La La Land

15 Mar

Recuerdan la primera parte de Mulholland Drive, antes de que la trama de un giro de 180 grados?; La La Land es como esa primera mitad, donde todo es color de rosa, todo es dulce, donde se te cae el frasco de leche y solo dices “rayos!” con un gesto chistoso. Es un gran romance agridulce para ser bebido y disfrutado por sus ricos sabores sin temor a alguna consecuencia negativa como malestar estomacal, los que no estuvieron de acuerdo con el final creo que no están entendiendo el punto, de que este melodrama fue hecho para disfrutarse dentro del confort de este mundo de fantasía de los musicales del viejo Hollywood. Tristeza y fracaso?, simplemente recordar la otra mitad de Mulholland Drive para encontrar a actrices que fracasan y sueños que no se pueden alcanzar, para regresar a las realidades de la vida; o hay que dar un paseo por Hollywood Blvd, donde las estrellas yacen en el piso, y ver a todos esos actores de traje en pleno sol apestando a rayos para tomarse unas fotos con los turistas, para recordar de otra forma la verdadera realidad de Hollywood. La La Land: Una Historia de Amor no se trata de eso, se trata de imaginar y disfrutar sin remordimientos.

Si lo he dicho una vez, lo diré cien veces: los melómanos hacen las mejores películas, y en este caso, el escritor y director Damien Chazelle realiza uno de los productos más inverosímiles de Hollywood: el musical; pero dejando que la pasión por la música y el arte se salga un poco por las orillas desgastadas de este lienzo, no es perfecta, como por ejemplo haber puesto en los roles principales a Ryan Gosling y Emma Stone, dos actores que definitivamente no son cantantes ni bailarines, simplemente hay que ver a Stone bailando el primer número con Gosling, “A Lovely Night”, para ver que tiene la agilidad de una lata de frijoles, pero encontré en eso, y en la voz de pito para cantar de Gosling, una historia sobre la pantalla más creíble y orgánica. La La Land con Justin Timberlake y Rihanna, o dos profesionales de los escenarios neoyorquinos, hubiera estado un poco más de hueva y medio plástico, demasiado perfecto. Chazelle filma a Sebastian (Gosling) y a Mia (Stone) de cuerpo completo, con poca edición, dejando que el público pueda disfrutar de los números de baile sobre los impresionantes fondos de la producción, como un cielo estrellado adentro del Observatorio Griffith en el número “Planetarium”, o una creativa re-imaginación de París durante una audición de Mia, en el número “Audition / The Fools Who Dream”, casi no hay cortes en la edición, y la cámara, sin cortar la toma, hace paneos suaves, para un lado y para otro, para arriba y para abajo, como para ver la acción desde otro punto de vista; algo muy diferente a lo que puede pasar en un mal musical, como las tomas cerradas de la nefasta Xanadu, de Olivia Newton-John.

Seb y Mia bailando en el observatorio de Griffith Park…cool, no?

Sebastian (Gosling), es un apasionado músico de Jazz, quien por el momento toca en el piano canciones navideños adentro de un restaurante; y Mia (Stone) es una aspirante a ser actriz que por lo pronto trabaja en un café adentro del campus de Warner Bros. Después de que la película empieza con un espectacular número bailable por parte de decenas de personas en el cruce de las autopistas 105 con la que va hacia el centro de Los Ángeles: la 110 (los rascacielos se ven en el fondo), Sebastian y Mia se conocen por primera vez, de carro a carro, en el típico “meet cute” de una película romántica, se tocan el claxon y se pintan el dedo. Sebastian y Mia logran hacer lo que prácticamente es imposible en L.A., volver a encontrarse de casualidad no una, sino dos veces. Eventualmente entablan una relación y se enseñan la pasión que tienen por sus respectivos artes, Sebastian sueña con tener un club de jazz, un pequeño lugar donde pueda sobrevivir el jazz auténtico, porque dice que no lo puede dejar morir. Y Mia habla de cómo creció con la influencia de su abuela, que le inculcó el amor por el viejo cine y cuenta con los viejos posters de Casablanca, y otros clásicos, por su departamento…o sea para nada quiere ser una actriz por la fama y por emular a las estrellas vacías de hoy como las Kardashian-Jenner-como se llamen, sino que su amor por el cine, el clásico, es auténtico, igual al amor de Seb por el jazz original. La La Land es Chazelle, el protector de las bellas artes, en su etapa más nostálgica y clásica; como su previo filme, Whiplash, pero sin todo eso de la auto-referencia (Chazelle quería ser baterista de jazz originalmente, al igual que el chavo en Whiplash).

