Okja

18 Jul

Okja es el proyecto más reciente del celebrado director surcoreano Bong Joon-ho (Snowpiercer), es una producción de Netflix que recibió su estreno en Cannes de este año, 2017, al ser parte de la muestra oficial que compitió por la Palme d’Or, y donde dicen el público de conocedores abucheó cuando apareció el logo de Netflix en la pantalla. Es el típico cuento de “una niña y su animal”, pero con mensajes positivos sobre la conservación ecológica, el malestar de comer carne (aunque visto más desde un punto de vista emocional, que ecológico) y finalmente sobre el amor incondicional. Okja es visualmente atractiva y las partes de acción, principalmente algunas persecuciones en autos, son filmadas con destreza por Joon-ho, quién tiene suficiente experiencia en el género de acción, y por el director de cinematografía Darius Khondji.

El problema está en la diversidad de géneros que Joon-ho malabarea en este guion que co-escribió con Jon Ronson, se puede descartar como un lindo cuento cinemático para que lo disfruten los niños, ya que está calificada para adultos por Netflix, y con buena razón, hay algunas escenas violentas que desencajan en esta fábula, especialmente una violación implícita a un animal…hasta ahora me entero que un animal puede violar sexualmente a otro.

Okja es el nombre del super-cerdo desarrollado por medio de la ciencia genética por la malévola corporación Mirando, cuya presidenta, la excelentemente malvada Tilda Swinton, como el personaje de Lucy Mirando, pretende borrar de la memoria del público consumidor los recuerdos de su abuelo, su padre y su todavía más malvada gemela Nancy Mirando. Está en su plan maestro el comercializar los super-cerdos para su delicioso consumo, engendrados artificialmente, pero detrás de una fachada humanista y eco-friendly, para ello trama el concurso del Mejor Super-Cerdo, donde 26 super-cerditos bebés son enviados a 26 países diferentes para que vivan felices y contentos hasta que crezcan y regresen al corporativo norteamericano donde los espera el matadero, después de colgarles su medalla de ganadores, claro.

Gyllenhaal como el nada simpático Johnny Wilcox

Mientras tanto, Okja lleva 10 años viviendo en las montañas de Corea del Sur junto a Mija (Ahn Seo-hyun) quien la ha cuidado desde pequeña (Okja es hembra), y las dos viven con el abuelo de Mija, un viejito granjero que a pesar de que tiene las mejores intenciones para su nieta, termina por dejar que el corporativo Mirando ejerza los derechos sobre Okja para que se la lleven a E.U.A. Las escenas de Okja y Mija en el escenario idílico de las montañas surcoreanas es de lo más disfrutable de este filme, Boon-ho no es de los directores más sutiles y el primer capítulo de la película está diseñado para inspirar en nosotros un sentido de reverencia hacia la naturaleza, donde Mija y Okja se revuelcan por el pasto, saltan a los cristalinos agujeros de agua (con cascadas en el fondo), comen unos apetitosos grandes frutos anaranjados y se toman una placentera siesta a la sombra de los árboles, con Mija recostada en la panza de su super-cerdo.

Es un escenario demasiado perfecto y sabemos que pronto llegará la manzana de la discordia, en este caso, en la forma de “la cara de la marca Mirando”, el zoólogo superestrella Johnny Wilcox, que viene siendo Jake Gyllenhaal interpretando a un Steve Irwin en cocaína. El personaje que construyó Gyllenhaal es nefastamente irritante, no quedaría nada fuera de lugar en un programa sesentero del viejo Batman (QEPD Adam West). Gyllenhaal llega para llevarse al cerdo Okja a EUA y Mija sale a su rescate, enojada por enterarse de las negociaciones que hizo su abuelo. La niña cruza su camino con la organización semi-terrorista ALF (Animal Liberation Front), quienes idean un plan de rescatar a Okja, instalarle una cámara escondida y regresarla a la compañía Mirando para grabar a escondidas las atrocidades que ocurren adentro de Mirando, incluida la experimentación genética, los animales que “nacen” deformes que el público general no conoce, y en general, la crueldad con la que tratan a los super-cerdos. El ALF está liderado por Paul Dano, interpretando a Jay, y como cualquier papel de Dano, no se sabe si en el fondo su personaje es realmente un sicópata o simplemente es su gesto permanentemente entristecido y al borde del llanto.

El desenlace es anticlimático, es una trama larga y Boon-ho trata de darle una conclusión completa a un público general que seguramente esperaba satisfacción al final de esta seudo película familiar, aunque como ya lo hemos comentado, está catalogada como solo para adultos. Algunos aficionados a la tecnología estarán contentos con la apariencia del grande animal diseñado con efectos computarizados, personalmente creo que esta bestia CGI es inestable, igual puede parecer “real” en algunas tomas a larga distancia, pero los acercamientos a su “rostro” son para creerse menos, y queda claro que a Okja le quitaron casi cualquier aspecto porcino para que se pareciera más a un perro, y la gente pudiera empatizar más con ese “rostro” sin nariz de cerdo.

Okja va de más a menos, y puede que varios como yo se vayan sintiendo cada vez más desilusionados con este último fenómeno mediático, pero deja cosas buenas, y no me refiero a solo un sermón ecologista, pero a algunas buenas escenas de acción, algunas buenas actuaciones (la estelar Seo-hyun, así como Swinton) y las buenas intenciones de Netflix por seguir rompiendo paradigmas.

