xavier Dolan, escuchar en su totalidad “White Flag” de Dido o “Wonderwall” de Oasis, en una película no es precisamente de las decisiones musicales más atinadas que he visto en el cine.

La novia regresa a E.U.A. para la segunda en su lista, Vernita Green (Vivica A. Fox), aunque los capítulos en la película no siguen este orden, de hecho el encuentro con Vernita es de las primeras escenas en la película. Para la segunda parte, Vol. II (2004), La Novia seguiría su camino de la venganza yendo contra los restantes de su lista: Elle Driver (Daryl Hannah), Budd (Michael Madsen) y Bill (David Carradine, de quién, aunque no aparece su rostro en Vol. I, si aparece su voz y su nombre en los créditos).

Kill Bill, la serie completa, puede definirse como un homenaje al cine asiático de las artes marciales, las referencias son muchas, algunas de las importantes son Lady Snowblood (1973), Game Of Death (1973, última película de Bruce Lee, y la referencia es clara en el traje amarillo entallado que La Novia porta cuando enfrenta al ejército de O-Ren), así como algunos trabajos del spaghetti western: Death Rides A Horse (1965)…este último género iba a tener una mayor preponderancia en Vol. II, el cual tiene en el oeste norteamericano.

Chiaki Kuriyama como Gogo

Muchos encuadres, efectos de paneo, zoom, siguen esta línea del homenaje al cine asiático tomando tendencias de filmación que eran prevalentes en aquel género y en aquél entonces, como el crash zoom que enfoca dramáticamente a un personaje en medio segundo, o los planos cenitales previos a una batalla, todo con gracia y elegancia, a cargo del director de foto, Robert Richardson. La alocada naturaleza de este filme, conjuntado con el frenético paso de la trama, los hará reconocer de inmediato el trabajo de la editora Sally Menke, fiel colaboradora de Tarantino que falleció en el 2010, y para ejemplificar su trabajo en Kill Bill, está la escena de la llegada de La Novia a Tokio, con la toma del avión (un obvio prop para fines nostálgicos), las tomas de la ciudad, la Novia en el aeropuerto, en la moto, O-Ren con su séquito en la limosina, Gogo manejando la limosina, la ciudad vista desde el vehículo, Sofie Fatale (Julie Dreyfus como la asistente personal de O-Ren) en su vehículo, la llamada a su celular y un flashback a la masacre en la boda…todo al compás de “The Flight Of The Bumblebee”, originalmente de El Avispón Verde…puede ser demasiada información para procesar en 5 minutos. Todo entra lindo y bonito gracias a la edición de Menke.

Es genial por donde se le quiera ver, yo creo que muchos críticos tuvieron problemas con lo presumido que puede ser Tarantino, extendiendo sus talentos con algo de vanidad. La violencia es tan inverosímil que ni siquiera vale la pena mencionarla, mucho críticos profesionales, me imagino, han visto peores cosas dentro de peores contextos. Vol. I es una de las mejores películas de los 00’s, más vivaz y dinámica que Vol. II; pero en cuanto a la segunda entrega, esa, es otra historia…o no, de hecho si es la misma historia, pero ya saben a lo que me refiero. Paz hermanos.

P.D. Ahora, la escena de La Novia viendo las katanas de Hattori Hanzo con “Kaifuku Suru Kizu” como parte del soundtrack:

4.5 / 5

History Of The Eagles

25 Jun

La cineasta Alison Ellwood hace su debut como directora, después de pasar por varios proyectos como editora, en el documental definitivo sobre los Eagles; el grupo de California que definió el sonido del southwest estadounidense durante la década de los 70’s. Es un trabajo sólido y práctico sobre una historia que abarca como 6 décadas, de ahí que la duración se extiende a poco más de tres horas. No es despampanante en las visuales, ni utiliza esta nueva vertiente artística que estamos viendo en los rockumentales por aventarse animaciones demasiado elaboradas para contar pasajes en la historia de una banda (como este de Oasis, o este de Nirvana), aunque también hay que considerar que carreras de 4 o 5 años como las de esos otros grupos mencionados, se prestan para más relleno visual dentro de la trama (la carrera de Oasis es más larga pero el documental solo abarca de 1993 a 1996).

Es un documento audiovisual controlado por Ellwood y los cabecillas tradicionales de la banda, el baterista de afro amarillo Don Henley y el guitarrista rítmico y perfeccionista Glenn Frey (quién acaba de fallecer el año pasado); ambos, los compositores y vocales principales. La historia es principalmente vista a través de los ojos de aquellos dos, aunque todo mundo fue invitado a participar, todos los miembros que pasaron por la banda, incluido el bajista original Randy Meisner, el guitarrista inicial Bernie Leadon, y los requintos que siguieron: Joe Walsh y Don Felder; también el manager de toda la vida Irving Azoff, algunos conocidos, gente de las disqueras como el empresario David Geffen, y la que los impulsó en un principio Linda Ronstadt (quién de joven era básicamente la copia física de Selena Gomez).