Chazelle asalta el género más emblemático del viejo Hollywood: el del musical, con una buena surtida gama de referencias, guiños y tributos a trabajos del pasado, incluso desde antes de la primera escena ya estamos viendo el logo de CinemaScope, antiguo formato de filmación que dejó de ser utilizado en 1967 (en efecto, no fue filmada digitalmente, sino en filme, pero no en verdadero CinemaScope, pues esa tecnología ya está extinta), y se vienen referencias a clásicos del género musical como el francés The Umbrellas of Cherbourg (1964) y el americano Singin’ in the Rain (1952, y para mi gusto, el musical en su máxima expresión dentro del cine); así como Seb le asevera a Mia que él está dispuesto a salvar el jazz, Chazelle pretende hacer lo mismo con el género musical, aunque sigamos viendo trabajos dentro de esta categoría con regularidad, como por ejemplo Chi-Raq de Spike Lee el años pasado. Sin embargo, durante los pasados premios de la Academia, cuando Moonlight se alzó con el premio a mejor película, Chicago (2002) sigue siendo el último musical en ganar dicho Oscar.

El eventual amor de Sebastian y Mia se desenvuelve por los lugares más emblemáticos de L.A. (NO, no incluye Disneylandia ni Universal Studios…pero las Torres Watts, que pareja va ahí?), y durante la segunda parte de la película los personajes se ponen a realmente a pelear por sus sueños; tras varios castings fallados, Mia pone en escena un show solista escrito y estelarizado por ella, mientras que Seb se une a un grupo de jazz-rock de su amigo Keith (John Legend). El desenlace de la pareja y de sus sueños profesionales puede dejar frustrado a más de uno en el público, pero creo que no es el punto de este trabajo de Chazelle, el punto es disfrutar este cuento de hadas, que cuenta con una excelente producción, y que se desarrolla en la “City of Stars” (como lo dice uno de los números, algo insípidos, a mi parecer, del amigo de Chazelle, Justin Hurwitz). La La Land es una dicotomía, Chazelle le pide a su público que encuentre lo mágico de lo auténtico dentro de un musical moderno sobre Hollywood; los chistes son sobre vivir en L.A., pero sus tomas más impresionantes son sobre la ciudad, ya sea Mia y Seb bailando frente a un atardecer en Mulholland Dr. o en las afueras de Griffith Park, expresan la confusión que muchas personas, aspirantes a ser artistas, tienen una vez en L.A., algo como: me dijeron que esta, se supone, es la ciudad de los sueños.

4.2 / 5

Rogue One: A Star Wars Story

28 Feb

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A pesar del subtítulo medio de segunda mano, “una historia Star Wars”, Rogue One (2016) son dos horas compactas de cine de acción con tintes de nostalgia. “Compactas” no es el calificativo que uno normalmente le adjudica a dos horas en el cine, pero esta historia está tan bien enfocada a un suceso muy específico dentro de la saga de La Guerra de las Galaxias, que realmente el tiempo se pasa rápido, el ritmo es más torpe al principio de la película, naturalmente, cuando me imagino los guionistas se dieron cuenta de que iban a tener que embonar esta pieza en el resto del rompecabezas que es el mundo Star Wars, así que hay una explicación de quien es el personaje de esta historia, qué onda con sus papás, qué onda con su infancia, sus motivos y rencores, etc, sabiamente esto solo lo hacen para la principal Jyn Erso (Felicity Jones) y lo dejan fuera para otros personajes como Cassian Andor (Diego Luna). Pero una vez que todas las fichas están sobre la mesa, la trama agarra buen ritmo y Rogue One se convierte en plena película de acción.

(Para los que nunca hemos estado bien clavados en la saga) ver como se expande el mundo de Star Wars con cada entrega, en diferentes épocas de la historia, siempre es emocionante. En este caso había escuchado que Rogue One era básicamente una película sobre una porción del texto que se desliza sobre la pantalla al inicio de la primera película de Star Wars que salió al mercado, Star Wars: Episode IV – A New Hope (1977), donde se menciona a un grupo de rebeldes que han podido robar los planes de diseño de la Estrella de la Muerte, que ayudarán a Luke, Leia, Obi-Wan y Han Solo intentar su destrucción en la trilogía antigua. Rogue One es el recuento de la aventura de aquellos rebeldes, liderados por Erso, la hija de Galen Erso (Mads Mikkelsen, con quien nos familiarizamos bastante en las películas de Nicolas Winding Refn). Muchos años atrás, durante la infancia de Erso, nos enteramos que Galen era el científico encargado de diseñar la Estrella de la Muerte, pero en algún momento se siente culpable de estar construyendo un arma capaz de destruir planetas enteros, así que se esconde con su familia en el planeta Lah’mu, hasta que hace su llegada el villano Orson Krennic (Ben Mendelsohn), un tipo de gerente de proyectos del Imperio, a preguntarle, no de la manera más amable, qué onda, porqué no estás construyendo la Estrella de la Muerte, y pasa a invitarlo a que regrese a su antiguo trabajo, no sin antes matar a su esposa, la madre de Jyn Erso. 