2.5 / 5

Kill Bill: Volume 1

12 Jul

Volví a ver esta película que no veía completa desde hace como 10 años. Pensé que mi supuestamente desarrollado gusto cinematográfico me iba a prevenir de disfrutarla como lo solía hacer, pero al final me dejó seguro de que la primera parte de esta saga de Tarantino es simplemente divertida y espectacular. Se ha hablado de la falta de “sustancia” de este filme, y de su caleidoscopio de influencias tomadas del cine grindhouse de artes marciales setentero, de manufactura asiática, que Tarantino se fumaba cuando trabajaba como empleado de un video-local en Redondo Beach, California; estoy convencido de que no solo Tarantino hizo este filme para apantallar a la audiencia, más que hacerla pensar, pero de que eventualmente Volumen 2 iba a traer a colación todo el trasfondo de la trama, articulada en los singulares diálogos que tanto gustan a los aficionados de este director.

Es una mujer, The Bride (Uma Thurman) vengándose, uno por uno, de los villanos que irrumpieron en su boda, mataron a su prometido, aparte de ocho personas más y la dejaron por muerta con un disparo en la cabeza…lo peor, que estaba embarazada. Una heroína con sed de venganza que se mueve por el inframundo del crimen con la ayuda de su katana japonesa; cortando, cercenando, picando y rebanando a cualquier “malo” que se ponga en su camino. Hay que ponerse en un estado mental frívolo antes de ver esta entrega de Tarantino, y dejar de lado las pretensiones críticas para otro momento, o sea esta mujer, y varios pasajeros, llevan sus katanas en el porta-katanas del avión, en un vuelo Okinawa-Tokio, y si eso, entre miles de cosas más, no te convence de que esta historia es de fantasía y para tomarse con un grano de sal, pues bueno, que te puedo decir.

Esta es, una película muy atractiva

Después de la masacre en su boda, La Novia eventualmente acaba en un hospital, recuperándose de una coma de 4 años, para despertar y realizar los horrores que han transcurrido, como que obviamente ya no está embarazada. Su misión hacia la venganza empieza haciendo un listado de los 5 miembros del Deadly Viper Assassination Squad que realizaron la matanza…ella solía ser miembro de este selecto grupo de sicarios (de ahí sus talentos para matar) y no nos es explicado aún en Volume I que fue lo que hizo para recibir tan deleznable castigo. Literalmente hace una lista, llamada la Lista de la Muerte, donde apunta los nombres y los va tachando conforme los vaya mandando al infierno. La película se va dividiendo en capítulos desde “La Novia Sangrienta” hasta “Desenlace en la Casa de las Hojas Azules”.

La primera en la lista es O-Ren Ishii, interpretada por Lucy Liu en su bella plenitud. La historia de O-Ren es contada en una viñeta de anime de 7 minutos; muestra el asesinato de sus padres y su propia historia de venganza, hasta su ascenso a ser la reina de los Yakuza en Tokio. Las animaciones serán del desagrado de varios, incluidos mis padres, quienes en ese momento dicen dejaron de ver la película, pero más allá de servirle a Tarantino para ahorrarse una clasificación más severa por parte de los censores, el dramatismo enmarcado por los colores vivos de estas escenas animadas eleva la historia de la villana a un terreno legendario, casi de fábula. Posiciona a O-Ren como una villana formidable, y hace que la misión de La Novia se vuelva más interesante.

La Novia hace una parada en Okinawa, buscando al legendario artesano de katanas Hattori Hanzo (el antiguo estelar del cine de artes marciales, Sonny Chiba), quién se ha retirado de su oficio desde hace décadas, y después de algunas escenas cómicas, lo convence para que le forje su propia katana, ya que la calidad del acero Hattori Hanzo es altamente apreciado dentro del mundo de los asesinos profesionales. La calidad de Tarantino para pasar de la comedia al pathos de la tierna empatía es para admirarse, hace uso de un excelente soundtrack (por supuesto), como en este caso “Kaifuku Suru Kizu” del filme All About Lily Chou-Chou mientras La Novia admira las katanas de Hanzo, dándole una delicadeza especial a la escena.

Deadly Viper Assassination Squad

Cuando La Novia llega a Tokio se viene uno de los retos más grandes que el director se ha echado encima, grandes escenas de peleas con katanas, incluida la de La Novia contra el grupo de guardaespaldas de O-Ren, The Crazy 88’s (si, son 88 ninjas con espadas), entre otros personajes que la protegen, como la colegiala de 17 años Gogo (Chiaki Kuriyama, estrella del filme japonés Battle Royale). Son escenas de mucha sangre fosforescente, acrobacias con la ayuda de cables (ni una escena con CGI) y si, muchas decapitaciones. El agarrón final entre La Novia y O-Ren es una escena de belleza japonesa inolvidable, “La Casa de las Hojas Azules”, en efecto, con nieve que cae suavemente, y una alfombra blanca en el jardín japonés que pronto se tiñe de rojo; de soundtrack las guitarras españolas del éxito, “Don’t Let Me Be Misunderstood”, en su versión disco por Santa Esmeralda, pero sin la voz ni la guitarra eléctrica, cabe mencionar que hasta ahorita, solo en el trabajo de Tarantino me ha tocado ver como un director escoge una pieza musical, pero decide sustraerle o agregarle instrumentos a la canción, el resultado es perfecto, para los que conocen esta escena, y puede uno reconocer el talento en el oído que uno debe de tener para tomar estas arriesgadas decisiones, no cualquiera…por mucho que me encanta el cine de Xavier Dolan, escuchar en su totalidad “White Flag” de Dido o “Wonderwall” de Oasis, en una película no es precisamente de las decisiones musicales más atinadas que he visto en el cine.