Se hace un repaso por los excesos setenteros, menos mal que Henley y Frey no tuvieron reparo en tapar esa parte de la historia, “eran los 70’s, había droga por todos lados”, como dijo Henley. Desde las primeras grabaciones y el surgimiento de rolas conocidas como “Tequila Sunrise” y “Take It Easy”, pasando por las inconformidades que se fueron gestando dentro del grupo, como el descontento de Leadon sobre el nuevo rumbo musical más roquero, a las incursiones musicales más arriesgadas como “One Of These Nights” y claro, la cumbre creativa que fue Hotel California (1976), las giras incesantes, y finalmente las broncas con Felder, incluyendo escenas del último concierto de los Eagles, donde Frey de plano amenaza a Felder desde el escenario, “solo 3 canciones más amigo, y te voy a patear el trasero”, hasta finalmente la disolución del grupo un poco después. El resentimiento que todavía le guardaban a Felder, hasta nuestras fechas, es hasta un poco perturbador.

Frey y su némesis Felder

Hasta ahí es la Primera Parte del documental y estaremos aquellos que sentimos que hubiera sido justo y suficiente que el “rocku” nos hubiera dejado con esa imagen de los Eagles, no me refiero a una banda a punto de agarrarse a madrazos, pero jóvenes y roqueros.

En el inter Henley y Frey tuvieron algo así como carreras solistas, Frey tuvo “The Heat Is On” y actuó en algunas películas como Jerry Maguire, Henley tuvo “The Boys Of Summer”…y realmente no hay más que contar sobre la banda durante los 80’s.

Lo que pasa es que el regreso de los Eagles en 1994 con Hell Freezes Over; la presentación para MTV, la gira y el álbum en vivo, fue el primer trancazo mediático de lo que puede llegar a ser el regreso triunfante de una banda. A partir de ahí, los reencuentros de grupos serían un plato apetecible para varios músicos que solo podían soñar con renovadas fuentes de ingreso, y con algo de calidad artística también, porqué no. Eso es, más que nada, el meollo de la Segunda Parte de este documental…un despliegue de nostalgia, pero con poca trascendencia musical; el repaso que Ellwood hace por Long Road Out Of Eden (2007), el último álbum de la banda, parece más un info-mercial sobre los esfuerzos constructivos de Henley y Frey por salvar la naturaleza, el mundo, etc. Las pesadas manos de estos dos productores ejecutivos se sienten fuerte sobre el final de este filme, y la música: olvidable.

Es casi recomendable echarse la primera parte y olvidar la segunda; pero a final de cuentas, un trabajo filmográfico entero y final, sobre una de las grandes bandas estadounidenses.

P.S. Y ahora una versión en vivo espléndida de “Hotel California” (incluida en el doc.)

3 / 5

Oasis: Supersonic

5 Jun

El director Mat Whitecross no se molesta en repasar el largo declive de Oasis, tristemente algo así como las últimas tres cuartas partes de su carrera, y solo se dedica a revivir los “años de gloria”, como los recuerda con sinceridad Noel Gallagher, en este rockumental que fue producido por Asif Kapadia y James Gay-Reese, creadores de los excesos: Amy (2015) y Senna (2010). Noel y su hermano menor, Liam Gallagher, recuerdan los años del fulgor que brilló candentemente de 1993 a 1997 antes de que cayeran en álbumes guangos y sobrados…Noel y Liam, pero los que colgaban en el poster de mi cuarto de secundaria, dirían: “mira quién nos salió bien docto”; a través de efectos de animación, similar a lo que vimos en el Montage of Heck de Nirvana, se reaniman momentos íntimos entre los hermanos, su madre Peggy, y los miembros originales de la banda (el baterista Tony McCarroll, junto con “Bonehead” y “Guigsy”) que levantó a un grupo de chicos de las casas de interés social de Manchester a ser la banda más grande del mundo.