Cassian Andor y K-2SO

Cassian Andor y K-2SO

Erso, que se ha quedado sin madre y a su padre se lo ha llevado el Imperio, pasa al cuidado del legendario rebelde Saw Gerrera (nombre alusivo al Ché Guevara, y personaje interpretado por Forest Whitaker), quién será el mentor de Erso durante su adolescencia. Años más tarde, Galen, quién sigue captivo del Imperio, le envía un mensaje holográfico a Gerrera y los rebeldes se lanzan a finalmente rescatarlo. A estas alturas Jyn es prisionera del Imperio también, pero el enviado de los rebeldes, Cassian Andor (Luna), la rescata, y ellos, junto con un androide simpático (acaso no lo son todos) llamado K2-SO se dirigen a rescatar a Galen, y robar los planes que este último les ha dicho podrá ayudar a destruir la Estrella de la Muerte. Es una historia compacta, pero con muchos componentes dentro de un corto periodo de tiempo…y realmente, como podrán ver, a excepción de aquellos que quizás ya conocen la historia por ser un ávido fan de los comics de Star Wars, el resto de la gente solo podrá encontrarle el sentido a la trama una vez que vea la película.

Se ha dicho bastante que Rogue One presenta un tono más oscuro, lo cual no entiendo realmente, yo creo que se refieren a “oscuro” comparado a lo que pensamos que Disney iba a hacer con la saga, pues en efecto, no son poco más de dos horas de personajes graciosos y peludos (de los que se venderían bastante bien en versión peluche); si, hay algunas escenas que se le puedan quedar grabadas en la mente a un niño de 7 años, especialmente cuando Darth Vader, en un túnel poco iluminado, se echa con su sable de luz y sus manos a alrededor de una decena de pobres víctimas del ejército rebelde, a mí se me hizo “badass”, a un niño quizás lo espante poquito. Pero no creo que adopte un tono más oscuro que las primeras dos trilogías, recordemos la amputación de la mano de Luke, y Hayden Christensen deslizándose sin piernas ni brazos a la orilla de un charco de fuego. Naturalmente uno piensa que el cariño que un solo individuo como George Lucas, le puede tener a su propia creación será más grande que aquel que le pueda tener un corporativo desapegado como Disney; pero en base a Rogue One, y a Star Wars: The Force Awakens (2015), parece que la empresa quiere hacer las cosas bien…eso no impide que vayan a estar sacando mínimo una película por año, a su antojo, como buen corporativo insaciable; esa eventual sobre-saturación de películas Star Wars es quizás lo que más nos preocupa a algunos, que no queremos ver a la franquicia ser otra extensión de la moda por los súper héroes.

rogue-one-2Lo realmente disfrutable de Rogue One es el diseño de la producción, recordemos que Rogue sucede justo antes del inicio de la primera trilogía que fue lanzada en 1977, así que trataron de mezclar aquellos vestuarios holgados, setenteros, con los gustos de hoy en día; el entorno de la película, se siente tal cual lo conocemos, antiguo pero galáctico, polvoso, y lleno de partes de robots y otras desconocidas máquinas, por aquí y en el fondo de la escena. Por el contrario, el interior de las fortalezas y naves del Imperio son impecables, llenas de cristal y luces de neón, así como vacíos enormes por donde puede caer algún incauto héroe o villano. Cuando Cassian Andor, Jyn Erso y K2-SO logran penetrar una de esas fortalezas disfrazados como oficiales del Imperio, y ahí en las entrañas, vestido en completo atuendo de oficial Imperial, me dio gusto ver a Diego Luna tal como si estuviera en El Imperio Contraataca (1980) o El Regreso del Jedi (1983).

No es que su actuación me haya gustado, y francamente nunca he sido fan de sus interpretaciones; no es lo suficientemente aventurero y arriesgado como uno lo esperaría de un carismático Harrison Ford como Han Solo. El rol de Cassian Andor hubiera sido perfecto para alguien como Oscar Isaac (quién ya apareció en The Force Awakens), pero fue para Luna y este escaparate tan importante para su carrera me da gusto. Otro par de actores de reparto, Donnie Yen y Jiang Wen, son divertidos como parte del equipo rebelde; dándole ese sabor multi-étnico al reparto que seguramente va de acuerdo con los objetivos corporativos de Disney por apelar a los mayores mercados de consumo cinematográfico del mundo. Otros personajes más añejos de la saga (no diremos quién, por eso de los spoilers), aparecen unos segundos, gracias a efectos computarizados, para el deleite de la nostalgia propia y ajena; se ha dicho que sus versiones computarizadas no encajan y se sienten raras, pero por mi parte no hay queja alguna, y abre la discusión de qué será posible hacer con estrellas del cine que ya no están, o estarán, con nosotros.