La novia regresa a E.U.A. para la segunda en su lista, Vernita Green (Vivica A. Fox), aunque los capítulos en la película no siguen este orden, de hecho el encuentro con Vernita es de las primeras escenas en la película. Para la segunda parte, Vol. II (2004), La Novia seguiría su camino de la venganza yendo contra los restantes de su lista: Elle Driver (Daryl Hannah), Budd (Michael Madsen) y Bill (David Carradine, de quién, aunque no aparece su rostro en Vol. I, si aparece su voz y su nombre en los créditos).

Kill Bill, la serie completa, puede definirse como un homenaje al cine asiático de las artes marciales, las referencias son muchas, algunas de las importantes son Lady Snowblood (1973), Game Of Death (1973, última película de Bruce Lee, y la referencia es clara en el traje amarillo entallado que La Novia porta cuando enfrenta al ejército de O-Ren), así como algunos trabajos del spaghetti western: Death Rides A Horse (1965)…este último género iba a tener una mayor preponderancia en Vol. II, el cual tiene en el oeste norteamericano.

Chiaki Kuriyama como Gogo

Muchos encuadres, efectos de paneo, zoom, siguen esta línea del homenaje al cine asiático tomando tendencias de filmación que eran prevalentes en aquel género y en aquél entonces, como el crash zoom que enfoca dramáticamente a un personaje en medio segundo, o los planos cenitales previos a una batalla, todo con gracia y elegancia, a cargo del director de foto, Robert Richardson. La alocada naturaleza de este filme, conjuntado con el frenético paso de la trama, los hará reconocer de inmediato el trabajo de la editora Sally Menke, fiel colaboradora de Tarantino que falleció en el 2010, y para ejemplificar su trabajo en Kill Bill, está la escena de la llegada de La Novia a Tokio, con la toma del avión (un obvio prop para fines nostálgicos), las tomas de la ciudad, la Novia en el aeropuerto, en la moto, O-Ren con su séquito en la limosina, Gogo manejando la limosina, la ciudad vista desde el vehículo, Sofie Fatale (Julie Dreyfus como la asistente personal de O-Ren) en su vehículo, la llamada a su celular y un flashback a la masacre en la boda…todo al compás de “The Flight Of The Bumblebee”, originalmente de El Avispón Verde…puede ser demasiada información para procesar en 5 minutos. Todo entra lindo y bonito gracias a la edición de Menke.

Es genial por donde se le quiera ver, yo creo que muchos críticos tuvieron problemas con lo presumido que puede ser Tarantino, extendiendo sus talentos con algo de vanidad. La violencia es tan inverosímil que ni siquiera vale la pena mencionarla, mucho críticos profesionales, me imagino, han visto peores cosas dentro de peores contextos. Vol. I es una de las mejores películas de los 00’s, más vivaz y dinámica que Vol. II; pero en cuanto a la segunda entrega, esa, es otra historia…o no, de hecho si es la misma historia, pero ya saben a lo que me refiero. Paz hermanos.

P.D. Ahora, la escena de La Novia viendo las katanas de Hattori Hanzo con “Kaifuku Suru Kizu” como parte del soundtrack:

4.5 / 5

History Of The Eagles

25 Jun

La cineasta Alison Ellwood hace su debut como directora, después de pasar por varios proyectos como editora, en el documental definitivo sobre los Eagles; el grupo de California que definió el sonido del southwest estadounidense durante la década de los 70’s. Es un trabajo sólido y práctico sobre una historia que abarca como 6 décadas, de ahí que la duración se extiende a poco más de tres horas. No es despampanante en las visuales, ni utiliza esta nueva vertiente artística que estamos viendo en los rockumentales por aventarse animaciones demasiado elaboradas para contar pasajes en la historia de una banda (como este de Oasis, o este de Nirvana), aunque también hay que considerar que carreras de 4 o 5 años como las de esos otros grupos mencionados, se prestan para más relleno visual dentro de la trama (la carrera de Oasis es más larga pero el documental solo abarca de 1993 a 1996).

Es un documento audiovisual controlado por Ellwood y los cabecillas tradicionales de la banda, el baterista de afro amarillo Don Henley y el guitarrista rítmico y perfeccionista Glenn Frey (quién acaba de fallecer el año pasado); ambos, los compositores y vocales principales. La historia es principalmente vista a través de los ojos de aquellos dos, aunque todo mundo fue invitado a participar, todos los miembros que pasaron por la banda, incluido el bajista original Randy Meisner, el guitarrista inicial Bernie Leadon, y los requintos que siguieron: Joe Walsh y Don Felder; también el manager de toda la vida Irving Azoff, algunos conocidos, gente de las disqueras como el empresario David Geffen, y la que los impulsó en un principio Linda Ronstadt (quién de joven era básicamente la copia física de Selena Gomez).