El “docu” se sirve de los testamentos de las personas del círculo interior de los hermanos Gallagher, como los mencionados compañeros de grupo, la madre, el sonidista, el productor de toda la vida, Alan McGee (el dueño de Creation Records, que les dio la primera gran oportunidad a la banda cuando los vio en un pequeño show en Glasgow); las palabras de este grupo de personas se mezcla con fotos animadas y material en video. Quedan de lado los “testamentos” de periodistas, expertos y opinionistas, para el beneplácito de los que realmente no queríamos escuchar a una vieja de VH1 diciéndonos “porqué Oasis es grande”. Y en cuanto al material videográfico, vaya que hay bastante, al igual que Senna, es impresionante (en una época donde no podías filmar todo con tu smart-phone) cuantos momentos fueron captados en la cámara…me inspira a pensar que consiguen el material que hay y de ahí se van hacia atrás haciendo las preguntas pertinentes sobre aquél momento, esto después de que no pudiera creer que hubiera video de una llamada random de Noel con su madre cuando él todavía ni estaba en Oasis, era el roadie de los Inspiral Carpets; o como hay video del primer ensayo de Noel con Rain (como originalmente se llamaba la banda) en el sótano donde ensayaron unos dos años sin parar antes de llegar a la fama. También hay video del gig en Glasgow donde los conoció McGee.

Oasis en sus inicios. “Bonehead” con pelo, eso dice todo.

El filme termina en el apogeo de la banda, un par de conciertos que reunieron a medio millón de personas en Knebworth (2.5 millones de personas aplicaron para boletos, de hecho). Quedó de fuera Be Here Now (1997) hacia adelante, los años de obsolescencia musical, que se empezaron a contar a partir de cuando mataron el Britpop, específicamente cuando dejaron caer en MTV la bomba hedionda y aguada que fue el video para “All Around The World”. La llegada de las Spice Girls y el lanzamiento de Ok Computer de repente los dejó en las afueras de lo que era considerado “cool”. Es el fuerte de este trabajo de Kapadia y Gay-Reese, el deseo de contar una historia emocionante y no serle fiel a un artista que aflojó después de alcanzar el pináculo

Es una época captada a través de testimonios personales, sin la acostumbrada hipérbole de los Gallagher, ni referencia a otros temas que fueron dejados en el piso: todo el movimiento del Britpop y su batalla épica con Blur; sólo Noel menciona la palabra blur cerca del final, pero sin ningún dejo de importancia, el hombre ha madurado, y sus viperinos insultos (como el muy recordado: “ojalá se muera de SIDA”) hacia Damon Albarn han quedado muy atrás, de hecho colaboran en el nuevo disco de Gorillaz…todo bien. Finalmente los Gallagher dejan que su trabajo musical hable por sí solo. Hoy vi por internet a Liam presentándose en el concierto por las víctimas de Manchester y fue lindo…su legado musical sigue siendo algo muy querido, los desparramientos personales quedaron en los 90’s…pero no tema, aquel interesado en los desvaríos noventeros de los Gallagher, Supersonic viene bien cargado en dichos acontecimientos, incluyendo un desmadrito sucedido en un ferry de Inglaterra a Holanda durante los inicios de la banda…este documental se centra en el periodo de exceso, y hay muchas drogas y alcohol en esta historia, como también se ejemplifica en la primera presentación de la banda en Estados Unidos, en el legendario recinto de Los Angeles, el Whisky A-Go-Go.

Supersonic es un bien construido, contado y ejecutado documento, pero algo me dice que NO es la palabra final sobre Oasis, empezando por el simple hecho de que los hermanos siguen conviviendo y peleando a diario, a hoy, verano del 2017. Es difícil que no se vea un regreso de la banda en los años venideros, y mucho se ha especulado sobre la decaída voz de Liam, pero viéndolo el día de hoy en el concierto por Manchester, puedo decir que no está tan mal, le quedan algunos años. Así que falta un recuento del resto de la carrera del grupo y de lo que, seguramente, está por venir. Pero para un ejemplo de porqué Noel, Liam, y compañía, tenían al mundo en la palma de la mano por un par de años, Supersonic es la prueba…una historia del rocanrol que nos tenían a algunos morros pegando posters en las paredes. Mad Fer It!

3.5 / 5

The Good, The Bad And The Ugly

2 May

Este clásico del género western italiano fue incomprendido en su momento no tanto por falta de mérito artístico pero por simple esnobismo crítico, era impensable que un “spaghetti western” pudiera ser arte. Pero con el paso de las décadas solo se ha comprobado la calidad del trabajo del director Sergio Leone, el compositor Ennio Morricone, el cinematógrafo Tonino Delli Colli, así como el resto del equipo de producción italiano, y también los extras de Italia y España (donde se llevó a cabo la filmación) que le dieron color y realidad a este mundo cinematográfico. El mismo Roger Ebert revisó su antigua reseña de 1967 ahora para el nuevo milenio y acepta que había una predisposición por parte de la crítica para denigrar las producciones italianas de aquel género, solo para concluir que El Bueno, el Malo y el Feo es una de las mejores películas jamás realizadas.