Rogue One: A Star Wars Story, aún sin el trabajo musical de John Williams, se siente y vive como otra entrega de la afamada franquicia; ambientada de buena manera en un mundo que ya nos es bastante familiar, que hasta le tenemos cariño. La aventura intergaláctica sigue vigente.

3.5 / 5

Bridget Jones’s Baby

15 Feb

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La trilogía de Bridget Jones, la inglesa simpática, llega a su presunto final (si es que a alguien no se le ocurre alguna espantosa idea para una nueva parte de la historia) de la mejor manera, de la mano de Sharon Maguire, la directora de la entrega inicial, El Diario de Bridget Jones (2001), regresándole a la saga la frescura que hizo al público enamorarse con las imperfecciones de Bridget, y una alegría por la vida a pesar de los obstáculos que constantemente enfrenta, algo que le hizo falta a la insípida Bridget Jones: The Edge of Reason (2004). Hugh Grant no regresa como Daniel Cleaver, el interés romántico de Bridget en las dos primeras entregas; aunque si lo hace el galante Colin Firth como Mark Darcy. En lugar de Grant aparece Patrick Dempsey como Jack Qwant, un multi-millonario empresario americano para hacer el trío romántico con Bridget y Mark.

Es imprescindible desprenderse de la realidad para disfrutar una comedia romántica, como todo mundo ya lo debe de saber (eso espero), y los sucesos fortuitos de Bridget empiezan cuando acude a un festival musical inglés, algo que se parece al Glastonbury, acompañada de su compañera de trabajo Miranda (Sarah Solemani). Más de diez años después de la última película, Bridget es la productora en una cadena de televisión, donde Miranda es la conductora, y parece que Bridget ha alcanzado la madurez exitosa, tiene un trabajo independiente, tiene lana, y se muestra indiferente a su peso, aunque no pasa de mencionar que también “se encuentra en su peso ideal”. En su trabajo la rodean un grupo de millenials hipsters, incluyendo su jefa, pero no parece incomodarle mucho…más bien se muestra decepcionada de que ahora todas sus amigas están muy ocupadas cuidando a sus bebés. De ahí que Miranda se la lleva en unas mini-vacaciones al festival.

Bridget Jones y Mark Darcy

Bridget Jones y Mark Darcy

Una vez en el evento, Bridget y Miranda se emborrachan, como es tradición en los festivales musicales, se topan con Ed Sheeran (sin saber quién es) y Bridget acaba en el la “choza” de Qwant (un lujoso cuarto, típico del “glamping”), con quien pasa la noche. Poco después, en un funeral, se rencuentra con Darcy, y también acaba recordando viejos tiempos en la cama. La trama se complica cuando Bridget resulta embarazada y de acuerdo a las fechas y métodos anticonceptivos, no tiene manera de saber quién es el padre, ni con la ayuda de su ginecóloga, interpretada por la seca pero chistosa Emma Thompson (co-escritora del guion también). Así que Bridget engaña a cada hombre en pensar que el bebé es posiblemente suyo y de ahí se desarrolla un chistoso ménage à trois entre los dos caballeros y Bridget, Patrick Dempsey como el alegre gringo liviano de carácter, y Darcy como el estoico británico, pero gracioso a su manera también. El desenlace tendrá al público esperando quien será el padre ganador en este gameshow del mundo de Bridget Jones.

Renée Zellweger, con su nueva cara, nuevamente acierta interpretando las inseguridades y fortalezas de una mujer, que por medio de una actuación sin pretensiones, es adorable para el público…todo con un impecable acento inglés, nada mal para una actriz de Tejas. Es un regreso en gran forma que nos recuerda porque fue una de las actrices más querida de hace unos 15 años.

Es un regreso en forma para toda la franquicia, para decir la verdad; eso no quiere decir que estemos añorando una nueva entrega en la saga Bridget Jones, porqué como la segunda película nos enseñó (así como un sinnúmero de secuelas de otras series), la avaricia por querer seguirle exprimiendo dinero a una serie de películas puede resultar en resultados mediocres. Habrá que esperar a ver que sigue escribiendo Helend Fielding sobre su personaje más conocido (seguramente lo hará), y saber si habrá un equipo de producción que no se aviente a darle continuidad a esta saga solo por dinero.