Se hace un repaso por los excesos setenteros, menos mal que Henley y Frey no tuvieron reparo en tapar esa parte de la historia, “eran los 70’s, había droga por todos lados”, como dijo Henley. Desde las primeras grabaciones y el surgimiento de rolas conocidas como “Tequila Sunrise” y “Take It Easy”, pasando por las inconformidades que se fueron gestando dentro del grupo, como el descontento de Leadon sobre el nuevo rumbo musical más roquero, a las incursiones musicales más arriesgadas como “One Of These Nights” y claro, la cumbre creativa que fue Hotel California (1976), las giras incesantes, y finalmente las broncas con Felder, incluyendo escenas del último concierto de los Eagles, donde Frey de plano amenaza a Felder desde el escenario, “solo 3 canciones más amigo, y te voy a patear el trasero”, hasta finalmente la disolución del grupo un poco después. El resentimiento que todavía le guardaban a Felder, hasta nuestras fechas, es hasta un poco perturbador.

Frey y su némesis Felder

Hasta ahí es la Primera Parte del documental y estaremos aquellos que sentimos que hubiera sido justo y suficiente que el “rocku” nos hubiera dejado con esa imagen de los Eagles, no me refiero a una banda a punto de agarrarse a madrazos, pero jóvenes y roqueros.

En el inter Henley y Frey tuvieron algo así como carreras solistas, Frey tuvo “The Heat Is On” y actuó en algunas películas como Jerry Maguire, Henley tuvo “The Boys Of Summer”…y realmente no hay más que contar sobre la banda durante los 80’s.

Lo que pasa es que el regreso de los Eagles en 1994 con Hell Freezes Over; la presentación para MTV, la gira y el álbum en vivo, fue el primer trancazo mediático de lo que puede llegar a ser el regreso triunfante de una banda. A partir de ahí, los reencuentros de grupos serían un plato apetecible para varios músicos que solo podían soñar con renovadas fuentes de ingreso, y con algo de calidad artística también, porqué no. Eso es, más que nada, el meollo de la Segunda Parte de este documental…un despliegue de nostalgia, pero con poca trascendencia musical; el repaso que Ellwood hace por Long Road Out Of Eden (2007), el último álbum de la banda, parece más un info-mercial sobre los esfuerzos constructivos de Henley y Frey por salvar la naturaleza, el mundo, etc. Las pesadas manos de estos dos productores ejecutivos se sienten fuerte sobre el final de este filme, y la música: olvidable.

Es casi recomendable echarse la primera parte y olvidar la segunda; pero a final de cuentas, un trabajo filmográfico entero y final, sobre una de las grandes bandas estadounidenses.

P.S. Y ahora una versión en vivo espléndida de “Hotel California” (incluida en el doc.)

3 / 5

Oasis: Supersonic

5 Jun

El director Mat Whitecross no se molesta en repasar el largo declive de Oasis, tristemente algo así como las últimas tres cuartas partes de su carrera, y solo se dedica a revivir los “años de gloria”, como los recuerda con sinceridad Noel Gallagher, en este rockumental que fue producido por Asif Kapadia y James Gay-Reese, creadores de los excesos: Amy (2015) y Senna (2010). Noel y su hermano menor, Liam Gallagher, recuerdan los años del fulgor que brilló candentemente de 1993 a 1997 antes de que cayeran en álbumes guangos y sobrados…Noel y Liam, pero los que colgaban en el poster de mi cuarto de secundaria, dirían: “mira quién nos salió bien docto”; a través de efectos de animación, similar a lo que vimos en el Montage of Heck de Nirvana, se reaniman momentos íntimos entre los hermanos, su madre Peggy, y los miembros originales de la banda (el baterista Tony McCarroll, junto con “Bonehead” y “Guigsy”) que levantó a un grupo de chicos de las casas de interés social de Manchester a ser la banda más grande del mundo.

El “docu” se sirve de los testamentos de las personas del círculo interior de los hermanos Gallagher, como los mencionados compañeros de grupo, la madre, el sonidista, el productor de toda la vida, Alan McGee (el dueño de Creation Records, que les dio la primera gran oportunidad a la banda cuando los vio en un pequeño show en Glasgow); las palabras de este grupo de personas se mezcla con fotos animadas y material en video. Quedan de lado los “testamentos” de periodistas, expertos y opinionistas, para el beneplácito de los que realmente no queríamos escuchar a una vieja de VH1 diciéndonos “porqué Oasis es grande”. Y en cuanto al material videográfico, vaya que hay bastante, al igual que Senna, es impresionante (en una época donde no podías filmar todo con tu smart-phone) cuantos momentos fueron captados en la cámara…me inspira a pensar que consiguen el material que hay y de ahí se van hacia atrás haciendo las preguntas pertinentes sobre aquél momento, esto después de que no pudiera creer que hubiera video de una llamada random de Noel con su madre cuando él todavía ni estaba en Oasis, era el roadie de los Inspiral Carpets; o como hay video del primer ensayo de Noel con Rain (como originalmente se llamaba la banda) en el sótano donde ensayaron unos dos años sin parar antes de llegar a la fama. También hay video del gig en Glasgow donde los conoció McGee.