La falta de sabor americano era una supuesta debilidad de la película, pero el género había perdido el brillo de la década pasada, cuando John Wayne, en películas como The Searchers, acaparaban las ventas en la taquilla. Leone tomó prestadas algunas técnicas del director John Ford para volver a retratar el viejo oeste con elegancia, utilizando esas tomas abiertas, retratando a los personajes a la distancia para después combinar la escena con dramáticos acercamientos a los rostros, de esa manera incluyendo la belleza del terreno desértico junto con las ansiedades de los personajes. Los sets mediocres de Hollywood fueron abandonados a favor de los paisajes rocosos del mediterráneo europeo, exaltando aún más el realismo de la cinta, y que se puede decir de la música que no sepa todo mundo, a excepción, quizás, de que se trata del soundtrack más reconocible de la historia, incluso para muchos que no la han visto; lo inconvencional de los números de Morricone, con gritos, aullidos, percusiones extrañas, tronidos, silbidos, etc., seguiría inspirando a muchos dentro de la industria musical muchos años después del estreno de la película, como por ejemplo lo que fue el primer sencillo de Gorillaz, “Clint Eastwood”. 

Lee Van Cleef como “Angel Eyes” o El Malo

Tampoco vamos a decir que Eastwood es una finura de la actuación (acaso alguna vez lo fue?), pero gracias al guión de Leone y otros italianos, habla muy poco, pero lo que si sabe hacer es sostener una mirada matona en el solazo…su personaje, el famoso “Hombre sin Nombre” (suena mucho mejor en español, hay que decirlo), es puro misterio, no se sabe de donde vino o a donde va, solo que sobrevive día a día. Algunos le dicen “Blondie”, por lo guero, y es el supuesto Bueno, del título de esta obra. Él tiene una relación incómoda con el Feo de la película, el grotesco bandido mexicano Tuco (Eli Wallach), a quien lo anda buscando la ley; así que “Blondie” lo entrega para cobrar la recompensa, para después soltarlo poco antes de que lo ejecuten y entre los dos se dividen la recompensa para llevar la farsa al siguiente poblado. Un día “Blondie” se cansa de la compañía de Tuco y simplemente lo abandona en el desierto, sin agua ni comida. Por azares del destino Tuco sobrevive y busca vengarse de “Blondie”. Así los hombres siguen con sus rencillas hasta que descubren un secreto, hay una una fortuna en monedas de oro escondida en un cementerio, para su desgracia solo uno de ellos sabe que cementerio, pero el otro sabe en qué tumba están las monedas enterradas. Así que muy a su pesar van a tener que viajar y colaborar juntos si quieren dar con el botín. 

El oro le pertenece al ejército confederado de la guerra civil norteamericana, quienes lo escondieron en lo que termina la guerra. La trama del Bueno, el Malo y el Feo tiene lugar en aquella época, durante la guerra civil. Mientras tanto el caza-recompensas “Angel Eyes” (el Malo de la película) anda trás la pista de un tal Bill Carson, y eventualmente se topa con “Blondie” y Tuco, y su aventura por recuperar esa fortuna. Los tres se van peleando hasta terminar en el icónico “mexican stand-off”, o sea los tres apuntando con la pistola, para ver quién se queda con el tesoro (de fondo suena “El Trio” de Morricone). Ya para estas alturas, o sea estamos hablando del final de una película de TRES horas, uno , entiende un poco el gusto de Sergio Leone por dramatizar lo que él entiende por el viejo oeste, sus filmes son casi como un ejercicio para ver hasta dónde puede llevar el cliché/estereotipo del género. Hay mucho descaro en su estilo y eso es a veces lo más refrescante de sus películas. Eso fue en parte lo que no sedujo a los críticos de la época, quienes estaban más acostumbrado al western del viejo Hollywood.

Eli Wallach como Tuco o El Feo

Pero quizás la mayor sorpresa para aquel que deguste este trabajo por primera vez sea lo tremendamente graciosa que es esta película, es en serio, es un guion retacado de chistes y bromas que, fíjese usted, como aligera la carga dramática de un western de tres horas. Y en efecto, el guion fue escrito por el dúo Age & Scarpelli (Agenore Incrocci y Furio Scarpelli, respectivamente), reconocidos por su trabajo dentro de la sátira. El humor inesperado es sorpresivo, así como la calidad de la producción para reproducir una tipo de mini-película dentro de una película, me refiero a las escenas de acción de la guerra civil, que por momentos se sienten como un elaborado espectáculo del cual “Blondie” y “Tuco” solo son espectadores.

The Good, The Bad & The Ugly duró por muchos años como una película incomprendida; pero finalmente el trabajo de esta producción italiana se ha beneficiado por la opinión más progresiva de las últimas décadas y ahora está disponible para aquellos que desean degustar un ícono del cine internacional.

P.S. Aquí el duelo final entre el Bueno, el Malo y el Feo; solo para los que ya la vieron y ya saben cual es el desenlace, es una escena que vale la pena revisitar:

4.5 / 5

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