3.5 / 5

La Delgada Línea Amarilla

16 Jan

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Road movie” o acaso existirá el género “coming-of-age para rucos”?, porque de igual manera que un adolescente se percata de que está entrando en las vísceras de la etapa adulta, una persona de edad mediana (bonito eufemismo para alguien de 60 años, eso si piensas llegar a los 120) reconoce que abandona la edad productiva para enfilarse hacia la tumba después de unos últimos años repletos de sinsabores y dolores musculares. Es mas o menos el meollo existencial en la ópera prima del tapatío Celso R. García, como un grupo de cinco humanos desechados, unos pobres diablos inútiles para el resto de la sociedad, pueden hacer equipo, hacer sinergia con sus fuerzas y controlar las debilidades que aqueja a cada uno, para demostrarle al resto del mundo que todavía pueden ser productivos, aunque eso sea únicamente pintar una delgada línea amarilla divisora en una carretera libre que casi nadie usa, maldita sea!

Yo hubiera incluido el tagline #JustDoYourJob en el arte promocional

Es irónico que dicha carretera libre, de San Carlos a San Jacinto (en alguna parte de la provincia del país sin especificar), está a punto de pasar a ser obsoleta ya que cerca de ahí están construyendo otra carretera más moderna, lo que vuelve más intrascendente el pintar una sola línea amarilla por 240 kilómetros, a lo largo de 7 días, en pleno calorón infernal. Los 5 chalanes llegan a conocerse entre ellos mismos, juntos sortean las dificultades y se la pasan bomba, bueno casi todos. Lo que hace a La Delgada Línea Amarilla disfrutable es la química entre los veteranos actores: Damián Alcázar como Toño, el supervisor de la obra; Joaquín Cosío como el reservado Gabriel; Silverio Palacios como “Atayde”, un simpático ex-trabajador de circo; Gustavo Sánchez Parra como el misterioso Mario y el punto débil en el casting, el joven Americo Hollander como Pablo, un muchacho recto e inteligente que logra conectar con Toño en una relación parecida a padre – hijo…y dije punto débil del casting porque Hollander es rígido hasta para cuando debe divertirse, como cuando los trabajadores encuentran una refrescante lagunilla en medio de la dura jornada laboral y deciden darse un chapuzón; la inflexibilidad del joven para actuar de acuerdo a la escena tampoco es ayudada por la naturalidad de los otros cuatro experimentados actores.

El team

El team

Y es común que en una premisa similar a “un grupo de extraños hacen equipo en medio de la nada” venga mucho de lo que ensancha el trajín dramático de la trama: bagaje emocional; o si, no te iba a sorprender, por ejemplo, que Toño tiene un ceño permanentemente fruncido debido a que todavía no supera un accidente minero donde varios compañeros perecieron (y él, de alguna manera, se considera responsable); o tampoco te hubiera agarrado de sorpresa el hecho de que Gabriel (Cosío), se encuentra haciendo este trabajo para poder costear la operación de los ojos que le permitirá regresar a lo que realmente le apasiona, ser chofer de camiones, los mismos que transitan carreteras como la que está pintando; “Atayde” trae historias del circo, etc. La redención de Toño es casi el tema central de la historia, y como las personas cercanas a él, como el ingeniero que inicialmente le da el trabajo de supervisión (de paso remunerándolo en poco tiempo lo que ganaba en varios meses en su antiguo trabajito), el joven Pablo también lo incita a salir de su perpetuo estado de culpa. La rola de Café Tacvba, “Esta Vez”, que también habla de la redención y de las segundas oportunidades, suena como leitmotiv a lo largo de la película, en un casete que Pablo trae en su walkman (no, la película no está ambientada en los 90’s, simplemente son personajes de bajos recursos)…y no estoy aquí para contar spoilers, pero llegarán a ver el final, y es difícil entender que Toño (el emocionalmente resquebrajado Toño) haya podido salir de esta aventura sin sentirse todavía más deprimido y culpable por los sucesos, no sintiéndose fresquecito como una lechuga; eso fue algo que no me hizo sentido al final.

Es un trabajo cinematográfico bien cuidado, la cinematografía es cálida y complaciente con los paisajes de la provincia mexicana, el diseño de la producción es meticuloso, los personajes se ven sudados, con un paliacate sudado alrededor del cuello o una camiseta envuelta alrededor de la cara para protegerse del sol, realmente se ve que huelen a rayos (habrá que saber que tanto las condiciones climáticas al momento de filmar influyeron realmente en el diseño); es creíble de pies a cabeza y te permite enfocarte en la historia completamente. Como ópera prima es excepcional, aunque como experiencia cinemática es simplemente agradable, pero se puede apreciar que The Thin Yellow Line hizo mucho con poco.