Oasis en sus inicios. “Bonehead” con pelo, eso dice todo.

El filme termina en el apogeo de la banda, un par de conciertos que reunieron a medio millón de personas en Knebworth (2.5 millones de personas aplicaron para boletos, de hecho). Quedó de fuera Be Here Now (1997) hacia adelante, los años de obsolescencia musical, que se empezaron a contar a partir de cuando mataron el Britpop, específicamente cuando dejaron caer en MTV la bomba hedionda y aguada que fue el video para “All Around The World”. La llegada de las Spice Girls y el lanzamiento de Ok Computer de repente los dejó en las afueras de lo que era considerado “cool”. Es el fuerte de este trabajo de Kapadia y Gay-Reese, el deseo de contar una historia emocionante y no serle fiel a un artista que aflojó después de alcanzar el pináculo

Es una época captada a través de testimonios personales, sin la acostumbrada hipérbole de los Gallagher, ni referencia a otros temas que fueron dejados en el piso: todo el movimiento del Britpop y su batalla épica con Blur; sólo Noel menciona la palabra blur cerca del final, pero sin ningún dejo de importancia, el hombre ha madurado, y sus viperinos insultos (como el muy recordado: “ojalá se muera de SIDA”) hacia Damon Albarn han quedado muy atrás, de hecho colaboran en el nuevo disco de Gorillaz…todo bien. Finalmente los Gallagher dejan que su trabajo musical hable por sí solo. Hoy vi por internet a Liam presentándose en el concierto por las víctimas de Manchester y fue lindo…su legado musical sigue siendo algo muy querido, los desparramientos personales quedaron en los 90’s…pero no tema, aquel interesado en los desvaríos noventeros de los Gallagher, Supersonic viene bien cargado en dichos acontecimientos, incluyendo un desmadrito sucedido en un ferry de Inglaterra a Holanda durante los inicios de la banda…este documental se centra en el periodo de exceso, y hay muchas drogas y alcohol en esta historia, como también se ejemplifica en la primera presentación de la banda en Estados Unidos, en el legendario recinto de Los Angeles, el Whisky A-Go-Go.

Supersonic es un bien construido, contado y ejecutado documento, pero algo me dice que NO es la palabra final sobre Oasis, empezando por el simple hecho de que los hermanos siguen conviviendo y peleando a diario, a hoy, verano del 2017. Es difícil que no se vea un regreso de la banda en los años venideros, y mucho se ha especulado sobre la decaída voz de Liam, pero viéndolo el día de hoy en el concierto por Manchester, puedo decir que no está tan mal, le quedan algunos años. Así que falta un recuento del resto de la carrera del grupo y de lo que, seguramente, está por venir. Pero para un ejemplo de porqué Noel, Liam, y compañía, tenían al mundo en la palma de la mano por un par de años, Supersonic es la prueba…una historia del rocanrol que nos tenían a algunos morros pegando posters en las paredes. Mad Fer It!

3.5 / 5

The Good, The Bad And The Ugly

2 May

Este clásico del género western italiano fue incomprendido en su momento no tanto por falta de mérito artístico pero por simple esnobismo crítico, era impensable que un “spaghetti western” pudiera ser arte. Pero con el paso de las décadas solo se ha comprobado la calidad del trabajo del director Sergio Leone, el compositor Ennio Morricone, el cinematógrafo Tonino Delli Colli, así como el resto del equipo de producción italiano, y también los extras de Italia y España (donde se llevó a cabo la filmación) que le dieron color y realidad a este mundo cinematográfico. El mismo Roger Ebert revisó su antigua reseña de 1967 ahora para el nuevo milenio y acepta que había una predisposición por parte de la crítica para denigrar las producciones italianas de aquel género, solo para concluir que El Bueno, el Malo y el Feo es una de las mejores películas jamás realizadas.

La falta de sabor americano era una supuesta debilidad de la película, pero el género había perdido el brillo de la década pasada, cuando John Wayne, en películas como The Searchers, acaparaban las ventas en la taquilla. Leone tomó prestadas algunas técnicas del director John Ford para volver a retratar el viejo oeste con elegancia, utilizando esas tomas abiertas, retratando a los personajes a la distancia para después combinar la escena con dramáticos acercamientos a los rostros, de esa manera incluyendo la belleza del terreno desértico junto con las ansiedades de los personajes. Los sets mediocres de Hollywood fueron abandonados a favor de los paisajes rocosos del mediterráneo europeo, exaltando aún más el realismo de la cinta, y que se puede decir de la música que no sepa todo mundo, a excepción, quizás, de que se trata del soundtrack más reconocible de la historia, incluso para muchos que no la han visto; lo inconvencional de los números de Morricone, con gritos, aullidos, percusiones extrañas, tronidos, silbidos, etc., seguiría inspirando a muchos dentro de la industria musical muchos años después del estreno de la película, como por ejemplo lo que fue el primer sencillo de Gorillaz, “Clint Eastwood”. 