3 / 5

Km 31 – 2: Sin Retorno

10 Jan

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Una película de terror mexicana que promete al inicio, pero se derrumba en una serie de clichés y una trama demasiado complicada. La secuela de la película original de KM 31 (2007) aparece con este confuso título de KM 31 – 2: Sin Retorno, algunos amigos mencionaban que iban a ver KM 31, teniendo que aclararles que en efecto era la secuela, el poster promocional tampoco ayudaba a esclarecer la confusión, pues de igual manera es confuso; sería bueno prever para una película que tendrá una secuela un título que no termine en un dígito. La historia comienza siete años después de los sucesos de KM 31 y combina la leyenda de La Llorona con elementos fantasiosos del cine de terror asiático, una investigación policiaca y hasta un experto cazafantasmas, eso sin llegar al desenlace, donde de plano salen los monstruos de la alcantarilla y la coqueta película de terror se convierte en un explosivo filme de acción. Los sentimientos angustiantes que logra despertar en el espectador durante la primera media hora se van evaporando hasta terminar en lo risible ya para cuando el desenlace tipo “Alien en el Sistema de Aguas de Cutzamala”, hace su arribo colmando el plato de efectos digitales.

Lemon Films hace buenas producciones, realmente lo creo, la serie Paramédicos es brillante, y la atención al detalle en el diseño de producción de Km 31 – 2: Sin Retorno es de primer mundo. Y disculpen que reincida, pero me sigo encabronando con ese título, es lo que pasa cuando consultas a una docena de focus groups y le das gusto a todos los ejecutivos sentados en una mesa de conferencias, hasta al de contabilidad, y acabas con un espantoso frankenstein de título del que todos quedan mediocremente satisfechos y dicen: “pues bueno”, cuando solo con un par de huevos, el escritor y director Rigoberto Castañeda hubiera podido escoger un título que él sabía es bueno y se acabó; se supone que es el séptimo ARTE, no una nueva pinche soda. Pero decía, la calidad de la producción y la cinematografía, son tan buenas, que hasta Castañeda abusa un poco de su destreza, está la mentada larguísima escena de la cámara recorriendo el interior de una tétrica casona donde suceden los siniestros, y dura algo así como 20 minutos, en serio que he visto películas sobre el cosmos que abren con planos secuencia menos kilométricos, en un momento dado pasa por segunda vez por el ojo de la cerradura de una puerta y me quedé pensando “ey, no habíamos ya pasado por aquí?”…impresionante, sí, pero “too much”. km-31-2-2

En esta entrega el investigador retirado, ahora detective privado, Martín Ugalde (Carlos Aragón), conocido como “el detective brujo”, investiga las abducciones de algunos niños de domicilios ubicados en el corredor Río Mixcoac/Río Churubusco (que básicamente es la misma avenida, y por medio segundo me preocupé, porque vivo a pocas cuadras de dicha arteria de la Ciudad de México, pensé “no, en serio?”), dichos pobres pequeñines incautos son secuestrados en la madrugada por una figura malévola directamente salida del J-horror, ya saben, pelo negro lacio grasoso, gatea por el piso chorreando agua por todas partes, y gruñe como un maldito animal. Cuando el niño de una candidata presidencial, Marina (Verónica Marchant), es secuestrado, el detective brujo es reclutado para la investigación, haciendo equipo durante este proceso con el cazafantasma Nahúm (Mauricio García Lozano) y su niño creepy (Matías del Castillo) que utiliza la telepatía para impulsar el caso, el niño habla de “el hombre que llora en un cuarto blanco”, y entonces el equipo va tras la pista de dicho sujeto. Pero si se dan cuenta, ya vamos varias capas abajo de la simple leyenda de La Llorona. Es como si el escritor y director Rigoberto Castañeda quisiera hacer alarde de lo bien que sabe dominar los diferentes aspectos dentro del género de terror, pero el resultado final sabe a chile con cajeta, o sea al final estamos literalmente viendo escenas con dinamita y grandes represas de agua…donde había quedado el buen gusto?

Lo mejor de todo es que se apueste por el género que nos gusta a tantos, dentro del cine mexicano, debo decir que no soy fan del CGI y por lo tanto son contadísimas las imágenes de ese tipo que me llegan a parecer “buenas”, pero he escuchado que las creaturas CGI que aparecen en esta entrega son de calidad. O sea hubo capital importante que se arriesgó para la realización de KM 31-2: Sin Retorno (ojalá se hubiera refinado un poco más la parte promocional), sin embargo preocupa que al final deje al público general con un mal sabor de boca…no los espanten de verdad!

1.5 / 5

Only God Forgives

2 Jan

only-god-forgives-1Esta oscura aventura hacia los gustos excesivos de Nicolas Winding Refn fue la que empezó a levantar sospechas de que quizás el director danés se revuelca en su “cine fetichista” (como él lo ha descrito), más para satisfacerse a sí mismo y con poca consideración para el público. Después del éxito consumado de Drive (2011), que contó con el guion de Hossein Amini, basado en el libro homónimo por parte de James Sallis, Winding Refn se emborrachó con su propia genialidad y es el autor único de la trama y los diálogos de esta película, la cual, hablando de la primera, podemos calificarla como simple, y en referencia a los mencionados diálogos, como torpes y pretenciosos.

Winding Refn vuelve a hacer mancuerna con su avatar delante de la cámara, Ryan Gosling, cuya ausencia del Festival de Cannes del 2013, donde debutó Only God Forgives, sugiere que Gosling anticipaba (y quizás compartía) la recepción negativa que el proyecto iba a recibir. Uno de los factores que quizás habrán contribuido al descontento de Gosling fue lo inexpresivo y aburrido que resulto plasmado su personaje, un entrenador de box/contrabandista de drogas americano llamado Julian; mientras que Gosling normalmente logra comunicar un montón de emociones únicamente con los ojos, así como permitirte a ti, espectador, plasmarte en el lienzo minimalista que han sido sus otros personajes, fuertes y callados (al estilo Gary Cooper), en Only God Forgives, Julian es prácticamente un zombi, un sonámbulo paseándose por el mundo de pesadilla de Winding Refn, un Bangkok de noche bañado en luces rojas de neón, un componente visual típico de Winding Refn; por aquellos tugurios y moteles deambula Julian, inexpresivo frente a sus desgracias, como viviendo dormido.

La historia es un ciclo de venganzas; el hermano de Julian es Billy (Tom Burke), su socio en la escuela de box, quién viola y asesina a una niña tailandesa. Eso provoca que el malvado Lt. Chang (Vithaya Pansringarm), denominado “El Ángel de la Venganza” por Winding Refn, le entregue al padre de la niña violada a Billy para que el progenitor haga lo que quiera con el asesino de su hija. Esto provoca que la madre de Julian y Billy, la traga-hombres Crystal, una irreconocible Kristin Scott-Thomas con pelo oxigenado, llegue a vengar a su hijo muerto, es despiadada y excéntrica, una villana al estilo de Albert Brooks en Drive, cuando se le informa que su hijo está muerto debido a que violó y asesinó a una niña, solo responde a secas: “seguramente tenía su motivo para hacerlo”, la excentricidad está ahí, pero desgraciadamente también lo está un guion acartonado y accidentalmente cómico. only-god-forgives-2

Kristin Scott-Thomas es genial con el poco material que tiene para trabajar, pero aparte de ella, no hay un elenco de increíbles actores llenando de vida a sus pequeños personajes, pintando el lienzo de la obra en un multicolor llamativo e interesante, no hay un Brooks, un Bryan Cranston, una Christina Hendricks, Ron Perlman, Oscar Issac, ni por supuesto, una Carey Mulligan; uno entiende como los grandes nombres no solo le dan valor de marketing al proyecto, pero la vida misma a la historia, y su ausencia, nos deja con personas uni-dimensionales. Ni siquiera el Lt. Chang, un personaje con un perverso sentido de justicia, que el mismo Winding Refn afirma es “el personaje de One Eye (de Valhalla Rising) que se mete en el conductor de Drive y luego se va a al comandante policiaco tailandés. Son el mismo personaje, interpretado por tres diferentes actores…una creatura mitológica que tiene un pasado misterioso y no se puede relacionar con la realidad porque es algo enaltecido”, para humanizar un poco a su “creatura mitológica enaltecida”, Winding Refn tiene al Lt. Chang cantando dulces baladas en un karaoke entre sus misiones de venganza sangrientas mientras sus subordinados en la policía se tienen que chutar sus melosas interpretaciones, realmente unas escenas abstractas que solo pretenden darle otra dimensión a este cuasi-robot sanguinario. Y terminando el karaoke, vuelve a la calle con su katana en mano, su arma preferida…y la usa bastante, sobre una que otra incauta extremidad del cuerpo humano.

Kristin Scott Thomas como Crystal

Kristin Scott Thomas como Crystal

Winding Refn ha mencionado en el pasado que es un “director fetichista”, que satisface sus gustos visuales y temáticos, y se ha debatido que queda poca consideración en su estilo para el público (y los críticos, pero complacer a este último grupo, realmente no le debería de importar a ningún director). Los fetiches visuales de Winding Refn no tienen reproche, Solo Dios Perdona es hermosa, fue retratada por Larry Smith, quien también fue el director cinematográfico en Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick. Es cierto que se abusa un poco de las sombras, pero eso le añade un sabor siniestro a las escenas, aparte de que resalta los neones.

Only God Forgives no es incomprendida, sino incomprensible; un ejercicio en el cine de arte forzado y pretencioso. El simbolismo es pobre, o sea un hijo metiendo la mano en el vientre del cadáver de su madre? Pero aún con ésta, y con el Demonio Neón, seguiremos pendientes al trabajo de Nicolas Winding Refn.