Lee Van Cleef como “Angel Eyes” o El Malo

Tampoco vamos a decir que Eastwood es una finura de la actuación (acaso alguna vez lo fue?), pero gracias al guión de Leone y otros italianos, habla muy poco, pero lo que si sabe hacer es sostener una mirada matona en el solazo…su personaje, el famoso “Hombre sin Nombre” (suena mucho mejor en español, hay que decirlo), es puro misterio, no se sabe de donde vino o a donde va, solo que sobrevive día a día. Algunos le dicen “Blondie”, por lo guero, y es el supuesto Bueno, del título de esta obra. Él tiene una relación incómoda con el Feo de la película, el grotesco bandido mexicano Tuco (Eli Wallach), a quien lo anda buscando la ley; así que “Blondie” lo entrega para cobrar la recompensa, para después soltarlo poco antes de que lo ejecuten y entre los dos se dividen la recompensa para llevar la farsa al siguiente poblado. Un día “Blondie” se cansa de la compañía de Tuco y simplemente lo abandona en el desierto, sin agua ni comida. Por azares del destino Tuco sobrevive y busca vengarse de “Blondie”. Así los hombres siguen con sus rencillas hasta que descubren un secreto, hay una una fortuna en monedas de oro escondida en un cementerio, para su desgracia solo uno de ellos sabe que cementerio, pero el otro sabe en qué tumba están las monedas enterradas. Así que muy a su pesar van a tener que viajar y colaborar juntos si quieren dar con el botín. 

El oro le pertenece al ejército confederado de la guerra civil norteamericana, quienes lo escondieron en lo que termina la guerra. La trama del Bueno, el Malo y el Feo tiene lugar en aquella época, durante la guerra civil. Mientras tanto el caza-recompensas “Angel Eyes” (el Malo de la película) anda trás la pista de un tal Bill Carson, y eventualmente se topa con “Blondie” y Tuco, y su aventura por recuperar esa fortuna. Los tres se van peleando hasta terminar en el icónico “mexican stand-off”, o sea los tres apuntando con la pistola, para ver quién se queda con el tesoro (de fondo suena “El Trio” de Morricone). Ya para estas alturas, o sea estamos hablando del final de una película de TRES horas, uno , entiende un poco el gusto de Sergio Leone por dramatizar lo que él entiende por el viejo oeste, sus filmes son casi como un ejercicio para ver hasta dónde puede llevar el cliché/estereotipo del género. Hay mucho descaro en su estilo y eso es a veces lo más refrescante de sus películas. Eso fue en parte lo que no sedujo a los críticos de la época, quienes estaban más acostumbrado al western del viejo Hollywood.

Eli Wallach como Tuco o El Feo

Pero quizás la mayor sorpresa para aquel que deguste este trabajo por primera vez sea lo tremendamente graciosa que es esta película, es en serio, es un guion retacado de chistes y bromas que, fíjese usted, como aligera la carga dramática de un western de tres horas. Y en efecto, el guion fue escrito por el dúo Age & Scarpelli (Agenore Incrocci y Furio Scarpelli, respectivamente), reconocidos por su trabajo dentro de la sátira. El humor inesperado es sorpresivo, así como la calidad de la producción para reproducir una tipo de mini-película dentro de una película, me refiero a las escenas de acción de la guerra civil, que por momentos se sienten como un elaborado espectáculo del cual “Blondie” y “Tuco” solo son espectadores.

The Good, The Bad & The Ugly duró por muchos años como una película incomprendida; pero finalmente el trabajo de esta producción italiana se ha beneficiado por la opinión más progresiva de las últimas décadas y ahora está disponible para aquellos que desean degustar un ícono del cine internacional.

P.S. Aquí el duelo final entre el Bueno, el Malo y el Feo; solo para los que ya la vieron y ya saben cual es el desenlace, es una escena que vale la pena revisitar:

4.5 / 5

Blade Runner

22 Apr

Ridley Scott, junto con los encargados de diseñar la producción: Syd Mead, Lawrence G. Paull y David Snyder, creó en este clásico de 1982 uno de los mundos cinematográficos más impactantes que se ha visto sobre la pantalla de cine. De eso estoy convencido ahora que finalmente me decidí a ver esta obra cumbre de la ciencia-ficción (bueno, una de pocas cuantas). En una imaginada Los Ángeles de 2019 (a solo 2 años de nuestro presente), los corporativos han terminado por dictaminar el modo de vida de las personas, segregando aún más a los pobres de los ricos, y convirtiendo la ciudad en un muladar donde los rascacielos brillan con publicidad japonesa, mientras que en las calles, la lluvia sin cesar, convierte el trajín de los comunes y corrientes en un apestoso infierno sobre la tierra. Los bocetos de Mead, basados en la imaginación de Scott, inspiraron al autor Phillip K. Dick (de la novela Do Androids Dream Of Electric Sheep?, en la cual está basada la película) a comentar que habían retratado el mundo de su novela igual a como él se lo había imaginado. El excelente soundtrack de Vangelis, atinado en cada momento de la película, especialmente el final (creo que no había visto mejor “cliffhanger” desde Kill Bill Vol. 1), es casi tan importante como la producción y los efectos especiales de Douglas Trumbull, que aún 35 años después siguen vigentes, cuando sabemos que es de lo primero que se hace viejo en una película: los efectos.

Cabe mencionar que la versión que yo vi es la “Final Cut” del 2007, y es importante resaltar, ya que esta película tiene como cien versiones (dice mi consciencia que no sea exagerado, que realmente son 7…un chingo como quiera). “Final Cut” es la única versión donde Scott tuvo la completa libertad para dejar la película a su gusto personal, notablemente sin la narración del estelar, Harrison Ford, a insistencia de los ejecutivos, ya que decían “si no, la gente no le va a entender”. Ford fue notablemente reacio a hacer la narración en aquel entonces. El final feliz también fue prescindido.

Los problemas durante la producción, que se venían arrastrando desde antes de hacer la película (durante la “pre”, como dicen) puede ser que sea parte de la mística que gira en torno a esta película…las 7 ediciones diferentes es indicio de que no todo mundo estaba contento con el producto final. Las batallas entre Ford y Scott durante filmación son legendarias, pero al final el actor hizo entrega de un personaje perfectamente desapegado. Él es Rick Deckard, un “blade runner”, o sea aquellos agentes encargados de “retirar” (eufemismo para matar) a los “replicants”, unos seres engendrados por la corporación Tyrell, que parecen seres humanos, pero son 60% más inteligentes y fuertes…el detalle es que solo tienen 4 años de vida. Los “replicants” fueron creados para realizar los trabajos manuales pesados y trabajan en otros planetas que son habitados por los humanos, aparentemente los mandaron para allá por lo que podemos asumir fue un problema de quererse revelar en el pasado, y dada su peligrosidad, es mejor mantenerlos lejos. Es ilegal para algún “replicant” de encontrarse en la tierra, y están sujetos a su caza y eliminación por parte de los “blade runners”, como el personaje de Ford. 

L.A. en el 2019

La trama avanza lento, y es una de las críticas principales que recibe la película, o sea si te la imaginas como algo entre The Running Man y Total Recall, quizás puedas quedar un poco decepcionad@ pues no es una película de acción…es del tipo neo-noir, que utiliza el estilo del cine noir de los 50’s, en este caso el detective solitario fumando en la lluvia, que le responde a un gordo jocoso que es su jefe en la estación, entabla una relación sentimental con la bella dama involucrada en el caso, etc, nada más que incorporando elementos futuristas.

Tres “replicants” del modelo más avanzado, el Nexus 6, los cuales incluso ya vienen con recuerdos de una niñez inexistente, se escapan hacia la tierra para verse con su “papá”, el presidente de la compañía Tyrell, Dr. Eldon Tyrell (Joe Turkel), quién fue el que creo al trío que ahora lo visitan. El líder de este equipo de replicants es el imponente Roy, interpretado por el villano ejemplar, el holandés Rutger Hauer; otra de las “replicants” es Pris, interpretada por una joven Daryl Hannah (Splash, Kill Bill). Los “replicants” básicamente quieren más vida, pues no están de acuerdo con su limitada mortalidad de solo cuatro años, y acuden con el presidente de Tyrell, que para ellos es como un dios, para pedirle más vida, Roy le propone al Dr. Tyrell varias alternativas genéticas y químicas, pero el Dr. le explica porque ninguna es posible…esto no sienta bien con Roy, y bueno, para aquellos que como yo, siempre resultan un poco perturbados por esas escenas donde un fuerte villano le clava los pulgares en los ojos a su pobre víctima (como The Mountain a The Viper en Game of Thrones), quizás la escena final entre Roy y el Dr. no sea para ustedes. Irónicamente me tuve que chutar, en el mismo día, dos escenas de estas, en dos diferentes películas!

Pero los pobres “replicants” fueron creados así, y ahora los cazan por las calles de la metrópolis con poderosas armas… realmente, que hicieron mal?. Una de las primeras escenas, donde Deckard se despacha a una “replicant” que trabajaba de bailarina exótica es especialmente triste, aunque es una de las escenas de más acción. Mientras la mujer corre y finalmente se desploma como contra cinco grandes ventanas tras recibir el balazo (o creo que es la misma escena repetida una y otra y otra vez, para que veas bien el sufrimiento injusto), uno empieza a simpatizar con las creaciones del corporativo Tyrell…y hasta a repudiar a los “blade runners” como Deckard, fríos y desinteresados en la existencia de los seres/productos que están extinguiendo. La pregunta se te empieza a formular en la mente, y es una que ha aquejado a todo el público que desde 1982 ha visto la película: y si Deckard es “replicant”?. Scott y Ford tienen sus opiniones al respecto, las cuales se encuentran por todo Google.

Sean Young como Rachael

La joven Rachael (Sean Young) empieza una relación sentimental con Deckard y él le promete nunca cazarla, aunque eso no asegura su seguridad, ya que hay varios “blade runners”. Rachael no sabía que era “replicant”, era de esos nuevos modelos Nexus 6, que vienen con “memorias de la infancia”, y de igual manera, la realización de Rachael sobre su verdadera identidad personal inspira tristeza. Las autoridades les realizan extensas pruebas de más de 100 preguntas, con detectores en las pupilas, para determinar a los verdaderos “replicants”; muchas son preguntas triviales para demostrar su empatía hacia los animales…es cierto que la película despierta la grande pregunta: qué significa ser humano?, que lo define?. Roy da su versión, a instantes de cumplir sus cuatro años de vida y mientras le entra la rigor mortis en el cuerpo, le explica a Deckard, en la lluvia, que entiende por su existencia, en una de las mejores escenas que he podido ver, la escena de “lágrimas en la lluvia”, ya sabrán cual es.