1.5 / 5

Bleeder

17 Dec

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Es confuso para el público realizar tu segundo largometraje con el mismo elenco del primero, especialmente cuando son dos películas diferentes en temática, en tono, en ambición en cuanto lo que está queriendo lograr. Los principales actores de la pasada Pusher (1996), reaparecen en Bleeder (1999), lo cual puede ser engañoso, de una manera subconsciente, para el cerebro. Después de apreciar un cool filme de violentos gangsters, me encontraba viendo a los mismos rostros deambular ociosamente por una tienda de videos en Bleeder, después de los 40 minutos, mi mente me preguntaba: en que momento empiezan los pistolazos y demás? Tuve que hacer un esfuerzo consciente para aceptar que no iban a llegar, que en efecto, estábamos viendo a las mismas personas, pero que estaban representando personajes diferentes, en una historia distinta…realmente un proceso mental que sirvió más como distracción y le restó un poco a la experiencia.

Kim Bodnia lleva el estelar nuevamente, es Leo y es un gerente taciturno de la mencionada tienda de renta de videos. Vive una vida calmada con su pareja Louise (Rikke Louise Andersson); se puede apreciar que Leo se encuentra aburrido con sus actividades cotidianas, y que le emociona un poco tener un roce con algunos gangsters violentos en un club nocturno, acto seguido, Leo se consigue una pistola para darle más emoción a su vida…y con este repentino vuelco hacia la violencia, reacciona sanguinariamente cuando Louise le informa que está embarazada, recibiendo amenazas por parte del hermano de Louise, un violentillo chaparrito llamado Louis, que le advierte a Leo que no toque a su hermana…extrañamente, Louis, el hermano, también es parte del grupo de amigos que se sienta a ver películas de acción en el sótano de la tienda de videos con Leo; el dueño de la tienda Kitjo (Zlato Buric, el otrora jefe gangster en Pusher) y Lenny (Mads Mikkelsen), un reservado individuo que se la pasa viendo cine de arte cuando atiende la tienda de videos, o en su casa.

Buric y Mikkelsen

Buric y Mikkelsen

Cuando Leo vuelve a agredir a su novia Louise, su hermano Louis cumple su amenaza y se va contra Leo, donde la violencia escala entre los dos de una manera anti-natural, no se si es un comentario de Winding Refn a la violencia copiosa que veían en sus reuniones cinéfilas semanales…en fin, Bleeder termina de delatar completamente su estatus noventero cuando uno de los personajes ejecuta un maquiavélico plan para ceremonialmente darle al otro la peor venganza que podía concebirse en aquel entonces, inyectarlo con SIDA!; así es, en aquel entonces era lo peor imaginable del mundo, y según las leyendas urbanas había gente inyectando de SIDA a otras personas en los antros, en los cines, en los teléfonos públicos, había plátanos a los que se les había inyectado SIDA para que lo ingirieras sin querer (no soy químico, pero estoy casi seguro que el virus no hubiera sobrevivido ni siquiera unos cuantos minutos dentro de un plátano); así estaba la paranoia del mundo frente a la epidemia de la época. En un desenlace violento, Leo, con estigmas sangrientas en las manos le enseña a Louis el dolor que le ha causado, y como de alguna manera lo absuelve a él y a Louise de sus pecados, las referencias a la pasión de Jesucristo vendría a ser un tema recurrente en el trabajo de Winding Refn.

Louis, Lenny y Leo (quien sabe porque los nombres de los principales empiezan con L)

Louis, Lenny y Leo (quien sabe porque los nombres de los principales empiezan con L)

La trama de Leo se sale de los bordes, esto obliga a Lenny, el chico callado cinéfilo, en encontrarle sentido a su vida (cosa que siempre le reprochaba Leo, que básicamente era un perdedor, más bien reprochándose a él mismo) y finalmente se anima a hacerle plática a Lea (Liv Corfixen, esposa de Winding Refn), una trabajadora de un café local, y cuando finalmente logra invitarla a salir, se arrepiente cuando la ve parada frente al cine donde habían quedado de reunirse. Al final, después de lo sucedido el día del cine (él había aceptado ir a ver Armaggedon, no precisamente un buen platillo cinéfilo, con tal de darle gusto a ella), logran tener una conversación amena en el café, donde Winding Refn y el equipo de iluminación construyen una bonita escena con un cover de “Love” de John Lennon, un momento dulce en medio de la sangre y la violencia.

El final de Bleeder, con Lenny, deja en la boca un sabor a esperanza, yo creo más un intento de Winding Refn por equilibrar un poco la experiencia cinemática que el público acaba de tener…como una alka-seltzer después de una tremenda pozolada. Es, por cierto, el momento de Lenny uno de los momentos más sinceros en el cine de Winding Refn que yo pueda identificar, a partir de ahí sus mensajes iban a venir en un idioma más torcido.

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