Un muy joven Edward James Olmos interpreta a Gaff, un “blade runner” misterioso, que parece merodea a Deckard y sus andares, alentando la teoría de que éste último es un “replicant”.

El sublime soundtrack del reconocido músico griego Vangelis es tan importante para construir el mundo de Blade Runner como el diseño de la producción, es electrónico y vibrante, hasta electrónicamente pulsante por momentos, ese señor nunca le pidió nada a Giorgio Moroder.

Ya son 35 años desde que se estrenó esta joya del cine, recomiendo ampliamente esta edición, la “Final Cut”, y por supuesto en la mejor calidad audiovisual posible, si de suerte reaparece en alguna sala de cine cerca de ti, no lo pienses dos veces. Es el mejor trabajo de Scott, de Harrison, y hasta de James Olmos que he visto; lo mejor de Vangelis también. Criticar la trama de Blade Runner (El Cazador Implacable, en español) es únicamente debido a la grandeza de sus alcances visuales.

4.5 / 5

Trainspotting

29 Mar

Choose life.
Choose a job.
Choose a career.
Choose a family,

Choose a fucking big television.
Choose washing machine, cars,
Compact disc players, and electrical tin openers.
Choose good health, low colesterol.

El miedo a vivir una vida, a ser parte de la red capitalista global, era una paranoia constante en los últimos años del siglo XX; Trainspotting va de la mano con otras obras cumbres anti-capitalistas de la década, como Ok Computer de Radiohead, y el libro No Logo de Naomi Klein. Marc Renton (Ewan McGregor), un pálido junkie, empieza repitiendo el mantra sobre “escoger” con cinismo y repudio para el resto de nosotros que se puede decir tenemos una vida “normal”, el escoge la adicción a la heroína mejor, Renton es el narrador y nos platica los sucesos de su vida, y en unas tomas particularmente interesantes por parte del director Danny Boyle, nos ve directamente a través del espejo, nos ve a nosotros viéndolo a él, y nos comunica con la mirada que está consciente que su vida es una mierda. Él sabe que hay del otro lado del espejo, una vida normal, y quiere poder escaparse hacia acá. Se la pasa inyectándose con sus mejores amigos, Spud (Ewen Bremner) y Sick Boy (Jonny Lee Miller), y en general haciendo travesuras con el resto del grupo, que incluye al deportista Tommy (Kevin McKidd) y al sicópata Begbie (Robert Carlyle). Cuenta con unos padres demasiado amorosos, que son demasiado complacientes con su adicción, aunque se preocupan demasiado, no hay disciplina para controlar al muchacho. Renton establece un tipo de relación con la menor de edad Diane (Kelly Macdonald), y entre alucinaciones y horribles rondas del síndrome de la abstinencia, “Rent-Boy” celebra sin remordimientos el nihilismo de su existencia.

“Rent Boy” viéndonos por el espejo

El estilo de Boyle, dinámico y acelerado, es lo que convierte a Trainspotting más en una comedia que en un drama depresivo à la Requiem For A Dream; una edición vibrante, colores brillantes y un soundtrack anclado en el britpop de la época (Blur, Pulp y Elastica) y en mucho Iggy Pop (irónicamente “Lust For Life” suena constantemente en la vida de estos ociosos), fueron lo que confundió a muchas personas en pensar que la película celebra el consumo de la heroína, siendo que los horrores de la adicción aparecen en la forma de una dependencia debilitante que deja a los personajes expuestos a violencia, SIDA, visiones de bebés diabólicos, y aventuras por el llamado “peor escusado de Escocia”; el magnetismo de Ewan McGregor, su facilidad con la palabra para narrar, y su fortuna para salir relativamente sano y salvo de estas aventuras infernales, hacen que el público empiece a simpatizar con este “anti-héroe”. Su personaje viaja en círculos, sanándose y recayendo en la adicción, hasta que finalmente decide empezar una vida nueva en Londres, como agente de bienes raíces…y todo es miel sobre aburridas hojuelas hasta que Sick Boy (y su hábito de pasársela recitando todo tipo de trivia sobre Sean Connery) y el volátil de Begbie, deciden visitarlo y presentarle una oportunidad para hacer mucho dinero moviendo un gran paquete de heroína, sabiendo que cuenta con algunos bien ganados ahorros debido a su trabajo.

Después de su último roce con el peligro, Renton decide, una vez más, empezar desde cero y ser “una buena persona”…pero ya sabemos su tendencia para andar en círculos, y su complicado romance con la adicción, así que nos deja dudando cuanto dudará su nueva etapa sobria (y habrá que checarlo en la recientemente estrenada T2)…Trainspotting es más cómica de lo que debería de ser, hay que admitirlo, y entre tanta desgracia, permite que una calidez fraternal entre amigos se quiera asomar. Es contradictoria y emocionante, a 20 años de su estreno se siente fresca, al mismo tiempo que un documento de la época de mediados de los 90’s.

Aquí la icónica primera escena:

4.2 / 5

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